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La semana en los mercados

No soy intransigente con los métodos de inversión, me parece perfecto que cada persona tenga sus propios sistemas, por muy raros que me parezcan, siempre y cuando les funcionen, claro. Y funcionar es que su resultado sea positivo a lo largo de los años y en diferentes circunstancias: ni se es un genio por ganar dinero durante unos meses ni un desastre por perderlo (aunque por desgracia puede dejar al posible inversor fuera de juego por años). Por ejemplo conozco a una persona que se apunta a comprar todo lo que está de moda y no le va mejor porque, como le pasa a muchos, no sabe vender a tiempo, realizar beneficios y olvidarse pero gracias a su método se metió en criptomonedas y, aunque desde enero sufre por lo que pudo haber ganado (y el tipo aún no ha vendido), todavía tiene beneficios. Puede que sus decisiones de inversión no sean racionales pero otra de sus “compras impulsivas” fue Tesla “porque todo el mundo habla de ella” y aunque parezca absurdo, si vendiera hoy obtendría un porcentaje de beneficio que ya querrían gestores de renombre.

Y esto pasa porque el mercado es el primero que no es racional. ¿Cómo puede una empresa que pierde dinero y está al borde del colapso financiero valer lo que vale Tesla? Incluso si lo que se descuenta de su futuro fuera real, a estos precios seguiría estando caro. Pero… sigue subiendo y por lo tanto quienes no hemos comprado estaremos más tranquilos pero hemos perdido la posibilidad de ganarnos un dinero. Por eso hay que ser humildes y aceptar que podemos saber mucho (o conocer a gente así) sobre la teoría de cuándo y en qué invertir pero eso no nos hace (ni a nosotros ni a ellos) mejores que nadie. También es evidente que si en el largo plazo hay una serie de gestores que brillan, incluso incluyendo años malos para casi todos, es conveniente aprender de ellos y de sus consejos como también lo es que nunca las circunstancias, ni de cada uno ni de los mercados, son las mismas por lo que hay que adaptarse y no empecinarse en los métodos de ningún gurú.

Nadie conoce el futuro, nadie imaginó antes de la crisis una intervención de los bancos centrales tan extraordinaria o unos tipos de interés negativos. Incluso con los efectos que tendría Trump en la Casa Blanca los mejores analistas se equivocaron. Y no les culpo, no es posible saber qué pasará y cuando nos arriesgamos a profetizar todos solemos equivocarnos. Pero sí critico a los “analistas” que se ponen medallas que no se merecen. Por ejemplo, aquellos que siempre dicen que hay que aprovechar las rebajas de bolsa para comprar, los que cada vez que hay una corrección aseguran que es una oportunidad y luego, cuando efectivamente rebotan los precios (algo que pasa la mayor parte de las veces), presumen de su “sabiduría”. El problema es que cuando viene una corrección bursátil brusca como la que este año vimos en febrero o hace poco con la confluencia de las crisis políticas italiana y española, la mayor parte de los ahorradores que tienen dinero en bolsa no tienen liquidez sobrante y lo que suelen tener más bien es un cabreo importante por haber perdido en pocos días una porción del valor patrimonial que creían tener.

Así que el analista adecuado no sería el que dice tras cada caída que es una buena oportunidad de compra sino aquel que -alguna vez al menos- recomendara estar en liquidez antes de esas correcciones para que así la gente tuviera capital disponible -en lugar de acciones en pérdidas- para poder comprar entonces. Por ejemplo, si al final esta guerra arancelaria global tan absurda en la que todos perdemos (especialmente los consumidores que acabaremos pagando más por lo que consumimos) provoca un desplome bursátil este verano, sólo lo podrán aprovechar aquellos que tengan liquidez, no los que tengan acciones. El buen analista pues será el que sepa recomendar hoy si merece la pena mantener posiciones o es mejor deshacerlas, y no el que recomienda comprar siempre y en todo momento porque no sirve para otra cosa. Con gente así, no me extraña que cada vez más el mercado esté en manos de máquinas.

En cuanto a la semana, ya el viernes empezó a notarse que la subida del jueves debida al discurso de BCE era –como temía- flor de un día. Y aunque el Ibex ha aguantado –y eso que los problemas en los emergentes continúan- mejor que otros, las bolsas europeas han tenido caídas, ayudadas quizás por la dureza en la revisión a la baja del crecimiento alemán para 2018 (del 2,6% al 1,8%) realizada por el IFO (aun así, prevé superávit y récord de empleo). Con todo, Wall Street, una vez más apoyado por el sector tecnológico, mantiene muy bien el tipo. También destaca la bajada del Brent al entorno de los 73$ gracias a las declaraciones de Rusia y Arabia Saudí a favor de aumentar la producción, un 10% por debajo de los máximos por encima de 80$ de hace algunas semanas. Por último, un consejo: hay quien me está preguntando si sería bueno comprar Bitcoin tras tantas caídas y mi respuesta es que no tengo ni idea porque es un “activo”, al menos para mí, imposible de valorar pero sí que recuerdo lo que pasó en un día con Terra. La mayoría de la gente no se enganchó comprando en 140€, lo hizo cuando empezó a desplomarse y creían que tras haber cotizado tan arriba hacerlo a 100, 80, 60, 40, 20, 10€… era barato. De hecho, como imagen os he puesto una comparación de lo que hizo Terra en el año 2000 y los últimos 12 meses del Bitcoin

