El blog del Euribor
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Entrevista a Ángel Talavera

Ángel Talavera es un economista español que trabaja desde hace casi 4 años en Oxford Economics  por lo que está acostumbrado a hacer análisis macro e incluso a avanzar predicciones, precisamente la labor más polémica para un profesional de su ramo pero que él ha llevado tan bien que ha sido reconocido como “Best Eurozone forecaster” tanto en 2015 como en 2016 como en 2017.

D- Antes de pasar a preguntarte sobre el futuro, me gustaría que nos explicaras un poco qué es Oxford Economics y cuál es tu labor ahí

A-      Oxford Economics es una consultora económica, cuya actividad se centra sobre todo en el análisis macroeconómico. Dentro del ramo es principalmente conocida por su análisis cuantitativo de la economía. Personalmente, como economista mi trabajo consiste principalmente en realizar proyecciones macroeconómicas para España y para la eurozona (donde efectivamente llevamos tres años consecutivos ganando el premio a los mejores forecasters) así como producir análisis económico sobre una variedad de temas, tanto de coyuntura como más estructurales (esto puede ser por ejemplo política monetaria, fiscal, mercado laboral, etc.) que ayuden a nuestros clientes en su toma de decisiones.

D- Tú resides en Inglaterra por lo que el tema del Bréxit te toca muy directamente. Ahora que parece inevitable, ¿se llegará a un acuerdo para una separación ordenada?

A-      Si lo supiera, sacaría todo mi dinero del banco y lo pondría todo en una de las casas de apuestas que abundan por aquí! Lo cierto es que la negociación del Brexit es extraordinariamente compleja porque se mezclan no solamente los conocidos elementos económicos y comerciales, sino también una serie de condicionantes políticos muy concretos – como la frontera entre las dos Irlandas – o la frágil posición del partido conservador en el parlamente británico que hacen que sea muy difícil predecir el resultado.

Yo sigo pensando que es más probable que se llegue a un acuerdo y así lo espero, aunque sea siguiendo la tradición europea de hacerlo con algún arreglo a última hora, principalmente porque creo que a estas alturas está bastante asumido que la alternativa es mucho peor para todas las partes involucradas. Pero de nuevo, el sentido común aquí se mezcla con mucha desinformación, un cierto patriotismo rancio y muchos intereses partidistas internos que hace que un Brexit duro aun siga siendo posible.

D- Suponiendo que ocurra lo más probable, que la ruptura no es “a las malas”, ¿qué consecuencias podemos esperar, especialmente en España? No me olvido que la mayor caída del Ibex en una sola sesión en toda su historia (-12,35%) sucedió el día después de la victoria del Bréxit, y sin embargo ahora se afronta con bastante tranquilidad, ¿Hay quizás demasiada complacencia?

A-      La gran diferencia yo creo es que el resultado del referéndum de 2016 fue una gran sorpresa para el mercado y por eso tuvo un impacto tan fuerte, mientras que la posibilidad de un Brexit duro ahora ya está en parte descontada. Dicho esto, quizás sí hay cierta complacencia, en el sentido de que es posible que la mayoría aun esté asumiendo un acuerdo, por lo que si éste no se alcanza sí es probable que tengamos otra vez unos días movidos en las bolsas, pero no espero algo del nivel de 2016.

D- Y hablando de España y volviendo al presente ¿te está sorprendiendo la fortaleza de la economía española que reflejan los últimos datos y que contrastan con la debilidad mostrada por la Eurozona?

A-      Un poco, sí. Aunque en los últimos meses se ha puesto muy de moda hablar de la desaceleración de la economía española, lo cierto es que este 2018 está aguantando mucho mejor que el resto de los países europeos, que es con quien nos toca compararnos, por lo que deberíamos sentirnos más satisfechos. La economía española tiene muchísimos retos pendientes, pero en cuanto a crecimiento yo le pongo una nota alta.

D- ¿Y cara a 2019, qué podemos esperar en España?

