El blog del Euribor
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La semana en los mercados

Hay un fenómeno cada vez más extendido en los medios digitales: el llamado clickbait que está basado en poner un titular muy llamativo para “obligar” a los lectores a hacer click en el link si realmente quieren enterarse de la información. Es una práctica muy molesta pero de algún modo comprensible (¿para qué le sirve a un periódico tener una cuenta en twitter si no es para que los tuiteros visiten su web?), lo malo es que, bien por vaguería o bien por falta de tiempo, muchos acaban quedándose sólo con el titular incompleto y sacando conclusiones de él. También está el otro gran problema: que quien vaya al link de la información  tampoco consiga una explicación satisfactoria. Por ejemplo, la semana pasada llamó la atención un titular que rezaba así “La hucha de las pensiones pierde 24 millones de euros este año” y eso invitó a despotricar contra políticos varios. Pero resulta que por ley dicho Fondo (porque de hucha tiene poco) sólo puede invertir en deuda española, alemana, francesa y holandesa y como las inversiones suelen ser en plazos cortos y las emisiones son en negativo, ha sido inevitable presentar pérdidas.

Por supuesto podíamos hacer como el Fondo soberano noruego y comprar renta variable por todo el mundo (tras un cambio legal), ¿pero en serio queremos entrar con un dinero público en ese juego especulativo, y asumiríamos el riesgo de una pérdida verdaderamente grave como la que se ha dado este año con grandes valores como BBVA o Telefónica? En realidad la tontada de todo esto es apartar un dinero público para comprar deuda pública cuando sería más fácil simplemente no emitirla, más cuando la “hucha” de las pensiones se mantiene por política ya que todos sabemos que el sistema es deficitario incluso agotándola del todo. Todo esto es un síntoma más del problema que tenemos los ahorradores para rentabilizar nuestro dinero. Con una inflación superior al 2%, y unas cuentas de depósitos y renta fija prácticamente en negativo, la tentación de comprar otros activos para intentar extraer intereses de los ahorros es alta.

En España se ha notado en la vivienda, y quien ha optado por ella parece que ha acertado pero es algo que sólo es accesible para quien tiene una gran cantidad de liquidez, la mayoría ha optado por la bolsa, sea vía fondos o directamente. Y justo en 2018, salvo la bolsa norteamericana y alguna puntual más, todos los mercados de renta variable han dado pérdidas con lo que por esquivar un 2% de IPC en contra, hay quien ha perdido un 10%…. o más. Mala suerte. Yo mismo, que llevaba mucho tiempo sin hacerlo, he estado comprando bolsa española –me parecía la más castigada y con menor motivo porque creo que lo peor de la crisis emergente ya pasó y ya está descontado en las cotizaciones y como dije creo que lo de Italia es una tormenta pasajera… aunque no preví la sentencia de las hipotecas- desde los primeros días de octubre… y en pocos días ya estaba perdiendo porque la volatilidad de octubre me vino en contra con fuerza. Por suerte, parece que el nubarrón pasó y el lunes creo que vimos mínimos y tengo el convencimiento en que es buena opción de inversión al menos hasta enero si bien es un recordatorio del tremendo dilema en el que nos ha metido esta política monetaria ultraexpansiva a los que tenemos algo de liquidez: o arriesgamos o perdemos dinero.

No extraña que la tasa de ahorro española esté en mínimos sin que se dispare el consumo, el motivo principal es que los españoles prefieren reducir deudas que siempre son más caras que tener dinero en el banco, incluso con los tipos como están. Alguno pensará que como tiene deudas, con él no va el tema pero es que al final esto salpica a todos de dos formas principales: una es el encarecimiento del precio de algunos activos (como hemos visto en los EUA con la burbuja de Wall Street o estamos sufriendo en España con la subida del precio de la vivienda que está teniendo un coste social claro o incluso puede estar influyendo en el encarecimiento del crudo) por el exceso de liquidez, los tipos de interés ultrabajos y la necesidad de asumir riesgos para obtener rentabilidad y la otra es la sostenibilidad de las pensiones privadas -o incluso las públicas de otros países- que ante la falta de rentabilidad de la renta fija, se inclinan hacia la variable con lo que pueden ser más vulnerables a los cíclicos crash bursátiles.