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Escrito por Droblo el 22 de junio de 2018 con 11 comentarios

El incierto futuro del petróleo que nos podría pasar factura (o no)

Según la consultora noruega Rystad Energy, en la segunda mitad de esta década, se prevé que los gastos de capital totales de los grandes grupos de petróleo y gas se reduzcan en casi un 50% hasta 443.500 millones de dólares, desde los 875.100 millones de dólares entre 2010 y 2015.

Aunque parcialmente compensada por una caída en los costes de desarrollo de los yacimientos petrolíferos, la caída también coincide con los grandes grupos que destinan más capital a proyectos a corto plazo, que se amortizan rápidamente, así como a la energía renovable. Los movimientos se producen en medio del temor de que los vehículos eléctricos representen una gran amenaza para el dominio del petróleo.

La persistente reducción de costes y la creciente preocupación por el clima han dejado a muchos en el sector preocupados por el hecho de que la industria esté haciendo un cálculo erróneo. Temen que esté dando la espalda a muchos grandes proyectos de petróleo y gas antes de que los aumentos de eficiencia, las energías renovables, los coches eléctricos y los esfuerzos por conservar los combustibles fósiles sean capaces de limitar el consumo. El resultado podría ser un déficit de suministro y un aumento de los precios, lo que supondría un problema para la economía mundial.

La deflación de costes ha permitido la aprobación de varios proyectos, mientras que otros están en espera o se han reducido. Dichos proyectos habrían proporcionado un colchón básico de suministros para suavizar cualquier escasez futura del mercado o demanda adicional. Si ese suministro no existe, algunos temen una reacción violenta de los países consumidores a medida que aumentan los precios del petróleo.

Aunque es imposible predecir exactamente cuándo alcanzará su punto máximo la demanda de petróleo, ahora están convencidos de que está llegando el momento. Los vehículos eléctricos, la reacción contra los plásticos y el aumento de los combustibles alternativos pueden amenazar con limitar la demanda de petróleo.

Debido a la transición energética y la incertidumbre que genera, los grupos petroleros deberían evitar los proyectos que tardan 10 o más años en ser rentables, lo que solía ser el estándar de la industria. Por el contrario, deberían centrarse en maximizar el rendimiento para los accionistas, incluida la eventual devolución de capital, en lugar de intentar transformarse en empresas renovables en las que carecen de experiencia.

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Escrito por Marc Fortuño el 21 de junio de 2018 con 37 comentarios

La sorprendente realidad económica del país que inventó los robots

La palabra robot fue introducida en la literatura en 1920, en la obra R.U.R. (Rossum’s Universal Robots), de Karel Čapek y viene de la palabra checa “robota” que es algo así como esclavo, así que podríamos decir que los inventores de los robots (o al menos, su palabra) son los checos.

Así que como por aquí reconozco que me he puesto muy pesado con los robots hoy os hablaré de los checos (y checas) ese bonito país con la tasa de paro más baja de toda la UE un 2.4%, en donde los salarios crecen un 7% y la deuda pública está en el 35%. Además es uno de los países menos desiguales, con un índice Gini del 0.25, por debajo de Suecia o Dinamarca.

¿Y cómo lo han hecho? No tengo ni idea pero me gusta la explicación que da el economista checo Lukáš Kovanda

En otros países el propietario de una fábrica se compraría una máquina que sustituiría a diez empleados. En la República Checa seguiría empleando a esas diez personas. El desempleo tan bajo que tenemos es a costa de tener escaso capital físico. Esto significa que allá donde el trabajo podría ser sustituido por mejores tecnologías, no se realiza la inversión necesaria. Me puedo imaginar que en Espaňa, donde tienen una economía más avanzada, por ejemplo porque no hubo comunismo hasta 1989, los medios de producción son de nivel más alto y sustituyen a más trabajadores. En la República Checa recibe trabajo más gente pero la productividad es más baja que la de los trabajadores españoles.