A-      Pues un poco más de lo mismo que llevamos viendo en este último par de años, una desaceleración gradual de la economía (mi predicción ahora mismo está en el 2.3%), pero con tasas de crecimiento aun relativamente robustas y por encima de la media europea. El comportamiento macroeconómico de la economía española está siendo bastante predecible estos últimos años y se ha basado en unos patrones de crecimiento muy identificables, primero un impulso del sector exterior, y después del consumo privado y de la inversión. A medida que el ritmo de crecimiento del empleo va a ir aflojando progresivamente, y dado que el entorno exterior es de desaceleración, lo normal es que veamos un crecimiento algo más suave.

D- Una pregunta de sí o no, ¿crees que habrá elecciones generales en 2019 en España?

A-      Depende de muchísimos factores, pero cuando llegó Pedro Sánchez al poder escribí que esperaba elecciones antes del 2020, por lo que si tengo que elegir, sí.

D- Has vivido muchos años en Cataluña y supongo que has seguido con detenimiento todo lo que ha pasado allí el último año, ¿Cómo se explica que un conflicto institucional tan grave, con ramificaciones sociales importantes, haya tenido aparentemente tan poca repercusión económica?

A-      Sin querer sonar pedante, a mí tampoco me ha sorprendido tanto ya que el año pasado escribí de manera frecuente que esperaba un impacto económico limitado (y como se suele decir ahí está la hemeroteca). Impacto económico ha habido, puede que unas décimas de PIB, que si lo traducimos a términos monetarios es una cantidad nada despreciable. Pero a pesar de que esto es una crisis política extremadamente grave y que ha causado un enorme ruido mediático, lo cierto es que no es una situación donde la gente iba a dejar de consumir de un día para otro, las empresas dejar de funcionar, y la economía en general no iba a pararse completamente. Por ejemplo, se habló mucho ejemplo de la fuga de empresas, pero la realidad es que nadie, o casi nadie, trasladó su producción.

El impacto en ciertos sectores concretos sí fue más notable, como por ejemplo el turismo, pero de nuevo, creo se dramatizó mucho en su momento, como si literalmente 20 millones de turistas fueran a dejar de visitar Cataluña de un día para el otro. Vimos un impacto limitado a unos meses, pero luego casi todas las variables volvieron a la normalidad. Por otro lado, a nivel del agregado del PIB español, cualquier transferencia de actividad que haya habido de Cataluña a otras regiones (por ejemplo, turistas cambiando de destino) es neutro en términos de impacto, lo que también explica que éste haya sido moderado.

D- Y saliéndonos un poco de la economía, ¿eres optimista respecto a una posible solución del conflicto?

A-      No mucho, por lo menos a corto plazo. Llevo ya tiempo diciendo que creo que esto va a ser un conflicto de baja intensidad que va a persistir posiblemente durante años, con subidas y bajadas de tensión periódicas. No creo ahora mismo que el independentismo vaya a aceptar soluciones intermedias que igual sí hubieran sido posibles hace unos años, y por otro lado el gobierno central obviamente no va a permitir un referéndum pactado. Las posiciones están demasiado encontradas para pensar en ninguna solución que desactive esta situación a corto plazo así que creo que vamos a seguir teniendo ruido político durante bastante tiempo.

D- Cambiando de tema, pero siguiendo con la política, se supone que el gobierno italiano y la UE llegarán a algún tipo de acuerdo porque otra cosa supondría una pérdida mutua… ¿O soy demasiado optimista?

A-      Con el gobierno italiano actual, no veo muchas perspectivas de acuerdo, por el simple motivo de que hay muy pocos incentivos políticos para ninguno de los dos partidos de la coalición de gobierno para cambiar de postura. Llegaron al poder con un programa muy crítico a Bruselas y las encuestas les siguen dando un nivel de apoyo en algunos casos incluso mayor. El único incentivo, por llamarlo de alguna manera, que creo puede hacerles cambiar de rumbo es el castigo que el mercado está dando a los bonos italianos, y el potencial coste que esto tendrá en la economía. Un deterioro suficientemente grande que hiciera caer la popularidad de estos partidos sería en mi opinión el escenario más plausible para que volvieran a una senda fiscal más moderada. O dicho de otro modo, el mercado es el único que puede forzar a Italia cambiar de rumbo, porque el poder efectivo de la UE en este caso es muy limitado. De todas maneras, no veo una resolución de este conflicto en el corto plazo.

