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El debate sobre la robotización

El debate sobre la robotización de nuestra sociedad es un tema que viene levantando ampollas desde hace un tiempo. Según un estudio de Unicredit llamado El auge de las máquinas (Rise of the machines), unido a la progresiva implantación de una mecanización cada vez más automatizada, que conlleva la progresiva e imparable pérdida de puestos de trabajo tal y como los conocemos, existe el acervo popular, influido por las novelas y películas de ciencia ficción, consistente en un futuro en el que robots androides conviven y compiten con la raza humana, a veces colaborando, a veces en guerra abierta con los que fueron sus creadores.

Esto viene unido también a la confusión que se plantea entre robotización en sí misma y la inteligencia artificial, que pueden ir de la mano o por separado. Tanto es así, que la primera se dio entre la humanidad desde la aparición de la primera máquina, mientras que la segunda es sólo en los últimos años cuando ha empezado a dar sus primeros pasos, sin que éstos se tengan que reflejar necesariamente en androides o máquinas físicas.

Así, desde principios del siglo XX, el uso de automóviles y semáforos popularizó la automatización a pie de calle. Desde entonces, el número de máquinas y procesos automáticos en nuestras vidas ha aumentado exponencialmente: las lavadoras, los cajeros automáticos, el enfoque de las lentes de una cámara de fotos, las puertas, el lavado de coches, el termostato… Y el temor inicial que en su día despertaron ha dejado paso a una sensación de rutina. La automatización es tan corriente, que ni siquiera nos percatamos cuando nos topamos con ella.

Sin embargo, la inteligencia artificial es una forma de automatización avanzada. En la programación de los dispositivos convencionales se crean reglas muy exactas con las que una máquina ejecuta tareas determinadas. La eficiencia depende del detalle y la exactitud con el que se haya programado la tarea: por ejemplo, trazar la ruta más corta entre dos destinos. La revolución de la IA consiste en que, a la hora de calcular esa ruta, se tienen en cuenta, ya no solo la distancia, sino parámetros más contextuales como la existencia de atascos, obras que puedan existir en las rutas, o las condiciones climáticas que se puedan dar. Es decir, la IA se convierte en un sistema que interactúa con el entorno y que ofrece distintas soluciones dependiendo de las circunstancias del mismo. De este modo, los sistemas de automatización inteligentes escogen el proceso más eficaz.

De este modo, es un hecho que la cantidad de robots que usan las empresas para aumentar la productividad se ha incrementado rápidamente en los últimos años, de tal modo que la Federación Internacional de Robótica (IFR, por sus siglas en inglés) espera que las instalaciones de robots continuarán creciendo a tasas anuales de dos dígitos. Ello debido a que el costo para producir estas máquinas sigue bajando, sus aplicaciones son cada vez más versátiles, mientras sus capacidades siguen aumentando, y su aplicación práctica se multiplica día a día.

Sin embargo, dado que la mayor desigualdad y los lentos avances en materia de productividad pueden ser los principales desafíos económicos en el siglo XXI, el uso cada vez extendido de robots podría afectar estos dos aspectos, tanto de manera positiva como de manera negativa. Si bien los estudios sobre el impacto de los robots es algo todavía incipiente, lo cierto es que la robotización conlleva un aumento de la productividad, lo que incide sobre salarios y sobre la demanda de mano de obra. De tal modo que el aumento del uso de mecanismos automatizados supone una disminución de la oferta de empleo a los trabajadores de cualificaciones y salarios medianos y bajos. Mientras que, por el contrario, a los trabajadores cualificados, este aumento de la productividad les conlleva el pago de salarios más altos, lo que significa que la robotización aumenta aún más la desigualdad en los ingresos.