De hecho la productividad en la República Checa es de 13,1 euros por hora trabajada, y en Espaňa de 32,1 euros, según datos de 2014. Esto no significa que los checos trabajen menos, sino que por cuestiones como la calidad del equipamiento con el que trabajan, el valor añadido de sus productos o los problemas de gestión, el valor de lo que producen es menor.

De la escasez han hecho una virtud. Ahora que el país ha llegado al pleno empleo las empresas se encuentran con el problema de que no pueden contratar a más personas, una situación en las que incluso han tenido que rechazar pedidos por no poder dar a basto, así que se han visto obligadas a comprar robots.

“No podemos hallar suficientes humanos”, dijo Frolik, cuya compañía, Linet, fabrica camas de hospital de vanguardia que se venden en más de 100 países. “Estamos tratando de reemplazar a la gente con máquinas donde se pueda”.

Para la República Checa y sus vecinos, la nueva generación de robots es necesaria no sólo para confrontar la escasez de mano de obra, sino también para incrementar la flexibilidad y la producción.

Las empresas checas señalan que permitir la entrada de más trabajadores extranjeros sería de ayuda. Pero el gobierno conservador ha prometido limitar la inmigración. Al mismo tiempo, las familias checas no están teniendo hijos lo suficientemente rápido para reemplazar a los trabajadores que se retiran.

El problema podría llegar en una futura recesión en la que siempre será más rentable despedir a un trabajador que apagar una máquina que ya tienes pagada.

Para terminar os dejo una interesante gráfica con la proporción de robots por cada 10.000 empleados (la república checa tiene 101)

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Escrito por Carlos Lopez el 20 de junio de 2018 con 11 comentarios

Nuestra cara administración Publica

Que conseguir un puesto de funcionario en la administración pública es un sueño para una gran parte de los trabajadores de nuestro país no es ningún secreto. De hecho, la consecución de un puesto de trabajo fijo para la administración es equivalente en el imaginario colectivo con un boleto premiado de lotería, con la diferencia de que este premio es para toda la vida laboral del trabajador y con ventajas también a la hora de su jubilación.

Alrededor de un 15,7% de los trabajadores en España, según datos de la OCDE en su estudio “Government at a Glance 2017”, es decir, aproximadamente 3 millones de personas, prestan sus servicios en las distintas administraciones de nuestro país. Este es un dato que no siempre es sencillo de implementar, debido a la gran pluralidad de administraciones existentes, ya que aquí deben incluirse, no sólo las administraciones como tales, sino también las empresas públicas y los organismos autónomos. Igualmente, la idea del funcionario como tal, se ha ido diluyendo a lo largo de los años, entremezclándose con otras figuras de empleado público que ya no son funcionarios como tales.

Este 15,7%, comparado con la media de la OCDE, se queda un poco corto, ya que ésta es del 18%, y aún más si comparamos con Francia (21% del empleo es empleo público) o con los países nórdicos, en los que el empleo público se sitúa entre el 25 y el 30% del total.

Sin embargo, a pesar de que en número de empleados públicos estamos por debajo de la media el gasto en salarios de esos empleos sí está en la media con la OCDE y por encima de la Eurozona. España gastó en esta partida cerca de 122.000 millones de euros en 2016, alrededor del 11% del PIB, según datos de la agencia de estadística de la Comisión Europea (Eurostat), en contraposición al 10,1% de media en la UE. De hecho, encontramos países con un mayor porcentaje de empleados públicos que dedican menos recursos, en proporción al PIB, para remunerar a los mismos, tales como Austria, Reino Unido o República Checa. Esto sólo puede llevar a una conclusión: tenemos relativamente menos funcionarios que los países de nuestro entorno, pero mucho más caros.

Sin embargo, analizando con un poco más de detenimiento podemos extraer una serie de observaciones.

Para empezar, la crisis económica afectó de una forma un tanto peculiar al empleo público de nuestro país, gracias a la todavía incomprensible política de Zapatero. Mientras que todos los países de nuestro entorno comenzaban a tomar medidas allá por el 2008, fue en el 2010 cuando se comenzaron estas medidas en España, recortando la tasa de reposición de puestos de trabajo y un 5% los salarios. Sólo ahora se ha comenzado a reponer a los trabajadores que se han ido jubilando, aunque se aprecian dos efectos que se pueden considerar como preocupantes:

  1. Tenemos en nuestro país la que podría ser la plantilla de funcionarios más envejecida de Europa, tras 8 años de no reponer jubilados. Así, los empleados públicos de la Administración Central en España con más de 55 años representan en 2015 el 35% del total, porcentaje sólo superado entre los países de la OCDE por Italia e Islandia
  2. Por otro lado, el trabajo ha de salir, por tanto, se ha echado mano de interinidades y, sobre todo, de contrataciones temporales. De hecho, en nuestro país ya existen lo que se podría llamar empresas de trabajo temporal especializadas en la administración pública funcionando como contratas para la realización de servicios.

