El blog del Euribor
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La crisis más anunciada de la historia

El Domingo pasado me sorprendió leer la noticia en El País de que “El 82% de los españoles prevén otra crisis económica antes de 2023“, datos sacados de una encuesta que había hecho a 2.000 personas.

Realmente me cuesta pensar que tantos españoles piensen en una nueva crisis cuando son muchos los que todavía no han pasado la anterior. Esto es como que te maten antes de resucitarte. No obstante, un porcentaje tan alto de pesimismo se debe basar en algo, en los mensajes que vamos captando por todos sitios.

Recientemente JP Morgan afirmó que la próxima crisis será en el 2020 y traerá una corrección de los índices bursátiles en EEUU del 20%, una caída del 35% en los precios de la energía (petróleo), junto con una corrección del 29% de los metales. La peor parte podrían llevársela los emergentes cuyas bolsas caerían un 48% y los bonos soberanos de esos países incrementarían su prima de riesgo (respecto a los de EEUU) en 2,79 puntos porcentuales.

Como veis apuntan fino fino.

Por otro lado MdF Family Partners, firma especializada en asesorar a grandes patrimonios familiares prevé que la siguiente recesión se producirá en el año 2019 como consecuencia de un accidente crediticio. Esto supondría volver a un escenario similar al de 2007. Al igual que ocurrió en ese momento, la economía global está muy endeudada, por lo que es muy vulnerable a episodios de pánico en el mercado. Los bancos centrales apenas tienen margen para seguir actuando, ya que durante la crisis han desplegado toda su batería de estímulos que apenas han comenzado a retirar (el BCE todavía sigue ampliándolos). La consecuencia es que ya quedan pocos instrumentos para combatir una crisis de crédito, lo que podría agravar la situación.

El prestigioso economista Nouriel Roubini (economista principal de asuntos internacionales en la Casa Blanca durante la administración Clinton) aseguró en un artículo en MarketWatch, “la próxima crisis y recesión podría ser aún más severa y prolongada que la anterior”, dado que “a diferencia de 2008, cuando los gobiernos tenían las herramientas políticas necesarias para evitar una caída libre, los responsables de las políticas que deben enfrentar la próxima recesión tendrán sus manos atadas, mientras que los niveles generales de deuda son más altos que durante la crisis anterior”. Para 2020 el estímulo fiscal de EEUU se agotará y el crecimiento se reducirá dado que el potencial actual es “insostenible” y la economía del país se está “recalentando”

La revista Forbes no se queda atrás en esta carrera de ver quién prevé una crisis más gorda y ya avisó recientemente que la década del 2020 será la peor en la historia de los EEUU, la que llama “el gran reset” que durará hasta el 2039.

Incluso aquí mismo publicamos hace un par de meses un artículo titulado “Los 5 ingredientes con los que se está cocinando la próxima crisis” (Deuda, mercados emergentes, comercio, banca y peligros cibernéticos).

Lo que nos ha dejado claro la historia económica es que pese a que los motivos de una crisis son previsibles nunca lo es su fecha ya que los gobiernos (principalmente con los bancos centrales) son especialistas en poner parches y aguantar lo máximo hasta que todo explote. Lo que  si que es preocupante es la tendencia de “voy a prever una crisis muy gorda para que así luego no me digan que no avisé” que acaba llegando al sentimiento de los ciudadanos, que somos sobretodo, consumidores y buenos pagadores de impuestos.

 

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Escrito por Carlos Lopez el 14 de noviembre de 2018 con 17 comentarios

La fábrica de los pleitos contra la banca

Tras el estupor causado por la decisión del Tribunal Supremo en lo referente a quién ha de pagar los gastos a la hora de contratar una hipoteca, con el tema de fondo del impuesto de actos jurídicos documentados, tanto las asociaciones de afectados por la hipoteca, como los innumerables despachos de abogados especializados en estas causas se preparan para el contrataque en los tribunales.

