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La semana en los mercados

Viendo la situación política italiana en la que las elecciones fueron ganadas por un movimiento –el 5 estrellas- autodenominado “transversal” y que nació, al igual que en España Podemos, como un intento de romper la política tradicional pero en el que su gobierno parece estar dominado por las decisiones de un socio minoritario de ultraderecha, xenófobo y que busca la secesión de la parte más rica del país (y que según las encuestas ya duplicaría sus últimos resultados electorales), la situación en España no se ve tan mal. Por supuesto hay quien está contento con el cambio de gobierno y quien está disgustado pero lo que importa es que el sistema funciona. La imagen de un Rajoy que en unos pocos días deja de ser presidente de gobierno a registrador en Santa Pola (porque así lo han decidido los parlamentarios elegidos por los españoles) es el ejemplo casi perfecto de normalidad democrática en un país.

Está claro el mérito que tuvo Sánchez, que parecía destinado a un nuevo fracaso electoral y estaba siendo olvidado por la opinión pública sobre todo por culpa de no ser diputado, al saber unir a casi toda la oposición ante la falta de responsabilidades del PP tras conocerse la sentencia de la Gürtel. Eso sí, a nadie se le debe olvidar que si Rajoy cayó fue gracias a que tenemos un sistema de justicia -la Udef, la UCO, la Fiscalía y finalmente los jueces- que siguió investigando también durante estos últimos 6 años en los que gobernó el PP (y de hecho registró su sede varias veces) y que no se ha doblegado tampoco a la hora del fallo. Muchos la critican con cierta razón sobre todo por su lentitud pero es un privilegio (y una excepción respecto a lo habitual en el mundo) que nuestra justicia funcione hasta el punto de hacer caer a un gobierno.

Y es que uno de los grandes valores de las democracias consolidadas es la independencia judicial. Todos se llenan la boca pidiendo eso pero… en cuanto sale una sentencia que no nos gusta entonces queremos intervenir, queremos injerencias, queremos que juzgue la turba o que los políticos hagan “entrar en razón” a los jueces. Y lo peor es que nos parece normal presionar. Un día nos quejamos de lo duras que son las leyes y las sentencias, el otro que son demasiado laxas… y está bien que tengamos opinión (yo también la tengo, por supuesto) aunque lo que sepamos del asunto sea de forma indirecta pero todo lo que no sea acatar y respetar las decisiones de quienes se han formado toda su vida para hacer lo que hacen y han tenido el tiempo suficiente y todos los datos, es un intento de acabar con la independencia judicial y volver a los tiempos de los linchamientos públicos y/o del dedazo del político de turno. Y todos sabemos lo manipulable y veleta que es la turba. Basta con ver las encuestas de intención de voto: ¿De verdad los que situaban al PP como partido más votado han necesitado la sentencia de la Gürtel para cambiar su voto, no sabían antes de eso de la complicidad del PP con numerosos casos de corrupción, por qué han caído en intención de voto Ciudadanos y Podemos si ambos han hecho lo contrario: uno votar en contra de Sánchez y otro a favor?

Nada hay más peligroso que dejar que las sentencias las dicten tuiteros o manifestantes y nada puede dañar más a un estado de derecho que dejar que los políticos controlen totalmente el poder judicial. Lo que acabamos de ver con RTVE (y no lo digo yo si no la periodista Ana Pardo de Vera cuandoafirmó “me llamó Pablo Iglesias para decirme que el presidente Sánchez y él habían alcanzado un acuerdo para que los nombramientos de RTVE dependieran de Podemos”) utilizando un medio público como pago secreto de favores prestados entre partidos políticos (y qué no sabremos de cada uno de los medios públicos locales y autonómicos en este país, así como de RTVE en el pasado) y el motivo por el que es tan valioso todo ese poder de manipulación como para disputárselo, nos deja una advertencia muy clara sobre la necesidad de dejar a los jueces hacer su trabajo sin injerencias políticas. Es más, lo que hay que hacer es aumentar su independencia y dotarles de más medios. Los políticos pueden en el Parlamento cambiar las leyes que les apetezcan, incluso aprobar una nueva constitución si tienen mayoría suficiente tras un referéndum. Creo que ya es bastante poderosa su labor como para meterse, aún más, en los asuntos judiciales.

