El blog del Euribor
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El denominado ‘Indicator Buffett ‘ muestra malas noticias para inversores en acciones

Mientras que muchos inversores y analistas suelen utilizar las ratios precio/beneficio (PER), o alguna variación de los mismos como el PER de Shiller, para calibrar las valoraciones del mercado de valores, el inversor principal Warren Buffett se centra en un barómetro diferente. Prefiere comparar la capitalización bursátil de todas las acciones estadounidenses cotizadas con el PIB de Estados Unidos, calificando esto como “la mejor medida individual de la situación de las valoraciones en un momento dado”.

A largo plazo, la rentabilidad de las empresas vuelve a su tendencia a largo plazo, que se sitúa en torno al 6%. Durante las recesiones, los márgenes de ganancias empresariales se reducen, y durante los períodos de crecimiento económico, los márgenes de ganancias corporativas se expanden. Sin embargo, el crecimiento a largo plazo de la rentabilidad empresarial está cerca del crecimiento económico a largo plazo. El tamaño de la economía de Estados Unidos se mide por el Producto Nacional Bruto (PNB). Aunque el PNB es diferente del PIB (producto interior bruto), las dos cifras siempre han estado dentro del 1% una de la otra. A efectos de cálculo, se utiliza aquí el PIB.

Al día de hoy, el Wilshire Total Market se ubica en 294.285.000 millones de dólares, lo que representa alrededor del 144.2% del último PIB reportado por la Fed. El mercado de valores de Estados Unidos está posicionado para una rentabilidad media anualizada del -2,2%, estimada a partir de las valoraciones históricas del mercado de valores. Incluye la rentabilidad de los dividendos, que actualmente se sitúa en el 1,74%.

Podemos ver que, durante las últimas cuatro décadas, la relación TMC/GNP ha variado dentro de un rango muy amplio. El punto más bajo fue alrededor del 35% en la recesión profunda anterior de 1982, mientras que el punto más alto fue el 148% durante la burbuja tecnológica de 2000, niveles los cuales estamos muy cerca. El mercado pasó de estar extremadamente infravalorado en 1982 a estar extremadamente sobrevalorado en 2000.

Los inversores han vistos desde finales de la década de los noventa como el indicador  ha estado casi siempre sobrevalorado, cayendo sólo a un valor justo desde los descensos que comenzaron en 2008.

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Escrito por Marc Fortuño el 21 de agosto de 2018 con 11 comentarios

La versión austriaca de la crisis

Con el título de Fraude y el apéndice “por qué la gran recesión” este documental español de 2012 creo resume perfectamente la visión ideológica liberal respecto a la actual crisis. Se esté de acuerdo o no, conviene, sobre todo para aquellos que utilizan el término liberal y neoliberal de forma gratuita, el conocer la versión de quienes realmente lo son (hay economistas de la escuela austriaca y una pequeña intervención de D. Lacalle). Eso sí, para el que la conozca, hay pocas novedades.

Empieza criticando la versión más extendida sobre la causa de la crisis, el que el libre mercado es el culpable. Primero describe cómo la sociedad de libre mercado no existe ya que la sociedad y la economía están muy intervenidas por el estado: sector financiero controlado por el gobierno, banco central que disfruta del monopolio del dinero, el dinero no es convertible en algo real, la planificación central lo dirige todo, sobre-regulaciones administrativas… en resumen lo que ellos llaman socialismo. Y claro, según ellos, al no existir el libre mercado, éste no puede ser el culpable de la crisis.

El dinero es capital para el desarrollo humano pero surgió de modo espontánea para sustituir al trueque derivando las sociedades en que el mejor instrumento en el que basarlo era el oro. Los políticos acabaron con ello y lo controlan otorgando privilegios a los bancos para que lo fabriquen. Los bancos no son intermediarios como deberían ser entre ahorradores e inversores sino creadores de dinero y por eso son tan vulnerables. La clave está en la Reserva fraccionaria –privilegio legal otorgado por políticos-  expandiendo el crédito de forma artificial. Ya lo he contado alguna vez, si bien la mayoría de la gente lo desconoce: Menos del 10% de la masa monetaria está realmente impreso, el resto son apuntes contables de los bancos como apunta Huerta de Soto, principal monologuista del documental.