Así, sin ir más lejos la asociación Adicae defiende el derecho de los consumidores a reclamar los gastos de la hipoteca, “cuya imposición ya fue declarada nula por el Supremo en diciembre de 2015 y que ya ha originado centenares de sentencias reconociendo el derecho a recuperar todos o parte delos gastos pagados”. El razonamiento se centra en dos pilares, por un lado, en hacer hincapié en que lo que se defiende no es sino los derechos de los consumidores, por otro lado, en el planteamiento de que lo que ha hecho el Supremo es marcar doctrina, pero no significa que los jueces tengan que aplicarla sin más. Cada juez aplicará el criterio que considere más ajustado a Derecho tal y como ocurría hasta ahora, teniendo en cuenta, además, que cualquier juez tiene en su poder la potestad de elevar una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea antes de dictar su sentencia. Esta petición se puede hacer por iniciativa propia de cada juez o por petición de los abogados que representan a las partes personadas en una causa.

Así pues, se tiene un escenario en el que el Supremo ha opinado de forma distinta a la que el sentido del nuevo decreto Ley del Gobierno dicta y el que la justicia europea recomienda, por lo que se abona el camino para que estos bufetes de abogados sigan medrando a costa de una legislación confusa y seguramente sesgada a favor de las entidades bancarias.

De estas empresas especializadas en pleitear contra las cláusulas abusivas de los contratos de hipotecas, destaca especialmente una: Arriaga Asociados ha sabido ganarse un hueco en el imaginario colectivo como paladines en contra del poder omnímodo de las entidades bancarias.

Esta empresa, fundada en 2011 por los hermanos Juan José y Jesús María Ruiz de Arriaga (aunque la cara visible sea la del segundo) y la mujer de éste último, nació al abrigo del escándalo de las acciones preferentes de Bankia. Con tal alimento lograron crear la mayor fábrica de pleitos contra la banca de toda Europa occidental, hasta tal punto que tuvieron que hacer frente a denuncias y acusaciones de Bankia, que les denunció ante la CNMC de inflar las costas de las causas a las que, invariablemente, era condenada una y otra vez la entidad bancaria.

Actualmente, tiene demandas vivas por valor de 500 millones, según cálculos internos, y ha ganado, en menos de siete años, casi 56.118 sentencias recuperando para sus clientes unos 932 millones de euros; representa a más de 100.000 personas con productos financieros como preferentes, deuda subordinada, bonos convertibles, cláusulas de suelo o gastos hipotecarios.

En 2017 facturó 51,54 millones, un 34% más que el ejercicio anterior. Lo que significa que podría estar entre los 10 mayores despachos de España, algunos de ellos centenarios o pertenecientes a multinacionales, por volumen de facturación. Situándose como líder por delante de Legálitas (45,5 millones de facturación en 2017), que no tiene la misma actividad, pero que también trabaja con miles de pequeños clientes.

En cuanto a beneficios, éstos se situaron en 3,95 millones después de impuestos, frente a los 16,24 millones de 2016. En Arriaga explican que esta caída del 75% se debe “a que reinvertimos los beneficios en elevar la publicidad, las oficinas y la plantilla”. De hecho, el número de empleados creció un 82% en 2017, al pasar de 336 a 612. Tiene 57 oficinas por toda España y siete de ellas en centros comerciales, una novedad que le está dando buen resultado y provoca el sobrenombre que la competencia le ha colocado: “el “burguer king” de la abogacía.

En cuanto al porcentaje de éxito, según la propia empresa, es de un 99% en los casos presentados ante los juzgados de primera instancia, y de otro tanto en apelaciones ante las audiencias provinciales.

¿Cuál es el secreto de este éxito? Pues no es otro que la aplicación del principio de la “cadena de montaje” en el mundo de los pleitos masivos. Arriaga ha inventado un sistema de producción en masa. Una división interna del trabajo en la que los empleados se especializan en las diversas partes del proceso: mientras unos atienden a los clientes, otros redactan las demandas, otros van a las vistas, otros recurren y otros van a por las costas, etc.. El buen resultado es evidente, aunque a veces la descoordinación pudo jugar malas pasadas, la suerte que esta empresa tuvo fue que, aunque pudiera exasperar a los jueces ante errores en las demandas, éstos estaban mucho más cansados e irritados contra las prácticas de las entidades bancarias.

En definitiva, la entrada en vigor del Real decreto significa buenas noticias para estas empresas, que aprovecharán cualquier resquicio legal para poder seguir teniendo motivos para pleitear contra la banca, buscando la retroactividad de la medida legislada, aunque vaya en contra de la doctrina del Supremo. Siendo ahora los tribunales de lo Civil los que acaben decidiendo sobre el camino a seguir. Teniendo en cuenta además que Europa ya se ha pronunciado en reiteradas ocasiones sobre esta cuestión. Lo cual significa que la batalla judicial sigue en pie.