Otro aspecto a considerar es la propia organización de la Administración, que se plasma en varios aspectos: el caos absoluto existente en los vínculos contractuales; funcionarios, empleados laborales e interinos ocupan idénticos puestos, pero poseen derechos distintos. La organización en cuerpos y en grupos que solo responden a una lógica corporativa anclada en otros tiempos. A esto se añade un sistema retributivo desfasado, irracional e injusto, que no tiene nada que ver con el sector privado. Y todo aderezado con un régimen disciplinario draconiano, pero que jamás se aplica.

Por otro lado, y sería algo que ayudaría a explicar el por qué nos sale tan caro nuestro funcionariado, mientras que el trabajo a tiempo parcial en la administración es algo bastante común en otros países, en nuestro caso es algo casi simbólico, apenas un 9% en el 2010.

Pero la gran explicación a este fenómeno tiene su origen, según todas las fuentes, en la cada vez mayor politización de la Administración. Se viene asistiendo en los últimos años a una cada vez mayor dependencia de la Administración a los cargos políticos, esto ha conducido a dos efectos principales. Por un lado, una proliferación cada vez mayor de asesores, se habla de un número de entre 17.000 y 20.000, con sueldos muy superiores a los de la media. Por otro, y esto ocurre más cuanto menor es el tamaño del ente administrativo (se hablaría aquí de administraciones locales), la politización propicia que el control se debilite, por lo que aumentan las irregularidades y las arbitrariedades.

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Escrito por Manuel González el 19 de junio de 2018 con 24 comentarios

Tendencias demográficas (y 2)

Hay tres factores demográficos claves en la actualidad y en tendencia alcista: Uno es el envejecimiento poblacional –que dejaremos para el siguiente artículo- y los otros dos son la concentración de la población en mega-ciudades y el crecimiento del número de habitantes en el planeta.

La migración hacia las ciudades es muy antigua pero nos referimos a la que nació con la Revolución Industrial (y la pérdida de peso económico y laboral del sector agrario) y que se está acelerando en el “Tercer Mundo” desde hace décadas. Es un proceso contrario al de dispersión practicado por nuestra especie durante miles de años y conduce a todo tipo de problemas ya que no es fácil dar servicio a unas urbes tan enormes y tan superpobladas, además de los problemas sanitarios, de transporte y, en general, sociales que conlleva un agrupamiento tan extremo. Por el contrario, en el Primer Mundo cada vez hay más pueblos vacíos. Esperemos que el tele-trabajo, el tele-comercio y las tele-gestiones ayuden a acabar con esta tendencia tan anti-natural. Como ejemplo podemos ver esta proyección de cuáles serán las ciudades con más de 10 millones de habitantes en 2025:

A más largo plazo, se espera que todas las mayores urbes del planeta en 2100 sean asiáticas y africanas

Por otra parte, el crecimiento poblacional se está desarrollando en algunas zonas del planeta (África es el mayor ejemplo) y no es un fenómeno común pero en un mundo tan globalizado, nos afecta a todos. Estas son las últimas proyecciones de la ONU:

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Escrito por Droblo el 18 de junio de 2018 con 33 comentarios

La semana en los mercados

Semana que prometía mucho en los mercados por el lío italiano, la cumbre por la presunta desnuclearización de Corea del Norte en Singapur y, sobre todo, por las decisiones que iban a anunciar tanto la FED como el BCE… pero que hasta ayer fue bastante sosa. Italia ha calmado los ánimos reafirmando su adhesión al Euro, la cumbre de Kim y Trump ha desconcertado por el aparente buen rollo aunque no parece haber tenido consecuencias palpables más allá de las intenciones, la subida de la FED no aportó nada nuevo… Pero ayer el discurso del BCE (que bajará las compras mensuales de deuda a la mitad a partir de septiembre y en 2019 no comprará más, apuntando a subidas de tipos ya en la segunda mitad del próximo año por lo que se supone que veremos el euribor en positivo en unos meses) sí impactó, al menos en la Eurozona. Eso se ha traducido en muy pocos cambios tanto bursátiles como en el crudo, materias primas y fórex hasta ayer que las bolsas eurozoneras subieron con fuerza y el € cayó hasta el entorno de 1,16 contra el $. Ignoro si es un flor de un día o por fin los mercados europeos van a tomar algo del impulso que, este año también, están perdiendo respecto a Wall Street. En cualquier caso, poco más que añadir por lo que hoy me decanto por hablar de otro tema de actualidad: la “economía colaborativa”.

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Escrito por Droblo el 15 de junio de 2018 con 31 comentarios



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