En cuanto a los mercados, sigue sorprendiendo la tranquilidad en las bolsas. Hasta Paul Krugman lo dice: “Los inversores creen que el mandatario fanfarronea y no se lo toman en serio. Cuando lo hagan puede ser tarde”. Y es que las consecuencias de los actos de Trump ya están siendo visibles en el comercio global y además están provocando un terremoto geopolítico que tiene ramificaciones incluso dentro de su propio partido. Destacados republicanos –algunos incluso se han unido a la campaña de acusarlo de traidor- no entienden que su presidente crea más a un exmiembro del KGB que a su propia inteligencia y tampoco comulgan con las formas utilizadas con los tradicionales amigos de su país (por ejemplo llamando enemigo a la UE) en contraste con la camaradería con rivales como Rusia y enemigos como Corea del Norte. Roubini ha ido más lejos y ya habla de hacer descarrilar la recuperación económica y Powell, presidente de la FED, ya ha advertido de los riesgos inflacionarios. Y sin embargo, Wall Street no sólo no reacciona mal, es que el Nasdaq ha vuelto a marcar nuevos máximos históricos esta semana. No es extraño que haya críticas sociales sobre esto ya que los  salarios de los trabajadores caen –en términos reales- mientras que las empresas gastan miles de millones para impulsar el precio de sus acciones; que si todavía fuera para reinvertir los beneficios podrían tener una excusa pero el destino principal es la recompra de acciones propias. Con todo, lo más destacable de la semana -por sus implicaciones en la economía real- es la notable caída del precio del crudo, que ya está un 10% por debajo de los máximos de hace dos meses. Y como imagen, podemos ver que las subidas de precios inmobiliarios de este año son bastante comunes a todo nuestro entorno, típicas de un periodo de crecimiento económico e inflacionario.

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Escrito por Droblo el 20 de julio de 2018 con 18 comentarios

¿Cómo se enfrenta el inversor ante la guerra comercial?

Los mercados de renta variable lo están descontando día a día, ya que Canadá, México, la UE y, más recientemente, Rusia, se unen a China en represalia contra los aranceles estadounidenses. Hasta la fecha, los daños derivados de la disputa por las medidas han sido limitados, pero la amenaza de una guerra comercial total se cierne sobre ellos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con gravar hasta 550.000 millones de dólares en bienes chinos, que es más que lo que Estados Unidos importó de China en 2017.

¿Cómo deberían los inversores abordar algo que tiene el potencial de perturbar la economía mundial y sacudir los mercados financieros de todo el mundo?

El oro y el dólar estadounidense son frecuentemente considerados activos de refugio, lo que los convierte en un lugar atractivo para estacionarse en tiempos de incertidumbre, y más aún si una guerra comercial causa estragos en los mercados financieros. Sin embargo, el precio del oro suele estar inversamente ligado a la fortaleza del dólar, lo que significa que no siempre responden de la misma manera.

Hasta ahora, el oro todavía no ha llamado la atención de los inversores, continuando con una caída que comenzó en marzo de 2018, cuando el dólar comenzó a ganar impulso.

La mayoría de los analistas pronostican que el dólar superará al resto de las divisas en una guerra comercial, lo que podría afectar al oro. Sin embargo, hay períodos en los que el metal amarillo ha tenido una relación positiva con el dólar estadounidense, y el nivel actual de incertidumbre política y las altas valoraciones de la renta variable estadounidense podrían ser un elemento catalizador para el oro.

Los inversores de renta variable pueden mantener la calma, pero los operadores de metales están haciendo oír sus opiniones. Los aranceles han proporcionado un gran impulso a los precios del acero y el aluminio en los Estados Unidos y mientras los fabricantes están a punto de recibir un pequeño golpe como resultado, los productores nacionales estadounidenses como Nucor y US Steel  recibirán un impulso a sus resultados finales.