D- Las próximas elecciones europeas podrían indicar aún un mayor apoyo a partidos como el de Salvini en Italia, incluso he leído alguna encuesta que dice que Le Pen podría quedar por delante de Macron en Francia, ¿Hay de nuevo un riesgo cierto de implosión de la Eurozona, podría estar esto relacionado con la pobre evolución económica -y bursátil- de los últimos tiempos o es más una causa que una consecuencia?

A-      El fenómeno del populismo lo estamos viendo en todo el mundo, por desgracia. Trump, Brexit, populismo de extrema izquierda en México, de extrema derecha en Brasil, mezclado en Italia…

Es un fenómeno global que creo define una era, y que no es específico de Europa. La economía, y la desigualdad en particular, son un factor principal, pero también los miedos a la inmigración, cuestiones de seguridad e identidad nacional, desconfianza de la clase política, etc. Y todo esto mezclado con unos niveles de desinformación mayores a los que nunca ha habido antes. Nunca una sociedad con tanto acceso a la información estuvo tan desinformada, y esto es algo que vemos una y otra vez en las discusiones políticas. Cualquiera que pase 10 minutos en Twitter por ejemplo sabrá de lo que hablo. El populismo apela a los instintos básicos y ofrece soluciones sencillas a problemas muy complejos, lo que lo hace muy atractivo. Creo que es responsabilidad de los políticos volver a ganarse la confianza de la gente, así como de los ciudadanos informarse y no quedarse en el titular fácil o muchas veces directamente falso.

No diría que espero una implosión de la Eurozona porque existen muchos mecanismos que hacen que sea difícil, y la verdad es que la mayoría de ciudadanos aún siguen estando más a favor que en contra, pero es innegable que cada vez hay más riesgos de que esto ocurra.

D- Por último, y dado que esta es una web con mayoría de hipotecados a tipo variable, no puedo evitar preguntarte por tu visión acerca del Euribor. Tras tanto tiempo en negativo y unas semanas rebotando desde mínimos históricos al calor de los anuncios de retirada paulatina de estímulos de BCE, ¿hay riesgo de subida fuerte en los próximos años?

A-      El Euribor va a subir, esto es casi seguro, y creo que es bueno que la gente se vaya haciendo a la idea. Nos hemos acostumbrado a unos tipos de interés que son los más bajos de la historia y que han estado cayendo mes a mes durante años, por lo que ahora cualquier subida nos parece un drama, y a esto tampoco ayudan los titulares alarmistas. Dicho esto, no espero una subida fuerte. Hay que pensar el que Banco Central Europeo va a seguir teniendo una política monetaria muy laxa durante bastante tiempo, y la subida de tipos se espera que vaya a ser muy gradual. Nuestra expectativa ahora mismo es un Euribor aun en negativo a final de 2019, y sobre el 0.20% a final de 2020. Si miramos al pasado veremos que estos aún son tipos de interés extremadamente bajos.

Muchas gracias por tus respuestas en mi nombre y en el de los lectores, ha resultado muy interesante conocer tus puntos de vista.

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Escrito por Droblo el 20 de noviembre de 2018 con 30 comentarios

Black Friday 2018: consejos para que no te den gato por liebre

El Black Friday 2018 está a punto de llegar y todo el mundo quiere aprovechar las mejores ofertas. Tanto el pequeño comercio como los grandes almacenes, así como el comercio electrónico, se afanan en que todo esté a punto para el gran momento. Pero antes de abrir tu cartera de par en par, piénsalo un par de veces. Ya sabes: no es oro todo lo que reluce.

¿Que todavía no sabes qué es eso del Black Friday? Mira a tu alrededor, busca un millennial y pregúntale. La generación hiperconectada será la protagonista de esta jornada de compras de denominación equívoca. Y es que todos los años surgen las mismas noticias vinculadas al Viernes Negro y todos los años alguien se saca de la manga un nuevo y dudoso origen: que si los atascos, que si los números negros que antes eran rojos, que si la esclavitud…

Lo único que nosotros tenemos claro son dos cosas: que el Black Friday se celebra al día siguiente de Acción de Gracias que, a su vez, se celebra durante el cuarto jueves del mes de noviembre. Este año Thanksgiving es el 22 de noviembre, por lo que el Viernes Negro es el 23 de noviembre. Pero, como sabemos, el Black Friday se extiende ahora a una semana de ofertas, a veces más. Así tenemos más tiempos para preparar nuestras compras.