Y hablando de ciclos, esta imagen nos muestra algo curioso: cada vez que empieza una recesión (zona sombreada) en los EUA, la tasa de paro está en una situación tan extremadamente baja como la actual

¿Casi pleno empleo conduce a mayor inflación, mayores tipos de interés y finalmente a una recesión que acaba por disparar la tasa de paro de nuevo? Simplificando mucho, este parece ser el proceso y es el que se teme ocurra ahora. Esto ha motivado –o ha sido la excusa para corregir excesos- las fuertes caídas en Wall Street que, unido al lío político europeo sobre todo por Italia, nos ha llevado a ver este mes mínimos de mucho tiempo en varios índices. Lo mejor es que también se ha frenado la tendencia alcista del crudo (el Brent ha caído a la zona de 80$ desde unos máximos casi en 87 mientras el Texas cotiza 10$ por debajo). Por lo demás, las bolsas han rebotado esta semana –aunque la volatilidad sigue presente- y mi opinión es que lo normal sería que se acabara el año en negativo respecto a enero pero cumpliéndose la estadística que dice que el actual es el mejor trimestre del año para la bolsa. No obstante, algo ha cambiado en Wall Street y la complacencia extrema se ha suavizado mucho, ya no hay la misma fe en la subida libre que había hace unas semanas y hay varios síntomas que marcan que estamos ante un final de ciclo. Basta un ejemplo: el S&P500 sólo había caído más de un 3% 2 días (en 2015) ¡desde 2011! Y este año ya ha protagonizado caídas similares en 3 ocasiones. Y por desgracia, las bolsas europeas sí siguen con fidelidad las bajadas cuando no hacen lo mismo con las subidas.

Links.-

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Escrito por Droblo el 19 de octubre de 2018 con 24 comentarios

¿Qué pasó con el “Amazon” de mediados del siglo XX?

Uno de los iconos de Chicago es la torre Willis, rascacielos que con sus 442 metros fue el más alto del mundo desde 1973 hasta el 1998. Por entonces se llamaba torre Sears ya que ésta era la empresa que decidió construirla para dar cabida a parte de sus 350.000 empleados.

El plan original de los atentados del 11 de septiembre de 2001 era secuestrar 12 aviones, de los cuales uno iba a impactar en este edificio.

Sears lo era todo en EEUU, una empresa capaz de gastarse el equivalente a 1.000 millones de dólares (ajustados a la infllación) sólo en sus oficinas. Recibía más de 100.000 pedidos cada día, decía a sus proveedores qué quería que le fabricasen, cómo y a qué precio. Tenía el poder de levantar o hacer quebrar empresas. Su catálogo que a veces tenía 1.500 páginas e incluía casi 100.000 productos llegaba a un tercio de los estadounidenses. Todo lo que podía necesitar una familia estaba allí, vendía desde coches hasta kits para construirte una casa completa. Además, si no quedabas satisfecho te devolvían el dinero.

Sears era al comercio lo que Kodak a la fotografía o Nokia a los móviles. La gran empresa indestructible.

Pero los tiempos cambian, la sociedad también y la competencia todavía más. Por un lado no vieron venir el huracán Walmart que competía con precios bajos (le arrebató el liderazgo en 1989) y cuando miraron ahí no vieron venir a las tiendas especializadas (tipo Toys ´R´Us) que competían en especialización y cuando miraron ahí no vieron Internet, que competía en todo y sus ejecutivos, anclados en el modelo de negocio antiguo, no sabían muy bien de que iba eso.

A mediados de la década de los 90, la mayor parte de los productos que vendía Sears se podían encontrar en otros lados, y a precios más bajos. Se diversificó tanto que perdió el foco. Quiso crecer tanto que se convirtió en nada.