¿Y comprar China? Esto habría sido un decisión negativa incluso antes de que la disputa comercial se intensificara, ya que las acciones chinas han tendido a la baja durante todo el año. Una inversión en acciones chinas parte del supuesto de que el ciclo económico mundial sigue siendo saludable y de que la incertidumbre comercial actual impulsa una mayor relajación de la política monetaria y otras medidas en el mayor exportador mundial de bienes.

Los principales índices bursátiles de países como Corea del Sur e Indonesia también han caído en las últimas semanas, pero los mercados emergentes en su conjunto representan una forma menos arriesgada para los inversores de capitalizar el sentimiento negativo que invertir su dinero en China.

Si una tregua se llama pronto, entonces los activos de emergentes se ven bastante baratos, ya que están fijando el precio de una desaceleración bastante grande del 1% en el crecimiento mundial. Sin embargo, ese es un resultado poco probable si sólo se imponen entre 35.000 y 50.000 millones de dólares en aranceles.

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Escrito por Marc Fortuño el 19 de julio de 2018 con 16 comentarios

El futuro de las finanzas podría estar monopolizados por hombres

Por mucho que nos empeñemos en que debe haber igualdad en todas las actividades económicas, siempre habrá algunas que serán más atractivas para las mujeres y otras para los hombres. Cualquiera que haya estado en una empresa de desarrollo informático se habrá dado cuenta de ello y cualquiera que haya estado en la bolsa, también.

Las criptomonedas (o mejor dicho, la tecnología blockchain) es, al menos en espíritu, una mezcla entre informática y bolsa, así que la desigualdad de género tiene pinta de que debe ser bastante alta en este mundillo. Como las criptomonedas son en esencia anónimas no podemos tener datos exactos sobre su composición demográfica pero si podemos hacer buenas estimaciones (por ejemplo, con información de los monederos) y los datos son bastante claros, el 91.22% de los usuarios de bitcoins son hombres y el 8.78% son mujeres.

Otra razón que podría explicar estos datos es que una parte importante del uso de las criptomonedas procede del lavado de dinero y actividades criminales, realizadas también en su mayoría por varones.

También hay estudios que sugieren que las mujeres son menos tolerantes al riesgo financiero lo que significa que huyen de un mercado tan volátil como es el de las criptomonedas.

Esto ha hecho que la cultura que siempre ha habido alrededor del mundo Bitcoin ha sido bastante machista con conferencias que terminaban en clubs de striptease, algo muy similar a lo que ocurría en Wall Street en los 80´s.

Realmente cuando más se analiza más sorprende que los hombres sólo sean el 91%… pocas razones veo para que una mujer no se meta en este mundo ya que si algo se puede decir de esta tecnología es que es completamente abierta y sin barreras de ningún tipo, nada impide que las mujeres desarrollen proyectos o se conviertan en grandes inversoras pero aún así es un mundo que en líneas generales no las atraer.

Si como muchos pensamos, el futuro de las finanzas pasa por aquí la brecha de género en este sector rondará el 90%-10% y esto me temo que no habrá decreto ni ley que lo arregle.

¿Qué opináis vosotros?

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Escrito por Carlos Lopez el 18 de julio de 2018 con 26 comentarios

Las medidas fiscales del nuevo Gobierno

Una máxima de los gobiernos de izquierdas suele ser la de actuar como una especie de Robín Hood, entendido en el sentido de arrebatar recursos a los ricos para repartirlos entre los más desfavorecidos. En lenguaje más actual, esto se traduce en más gasto social financiado con más presión fiscal. Esto sólo significa una cosa, como todo aumento de presión fiscal, aunque lo recaudado redunde en mayor gasto social, se estarían detrayendo recursos a la inversión y a la creación de empleo para invertirlos en gasto, y esto, o se hace en su justa medida o puede resultar un estrepitoso fracaso. Y de esto puede hablar bastante bien Zapatero.