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Escrito por Manuel González el 13 de noviembre de 2018 con 14 comentarios

Pocas novedades en política

Prometer cambiar el sistema y luego no hacerlo cuando se llega al poder, no es nada nuevo. Esos son los falsos populismos entre los que podemos incluir todas las promesas electorales que van a saco roto. Luego están los anecdóticos populismos auténticos, los que sí han cambiado de forma notoria lo anterior pero desde la caída del Muro han sido escasos los gobiernos realmente rompedores y el balance no parece muy positivo siendo quizás Venezuela el referente más cercano. Sin embargo, el atractivo de la idea sigue muy vigente una vez que los partidos políticos tradicionales han perdido capacidad de persuasión, especialmente tras la última década. La línea política entre izquierda y derecha parece haberse diluido con la crisis de 2008. Todos los gobiernos de todos los colores actuaron de forma tan similar que no parecía haber diferencias apreciables entre un partido conservador y otro socialdemócrata. Incluso antes de la crisis con gobernantes como Blair, un laborista amigo de conservadores como Aznar y Bush, se podían apreciar políticas coincidentes. El mayor ejemplo de todo esto lo podemos encontrar en Merkel, que lleva más de una década gobernando asociándose a liberales, socialdemócratas y puede que en el futuro –ella ya no, que ha decidido retirarse pero sí su partido- hasta lo haga con el Partido Verde.

El caso es que esta etapa de escasas diferencias entre socialistas y conservadores ha dejado la puerta abierta a fuerzas más radicales (que algunos han llamado populismos) tanto de derecha como de izquierda. En Europa incluso un partido así ganó las elecciones y lleva años gobernando (Syriza en Grecia) si bien la dependencia de las políticas consignadas por la UE, no ha mostrado en su gestión diferencias con los partidos tradicionales. Sin embargo en Polonia y Hungría sí han ganado partidos más a la derecha de los habituales y sí están gobernando aunque sus políticas económicas suelen ser tan intervencionistas que es difícil asignarles sólo el adjetivo de “ultraderecha”… y mucho menos el de “rompedoras”, apenas unos matices respecto a lo de siempre. El programa económico de Le Pen en Francia se parece más al de Podemos que al del PP. Pasa algo similar en Italia donde gobierna una coalición extraña ideológicamente aunque de nuevo en esencia, tampoco hay nada realmente nuevo. Con esto quiero decir que tampoco el habitual derecha/izquierda queda claro en muchos sitios si bien en España parece que sí lo tenemos más claro: Vox y Podemos son los extremos y los demás están en medio. Pero nadie puede decir de Trump, por muy populista que parezca, que haya hecho una política realmente distinta, en lo esencial en política interior es el típico presidente republicano.

E incluso ahora que se lanzan tantos epítetos grandilocuentes contra la “deriva izquierdista” de Sánchez y sus socios, si examinamos cuáles son sus principales decisiones tampoco hay tantas diferencias con Rajoy: subir impuestos a todo el mundo (Rajoy lo hizo con el IVA, Sánchez con el diésel), subir el salario mínimo (Rajoy lo tenía previsto a 850€, Sánchez lo pretende hacer a 900€), negociar con los partidos nacionalistas vascos y catalanes sin saltarse la Constitución (lo que llevan haciendo PP y PSOE toda su historia) aumentando la desigualdad territorial, intentar conseguir que Europa acepte que no somos capaces de gastar menos de lo que ingresamos inventándonos unas previsiones irreales en los PGE (otra vez ninguna diferencia)… Y no digo que todos sean iguales pero no creo que esté justificado que algunos apoyen tanto a unos y odien tanto a otros cuando en el fondo son tan similares. Por ejemplo, con el reciente caso del impuesto a las hipotecas ha ocurrido algo curioso: esa tasa la paga el cliente desde hace décadas porque así lo decidió el gobierno del PSOE en 1995 cuando lo creó y ni el PP cuando gobernó ni ningún Parlamento ha decidido cambiarlo (ni un sólo partido de la oposición lo ha propuesto tampoco) y unos jueces decidieron sí hacerlo y luego cambiar de opinión… y ahora todos los partidos políticos, los mismos que jamás se habían preocupado del tema, intentan sacar réditos electorales a algo que ocurre porque ellos lo han consentido. No se salva ni uno, ni los más recientes porque Podemos recientemente aprobó en Aragón subirlo un 50% aun a sabiendas que sabía que lo pagaban los clientes.