¿Lo otro que tenemos claro? Que el experto en marketing que inventó la denominación Black Friday aquel día estaba borracho… o no lo suficientemente borracho.

Según un estudio de American Express, los españoles gastarán un 9% durante este 2018 con respecto al mismo periodo de ofertas del año pasado, con un incremento de  ventas en torno a un 13%. ¿Buenos números? Sí y no. En 2017, el incremento de ventas con respecto al año anterior fue del  25%. Por lo tanto, el impacto del Black Friday parece moderarse, lo cual también tiene su lógica: las cifras de ventas de esta semana de ofertas no pueden crecer ad aeternum.

‘¿Yo no soy tonto?’ Ellos sí creen que lo eres

La batalla entre las tiendas y el cliente es, a menudo, soterrada, de guante blanco. Ellos quieren que creas que son tus amigos, que te quieren, que te respetan, que para ellos eres especial… mientras te clavan un puñal en la espalda a modo de oferta falsa. Vas a pagar más de lo normal por un producto pero tú  saldrás de la tienda ufano, creyéndote el rey del mambo. Si realmente quieres convertirte en el más listo del Black Friday 2018, se práctico, tómate tu tiempo y echa un vistazo a estos consejos, que para eso hemos venido, ¿no?:

  1. Hazte una lista de lo que necesitas que incluya posible regalos para la Navidad. El Black Friday es una buena oportunidad para adelantar esos regalos navideños que luego, a menudo, cuestan más y son más difíciles de conseguir. En este caso no se trata tanto de ahorrar como de adelantar trabajo para que no nos pille el toro a finales de diciembre. Tus pulsaciones te lo agradecerán.
  2. Revisa el precio de los productos antes del Black Friday. Todavía estás a tiempo de revisar el precio de los artículos y cerciorarte de que realmente son ofertas cuando llegue el momento.
  3. Durante el Black Friday NO todo son ofertas. En las tiendas físicas, a menudo, el comprador menos avezado cree que todo está rebajado. Error. Se mezclan productos con descuento con otros de precio normal… o incluso más caros de lo normal. Sí, te quieren pillar mientras te susurran al oído aquello de ¡Yo no soy tonto!
  4. Ojo a los gastos de envío. Algunos comercios electrónicos hinchan misteriosamente los gastos de envío para compensar la rebaja del producto confiando en que el usuario ya no tenga ganas de cancelar la compra.
  5. Atención a las tiendas que no conoces. De repente, en tu búsqueda de ese producto rebajado, caes en trilero.com. El iPhone Xs está rebajado 300 euros. ¡Qué ganga! ¡Me lo llevo!… ¡Stop! Nadie da duros a cuatro pesetas, que se decía en la época pre-millennial. Revisa bien a qué tipo de tienda estás comprando, sus garantías, sus seguidores en redes sociales, su reputación online…
  6. Comprueba la garantía y el tiempo y forma de devolución de los productos. Es un poco fastidioso, pero hay que hacerlo si no queremos que nos den gato por libre.

¡Que este Black Friday 2018 sea provechoso para todos… incluso para los compradores!

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Escrito por David Rubio el 19 de noviembre de 2018 con 20 comentarios