¿Cómo se podría combatir esta desigualdad creciente? Principalmente se barajan dos medidas. La primera tiene que ver con la educación y la formación de los trabajadores. Es un hecho que el avance de la robotización va a conllevar la pérdida de muchos puestos de trabajo así como de profesiones (parecido a lo que ya ocurrió con la revolución industrial a finales del siglo XIX y principios del XX), pero también supondrá la creación de puestos de trabajo y empleos que, por ahora, ni siquiera se conocen. Aun así esta medida, por sí sola no será eficiente, debido a que la acelerada progresión tecnológica provocará una obsolescencia cada vez más acelerada del empleo en sí, a medida que la especialización de los trabajadores se haga cada vez más necesaria.

La segunda, de un alcance también limitado, tiene que ver con la redistribución de la renta. Consistiría en la implantación de medidas impositivas a las empresas, en función de su grado de robotización, para conseguir fondos con los que paliar los efectos del desempleo y las bolsas de pobreza que el mismo generará. Esta medida resultará ineficaz porque una alta fiscalidad desincentivaría la investigación y el desarrollo tecnológico, sobre todo, teniendo en cuenta que las necesidades de la población desfavorecida serían mucho mayores que los ingresos que se pudieran obtener.

Por tanto, una de las medidas que se proponen tiene que ver con la propiedad de los medios de producción. Si una parte sustancial de la población obtiene sus ingresos de las rentas de capital procedentes de la propiedad de las máquinas robot, la redistribución de la renta se llevaría a cabo sin elementos distorsionadores procedentes de un estado intervencionista con una elevada fiscalidad.

Este enfoque, a pesar de ser, sobre el papel, bastante atractivo, no deja de evocar otros tiempos y otras ideologías que se verían revitalizadas. Un nuevo marxismo, que persiguiese la propiedad de los medios de producción por parte del proletariado estaría a la vuelta de la esquina, quizás la IA podría ser la que pensase por nosotros, llegado el caso.

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Escrito por Manuel González el 18 de septiembre de 2018 con 51 comentarios

10 años ya

Seguro pensáis que el título de este artículo tiene algo que ver con la caída de Lehman Brothers pero no, tiene que ver con que estos días se cumplen 10 años de mi primer artículo en esta web. A dos por semana, más de mil. Que se dice pronto.

En ellos he intentado dar mi visión de la actualidad (la puñetera crisis mayormente), he compartido mis discretos conocimientos sobre economía y mercados -siempre por supuesto desde un punto de vista totalmente subjetivo pero de forma honesta- y mis opiniones sobre diversos temas. Para mí ha sido muy positivo porque he comprobado que la mejor forma de aprender –porque siempre se aprende- de algo es escribiendo sobre ello pero no tengo tan claro que lo haya sido para todos. Y es que creo que la riqueza de este blog está en el foro y no en los artículos por lo que si mis puntos de vista –incluso si no han gustado- han servido para generar un debate, bienvenidas. Estoy convencido que es en la discusión argumentativa cuando más se aprende de cualquier tema, tanto si se participa como si se es espectador.

Hace 10 años, pocos días después de la caída de Lehman Brothers, cuando el sistema financiero global se tambaleaba, Carlos López contactó conmigo porque pensó que en su web faltaba contenido sobre bolsa, una inversión que entonces era mucho más popular. De lo que en su día hablamos a lo que acabó siendo hay un mundo, como lo hay de mis primeros artículos (largos y farragosos y centrados casi en exclusiva en los mercados –hasta hacía un resumen de los movimientos diarios a lo largo de la semana- y con varios gráficos) a los de años después, cuando los lectores demandaron tratar en mucha mayor medida los aspectos más sociales y económicos de la crisis. Juntos hemos vivido muchas cosas más allá de la volatilidad en las bolsas: el miedo a las quiebras soberanas, a la implosión de la Eurozona, al rescate total de España, a una crisis política en este país que hiciera peligrar el régimen del 78… pero sobre todo lo que más hemos compartido todos en este foro ha sido la tragedia de la crisis y la sensación, incluso para los que creen que ya ha sido superada, de que puede resurgir de alguna forma.