En el caso del nuevo gobierno de Pedro Sánchez ya se van perfilando algunas de las medidas que se van a tomar. El objetivo, recaudar 6.500 millones de euros extras a lo acordado en los Presupuestos del gobierno anterior, que, según se acordó, serían aplicados en aras a la tranquilidad de los mercados y los múltiples socios del Gobierno.

Así, tras asegurar que la recaudación por la “tasa Google” que lanzó su antecesor no será suficiente, ya que sólo recaudará alrededor de 2.000 millones de euros en los próximos dos años, se trabaja en un aumento de la tasa a los depósitos bancarios, que se aprobó en 2014 y cuyo tipo actual es del 0,03%. Con este aumento se prevé recaudar alrededor de 1.000 millones que irían destinados directamente al pago de las pensiones. Lo complicado de esto será que las entidades bancarias no repercutan sobre sus clientes esta tasa, aparte que siempre pueden primar más la colocación a sus clientes de otros productos que no estén gravados por la tasa. A esto se le une un previsible aumento de las cantidades que los bancos han de aportar al Fondo de Garantía de Depósitos. Además de obtener ingresos adicionales, esto le permitiría reducir el déficit, ya que el fondo es un activo del Estado.

Además, el Gobierno tiene previsto implantar un tipo mínimo del 15% en el Impuesto de Sociedades para grandes empresas, a partir del cual no se podrán efectuar deducciones. La forma de incrementar la recaudación en este gravamen pasará por eliminar bonificaciones y exenciones fiscales, de modo que el mínimo de recaudación se establezca en el 15%. Con esta medida se calcula que el estado ingresará unos 4.000 millones de euros, según las cifras recogidas por Cinco Días.

Sin embargo, el grueso de la financiación extra que pretende obtener el Gobierno se producirá con la eliminación del tope a las cotizaciones sociales. Esto elevará la presión fiscal a más del 50% para quienes cobran más de 60.000 euros. El límite máximo de las cotizaciones sociales alcanza los 3.751,2 euros al mes en España, éstas lógicamente corresponden a los sueldos más altos. Con la eliminación del tope, este límite ya no existirá, con lo que la cotización social podrá crecer al mismo ritmo que el salario. Lo que no se aclara es si esto conllevaría la eliminación del tope de pensión de estas personas, una vez llegado el momento de su jubilación.

Otras medidas que se barajan tienen que ver con la implantación de nuevos impuestos “medioambientales”, que se traducirán en gravar el consumo de combustibles fósiles. En concreto se trataría de equiparar el impuesto aplicado al diésel al de la gasolina, lo que supondrá un aumento del precio de la misma, ante el aumento de un 30,7% del impuesto especial.

A esto hay que unir la subida de IRPF (incluida en los Presupuestos) a quienes cobren entre 14.000 y 17.700 euros, junto con la subida de tramos para las rentas superiores a 150.000 euros.

La idea del Gobierno es empezar a tramitar estos impuestos cuanto antes para que puedan entrar en vigor “lo más próximo posible” al inicio de 2019, porque al tratarse nuevas figuras tributarias no se pueden incorporar en los Presupuestos Generales del Estado del próximo año, que ya está preparando el Ejecutivo.

Sin embargo, lo que también es cierto es que los vientos de cola de los que se venía aprovechando la economía española, léase bajos precios del petróleo y barra libre del Banco Central Europeo en la compra de deuda pública a interés cero, tienen fecha de caducidad. El petróleo ya lleva un tiempo en una paulatina escalada y, en cuanto al BCE, ya ha anunciado el final de esa política.

No se sabe si por ese motivo, o por enfriamiento de la economía internacional, el caso es que la economía se ha desacelerado en el primer trimestre al 0,7%, lo que significa un 2,8% elevado a tasa anual; la creación de empleo ha pasado de crecer a ritmos del 3% al 2,6% en el primer trimestre de 2018; la inversión productiva, que llegó a alcanzar crecimientos del 7,9%, se ha desplomado al 2,3% y las exportaciones se han desplomado desde el 8,9% en 2017 al 1,8% en el mismo periodo.  Si sumamos a esto el previsible enfriamiento del principal motor de la economía, como es el turismo, las perspectivas no son especialmente halagüeñas.