Sears lleva años hundida en una crisis de la que no logró salir. Entre 2013 y 2017 registró unas pérdidas de más de 6.000 millones de dólares. Actualmente cuenta con 700 tiendas abiertas y 68,000 trabajadores, una reducción notable en comparación con las 1,000 tiendas y 89,000 empleados que tenía en febrero. Esta semana se ha acogido al Capítulo 11 de la ley de quiebras a la espera de terminar la temporada navideña para intentar salvar algo de lo que fue la empresa que fue el emblema del sueño americano.

Quizás al leer este artículo os esteis acordando de alguna empresa y quién sabe si dentro de unas décadas, alguna de las compañías del billón de dólares acabará como Sears.

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Escrito por Carlos Lopez el 18 de octubre de 2018 con 43 comentarios

Cuando la vivienda se vuelve irracional el crédito llega al absurdo

Si hay un país en el mundo de desmadres ese es China, que como son tantos, todo sale a lo bestia. Un ejemplo es la burbuja inmobiliaria que azota sus ciudades punteras, como Shezhen, el “Sillicon Valley” de allí en donde viven 12 millones de personas que tienen que pagar 7.000€ por cada metro cuadrado de vivienda. Eso hace que se venden apartamentos de 12 metros cuadrados a 117.000€.

Así que si te gastas todo tu sueldo en una casa, lo que te queda para vivir son cero yuanes. Que al tipo de cambio actual equivalen a cero euros. Y pese a que las mejores cosas en la vida son gratis, de vez en cuando uno necesita dinero para, por ejemplo, comerse una hamburguesa.

¿Y cómo te puedes comer una hamburguesa si no tienes nada en el bolsillo? Pues como se hacen las cosas en el siglo XXI, pidiendo un crédito.

Eso es lo que pensó Lexin Fintech, una empresas nacida hace 5 años que ofrece principalmente a los “millennials” chinos la posibilidad de comprar cualquier cosa mediante microcréditos. Por ejemplo, puedes tener un lapiz de labios por 5 céntimos de euros al mes a pagar en tres años.

Al fundador de esta empresa se le ocurrió esta idea cuando trabajaba en una empresa de comercio online y vio la cantidad de gente que tras pasar un buen rato en su web y añadir cosas a la cesta de la compra, finalmente no adquirían nada, porque no tenían dinero. Veía que los usuarios deseaban comprar pero no podían. El consumismo se había impuesto en China. Así que decidió crear esta empresa de microcréditos cuya fortaleza principal es un algoritmo basado en Inteligencia Artificial que puede aprobar el crédito de un nuevo usuario en cuestión de segundos. Porque a la hora de comprar los minutos no nos sirven, tiene que ser todo de inmediato.

Los usuarios de este tipo de productos suelen ser jóvenes con estudios entre 18 y 36 años de edad y que tienden a ser ignorados por los bancos, pero que el algoritmo selecciona y permite cobrar un tipo de interés muy alto (hasta el 36% anual) a unos clientes con una tasa de morosidad muy baja que ven estos productos como algo de primera necesidad.

Esto marca un contraste con las generaciones anteriores de chinos que se resistían a pedir dinero prestado, especialmente para artículos más pequeños, sólo para préstamos para viviendas, automóviles y otras compras similares de gran envergadura.

Así que cuando la vivienda tiene un precio irracional que te deja sin ahorros, uno acaba comprándose las hamburguesas a crédito. Creo que eso no es lo que imáginabamos como progreso…

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Escrito por Carlos Lopez el 17 de octubre de 2018 con 25 comentarios

El banco Amazon a las puertas

El desembarco de Amazon en el mercado financiero es algo que se viene anunciando desde hace bastantes años. Ya En 2.012 un estudio llevado a cabo por el Deutsche Bank advertía que los gigantes tecnológicos, con mención especial a Google y Apple, en un plazo de tres a cinco años, podrían arrebatar a la banca tradicional parte de su negocio. Anunciaba, además que empresas como Paypal o Amazon comenzarían invadiendo el negocio bancario a través del mercado de transferencias comerciales, pasando en seguida al de préstamos y depósitos.