Y sin embargo los españoles, a pesar de la dureza de la recesión y de las altas tasas de paro alcanzadas, pueden disfrutar de una sanidad, una educación, un sistema de pensiones y transportes… en resumen, de un estado del bienestar privilegiado y que no es peor del de hace una década. Eso sí, ha sido a costa de aumentar peligrosamente la deuda pública. El resto del mundo tiene problemas similares a lo que sumar la sobrevaloración en los precios de algunos activos que recuerdan mucho al año 2007 aunque el pesimismo actual poco tiene que ver al que se respiraba en septiembre de 2008 en el mundo o en verano de 2012 en la Eurozona. En el foro también el ambiente es distinto: los hipotecas a tipo variable ya llevan más de dos años con tipos negativos cuando hace una década temían un nivel cercano al 6% y si entonces se temía una tasa del paro como a la que finalmente se llegó (y no se temían cosas que sí ocurrieron como la nacionalización y rescate de las cajas de ahorros por ejemplo) ahora las perspectivas no son tan malas. Y siendo todos 10 años más viejos, no parece mala cosa.

Eso es quizás lo más positivo de esta última década, que hemos sobrevivido a una situación muy compleja y en general tenemos menos miedo que hace 10 años. En cuanto al foro en sí, ha caído el número de participantes -e imagino de lectores- por muchos motivos: el Euribor preocupa menos, la economía está perdiendo importancia como tema principal de conversación, se pueden hacer comentarios en las noticias y no sólo en el foro del artículo principal, las redes sociales están acabando con los blogs y los foros poco a poco… Pero a mí la cantidad no me preocupa (no me preocupan ni los haters -es más, les agradezco que lean con tanto detenimiento en su afán por buscar algún fallo que echar en cara), creo que mientras haya quien busque un lugar de encuentro para hablar del artículo, del comentario de otro o de algo que no venga a cuento pero que tiene ganas de expresar, es una suerte que ese sitio exista.

Quizás mi recuerdo más positivo como articulista fue cuando di la exclusiva en estas páginas de que el nuevo Euribor plus que se estaba planeando, y al contrario de lo que todo el mundo pensaba (y la industria financiera promovía para colocar más hipotecas a tipo fijo), no iba a encarecer el índice sino todo lo contrario. Pocos me creyeron y sin embargo, cuando al final el nuevo Euribor no salió (por motivos obvios, el nuevo cálculo planeado no tenía sentido) entonces sí que muchos empezaron a decir que era porque el tipo resultante salía más bajo que el actual. Veremos qué pasa en el futuro porque el actual sistema debe cambiarse y siguen en ello…

Y lo más negativo para mí podría ser la frustración que siento con ciertos temas que, por más que se expliquen y repitan, siguen en el imaginario colectivo como que los bancos actuales deben al estado los 60 mil millones (tampoco esa cifra es cierta) del dinero que el estado se gastó en nacionalizar y sanear ciertas cajas de ahorros o que cada vez vivimos peor (cuando todos los datos indican lo contrario) o que el Euribor (algo decidido por bancos de toda Europa y que se usa sobre todo para liquidar un volumen enorme de derivados) es un índice que unos señores manipulan para fastidiar a los hipotecados a tipo variable españoles (¡y eso que lleva más de dos años en negativo!)… pero no, lo que más me fastidia –no sé exactamente por qué- es cuando alguien malinterpreta algo de mi artículo (con buena o mala intención), escriba un comentario y otro (que lo mismo ni ha leído el artículo) dé por hecho que he escrito algo que no he escrito o que opino algo que no opino.

Con todo, repito que el balance para mí es positivo, y supongo que algún día lo dejaré y confieso que lo he pensado más de una vez pero mientras se me sigan ocurriendo ideas y temas sobre los que escribir y disponga de tiempo para hacerlo, supongo que la decisión sólo dependerá de Carlos López… y de que haya lectores, claro. Lo que sería una pena es que esta página aumentara lectores y foreros por un repunte del Euribor o por una vuelta a la recesión económica y no porque gusten los artículos o la calidad de vuestros comentarios.