Sin embargo, lo bueno que tiene Podemos y –aunque quizás en menor medida- Ciudadanos desde que existen, e imagino le pasará igual a Vox cuando consiga algún parlamentario, es que sí que están ofreciendo propuestas que, equivocadas o acertadas, amplían el limitado número de políticas que hemos visto a PP y PSOE en España. Pretender echar al rey o aplicar la mochila austriaca no son ideas ni de derechas ni de izquierdas y puede que sean equivocadas, pero no son más de lo mismo. Sin embargo, echo de menos ideas aún más transgresoras. Por ejemplo, y esto se supone que es algo muy de izquierdas (aunque no hace mucho Podemos propuso comprar cinco corbetas a costa del erario antes que vendérselas a Arabia Saudí) pero parece como pasado de moda: reducir el gasto en defensa (que además siempre es superior a lo presupuestado) ¿Es necesario que teniendo como tenemos un único posible –aunque improbable- país que nos quiera hacer una guerra (Marruecos a costa de Ceuta y Melilla) participemos en la OTAN –comprometiéndonos por ello a un gasto del 2% del PIB en un futuro cercano- y tengamos que tener presencia en tantos puntos del globo cuando nuestra política exterior es prácticamente irrelevante para el mundo, no sería mejor ahorrar en ese capítulo? Doy sólo un dato: hay en estos momentos más de 20 buques de la Armada con más de dos mil efectivos desplegados en los mares, ¿realmente es necesario cuando tenemos un problema de gastos y de deuda pública tan grande? Podría ser algo a debatir, ¿por qué no? Y yendo a algo menos polémico y en lo que creo casi todos estaremos de acuerdo: ¿por qué no reducimos las horas de trabajo presencial?

En Nueva Zelanda está ya triunfando la semana laboral de 4 días, yo no sé si eso es viable aquí pero empezar los lunes un par de horas después creo es algo asumible para los empleadores (como se acaba de hacer con la ampliación del permiso de paternidad por ejemplo) y que generaría un gran retorno económico en un país como el nuestro donde se sale tanto (incluso los jueves aunque haya que madrugar al día siguiente)  ya que bares, restaurantes, cines etc. ganarían una noche más para aumentar sus recaudaciones (y esa actividad económica generaría más empleo y más ingresos fiscales): la del domingo. También sería posible ofrecer ayudas a las empresas que promocionen el teletrabajo, aunque sea sólo durante algunos días, ya que supondría un ahorro del gasto en transportes y en los niveles de contaminación de nuestras ciudades. Además, ayudaría  a la conciliación familiar y con ello, indirectamente, quizás a los niveles de natalidad.

En resumen, que se pueden hacer muchas cosas ajenas al sempiterno debate derechas/izquierdas sin demonizar todo lo nuevo como “populismo”. Y temas que ya están saliendo como la eutanasia o la gestación subrogada creo son mucho más amplios que las siglas de unos partidos o las ideologías que dicen defender porque entran –como en su día pasó con el divorcio, el aborto o el matrimonio gay-  en el ámbito de la ética. En economía también podemos encontrar fórmulas para mejorar la situación actual sin necesidad de ser encasilladas. Nos hace falta más imaginación y menos disfraz ideológico. Es evidente que en España, como en toda la Eurozona, somos unos privilegiados y vivimos muy bien y es lógico que tengamos miedo a perder lo que tenemos pero se pueden hacer cosas nuevas sin poner en riesgo todo eso en lugar de empeñarnos en seguir haciendo lo mismo una y otra vez. El mejor antídoto contra los llamados populismos no es criticarlos, es dejarles sin argumentos haciendo las cosas mejor.