La semana en los mercados

Hace unos meses el futbolista Piqué, cada día más empresario, produjo un documental en el que otro futbolista, Griezmann, debatía consigo mismo los pros y los contras de fichar por el FCB o quedarse en el ATM. Todos sabemos cómo acabó esa reflexión y es evidente que Piqué se enteró antes de que el documental se emitiera pero, por lo visto, no se lo comunicó a su presidente. Más allá del tema deportivo, ese es un dilema de difícil resolución: ¿debía Piqué, por amor a su club, comunicar cuanto antes a la directiva la decisión de Griezmann (y que intentaran una contraoferta o buscaran un sustituto lo más rápido posible) y arriesgarse a que la noticia se filtrara y el documental donde había invertido su dinero perdiera todo interés para la audiencia? Yo no lo sé, pero estoy harto de ver personas que se significan mucho políticamente y a la vez, en cuestión de negocios, no tienen ningún problema en financiar actividades que van en contra de lo que creen. ¿Es eso profesionalidad, es incoherencia, es falsedad…? No juzgo, sólo constato que es un hecho obvio que, por ejemplo, Antena3 y la Sexta tienen los mismos dueños pero mantienen dos líneas editoriales muy diferentes porque así abarcan más telespectadores. No hace mucho en la Sexta –cadena propodemita- emitieron un “publirreportaje” sobre los 20 años del periódico La Razón (probablemente el medio más propepero) ya que comparten accionistas. Parecería que la ideología, o simplemente las simpatías hacia unos u otros, importan poco cuando se trata de dinero.

Es un poco lo que comentaba en mi último artículo sobre superar el tema derecha/izquierda y ser más prácticos y sobre todo imaginativos, no ya para conseguir más dinero como en los ejemplos del párrafo anterior sino para conseguir mejores recursos para las finanzas públicas, sin entrar en debates ideológicos. Por ejemplo, como hemos visto con Montoro y ahora con Montero, todos los [email protected] de Hacienda quieren aumentar la recaudación y para ello luchar contra el dinero negro debe ser una prioridad. Pues en Taiwán para combatir a la economía sumergida han inventado que en cada factura que se emite se incluya un número de lotería con lo que anima a los consumidores a pedir siempre factura de cada servicio. Una buena idea que no tiene ideología.

La actualidad tampoco tiene mucho que ver con ideologías, hay británicos a favor y en contra del Bréxit tanto de izquierdas como de derechas y un gobierno conservador dirigido por alguien que hizo campaña por el No, va a acabar firmando el acuerdo para el Sí en medio de una tormenta política que también supera los límites de su propio partido ya que entre los británicos es más una batalla generacional, de población urbana y rural y de unas regiones y otras. Tampoco hay tema de derechas e izquierdas en el desafío del gobierno italiano (fruto de una coalición de un partido transversal y otro considerado ultraderechista y que siempre había sido aliado de Berlusconi) a una UE donde mandan los conservadores. Esto es una batalla más de la guerra que existe desde que nació la UE y sobre todo desde que se fundó la Eurozona: la de la soberanía nacional contra las necesarias normas comunes entre los miembros que componen una Unión económica y monetaria.

El mal trimestre económico alemán (su PIB bajó el 0,2%) puede tener consecuencias políticas allí y seguramente esté relacionado con la dimisión anunciada de Merkel (y puede que ayude a precipitar la ruptura del actual acuerdo de gobierno, de nuevo una mezcla entre derecha y socialdemocracia) pero no parece que vaya a repetirse en el actual y tras unos años con un fuerte crecimiento, un bache no debería ser magnificado. Casi toda la Eurozona ha tenido un mal verano. Y finalmente, el otro tema de mayor relevancia –a mi juicio el más importante para la economía real- aunque está relacionado en alguna medida con la política de los países productores, no tiene connotaciones ideológicas: la caída del precio del crudo que ha alcanzado el 25% desde máximos. Hay quien quiere leer en ello una amenaza al crecimiento económico global, como si se adelantaran a una recesión en la que se consumiría menos petróleo pero yo descartaría una conclusión así. La fuerte subida anterior (recordemos que en febrero de 2016 llegó a cotizar el barril por debajo de los 30$) se está corrigiendo debido a que la producción supera al consumo y poco más. Medidas como la anunciada esta semana por el gobierno de eliminar los coches por combustión en unas décadas no dejan de ser el síntoma de un cambio energético que anticipa una mayor volatilidad en el precio de los combustibles.