¿Son inevitables los ciclos económicos que parecen ser comunes al capitalismo? La actual intervención estatal es lo que los provoca. Los ven como un proceso en el que se origina una burbuja y explota y se sale generando otra y coloca a los bancos como culpables por conseguir capital a corto plazo que inviertena largo plazo. Este desfase tan típico provoca que cuando viene el pinchazo el banco privado no puede devolver el dinero que le han confiado y recurre al banco central (ideado por los estados para crear dinero pero a la vez utilizado para financiarse) como prestador de última instancia. Llegó un momento en la Historia en que como no se  podía recurrir al oro porque no había suficiente, los políticos acaban con el patrón oro. A partir de acabar con esto, la confianza toma una importancia vital ya que el dinero son sólo billetes de papel avalados por los estados. Este sistema es el origen –según ellos- de las crisis. Además, como los estados gastan más de lo que ingresan (déficit) no paran de crear deuda que colocan a los bancos e intentan solventar los intereses con la inflación que es el impuesto de los pobres.

Narra lo que ya sabemos sobre el origen de esta crisis dando una gran influencia a la gran bajada en los tipos de interés como alimento de la última burbuja: expansión crediticia artificial generada por los bancos centrales y no por el ahorro y que se cebó especialmente en el sector inmobiliario. Si los tipos de interés bajan porque hay más ahorro es bueno pero si se hace artificialmente por los bancos centrales se originarán burbujas y su inevitable estallido generará una recesión económica en la que los bancos necesitarán el apoyo del dinero público para responder por sus créditos ya que ni siquiera desahuciando los activos que avalaban los préstamos podrán recuperar la inversión pues los precios habrán bajado.

En general el documental narra la misma historia de la crisis que conocemos todos si bien es original que dice que la mecha por la cual se empezó a derrumbar el castillo de naipes construido fue por la fuerte subida de las materias primas, especialmente la energía, de 2004 a 2007 –algo que achaca también a los bajos tipos de interés-, que redujo el efectivo disponible en familias y empresas. Al empezar a notarse la gran mentira de vivir a crédito y para mantenerla viva, en verano del 2007 vuelven a bajar tipos de interés e inyectan dinero. Con esto consiguen unos máximos bursátiles ese otoño pero también una mayor subida de las materias primas. Y ya se había iniciado el proceso y poco a poco se descubrieron todos los errores de inversión y con ello los peores bancos fueron puestos al descubierto.

La crisis descubre que todos los gobiernos del mundo sean del color político que sean han hecho lo mismo: rescate del sector financiero, expansión monetaria, mayor gasto público… J.R. Rallo resume la alternativa que ellos ofrecen a lo que se hizo para la banca: capitalización de deuda convirtiendo a deudores en accionistas (algo que ha pasado en muchas empresas y con lo que estoy totalmente de acuerdo) sin gastar dinero del contribuyente. A partir de 2009, una vez “salvado” el sistema financiero global, se buscó impulsar la economía real con más gasto público (Plan E en España) lo que dispara el endeudamiento de los estados y los balances de los bancos españoles, no salvados e intoxicados por temas inmobiliarios, se intoxican además por el deterioro de su cartera de bonos.

El carácter académico del documental –algo deslavazado en su estructura para mi gusto- desbarra un poco con expresiones como decir que Keynes es la “semilla del mal”, los “recaditos” a Krugman o el que Huerta de Soto se balancee en una mecedora mientras habla de la crisis pero en general su mensaje es claro: La escuela austriaca es la única vía para que una crisis como la actual no se repita. El propio Huerta de Soto resume en 3 puntos lo que cree que se debería cambiar para ello:

  • Exigir el 100% del coeficiente de caja para los depósitos a la vista
  • Acabar con los bancos centrales y su función de prestamista de última instancia ya que no tendrían sentido puesto que los bancos responderían por sí mismos. Los tipos de interés y la expansión monetaria se deben generar de la ley de la oferta y la demanda y no de la decisión de un burócrata.
  • Reintroducción del patrón oro porque no es manipulable por los estados.

Personalmente, son posturas un tanto utópicas porque deberían realizarse en todo el mundo y no hay voluntad para ello y para mi

  • El primer punto reduciría tanto el crédito que retrasaría nuestro desarrollo económico. Yo aumentaría mucho el coeficiente de caja pero con un calendario amplio y desde luego no creo fuera necesario pasar del 20%. Yo más bien reformaría la capacidad de inversión de los bancos, obligándoles a una diversificación obligatoria que reduciría mucho su riesgo.
  • Puedo estar de acuerdo en este punto pero aplicarlo resultaría casi imposible, necesitaría de un cambio de mentalidad en la sociedad enorme y tiene el problema de que acabaría en un cuasi-monopolio ya que los ciudadanos sólo confiarían –una vez eliminada la garantía del estado- en los bancos más grandes.
  • Este punto me parece anacrónico, no es factible volver atrás porque supondría para los estados reconocer que son mucho menos ricos de lo que presumen ser. Tampoco tiene sentido ignorar que existiendo el patrón oro también ha habido crisis similares a la actual. Y aunque considero muy positivo que todos sepamos que el dinero realmente vale algo, también nos tendríamos que fiar de las cantidades de oro que dice poseer cada país luego volvemos al tema de la confianza y a la posible manipulación. Habría que buscar otro patrón.
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Escrito por Droblo el 20 de agosto de 2018 con 18 comentarios