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Escrito por Droblo el 17 de septiembre de 2018 con 88 comentarios

La semana en los mercados

Hace diez años no existía el iPad ni el whatsapp ni spotify ni el bitcoin (y twitter no constituía aún una amenaza para los foros -por desgracia, una especie en extinción de las que éste es una excepción) ni lo que hoy se entiende como “populismo”, y si bien China ha sido el gran vencedor geopolítico y económico de la última década, los EUA siguen siendo –y no tiene pinta que acabe pronto- la gran potencia de la que depende la estabilidad económica y financiera global, como hace 10 años. Lo que sí existía en la primera quincena de septiembre de 2008 era un nuevo navegador de internet llamado Google Chrome (que desde hace años es el mayoritario) recién estrenado y un banco de inversiones al que le quedaban horas de vida: Lehman Brothers.

Mañana hará 10 años de su quiebra que, aunque quizás hoy parezca ridículo, hizo temer a personas con mucha formación y mucha información, por la caída inminente del sistema financiero internacional. Esto nos debe ayudar a comprender que nadie, ni los más preparados ni mejor informados, conoce el futuro y que las pasiones humanas más básicas, como el miedo irracional, son comunes a casi todos los humanos. En España vimos al Euribor dispararse (algo claramente absurdo porque ante una crisis siempre se ha reaccionado bajando los tipos de interés, que fue lo que acabó pasando) y mucha gente justificándolo y en este foro había quien recomendaba sacar todo el dinero del banco… Resulta que al final las caídas en bolsa, a pesar de lo agresivas, fueron mucho más lógicas (ante la falta de liquidez y preocupación por el futuro, se vende y ante la falta de interés comprador, llega el desplome) aunque también acabaron siendo disparatadas. Y aunque los mercados bursátiles no empezaron a recuperarse hasta marzo de 2009 y los EUA no salieron oficialmente de la crisis hasta junio, lo cierto es que la clave de la recuperación estuvo en el Plan Paulson (aún con Bush de presidente) que garantizaba una inyección de liquidez enorme al sistema por parte del gobierno y que se unió a los esfuerzos de la FED que se tradujeron en la primera QE.

Pero el 15 de septiembre de 2008, cuando se decidió la quiebra, ni la FED ni el gobierno quisieron salvar a Lehman Brothers. Es posible que el carácter de Fuld, su máximo ejecutivo, fuera el responsable de la falta de cooperación pero también lo es que las consecuencias de algo así debían ser conocidas por las máximas autoridades económicas y monetarias de los EUA y puede que se buscara ese caos para poder tomar las drásticas decisiones y sacar adelante los ambiciosos programas de estímulo tan poco ortodoxos. Y es que antes de aquella quiebra cualquier economista (de hecho, algunos aún lo creen) hubieran considerado disparatado todo lo que la FED hizo después. Quizás me equivoco y lo que ocurrió fue un exceso de confianza, creyeron que las 7 bajadas de tipos de interés en 10 meses que había hecho la FED serían suficientes, que la caída de L.B. se asumiría sin pánico y bastarían los acuerdos para fusionar Merrill Lynch con el Bank of America, la intervención de la aseguradora AIG, la nacionalización de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac y la inyección de fondos públicos para asumir las quiebras de numerosos bancos regionales.

En cualquier caso, el caos de la segunda quincena de septiembre de 2008 fue épico y global y pilló, como el inicio de la crisis de un año atrás, desprevenidos a los políticos de todas partes (Solbes el día después de la quiebra afirmó: “Tenemos un conjunto de bancos y cajas solventes y eficientes, con cuentas de resultados sólidas que pueden asumir el impacto de la reducción en los niveles de actividad y en algunos casos, la elevada exposición al riesgo inmobiliario. Sus provisiones son elevadas, mientras que la morosidad continúa en un nivel moderado” y en otros países las reacciones de sus homólogos fueron similares) y dejaron en duda la sabiduría de los economistas, profesión que perdió mucho prestigio entre la gente que no entendía cómo no supieron preverlo.