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Escrito por Manuel González el 17 de julio de 2018 con 38 comentarios

The Ascent of Money

Es el título de una serie de 2008 elaborada por la BBC cuyo principal argumento es que la economía es el motor de la Historia y la última crisis es una muestra más de lo difícil que es controlarla. Los bancos financiaron el Renacimiento, las bolsas decidieron guerras y construyeron imperios, desastres económicos provocaron revoluciones… la historia de las finanzas es la clave para entender la crisis actual. Como consta de 6 episodios que recomiendo visualizar, no voy a resumirla, solamente voy a citar algunas ideas que creo demuestran que no hay nada nuevo bajo el sol en el tema de las finanzas y “los mercados”.

Por ejemplo, relata cómo nace la bolsa en Holanda ante la necesidad de unir capitales para financiar exploraciones comerciales marítimas. De ahí a ofrecer a accionistas minoritarios una fracción del capital (acción) a cambio de una parte proporcional de los beneficios (dividendo) fue un paso, y de ahí a que existiera un mercado de valores en el que esos títulos se pudieran negociar antes de que las mercancías llegaran, bien por expectativas de que el viaje fuera bien o mal o por simple necesidad de liquidez, otro paso. Lo fundamental es que el precio ya no lo decidía el valor del barco sino la demanda y oferta de las accionesAdemás, empezaba la información privilegiada…si algún barco era hundido quien se enteraba antes vendía. También explica que la psicología de masas está en la explicación de las burbujas bursátiles, los inversores se comportan como en una manada…siguen al líder hacia una dirección y de repente un brusco sonido genera una estampida en la dirección contraria.

Muy de actualidad es el capítulo de la deuda. Cuenta de Bill Gross, entonces jefe de Pimco, la mayor gestora de bonos del mundo, que tiene más poder que gobiernos. ¿Por qué? Porque los estados suelen gastar más de lo que recaudan y necesitan de la emisión de deuda. El mundo entero depende de que exista confianza en los compradores de la deuda emitida por los estados, si Bill Gross decidiera vender toda su cartera de bonos norteamericanos porque declarara no confiar en ellos, posiblemente hundiría al país más poderoso de la Tierra. Los medios comentan mucho de las acciones pero el mercado de renta fija es más grande que el de renta variable y mucho más importante para los países. Fondos de pensiones, tipos de interés de las hipotecas…todo depende de ello. Bill Gross declara que a lo que más teme el inversor en renta fija es a la inflación (Keynes profetizó que los bonos morirían por efecto de la inflación), ya que de poco sirve que te ofrezcan un 10% de interés si el dinero vale un 20% menos. (eso lo dijo en 2008, quizás en 2012 pusiera en primer lugar una posible quiebra soberana y ahora que quiebren los bancos centrales).

No es algo nuevo, los créditos hacia algunos gobernantes y su negación a otros han decidido guerras desde la Antigüedad, si bien lo de emitir papel empezó con el Renacimiento en Italia. Entonces los soldados profesionales eran mercenarios que se ofrecían al mejor postor, y para pagarlos se recurría muchas veces a la deuda. Fue entonces cuando los créditos de un millonario a un estado pasaron a ser completados con emisiones de bonos que podían comprar los ciudadanos y vendérselos y revendérselos a otros. El problema es que todas las ciudades italianas acabaron haciendo lo mismo y… no todas ganaban las guerras. Así se llegó al caso extremo de Venecia: tras varias derrotas militares, el que poseía bonos emitidos por esta ciudad sólo los podía revender por el 10% de su valor. Quizás fue la primera gran crisis de deuda pública.