La semana en los mercados

Esta semana debe ser, por las fechas, de las de menos lectores del foro, así que no arriesgo mucho dedicando todo el artículo de la semana en los mercados… a los mercados, aunque no suele ser un tema muy popular. Y es que se supone que estos días deberían haber sido tranquilos debido al bajo volumen global y a las vacaciones de los grandes gestores y traders pero… esa es la trampa de agosto. Cuanto más confiados se van los inversores a pasar unos días de asueto, más volatilidad aparece. Y no es cierto que una subida de la volatilidad implique un mayor riesgo, también puede suponer una mayor oportunidad pero claro, si el inversor ya está comprado y sus valores bajan de precio y no dispone de liquidez porque ha hecho caso al periódico salmón que cada sábado le dice que compre SAN y BBVA, poco puede hacer.

Mis advertencias del viernes pasado sobre la extraña calma que debía romperse parece que se han empezado a cumplir. Y lo más curioso es que se ha iniciado por un tema del que llevo tiempo advirtiendo: Turquía; pero que, como suele pasar, no pesa en el ánimo general hasta que de repente en un solo día alerta a todos los medios y “analistas” del mundo, demostrando la poca racionalidad y el borreguismo en el que se mueve el corto plazo. No es nuevo que Turquía (y Argentina, e Irán, y Sudáfrica…) tienen problemas y que su divisa se está depreciando desde hace meses, tampoco que hay contagio a otros países denominados emergentes (ojo a nuestro vecino Marruecos por ejemplo, candidato a devaluar su moneda más pronto que tarde) y “frontiers” y que ha empujado al alza al $ (y al €/$ a mínimos anuales). Se dice que un valor o un índice (en este caso el de emergentes global) entra en tendencia bajista “oficial” cuando cae más de un 20% desde su máximo anterior. Para colmo el movimiento ha sido en menos de 8 meses:

¿Hasta qué punto puede hacer descarrilar esto el buen momento económico global? Imposible predecirlo aunque en mi opinión hay riesgos económicos peores como la guerra comercial pero está claro que en un año en el que la mayoría de bolsas mundiales lo están haciendo mal –si eliminamos Wall Street (y sobre todo el Nasdaq y a ciertas tecnológicas) en 2018 apenas hay rentabilidad positiva en los índices- esto no ayuda, aunque tampoco es que se vea pánico en los mercados precisamente. De las grandes, tan sólo la bolsa de Shanghai (donde se suman la crisis emergente y la guerra comercial de Trump) se acerca a ese -20% en el año. Aunque si nos fijamos en el Ibex, con nuestros dos mayores bancos tan expuestos a Turquía y otros emergentes, la situación es dura para el inversor nacional típico. Pero tampoco es que pille de nuevas, todos sabemos que los valores con más peso en nuestro índice tienen muchas inversiones en mercados emergentes, de hecho ya lo advertimos cuando empezaron los problemas en Argentina. He leído estos días a accionistas de BBVA pidiendo la dimisión del consejero delegado por haber comprado un banco turco hace años y no digo ni que sí ni que no pero lo que es evidente es que es una estrategia pública, así que si un accionista no hubiera estado de acuerdo con ella, podía haber vendido hace tiempo o no haber comprado. Es decir, está bien pedir responsabilidades a los gestores pero como he repetido tantas veces, la inversión en bolsa es voluntaria y cada uno es responsable de dónde mete su dinero. Salvo que le engañen o le oculten información (que no parece el caso), echar las culpas a otros de las decisiones de cada uno no sirve de mucho.

El Ibex además tiene otro problema y es que cuando no había inflación aún tenía la excusa de una alta rentabilidad por dividendo pero ahora con un 2,2% de IPC –a lo que restar las comisiones de la operativa- resulta que la rentabilidad real depende casi exclusivamente del precio y los 10 mil sobre los que cerró el año pasado parecen cada día más lejanos. Esto mi reafirma en mi idea de no recomendar la “estrategia” de estar siempre invertido en bolsa y menos aún la de ir comprando pequeñas cantidades mes a mes, ¿Qué clase de estrategia es una que depende de la liquidez del cliente y no de los precios de los activos? Es evidente que la bolsa siempre es un riesgo pero que la estadística muestra que a largo plazo lo más habitual es que los índices (no digo las acciones, ese es otro tema) bursátiles suban. Si además son de países con una inflación moderada y sobre todo con una divisa confiable, el riesgo se va reduciendo pero… elegir el mejor momento para comprar es mucho más importante que estar comprado siempre, no es lo mismo haber comprado en 2007 que en 2012. Una vez decidido que se quiere comprar (y eso es cuestión de cada uno), el momento de hacerlo es lo difícil. Por ejemplo, el que vendió Ibex antes del verano si quiere volver a invertir ahora va a encontrar mejores precios y en lugar de perder un 5%, estará invertido un 5% más barato que hace 2 meses.