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Escrito por Droblo el 12 de noviembre de 2018 con 25 comentarios

La semana en los mercados

29 de septiembre, 2008: La Cámara de Representantes de Estados Unidos tumba un paquete de rescate de emergencia propuesto por 700.000 millones de dólares (el famoso Plan Paulson o TARP). Los legisladores debatieron durante cuatro horas antes de la votación. Algunos argumentaron que este proyecto de ley era la única forma de proteger la economía mientras que otros aseguraban que sería una pérdida de libertad económica. La votación acaba 228-205. La bolsa se hunde ya que la votación se sigue en directo. El Dow sufre una caída de 777,68 puntos, su mayor pérdida en puntos en un solo día (ya no lo es). Se sigue discutiendo varios días mientras los mercados siguen desplomándose y el 3 de octubre se vuelve a votar: finalmente el TARP es aprobado. El Congreso aprueba un rescate bancario de 700.000 millones de dólares, pero… las acciones siguen bajando porque lo ven como insuficiente. El mercado tenía razón y los políticos no, de hecho el 13 de octubre el secretario del Tesoro, Hank Paulson, se sienta con nueve importantes directores ejecutivos de bancos. Horas más tarde, el gobierno federal adquiere una gran participación de las acciones de Wall Street. El volumen del paquete de rescate total llega a los 2,25 billones de dólares.

Luego llegaron las medidas extremas de la FED y lo que iba a ser algo excepcional y norteamericano se convirtió en global y duradero. La bolsa lo empieza a notar a comienzos de marzo de 2009, fecha en la que se inicia un rally histórico que ha llegado hasta 2018. Otra de las consecuencias más extraordinarias de todo aquello fueron los tipos de interés extraordinariamente bajos. Y es que estamos tan acostumbrados a ver tipos negativos en el Euribor o en la deuda que emiten algunos estados que ya ni es noticia y ni siquiera recordamos cuánto nos llamaba la atención cuando esto empezó. Y es evidente que tenemos que asumir que ha de cambiar. Por ejemplo, si miramos los países que aún emiten deuda en negativo en el periodo de 2 años resulta que aún hay 15: Suiza, Japón, Suecia y 12 de la Eurozona. Si a ese tipo le restamos el IPC el resultante que nos da es lo que se llama “tipo de interés real” y ahí sí que hay algún país más en negativo. Por ejemplo, Reino Unido emite bonos a 2 años al +0,75% pero como tiene un IPC del +2,5% en realidad un británico que invierta en esos bonos pierde un 1,75% de poder adquisitivo luego el tipo de interés real es el -1,75% aunque emita la deuda en positivo. Pues bien, España es un país que emite su deuda a dos años en negativo y que además tiene un tipo de interés real de los más bajos del mundo: en torno al -2,4% a 2 años. (ya sé que el IPC mide un año y no dos pero la perspectiva para 2019 es similar y no importan demasiado los decimales para el argumento).

En resumen, por un lado ahorrar para un español es un muy mal negocio (y encima la bolsa española no está resultando ser una buena alternativa lo que seguramente ayude al aumento de la inversión inmobiliaria) y por otro, hay que insistir en la excepcionalidad de esta situación. Años castigando el ahorro y favoreciendo las inversiones de riesgo han reducido la tasa de ahorros de las familias y ha convertido a las grandes empresas en accionistas (aumentando la recompra de acciones propias en lugar de invertir en, por ejemplo, mejorar la productividad), esto nos hace más vulnerables a una recesión desde luego pero también a que baje la bolsa y a que suban los tipos de interés. De hecho, es inevitable preguntarse: si con tipos de interés reales negativos durante años y con crecimientos cercanos al 3% (a lo que sumar un petróleo barato y varios récord consecutivos de turistas) aún tenemos una tasa de paro que ronda el 15% y una deuda pública del 100% del PIB, ¿qué pasará a la mínima que alguno de estos factores empeore?

Si a eso sumamos datos recientes como el pírrico crecimiento de la Eurozona (+0,2%) del trimestre pasado o la cifra de ventas minoristas en España del mes pasado (desestacionalizadas, bajaron un 0,9%, 4ª vez en negativo en los últimos 5 meses y el peor dato desde agosto de 2013), las dudas sobre la evolución económica española en el futuro cercano aumentan. Y en economía a veces las profecías se autocumplen porque la inestabilidad política actual más ciertos medios anunciando el apocalipsis más el mal ambiente bursátil de octubre más el lío italiano más unos datos que confirman que la desaceleración –aunque de forma moderada- está llegando, puede retraer la inversión y el gasto y llevarnos del crecimiento a la recesión. Yo no soy tan negativo en el corto plazo y además creo que un parón económico en nuestra área económica eliminaría el riesgo de mayores tipos de interés que es uno de los motivos por los que existe este cierto pesimismo hacia el futuro pero es evidente que 2018 está resultando un año de más a menos.