A día de hoy, pagos, préstamos, seguros o la creación de algo similar a cuentas corrientes forman parte de la oferta del gigante tecnológico, por lo que su operativa cada vez se asemeja más a la de un banco convencional, pero sin estar sujeto a la regulación correspondiente. Incluso en países como México o India ya permite a los clientes retiradas y pagos en efectivo, con lo que se ha convertido en una alternativa a las tarjetas de crédito.

El primer contacto del gigante de la distribución con el mundo financiero vino en el 2007 a través de Amazon Pay, que ahora incluye un monedero electrónico para los clientes y una red de pagos, tanto para tiendas online como para establecimientos físicos. Se estima en 33 millones los clientes de ese servicio, repartido en 170 países, y los planes de la empresa son expandir este servicio a Francia, España o Italia con funcionalidades como pago de impuestos, viajes, seguros, entretenimiento y donaciones.

En 2011, el lanzamiento de Amazon Lending sorprendió al mundo financiero, ya que permite a las pymes el acceso a financiación a través de entidades colaboradoras. Este servicio está disponible en Reino Unido, Japón y Estados Unidos donde, la alianza con el Bank of America, permite a Amazon la emisión de préstamos con cantidades de entre 1.000 y 750.000 dólares. En siete años de actividad, Amazon Lending ha emitido préstamos por valor de 3.000 millones de dólares a 20.000 pymes y busca su expansión en India y México. Por si fuera poco, ofrece tarjetas de crédito y débito para sus principales clientes.

El último producto en este sentido es Amazon Cash, con un año de vida. La idea es posibilitar a los clientes depositar efectivo en una cuenta digital en establecimientos físicos concertados. La alianza con Coinstar en Estados Unidos, es un paso más en este sentido, pensado para atraer a su portal de compras a usuarios que no tienen acceso al mercado bancario, con atención especial a los niños, ya que cuenta con la posibilidad de que éstos puedan crear una cuenta propia con sus ahorros, siempre bajo control parental.

Pero Amazon no tiene pensado parar ahí, de hecho, el temor de BBVA y Santander es que el desembarco de Amazon como un banco en competencia directa podría ser un hecho en un año y aunque no accediese a una ficha bancaria, la parte del pastel que podría arañar a su negocio podría ser significativa.

Al parecer, el gigante estadounidense estaría negociando con JP Morgan y Capital One para lanzar su propia cuenta corriente, dirigida a clientes jóvenes y a aquellos que no poseen cuentas bancarias. Esto permitiría al gigante de la logística repetir su estrategia en otros sectores, comenzando primero por establecer alianzas y acuerdos con las principales entidades del país, antes de intentar el asalto al mercado por sí misma. Es decir, con sólo siete años de actividad en nuestro país, y tras haberse hecho un hueco en el sector editorial, así como en la venta de aparatos electrónicos, ropa, juguetes y contenidos digitales, según todos los indicios, Amazon dará un paso más en el mercado nacional y se introducirá directamente en el negocio bancario.

Los bancos no quieren ni oír hablar de las grandes tecnológicas metidas en el negocio financiero. Éstas tienen mucho músculo económico para afrontar con garantías un servicio que ofrezca las mismas funcionalidades que un banco, pero además cuentan con dos elementos capitales cuando se trata de tener éxito en los pagos y préstamos del consumidor, como son los datos y la relación con el cliente. Es por esto quizás que la estrategia del BBVA, el más beligerante ante la idea de un “banco Amazon”, vaya encaminada a intentar introducir la competencia en la propia casa del enemigo. En este sentido, desde el 2006 el BBVA intentó la venta de productos electrónicos en sus oficinas. Ese proyecto decayó y evolucionó hacia el canal online www.decomprasbbva.com.