La pregunta que hoy todo el mundo se hace es si se aprendió la lección. Y si estamos de acuerdo en que la crisis ocurrió por un exceso de crédito privado alentado por unos tipos de interés artificialmente bajos y una regulación demasiado laxa para algunas entidades financieras, hemos de decir que ahora tenemos un exceso de crédito público (deuda) alentado por unos tipos de interés muchísimo más artificialmente bajos que los de comienzo de este siglo y, sobre todo en los EUA, sí se han tomado pasos para regular mejor pero, no obstante, sigue habiendo muchos productos muy peligrosos que hinchan los balances de los bancos que siguen teniendo un problema de déficit de capital que sufrirá en cuanto llegue una fuerte corrección en el precio de los activos más comunes que están en él. Sería engañarse no reconocer que esta salida de la recesión ha sido posible gracias a unas medidas muy poco ortodoxas de los bancos centrales y nadie sabe realmente qué consecuencias tendrán. No obstante, con todos los problemas de la situación actual, seguro que hace 10 años la hubiera firmado la mayoría porque el pánico de entonces era muy real.

En cuanto a los acontecimientos en los mercados de estos días, lo más interesante (y preocupante) es que el precio del Brent se ha vuelto a acercar a los 80$ y poca cosa más: rebotaron el lunes las bolsas (el Ibex llevaba más de dos meses sin subir más de un 1% en un día) y vegetaron el resto de sesiones y si bien el ambiente es algo más positivo que hace una semana, sigue la crisis en los emergentes y a ello hay que sumar que ayer BCE redujo las previsiones de crecimiento “oficializando” una desaceleración en la Eurozona –y por supuesto en España- que es evidente hace meses. Que dicha desaceleración no se acelere debería ser la mayor preocupación de nuestros políticos. Debería. Y como imagen unos datos: casi el 30% de su salario destina un hipotecado español para pagar su cuota mensual.

Links.

 

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Escrito por Droblo el 14 de septiembre de 2018 con 35 comentarios

Por qué la criptomoneda de Venezuela, Petro, es un fracaso

Entre los países con economías problemáticas, Venezuela es un caso especial. Gracias a sus reservas de petróleo, la nación sudamericana era una de las más ricas de la región. Pero las malas políticas han provocado que su economía se convierta en un vórtice de hiperinflación, pobreza y desempleo generalizado. Para empeorar las cosas, las sanciones de Estados Unidos han alimentado aún más su crisis económica.

A principios de este año, Venezuela sacó una criptomoneda nacional -el Petro- para eludir esas sanciones. La idea era permitir las transacciones en monedas distintas del dólar estadounidense. En un discurso televisado para anunciar su lanzamiento, el presidente del país, Nicolás Maduro, describió a Venezuela como un desvalido comprometido en una lucha con una superpotencia. “Hoy nace una criptomoneda que puede enfrentarse a Superman “, proclamó.

Altos cargos del Gobierno han realizado declaraciones contradictorias. Maduro afirma que las ventas de petros ya han recaudado 3.300 millones de dólares y que la moneda se está utilizando para pagar las importaciones pero Pero Hugbel Roa, un ministro del gabinete involucrado en el proyecto, comentó recientemente que la tecnología detrás de la moneda todavía está en desarrollo y que “nadie ha podido hacer uso del petro”.

Estaba previsto que se utilizara como medio para las transacciones diarias (como una moneda fiduciaria), como vehículo de inversión, y como plataforma digital para representar activos del mundo real, como los bienes inmuebles. Los periodistas sólo encontraron a dos personas que lo compraron después de su lanzamiento. Uno de ellos dijo que lo habían “estafado” para que lo comprara. El otro comprador no reveló su nombre y dio pocos detalles sobre sus motivaciones para comprar la criptomoneda, aparte de expresar su preocupación por la “persecución” por parte del gobierno estadounidense.

Una de las claves de esta moneda es que está respaldada por las reservas petrolíferas de una zona llamada “Ayacucho I” en donde según el gobierno hay reservas de 5.300 millones de barriles. Cuando los periodistas fueron a la región propuesta para perforar, encontraron poca evidencia de actividad petrolera ni las mínimas infraestructuras necesarias. Las conversaciones con los aldeanos residentes en la zona tampoco arrojaron mucha información ni optimismo sobre las perspectivas futuras del descubrimiento de petróleo.

