John Coates es un investigador en neurociencia y finanzas en la Universidad de Cambridge que trabajó en Goldman Sachs, Merrill Lynch y Deutsche Bank. Vamos, un tipo que sabe de inversiones, tiene una una teoría. Dice que habría menos burbujas del mercado de valores y menos crash bursátiles si las mujeres y los hombres mayores manejasen la mayoría de las inversiones en bolsa. Comenta que hay una menor diversidad en el mundo financiero que en el ejército. Y tiene razón, el perfil del trabajador de Wall Street, – hombres jóvenes – lleva a comportamientos extremos. Son animales salvajes.
Recientemente, un estudio de Barclays lo reafirmó, las mujeres invierten mejor ya que toman menos riesgos.
Este comportamiento animal no es bueno para los negocios y probablemente contribuyó a la caída de Internet en el año 2000 y la crisis actual. Así Coates, que se tiró 12 años trabajando de broker, cambió los ordenadores por las agujas y se puso a examinar las hormonas de sus excompañeros.
Se encontró que en las mañanas, cuando sus niveles de testosterona son altos, su nivel de confianza también fue alta. Cuando ganaban pasta, sus niveles de testosterona se elearon aún más, lo que lleva a los beneficios de la tarde. Los jóvenes comenzaron a sentirse infalibles, con un comportamiento cada vez más arriesgado como la compra de acciones más sobrevaloradas. Con el tiempo, el exceso de testosterona y el juicio demasiado deteriorado, llevaría a los mercados a niveles insostenibles. Y con ello el ciclo al que estamos acostumbrados.