A través de esta plataforma la entidad financiera vende una gran variedad de productos, la mayoría de los cuales se pueden financiar, enfocados hacia la electrónica: teléfonos móviles y otro tipo de artículos electrónicos como tabletas o portátiles. Aunque también están en la oferta los viajes, electrodomésticos, la compra de coches a plazos y productos textiles.

Sin embargo, la gran novedad es la expansión del negocio hacia el producto fresco. El BBVA está dando sus primeros pasos en la venta de productos gourmet (carne de alta calidad), con una oferta aun minoritaria, pero en la que demuestra que BBVA ha decidido desviarse de su oferta tradicional de venta de productos financieros para adentrarse en otros segmentos de negocio. Aunque también puede dar signos de una pérdida de rumbo ante el miedo de lo que se les puede venir encima, ya que hablamos del que sería el tercer banco del mundo por volumen de negocio, con un valor que es casi el 65% del PIB de nuestro país.

Como reflexión final, ¿sería tan complicado a Amazon mostrarse digno de confianza de los usuarios para gestionar su dinero? Porque sólo la mejora que supondría la gestión del proceso de login en la entrada a la cuenta, que sustituyera al engorro que muestran nuestros bancos, ya sería para pensarlo; pero hay más, el pedir un crédito, comprobar movimientos de cuenta, etc. En definitiva, ¿podría Amazon hacer las cosas mejor o peor que nuestros bancos?

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Escrito por Manuel González el 16 de octubre de 2018 con 23 comentarios

La polémica subida del SMI

Habría mucho que comentar acerca del acuerdo para los PGE 2019 que pactaron PSOE y Podemos la semana pasada pero hay dos problemas para ello: uno es que las cifras exactas no se conocerán hasta hoy (de hecho hay divergencias entre las publicadas por cada partido), y aunque en el fondo no servirán de mucho porque todo son estimaciones (y todos los gobiernos de cualquier signo y por sistema sobreestiman las de ingresos y minusvaloran las de gastos), me parece necesario para valorar con datos. El otro motivo es que en mi opinión este acuerdo no se ha hecho para desarrollarlo sino como parte de la campaña electoral de las próximas elecciones. Pienso que Sánchez sabe a estas alturas que no va a encontrar suficientes apoyos para sacar adelante los PGE (ERC pide liberación de los presos, PdCat referéndum etc.) y acabará o bien convocando elecciones o bien prorrogando los actuales PGE del PP contra los que votó en su día, y seguir “corrigiéndolos” vía decreto-ley. Es decir que, siempre según mi opinión, el propio Sánchez (si no lo ha deducido él seguro que se lo habrá dicho la ministra de economía Calviño que sabe mucho más de números que él) no creo que desee aplicar el documento que firmó con Podemos porque con un paro tan alto y unas deudas tan elevadas, incluso aunque reciba el plácet de Bruselas, no verá posible aumentar tanto el gasto a la vez que se perjudica a la actividad económica (lo que repercutirá en menores ingresos, y no olvidemos que estamos en desaceleración) con mayores impuestos.

En cualquier caso, como es algo que está en el aire, ya habrá tiempo de valorar medidas más concretas según se vayan poniendo en marcha. Una de ellas –la subida del SMI, ya prevista por el anterior gobierno pero acelerada por este-, salga o no adelante, merece unas reflexiones. Lo primero es que, como llevo diciendo ya hace un par de años, creo que en España se deben subir los sueldos y me parece que si no suben es, sobre todo, porque hay demasiada oferta para tan poca demanda por lo que la intervención del gobierno puede ser necesaria y desde luego prefiero que se suba el SMI a que se aumente la masa salarial de los empleados públicos (es mejor que reciban bonus cuando la economía va bien que se retiren cuando va mal, y que no sean indiscriminados sino por méritos). Lo segundo es que subir de golpe un 22% el SMI es una irresponsabilidad, hay que hacerlo escalonadamente porque lo que se beneficia a los trabajadores se perjudica a los empleadores y, contra la propaganda de algunos, menos del 5% de los trabajadores a tiempo completo de las grandes empresas cobran ese salario mientras que sí lo hacen el 34% de los de las micropymes.