En cuanto a los mercados, una sesión con fuertes ventas en Wall Street el lunes, en parte por el recorte de Apple y en parte por la caída de los valores petrolíferos amenazaba tormenta pero el principio de acuerdo (queda aún mucho que negociar) el martes entre el gobierno británico y la UE para un Bréxit medianamente ordenado, ayudó a las bolsas europeas que se han mantenido más fuertes toda la semana. Un €/$ en mínimos del año debido tanto a las anunciadas nuevas subidas de tipos de la FED como a la debilidad política eurozonera debido al conflicto italiano y el mal dato de PIB alemán del último trimestre, apoyarían un mejor comportamiento bursátil eurozonero que de Wall Street, más cuando sus precios son mucho más bajos cara a un posible rally fin de año (que necesitaría como primera medida borrar todas las pérdidas de octubre, algo aún no conseguido). Y como imagen, la evolución de la deuda/PIB de los países europeos más endeudados y donde se puede comprobar que este ratio no baja ni en recuperación económica como la de estos años. Toda una amenaza al estado del bienestar europeo:

Links:

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Escrito por Droblo el 16 de noviembre de 2018 con 29 comentarios

¿Y si China entra en recesión?

Cuando China finalmente tenga su inevitable recesión (con la guerra comercial de Trump golpeando a China justo cuando el crecimiento ya se estaba desacelerando) casi con toda seguridad se verá amplificada por una crisis financiera dada la enorme influencia de la economía, en este entorno. ¿cómo se verá afectado el resto del mundo? 

Las estimaciones típicas, por ejemplo las que figuran en las evaluaciones del riesgo país del Fondo Monetario Internacional, sugieren que una desaceleración económica en China perjudicará a todos. Pero el dolor agudo, según el FMI, estará más concentrado y confinado regionalmente que en el caso de una recesión profunda en Estados Unidos.

(Previsiones del PIB de China)

En primer lugar, el efecto en los mercados internacionales de capital podría ser mucho mayor de lo que sugieren los vínculos del mercado de capitales chino. Por muy nerviosos que estén los inversores globales sobre las perspectivas de crecimiento de los beneficios, un golpe al crecimiento chino empeoraría mucho las cosas. Aunque es cierto que los Estados Unidos siguen siendo con diferencia el mayor importador de bienes de consumo finales (una gran parte de las importaciones de manufacturas chinas son bienes intermedios que acaban incorporándose a las exportaciones a los Estados Unidos y Europa), las empresas extranjeras siguen obteniendo enormes beneficios de las ventas en China.

Hoy en día, los inversores también están preocupados por el aumento de los tipos de interés, que no solo amortigua el consumo y la inversión, sino que también reduce el valor de mercado de las empresas (especialmente las empresas tecnológicas), cuyas valoraciones dependen en gran medida del crecimiento de los beneficios en un futuro lejano. Una recesión china podría empeorar de nuevo la situación.

Si la economía china se ralentiza, esto reduce la demanda agregada mundial y, por lo tanto, ejerce una presión a la baja sobre los tipos de interés mundiales. Pero el pensamiento moderno es más matizado. Las altas tasas de ahorro asiáticas de las dos últimas décadas han sido un factor importante en el bajo nivel general de las tasas de interés reales (ajustadas a la inflación) tanto en los Estados Unidos como en Europa, gracias al hecho de que los mercados de capital asiáticos subdesarrollados simplemente no pueden absorber de manera constructiva el excedente de ahorro.

En lugar de provocar una reducción de los tipos de interés reales mundiales, una ralentización de la economía china que se extienda por toda Asia podría paradójicamente conducir a una subida de los tipos de interés en otros lugares, especialmente si una segunda crisis financiera asiática conduce a una fuerte reducción de las reservas de los bancos centrales. Por lo tanto, para los mercados de capital mundiales, una recesión china podría fácilmente resultar ser un doble golpe.

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Escrito por Marc Fortuño el 15 de noviembre de 2018 con 28 comentarios

La crisis más anunciada de la historia

El Domingo pasado me sorprendió leer la noticia en El País de que “El 82% de los españoles prevén otra crisis económica antes de 2023“, datos sacados de una encuesta que había hecho a 2.000 personas.

Realmente me cuesta pensar que tantos españoles piensen en una nueva crisis cuando son muchos los que todavía no han pasado la anterior. Esto es como que te maten antes de resucitarte. No obstante, un porcentaje tan alto de pesimismo se debe basar en algo, en los mensajes que vamos captando por todos sitios.