El mes pasado, el presidente Maduro devaluó la moneda fiduciaria de Venezuela en un 96% y vinculó su precio al del petróleo. “Han dolarizado nuestros precios. Voy a poner gasolina a los salarios y a los precios… Vamos a convertir el petróleo en la referencia que vincula a todos los movimientos de la economía”.

Pero hay dos problemas con el enfoque de Maduro. En primer lugar, el petro en sí mismo no tiene ningún valor, ya que no se negocia en ninguna de las bolsas de criptomonedas , según la investigación de Reuters. Un funcionario de Bitfinex, una de las mayores bolsas de criptomonedas del mundo, dijo a Reuters que el petro tenía una utilidad “limitada”. En segundo lugar, el petro , tal como fue conceptualizado, puede no existir en absoluto. El informe de Reuters cita a Hugbel Roa, responsable del Observatorio Venezolano de Cadenas de Bloqueo, al decir que la gente ha hecho “reservas” para el petro , pero aún no se han “liberado” monedas.

Teniendo en cuenta que existen cientos de criptomonedas, muchas de ellas con dudosa reputación resulta sorprendente no ver entre las 100 primeras a una que está respaldada por un gobierno sobre el activo del petróleo.

Por tanto tenemos una moneda que no se puede comprar ni vender y que su mayor virtud es estar respaldada por un solar en el que dicen hay petróleo.

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Escrito por Carlos Lopez el 13 de septiembre de 2018 con 16 comentarios

El impacto de las actividades sumergidas en el PIB

Mediante la aprobación del reglamento europeo 549/2013 se aprobó la nueva forma de contabilidad nacional, conocida como SEC 2010. Esta nueva normativa obligaba (entre otras cosas) a considerar las drogas y la prostitución como parte de la contabilidad nacional. Sin embargo, la economía movida por negocios como el tráfico de drogas, el tráfico de armas o la prostitución es difícil de contabilizar para las agencias oficiales.

De hecho, el propio cálculo del PIB ya es de por sí muy complejo. Así, las estadísticas que solemos conocer en los medios de comunicación suelen ser estimaciones que sólo se ajustan con el paso del tiempo, cuando se van corroborando los datos. Lo que sí es cierto es que, a la hora de la toma de decisiones por parte de los agentes económicos, vale más una estimación que la falta de datos.

A esta dificultad, se le añadirían los desafíos adicionales de medir la economía sumergida, que se ha de hacer con estimaciones basadas en estudios de terceros para dar una aproximación de la contribución de estas actividades.

En concreto, para la consideración de las actividades relacionadas con el tráfico de drogas, el contrabando de tabaco y el juego ilegal, el INE utiliza fuentes de información tan variadas como la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) llevada a cabo por el Ministerio de Sanidad con la colaboración de las comunidades autónomas, o los informes anuales de los Observatorios Español y Europeo de las Drogas y Toxicomanías del Ministerio de Sanidad, así como información procedente del Ministerio de Hacienda o de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Para medir el aporte en la economía nacional de las actividades relacionadas con la prostitución se ha de echar mano de fuentes como los informes sobre trata de blancas elaborados por el Ministerio del Interior, o los informes de seguimiento del plan integral de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual llevados a cabo por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad o diversas encuestas sobre hábitos sexuales. Sin olvidar los informes que diversas asociaciones como Anela (la asociación de los locales de Alterne), puedan aportar, siempre con la salvedad de lo dificultoso de poder hacer estimaciones fiables.

Eso sí, por mucho que la midamos, la prostitución sigue sin ser legal, algo que está teniendo un profundo debate en toda Europa. De hecho, parece haber dos claras tendencias con respecto a esta actividad: los partidarios de legalizarla y regularla, como cualquier otra actividad económica, y los partidarios de endurecer su práctica, así como el uso de sus servicios.