En cuanto a los mercados, sigue el rebote de Noviembre tras el pésimo octubre. Aparte del factor positivo interno que ha tenido el Ibex tras la sentencia del Supremo, es evidente que hay más calma en los mercados globales. Los resultados de las legislativas en los EUA han sido los esperados y eso aporta estabilidad política en la primera economía del mundo pero sobre todo creo que entre los inversores predomina el buen sabor de boca de los resultados empresariales del último trimestre. Más allá de que se esperaban mejores en algunos casos, es innegable que las cotizadas principales están ganando dinero. Si a eso se le suma la estacionalidad favorable del fin de ejercicio y la ayuda extra de la rebaja del precio del crudo… se entiende que pese más el optimismo. Para compensar, en esta imagen podemos ver algo que ya comentamos en el artículo del lunes: cómo los beneficios de las cotizadas suben –así como las estimaciones- en los EUA y también cómo aumenta el volumen de recompra de acciones propias, ligando, para mi muy peligrosamente, de este modo la salud financiera de las compañías a su evolución bursátil

Links.-

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Escrito por Droblo el 9 de noviembre de 2018 con 25 comentarios

¿Por qué las acciones de la empresa de Warren Buffet cuestan 330.000$ cada una?

Si quieres invertir en la empresa de Warren Buffet (Berkshire Hathaway) ya puedes ir pidiendo una hipoteca, pagar el correspondiente impuesto de actos jurídicos documentados y desembolsar unos 330.000$ por cada acción que quieras.

Realmente que una acción valga 1$ o 330.000$ no nos dice nada sobre el valor de la empresa, es un error muy común entre los novatos en bolsa pensar que una acción está cara o barata simplemente por el precio que tenga. Que por ejemplo, las acciones del BBVA coticen a 5.3€ y las del Santander a 4.3€ no significan que una empresa esté más barata que la otra. No significa nada ya que entre otras cosas, las empresas cuando una acción tiene un precio elevado durante mucho tiempo suelen hacer un “split” (o desdoblamiento) mediante el cual, te bajan el precio de la acción pero te multiplican el número de las mismas. Por ejemplo, el Santander en el año 1999 hizo un split de 2×1, con lo que de un día para otro tus acciones valían la mitad pero tenías el doble. Esto se hace para proporcionar más liquidez en el mercado y facilitar la entrada a los pequeños inversores. Además genera un efecto puramente psicológico. El valor real de las acciones no cambia pero su precio más bajo puede afectar positivamente la percepción de los nuevos inversores.

También puede ocurrir lo contrario, que las acciones de una empresa coticen a valores ridículos y se ejecute un contrasplit, como el que hizo Bankia el año pasado cuando sus acciones estaban a 0,25€ y las agruparon en cuatro para llevar al euro. Esto realmente tiene más sentido ya que cuando el valor está tan bajo cada unidad mínima de cotización (tik) supone unos movimientos muy fuertes y se te acaba llenando eso de especuladores que exclusivamente quieren beneficiarse de esos movimientos mínimos.

En el caso de la empresa de Warren Buffet, lo lógico sería pensar que no le vendría mal un split ya que a los precios que está deja fuera prácticamente a todos los inversores particulares del planeta.

El enfoque de inversión de Buffett siempre ha sido el de un inversor de buy&hold centrado en el valor y el crecimiento a largo plazo, el polo opuesto al de un operador intradía. En línea con este enfoque fundamental de inversión, cree que permitir que el precio de las acciones de Berkshire Hathaway Clase A se mantenga en un nivel que fomente la compra de acciones a largo plazo, en lugar de ser un mero objeto especulativo, atrae al mismo tipo de inversor que él, es decir, inversores con un horizonte de inversión y estrategias de inversión ampliadas.

No obstante hace unos años Buffet creó las acciones de clase B de Berkshire Hathaway, que se venden por una pequeña fracción del precio de las acciones de clase A, con el propósito declarado de permitir a los inversores minoristas comprar acciones de Berkshire Hathaway directamente.

Pequeños detalles, como éste son los que hacen grande a una empresa que se centra en largo plazo y puede presumir de tener esta bonita gráfica bursátil.

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Escrito por Carlos Lopez el 8 de noviembre de 2018 con 22 comentarios

El maléfico plan para hacerse rico atentando contra el autobús del Borussia de Dortmunt

Ayer hubo dos eventos importantes que se resolvieron con el resultado previsible, por un lado el Supremo decide que es el cliente y no el banco quien tiene que pagar el impuesto de las hipotecas y por otro el Atleti ganó 2-0 al  Borussia de Dortmunt. De la primera noticia poco os puedo contar que no se haya escrito y de lo segundo… pues tampoco ya que supuestamente esto es un blog de economía.