Ahí está un de las claves del asunto: se perjudica muchísimo a autónomos y a las pymes más pequeñas. Ya habló Carlos la semana pasada del caso de Amazon en los EUA que gracias a su músculo financiero puede subir salarios mientras empresas de la competencia más pequeñas, peleando por los mismos trabajadores -ya que en los EUA casi hay pleno empleo- sólo pueden ofrecer los mismos emolumentos subiendo precios a los clientes que entonces aumentan aún más su preferencia por Amazon… Y es un problema real que van a vivir en la temporada navideña allí. Evidentemente no es nuestro caso, hay trabajadores de sobra para cobrar un sueldo mínimo pero es cierto que para el Banco Santander es más fácil subir sueldos que para el bar de la esquina, más cuando en enero tendrá que aumentar el coste de golpe en un 22%. 900 euros netos en 14 pagas suponen cerca de 17 mil euros anuales para el empleador y en micropymes, obtener un rendimiento a un puesto de trabajo de más de 17 mil € -después de impuestos- para obtener algún beneficio, no es tan sencillo. Por eso creo que la subida primero debería ser escalonada y segundo, debería aplicarse a empresas con un cierto número de empleados (y para evitar fraudes, a sus subcontratas) pero no a las más pequeñas. De hecho, los más perjudicados son los autónomos como denuncia Lorenzo Amor:

Es decir, que vuelve a ser una medida social pagada sobre todo por la clase media, no por los ricos. Y por los consumidores, no olvidemos que, como afirmaba Henry Ford, es el cliente el que paga los salarios, el empleador sólo es un intermediario. Luego está el efecto sobre la economía sumergida, ¿aumentará la tentación de pagar en negro en lugar de aumentar los costes un 22% de golpe? Seguro que si, y más cuando la empresa es pequeña y ese margen puede significar la supervivencia como es el caso (lo digo como un ejemplo de sector que conozco bien) de los bares de costa en invierno. Un inciso hablando de la costa: el otro día me contaron que vuelve a haber albañiles -trabajando además para grandes constructoras- cobrando el sueldo mínimo -del convenio del sector- en nómina más un plus en negro de hasta 2500€ más al mes en algunas obras y que se compran BMWs… al más puro estilo de hace 15 años. No aprendemos…

En resumen, no me gustaron los PGE de 2018 aprobados por el PP (y apoyados por Cs y PNV) porque no contenían medidas contra la quiebra técnica de nuestra seguridad social y aumentaban las diferencias territoriales y el proyecto para los de 2019 son aún peores, no sólo porque empeoran aún más nuestras cuentas públicas, es que no aportan nada contra el principal problema de nuestro país: el alto desempleo. Y encima, algunas de sus medidas perjudican a la actual creación de empleo como son los mayores impuestos (generalizados, nada de que sólo son a los ricos) y…la subida del SMI.

Y es que esta es quizás la peor consecuencia de esta subida tan brusca: va a desincentivar, por una reducción de la oferta, la entrada en el mercado laboral de muchas personas y especialmente de los más jóvenes que son, por su inexperiencia, los principales candidatos a cobrar el sueldo mínimo. Como ya apunté antes, no es lo mismo subir elSMI en un país con un 3,6% de paro como los EUA que en el nuestro que no baja del 16% con un paro juvenil que se acerca al 40% y una tasa de temporalidad que casi dobla la europea. En España hay que crear empleo y empeorar las condiciones para que alguien cree una oferta de trabajo es un camino erróneo que puede tener un mayor coste social que el beneficio que se puede obtener con una subida del SMI tan brusca. Como dice de forma más literaria el economista Juan F. Jimeno “en economía medidas bienintencionadas pueden tener efectos contrarios al bienestar social”.