Dentro de la primera opción, estaría la política llevada a cabo en Alemania, que liberó y reguló la prostitución en el 2002. Desde ese momento, esa actividad en el país se disparó y miles de mujeres se incorporaron al mercado alemán al calor del boom y de la ampliación de la UE a los países del Este en 2004. Los precios se desplomaron y los clientes comenzaron a exigir cada vez más, conscientes de que si una trabajadora no lo hacía, siempre habría otra. Además se establecieron nuevas variantes de negocio como la “tarifa plana”, mediante la cual el cliente paga una entrada y puede tener sexo hasta cansarse. Todo ello en detrimento de las trabajadoras que han visto empeorar aún más sus condiciones de vida al entrar en juego las reglas del capitalismo de forma legal.

UEGD, la asociación que representa a unas 200 empresas en toda Alemania calcula que entre 2000 y 2012 aumentó un 33% el número de prostitutas trabajando en Alemania. Según las cifras oficiosas que ellos manejan, en ese mismo periodo, los precios disminuyeron un 23%. Piensa que la única solución para frenar la caída es regular la oferta, es decir, que haya menos burdeles y menos trabajadoras. Eso sí, se muestran disconformes con el sistema de “tarifa plana” y dicen que ninguno de sus asociados lleva a cabo tal oferta. Dentro de esta política se encuentran, además de Alemania, Dinamarca y Holanda.

En la línea de la segunda tendencia se encuentra Suecia, cuyo gobierno comenzó en los años 90 a implementar unas políticas a largo plazo contra la trata de seres humanos que se centró principalmente en la protección de la mujer. Hace casi 20 años, en 1999, todos los partidos en el Parlamento sueco, sin ningún atisbo de división, aprobaron prohibir la compra de servicios sexuales y se centraron en el cliente. En esta línea se han colocado otros países como Canadá, Francia o Noruega, siendo éste último el más duro en su postura, ya que penaliza a sus ciudadanos el consumo de servicios sexuales incluso fuera de sus fronteras.

El éxito de la política sueca en los 20 años de implantación, que tiene un coste de 620.000 euros anuales, se ha plasmado en la práctica erradicación de la prostitución más evidente, como la calle o los clubes de alterne. Sin embargo, desde principios de siglo, el auge de Internet ha abierto un camino para los detractores del abolicionismo. Por lo que se estima que en el país escandinavo pueden existir alrededor de un millar de prostitutas, de las que sólo 300 son foráneas. Desde que entró en vigor la ley hace dos décadas, más de 7.600 hombres han sido procesados y multados por pagar por tener sexo con una mujer, según datos oficiales. Las multas son “severas” y dependen de los ingresos de cada persona para que sea un castigo proporcional.

En España, uno de los países con más clientes de prostitución del mundo, el Gobierno quiere regular la trata y la explotación sexual con una nueva ley que proteja a las víctimas forzosas, en la línea del modelo abolicionista sueco. Según el Ministerio del Interior el número de prostitutas en nuestro país ascendía a 14.000 en 2017 aunque se estima que son al menos el triple. Otros informes aluden a 100.000. La policía estima que el 80% de ellas son víctimas forzadas, aunque no existen cifras oficiales. Colectivos como Aprosex o Hetaira advierten de que perseguir al cliente o multar a las mujeres con normativas municipales las destierran a lugares más peligrosos donde están más desprotegidas.

La prostitución mueve hasta 160.000 millones de euros a nivel mundial, según datos de la web sobre el mercado negro Havocscope, que cita el Parlamento Europeo en sus informes, un montante del que nuestro país se queda con un 14%, ya que suma 22.800 millones anuales.

Por último, ¿ha crecido mucho nuestro PIB con estas medidas? La verdad es que parece que no ha impactado mucho en los números sobre nuestra riqueza nacional. De hecho la estimación era que las actividades ilegales añadían un 0,87% (0,35% para la prostitución y 0,5% para el tráfico de drogas) al PIB español. Datos, además, en consonancia con los de países de nuestro entorno. Sólo con el cambio metodológico que supuso la nueva contabilización del I+D, se aprecia una subida de más de un 1,55%.