Un personaje similar a Bill Gross a principios del siglo XIX fue Nathan Rothschild. Su negocio principal era el oro gracias a que sus hermanos estaban posicionados en diferentes plazas europeas y ayudados por una eficiente red de información compraban y vendían aprovechando los desajustes de precios en cada sitio. Algo que recuerda a los traders actuales. Por cierto, cuando supieron que Napoleón volvía del exilio y se hacía cargo de nuevo del mando de Francia compraron mucho oro porque especulaban que se abriría una larga etapa de inestabilidad que provocaría alzas del metal. Como recibieron la noticia de la nueva y definitiva derrota de Napoleón en Waterloo 48 horas antes que los demás, cambiaron todo el oro que pudieron por bonos del gobierno británico, a la postre el vencedor, un activo mucho más seguro en tiempos de paz. Es decir, lo que no ganaron con el metal lo ganaron con los bonos (en julio de 1817 –dos años después- vendieron todo con un 40% de rentabilidad) aprovechando las virtudes básicas: buena información y reflejos, nada de empecinarse en una posición. El poder de los Rothschild fue tan grande que negando el crédito a la Confederación –los sudistas- ayudaron a decidir la Guerra Civil americana. Por supuesto, también habla de la crisis de Argentina, un país muy rico que hace 100 años se esperaba desbancara a los EUA, y al que coloca como prueba de cómo un mal manejo de las finanzas puede hundir un gran país. En 1946 Juan Domingo Perón visitó el Banco Central de Buenos Aires y declaró “Hay tanto oro que apenas se puede andar por los pasillos”. La pena es que sea un tema que sigue de actualidad.

También reflexiona sobre el giro económico mundial. Hace más de un siglo, la primera globalización impulsada por el Imperio británico se basaba en utilizar la Royal Navy para ejercer el dominio económico por todo el mundo, pero también había fuertes inversiones por todo el mundo como Argentina o el sudeste asiático. El inicio de la 1ª Guerra Mundial fue un duro golpe a la primera gran globalización y muchas inversiones internacionales quedaron muy tocadas y demostraron la poca estabilidad de los mercados financieros ante acontecimientos inesperados. Hasta finales de los años ´60 del siglo XX no se volvió a impulsar una segunda globalización basada en un comercio libre cuyos movimientos de capital estarían  reguladas por el FMI y el luego llamado Banco Mundial, ambos con sede en Washington. Una de las diferencias con la anterior globalización es que en esta ocasión también había dinero asiático (los llamados “petrodólares”, precursores de la actual liquidez china) y no sólo dinero “occidental” invirtiendo en los países en desarrollo. La primera gran crisis de esta nueva era estalló en Latinoamérica: en 1982 México declaró que no podía hacer frente a las deudas y se contagió a todo el continente. Ya no era el tiempo de la “Royal Navy” y la forma para obligar a devolver los créditos venía condicionada por la disciplina fiscal decidida por el FMI y el Banco Mundial. Pasaron de reguladores a policías al servicio del capital, y ahí es donde nacieron los movimientos antiglobalización.

Antes se hacía el chiste “mercados emergentes es donde ocurren emergencias” pero en la actualidad –y tras el último gran susto de la “crisis asiática” de 1997- parece al contrario, sobre todo en el caso chino. China se ha “hongkonizado” y se ha convertido en receptor de inversión extranjera pero también en comprador de deuda occidental. El flujo del dinero ahora va de este a oeste, China y Japón son los banqueros de los EUA. Igual que la I Guerra Mundial cortó la primera globalización, es posible que un cisne negro pueda volver a romper la actual, lo que nos recuerda lo inestable de todo. Es importante que eso no se le olvide a nadie porque en 4 milenios de evolución económica no parece que hayamos avanzado tanto. La falta de pago de las hipotecas subprime era predecible pero no su contagio mundial, lo que convierte la actual globalización en motor de crecimiento pero también en factor de riesgo. Además, queremos un mundo predecible en lo económico, con riesgos calculados y sin incertidumbres pero cada vez que se inventa un nuevo seguro para afrontarlo (como son los futuros, las opciones, los IRS…), éste se convierte en un instrumento más de especulación.