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Escrito por Droblo el 15 de octubre de 2018 con 37 comentarios

El millonario que viaja a Marte, su copiloto y los pisos en Ibiza

Recientemente conocimos la noticia de que Yusaku Maezawa ,un multimillonario japonés, será el primer turista en dar la vuelta a la Luna y la fecha prevista será en 2023 (aunque gestionándolo Elon Musk seguro que se retrasa…) . No se hecho público el precio del billete aunque se estima que ha pagado unos 250 millones de dólares, así que no se trata precisamente de Ryanair.

El plan maestro de Elon Musk es llevar al hombre a la Marte y entre los primeros viajeros que aterricen en el planeta rojo seguro que alguno es un multimillonario, al que le acompañará la tripulación, algún médico, algún científico, algún mecánico… de todo un poco.

Recientemente leí un artículo titulado “la paradoja de la riqueza” que hipotetiza sobre este tipo de viajes.

Atrapados en un cohete construido a medida, los motores se encienden y el viaje al espacio comienza. El copiloto también lleva años soñando con con este viaje. Ha trabajado en el ejército como piloto de caza toda su vida por salarios de clase media, y tiene unos ahorros que son una pequeña fracción que los del más ilustre de los pasajeros. ¿Cómo será cuando llegue a Marte? ¿La gran disparidad de riqueza causará problemas porque el copiloto y el millonario de turno esperarán un nivel de vida diferente? Es fácil ver en este escenario que no las habrá. Una vez que dejen el planeta Tierra, sus diferencias de ingresos y riqueza acumulada no tendrán sentido. Todos en Marte serán económicamente iguales por la sencilla razón de que no habrá bienes o servicios para comprar.

La riqueza es una construcción social. No es posible que un individuo sea rico (es decir, que tiene mayor acceso, en relación con otras personas, a los bienes y servicios que la sociedad produce) si no hay sociedad que produzca bienes y servicios, en ese caso el concepto de riqueza no tiene sentido.

En los tiempos modernos, la riqueza depende de una sociedad funcional en la que todos los miembros tengan un nivel mínimo de bienestar y satisfacción vital, porque la mayor parte de la riqueza es de naturaleza contractual. Las personas ya no “poseen” la mayor parte de sus bienes como lo hacían en el pasado. En tiempos bíblicos cuando la riqueza se medía en acres de tierra, o sacos de grano, o cabezas de ganado, los ricos poseían sus bienes. Hoy en día, la propiedad de la tierra se concede mediante una escritura presentada en el registro, y pocas personas utilizan sus tierras para producir sus propios alimentos.

Las cuentas bancarias se han convertido en creaciones digitales. A través del depósito directo y servicios de pago de facturas, el intercambio de salarios por trabajo y dinero por bienes y servicios. Todo se logra mediante la conmutación de bits dentro de las computadoras. El comercio de acciones es enteramente electrónico. Las empresas ni siquiera se molestan en emitir certificados de acciones en papel como se hacía en el pasado. Lo que se llama “dinero en efectivo” no es más que trozos de papel emitidos por el gobierno que ya no son canjeables por metales preciosos. Incluso el oro no se utiliza casi como metal precioso si no más bien para guardarlo en la caja fuerte de un banco.

Sin una sociedad que reconozca, honre y haga cumplir todos estos contratos, la mayor parte de lo que llamamos “riqueza” desaparecería.

Los servicios, tanto públicos como privados, que utilizamos a diario requieren de millones de personas, que necesitan ser alimentadas, alojadas y atendidas cuando uno enferman. En las aquellos sitios en donde las disparidades de riqueza se han vuelto extremas, resulta problemático proporcionar servicios básicos.

Un buen ejemplo de este problema lo tenemos en Ibiza en donde los médicos tienen que vivir en viejos hospitales y los profesores en gimnasios lo que ha llevado a muchos a directamente renunciar a su plaza. Este mismo caso se está viviendo en otras ciudades prósperas, como San Francisco o Nueva York, con la vivienda disparada y ocurre cuando la prosperidad no lo es para todos. En estos casos puede desembocar en lugares para ricos sin los menores servicios básicos.

Como Marte.

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Escrito por Carlos Lopez el 11 de octubre de 2018 con 28 comentarios



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