Recientemente JP Morgan afirmó que la próxima crisis será en el 2020 y traerá una corrección de los índices bursátiles en EEUU del 20%, una caída del 35% en los precios de la energía (petróleo), junto con una corrección del 29% de los metales. La peor parte podrían llevársela los emergentes cuyas bolsas caerían un 48% y los bonos soberanos de esos países incrementarían su prima de riesgo (respecto a los de EEUU) en 2,79 puntos porcentuales.

Como veis apuntan fino fino.

Por otro lado MdF Family Partners, firma especializada en asesorar a grandes patrimonios familiares prevé que la siguiente recesión se producirá en el año 2019 como consecuencia de un accidente crediticio. Esto supondría volver a un escenario similar al de 2007. Al igual que ocurrió en ese momento, la economía global está muy endeudada, por lo que es muy vulnerable a episodios de pánico en el mercado. Los bancos centrales apenas tienen margen para seguir actuando, ya que durante la crisis han desplegado toda su batería de estímulos que apenas han comenzado a retirar (el BCE todavía sigue ampliándolos). La consecuencia es que ya quedan pocos instrumentos para combatir una crisis de crédito, lo que podría agravar la situación.

El prestigioso economista Nouriel Roubini (economista principal de asuntos internacionales en la Casa Blanca durante la administración Clinton) aseguró en un artículo en MarketWatch, “la próxima crisis y recesión podría ser aún más severa y prolongada que la anterior”, dado que “a diferencia de 2008, cuando los gobiernos tenían las herramientas políticas necesarias para evitar una caída libre, los responsables de las políticas que deben enfrentar la próxima recesión tendrán sus manos atadas, mientras que los niveles generales de deuda son más altos que durante la crisis anterior”. Para 2020 el estímulo fiscal de EEUU se agotará y el crecimiento se reducirá dado que el potencial actual es “insostenible” y la economía del país se está “recalentando”

La revista Forbes no se queda atrás en esta carrera de ver quién prevé una crisis más gorda y ya avisó recientemente que la década del 2020 será la peor en la historia de los EEUU, la que llama “el gran reset” que durará hasta el 2039.

Incluso aquí mismo publicamos hace un par de meses un artículo titulado “Los 5 ingredientes con los que se está cocinando la próxima crisis” (Deuda, mercados emergentes, comercio, banca y peligros cibernéticos).

Lo que nos ha dejado claro la historia económica es que pese a que los motivos de una crisis son previsibles nunca lo es su fecha ya que los gobiernos (principalmente con los bancos centrales) son especialistas en poner parches y aguantar lo máximo hasta que todo explote. Lo que  si que es preocupante es la tendencia de “voy a prever una crisis muy gorda para que así luego no me digan que no avisé” que acaba llegando al sentimiento de los ciudadanos, que somos sobretodo, consumidores y buenos pagadores de impuestos.

 

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Escrito por Carlos Lopez el 14 de noviembre de 2018 con 18 comentarios

La fábrica de los pleitos contra la banca

Tras el estupor causado por la decisión del Tribunal Supremo en lo referente a quién ha de pagar los gastos a la hora de contratar una hipoteca, con el tema de fondo del impuesto de actos jurídicos documentados, tanto las asociaciones de afectados por la hipoteca, como los innumerables despachos de abogados especializados en estas causas se preparan para el contrataque en los tribunales.

Así, sin ir más lejos la asociación Adicae defiende el derecho de los consumidores a reclamar los gastos de la hipoteca, “cuya imposición ya fue declarada nula por el Supremo en diciembre de 2015 y que ya ha originado centenares de sentencias reconociendo el derecho a recuperar todos o parte delos gastos pagados”. El razonamiento se centra en dos pilares, por un lado, en hacer hincapié en que lo que se defiende no es sino los derechos de los consumidores, por otro lado, en el planteamiento de que lo que ha hecho el Supremo es marcar doctrina, pero no significa que los jueces tengan que aplicarla sin más. Cada juez aplicará el criterio que considere más ajustado a Derecho tal y como ocurría hasta ahora, teniendo en cuenta, además, que cualquier juez tiene en su poder la potestad de elevar una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea antes de dictar su sentencia. Esta petición se puede hacer por iniciativa propia de cada juez o por petición de los abogados que representan a las partes personadas en una causa.