PD – Si a alguien le gusta el tema y prefiere un libro de contenido similar, recomiendo éste que ofrece Google Books: La historia del dinero: de la piedra arenisca al ciberespacio

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Escrito por Droblo el 16 de julio de 2018 con 16 comentarios

La semana en los mercados

La economía es una ciencia social y en este blog se habla de economía, mercados y actualidad. Por eso me extraña tanto leer críticas por tratar aquí el tema catalán, que es un problema social, económico y de actualidad que afecta –directa o indirectamente- a todos los españoles. Tampoco entiendo que se critique que dé mi opinión –argumentándola y aportando datos- ya que es lo que hago siempre. Además, es un asunto que conozco bien, del que –contra los que llevan años minusvalorándolo- llevo tiempo advirtiendo por el enorme problema que se estaba gestando y en el que he acumulado continuos aciertos ya que llevo mucho tiempo diciendo que Rajoy se equivocaba en su actitud pasiva, que la independencia por la vía unilateral no es factible (y en estos meses se ha podido comprobar) y que tan sólo intentarlo iba a empeorar la situación como así ha ocurrido. También que no iba a recibir apoyo de la UE (algo que también se ha ratificado a pesar de las falsedades de algunos políticos afirmando lo contrario)… incluso predije que el 1-0 acabaría con una suspensión de la autonomía y que una DUI no iba a ser reconocida internacionalmente; hasta atiné al afirmar que era un error de Rajoy convocar las autonómicas el 21D porque no se rompería el equilibrio de escaños de cada uno de los bloques y nada cambiaría. Y el que lleve años opinando, y acertando, sobre esto pero sólo ahora reciba insultos por ello, es otra prueba más de cómo el procés ha empeorado la convivencia. También el viernes pasado predije cual iba a ser el resultado de la reunión Sánchez-Torra: que uno iba a ofrecer lo que pudiera siempre dentro del marco constitucional y el otro –para eso está ahí- iba a seguir insistiendo sobre lo mismo, demostrando el callejón sin salida al que nos ha llevado todo esto. Y quien no vea lo grave que es, seguirá equivocándose.

En un par de meses, cuando se cumpla un año de la aprobación de la “ley de transitoriedad” (detonante de todo el lío que ha venido después), será momento de hacer balance de nuevo pero quiero dejar claro que yo no tengo nada contra los independentistas (de hecho, tengo amigos que lo son, incluso tengo mucha relación con una concejala muy cercana a Torra) sino contra los políticos que iniciaron todo esto echándose un farol, jugando con la ilusión de mucha gente y que ahora no son capaces ni de rectificar ni de hacer en público la auto-crítica que sí que hacen en privado. Dicho esto, esta semana creo que la actualidad nos lleva a comentar del Bréxit. Sería fácil establecer comparaciones con el 1-O ya que ambas votaciones vinieron precedidas de falsas promesas sobre la bondad de sus consecuencias pero la del Bréxit sí que cambió algo y tuvo consecuencias reales y es que May, que hasta ese momento era anti-Bréxit, tuvo que asumir –tras la dimisión de Cameron- un gobierno que se encargaría de ejecutar la voluntad popular contraria. Semejante cabriola política le llevó a nombrar, por ejemplo, como ministro de exteriores a Boris Johnson, uno de los que más mentiras contó, dentro del Partido conservador, para convencer a los británicos de apoyar el Bréxit. La realidad es que la UE, por una vez, se ha comportado como una Unión y se ha mantenido firme en las negociaciones dejando a May con dos opciones: un Bréxit duro con unas consecuencias económicas en el corto plazo muy duras –y que se veían venir desde antes del referéndum aunque algunos las negaran- para su país o un Bréxit blando que, como dicen sus críticos, resta poder de decisión a Reino Unido en sus relaciones con la UE. El dimitido ministro Johnson ha llegado a decir que este acuerdo iba a convertir a su país en “una colonia de la UE”.

(más…)

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Escrito por Droblo el 13 de julio de 2018 con 28 comentarios



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