Así que hablaremos de algo que tiene que ver con la bolsa.

No sé si recordáis el extraño atentado que sufrió el autobús del equipo alemán hace algo más de un año cuando tres bombas, llenas de alfileres, hicieron explosión cuando el equipo estaba llegando al hotel y milagrosamente solo provocaron un herido, el jugador español Marc Bartra, que posteriormente lo relató así.

Subimos al bus, yo fui de los últimos en entrar. Era un partido importante, estábamos muy concentrados… Estaba con el móvil hablando con mis amigos. Abrí los ojos, vi muchísimo humo, los oídos me pitaban, no oía nada. Me vino un viento muy caliente a la cara

Hoy en día, cuando ocurre un suceso de este tipo, tan mediático los principales sospechosos son los terroristas islámicos, poco después del atentado se encontraron tres cartas del ISIS que así lo confirmaban. Sin sorpresas.

Mientras tanto, los jugadores del Borussia lo estaban pasando mal al verse en la diana de unos asesinos, algún jugador (Ginter) incluso llegó a pensar en dejar el deporte ya que es en estas situaciones cuando uno se replantea sus prioridades en la vida. El equipo notó un bajón en su rendimiento y perdió el partido de la Champlions que tenía pendiente por 3-2.

Poco después del atentado, un abogado del Borussia recibió un correo electrónico de un tal Rudolf, un fanático de Dortmund e inversor de bolsa que se dio cuenta de que algo raro había pasado con las acciones de club. El día del ataque alguien había comprado 60.000 opciones de venta del equipo, una apuesta de que las acciones caerían por debajo de un determinado precio en una fecha determinada. Una compra como esta sólo se puede explicar racionalmente, si el comprador esperaba que el valor de las acciones bajara muy rápidamente. Este tipo de caída, señaló, no ocurriría si Dortmund perdiese un partido. Requeriría algo más serio, como un accidente de avión o cosas por el estilo.

Los investigadores se pusieron en contacto con Commerzbank AG, el banco alemán cuya filial, Comdirect, realizó esta operación. La compra de derivados de BVB por valor de 40.000 euros era algo inaudito. Las opciones de venta son de alto riesgo. Disminuyen de valor a medida que se acercan a su fecha de vencimiento, en este caso en junio, y pueden depreciarse drásticamente si el precio de las acciones sube. Aún más sospechoso, una de las compras se había hecho en línea unas horas antes del atentado, utilizando una dirección IP en el Hotel L’Arrivée.

Los investigadores pronto identificaron al hombre como Sergej Wenergold, un ciudadano alemán de 28 años que vivía en la ciudad sureña de Rottenburg am Neckar. No tenía antecedentes penales, ni ninguna conexión con la extrema derecha, la extrema izquierda o los extremistas islámicos.

Inicialmente, Wenergold negó haber llevado a cabo los ataques. Pero a medida que el tiempo se alargaba, admitió que había construido y activado las bombas y comprado las opciones de venta. Afirmó que no había querido matar a nadie, sino simplemente crear la ilusión de un ataque terrorista islamista.

La idea de la trama se le ocurrió mientras veía la cobertura de los atentados de París, cuando se dio cuenta de que los precios de las acciones habían bajado, a pesar de que el ataque no tenía como objetivo nada económico. Pensó que si había un ataque que explícitamente apuntaba a una compañía o algo así, entonces el valor de sus acciones también bajaría.

Con una inversión de 40.000€ Wenergold podría haber ganado hasta 570.000 euros en el improbable caso de que las acciones de BVB llegaran a cero después del ataque. Pero su plan no funcionó. Cuando la bolsa de valores alemana abrió al día siguiente, el 12 de abril, se conocía perfectamente el limitado alcance del atentado y los clubs ya habían anunciado una nueva fecha para los cuartos de final. Las acciones de BVB cayeron brevemente un 2 por ciento, y luego se recuperaron lo que llevó a Wenergold a vender la mayoría de sus opciones al día siguiente con pérdidas y un billete para la cárcel.

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Escrito por Carlos Lopez el 7 de noviembre de 2018 con 25 comentarios



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