Así pues, se tiene un escenario en el que el Supremo ha opinado de forma distinta a la que el sentido del nuevo decreto Ley del Gobierno dicta y el que la justicia europea recomienda, por lo que se abona el camino para que estos bufetes de abogados sigan medrando a costa de una legislación confusa y seguramente sesgada a favor de las entidades bancarias.

De estas empresas especializadas en pleitear contra las cláusulas abusivas de los contratos de hipotecas, destaca especialmente una: Arriaga Asociados ha sabido ganarse un hueco en el imaginario colectivo como paladines en contra del poder omnímodo de las entidades bancarias.

Esta empresa, fundada en 2011 por los hermanos Juan José y Jesús María Ruiz de Arriaga (aunque la cara visible sea la del segundo) y la mujer de éste último, nació al abrigo del escándalo de las acciones preferentes de Bankia. Con tal alimento lograron crear la mayor fábrica de pleitos contra la banca de toda Europa occidental, hasta tal punto que tuvieron que hacer frente a denuncias y acusaciones de Bankia, que les denunció ante la CNMC de inflar las costas de las causas a las que, invariablemente, era condenada una y otra vez la entidad bancaria.

Actualmente, tiene demandas vivas por valor de 500 millones, según cálculos internos, y ha ganado, en menos de siete años, casi 56.118 sentencias recuperando para sus clientes unos 932 millones de euros; representa a más de 100.000 personas con productos financieros como preferentes, deuda subordinada, bonos convertibles, cláusulas de suelo o gastos hipotecarios.

En 2017 facturó 51,54 millones, un 34% más que el ejercicio anterior. Lo que significa que podría estar entre los 10 mayores despachos de España, algunos de ellos centenarios o pertenecientes a multinacionales, por volumen de facturación. Situándose como líder por delante de Legálitas (45,5 millones de facturación en 2017), que no tiene la misma actividad, pero que también trabaja con miles de pequeños clientes.

En cuanto a beneficios, éstos se situaron en 3,95 millones después de impuestos, frente a los 16,24 millones de 2016. En Arriaga explican que esta caída del 75% se debe “a que reinvertimos los beneficios en elevar la publicidad, las oficinas y la plantilla”. De hecho, el número de empleados creció un 82% en 2017, al pasar de 336 a 612. Tiene 57 oficinas por toda España y siete de ellas en centros comerciales, una novedad que le está dando buen resultado y provoca el sobrenombre que la competencia le ha colocado: “el “burguer king” de la abogacía.

En cuanto al porcentaje de éxito, según la propia empresa, es de un 99% en los casos presentados ante los juzgados de primera instancia, y de otro tanto en apelaciones ante las audiencias provinciales.

¿Cuál es el secreto de este éxito? Pues no es otro que la aplicación del principio de la “cadena de montaje” en el mundo de los pleitos masivos. Arriaga ha inventado un sistema de producción en masa. Una división interna del trabajo en la que los empleados se especializan en las diversas partes del proceso: mientras unos atienden a los clientes, otros redactan las demandas, otros van a las vistas, otros recurren y otros van a por las costas, etc.. El buen resultado es evidente, aunque a veces la descoordinación pudo jugar malas pasadas, la suerte que esta empresa tuvo fue que, aunque pudiera exasperar a los jueces ante errores en las demandas, éstos estaban mucho más cansados e irritados contra las prácticas de las entidades bancarias.

En definitiva, la entrada en vigor del Real decreto significa buenas noticias para estas empresas, que aprovecharán cualquier resquicio legal para poder seguir teniendo motivos para pleitear contra la banca, buscando la retroactividad de la medida legislada, aunque vaya en contra de la doctrina del Supremo. Siendo ahora los tribunales de lo Civil los que acaben decidiendo sobre el camino a seguir. Teniendo en cuenta además que Europa ya se ha pronunciado en reiteradas ocasiones sobre esta cuestión. Lo cual significa que la batalla judicial sigue en pie.

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Escrito por Manuel González el 13 de noviembre de 2018 con 14 comentarios



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