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Escrito por Manuel González el 12 de septiembre de 2018 con 24 comentarios

¿Por qué tenemos la electricidad tan cara en España?

Si hay un sector al que tenemos tirria los ciudadanos es el de la energía ya que nos olemos que algo huele a podrido por ahí. Cuando hablamos de puertas giratorias automáticamente miramos a las de las eléctricas, por ejemplo hace poco más de un mes se nombró al exministro Jordi Sevilla presidente de Red Eléctrica (con un sueldo de 500.000€ anuales) y en la empresa que gestiona el uranio (ENUSA) se quitó de la dirección a un ingeniero para meter a un filosofo socialista que cobrará 210.000€ al año.

Esto es algo que ha ocurrido con todos los gobiernos y me temo que seguirá ocurriendo. De todas maneras sobre el total de la facturación de las eléctricas esos sueldos son una parte ínfima, unos pocos centimillos anuales sobre el total de nuestro recibo. Si eso hiciese que el servicio y el precio fuese mejor creo que todos estaríamos dispuestos a recompensarles por ello con un buen salario.

El problema es que no es así, el pasado 5 de Septiembre la luz alcanzó su máximo anual con cifras no vistas desde Diciembre de 2013 cuando el petróleo cotizaba a 110$ y estabamos inmersos en una ola de frio.

¿Y por qué, en un mes con menor actividad industrial, los pantanos a rebosar, el petróleo a 70$ y una climatología favorable tenemos la electricidad cerca de máximos históricos?

Una pista la tenemos en la multa que puso la  Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a Iberdrola en 2015 por manipular el precio de la electricidad y ganar con ello 20 milloncejos.

El sistema de fijación del precio de la electricidad en el mercado mayorista funciona como una subasta, en la que cada productor va entrando con un precio determinado y se van cruzando la oferta y la demanda (casación). La última central que participa, la más cara, marca el precio que luego cobran todas. Si se oferta menos energía, por ejemplo porque algunas centrales retiran sus ofertas, el precio se encarece. En ese momento, lo que hizo Iberdrola fue  retirar la producción de las hidráulicas (puesto que había más agua que otros años se había abaratado bastante) y casaron las compras con la energía procedente de las centrales de ciclo combinado, a un precio superior. Las eléctricas tienen la capacidad de ver día a día los precios que va marcando el mercado y actuar en consecuencia.

Esa subasta arrojó un inesperado aumento del 26,5%, que repercutiría en la factura final que paga el consumidor con un incremento del 10,5%. Se producía después de cuatro aumentos anteriores.

No bostante el precio mayorista de la electricidad tiene un peso de solo el 35% sobre el recibo final, alrededor del 40% corresponde a los peajes (primas y subvenciones, transporte de la electricidad…)  y cerca del 25% restante a los impuestos.

El otro día pude ver a un experto en el sector eléctrico que lo resumió perfectamente:

Más del 70% de la generación eléctrica está concentrada en cinco empresas y más del 80% de la compra está concentrada en estas cinco empresas. Se compran y se venden los mismos. En lo que va de año llevamos un 85% más de producción hidroeléctrica que el año anterior y sin embargo nos venden la electricidad más cara. Consecuencia: Moody’s espera que las cuatro mayores eléctricas ganen este año 600 millones de euros más.

Ante este atraco, lo único que podríamos hacer los consumidores sería dejar de consumir electricidad, algo bastante “incómodo” hoy en día así que la alternativa sería abaratar la factura por nuestra cuenta, revisando la potencia contratada, reduciendo el consumo e investigar cuánto te costaría con otra compañía eléctrica. En España hay unas 60 comercializadoras (que no productoras, ojo) de luz que ofrecen más de 500 ofertas de electricidad habiendo una diferencia del 36% entre la opción más barata y la más cara.

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Escrito por Carlos Lopez el 11 de septiembre de 2018 con 41 comentarios



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