Y un 5% es mucho, por eso creo que hay que trabajárselo un poco, arriesgarse a estar en liquidez de vez en cuando esperando momentos “de rebajas” e intentar comprar lo más barato posible en lugar de hacer caso al discurso siemprealcista mayoritario. Hay muchas herramientas para detectar tendencias e intentar hacerlo lo mejor posible pero aspirar a comprar en el mínimo es absurdo y no creo deba ser el objetivo. Sólo digo que si alguien está convencido que la bolsa es la mejor opción de inversión para su dinero en 2018 –y repito que esa decisión es suya- no tiene por qué estar comprado todo el año pase lo que pase o adquirir acciones poco a poco cada mes, que es justo lo que hacen los fondos de pensiones que tan mal resultado están dando en este país. Yo por mi parte sigo sin estar invertido en nada y si me atrae algo es el oro y las materias primas agrícolas pero lo mismo es un buen año para apuntarse –en bolsa- al carro del maquillaje de fin de año si el ambiente sigue bajista hacia octubre pero recomiendo prudencia porque además de la guerra comercial, el lío geopolítico, los emergentes y la burbuja de Wall Street cimentada en un puñado de valores, además, está el problema político italiano y su electoralista –y peligroso- uso de la eurofobia. También esta semana –en la que han bajado casi todos los activos, incluido el petróleo, el oro, el cobre, la plata…- se ha intensificado el desplome de las criptomonedas, anulando el rebote de hace un mes. Es decir, el mayor valor refugio a día de hoy para “los mercados” es el dólar y, a cierta distancia, la renta fija (norteamericana y alemana principalmente).

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Escrito por Droblo el 17 de agosto de 2018 con 16 comentarios

El mundo en 100 personas durante los últimos dos siglos

Max Roser, economista de la Universidad de Oxford publicó recientemente seis gráficos en su web que muestran cómo en los últimos 200 años hemos mejorado, y mucho, en estos seis asuntos: pobreza extrema, educación básica, alfabetización, personas que viven en democracia, vacunas y mortalidad infantil.

Extrema pobreza

Hace 200 años el 94 personas vivían en la extrema pobreza hoy son solo 10

Educación básica

Hace 200 años el 17 personas podían permitirse una educación básica hoy son 86

Analfabetismo

Hace 200 años 12 personas eran capaces de leer hoy lo pueden hacer 85

Democracia

Hace 200 años 1 persona vivía en democracia hoy son 56

Vacunación

Hace 200 años no había vacunas hoy 86 personas están vacunadas

Mortalidad infantil

Hace 200 43 niños morían antes de los 4 años hoy lo hacen 4

Así que cuando pienses que estamos peor que nuestros padres o abuelos, seguramente lo estés tu, millones de personas están mucho mejor.

 

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Escrito por Carlos Lopez el 16 de agosto de 2018 con 23 comentarios

La rana, la inflación y el frigopie

Dice la fábula que Si echamos una rana en una olla con agua hirviendo esta salta inmediatamente hacia fuera y consigue escapar. En cambio si ponemos una olla con agua a temperatura ambiente y echamos una rana esta se queda tan pancha. Si a continuación empezamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona sino que se va acomodando a la temperatura hasta que pierde el sentido y, finalmente, muere achicharrada.

Esta fábula la podríamos trasladar a la economía de muchas maneras, desde recortes hasta subidas de impuestos pero quizás la que mejor la representaría sería la inflación, esa que subiendo la temperatura poco a poco, acaba derritiendo nuestros helados.

El otro día, en la cuenta de Twitter de “Yo fui a la EGB” publicaron este tuit.

en los que por menos de 1.000 pts. (6€) te podías comprar toda la carta de helados.

A raiz de aquello, Marcos Antón (un gran tuitero) publicó lo siguiente

La inflación explicada con el Frigo pie

Quizás la mejor manera de demostrar (en verano) que la inflación es un monstruo que se come tus ahorros… y tus frigopies.

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Escrito por Carlos Lopez el 14 de agosto de 2018 con 24 comentarios

No impact man

Este es el nombre de un interesante documental de 2009 que se elaboró a partir de la experiencia de una familia norteamericana –los Beavan- que elige cambiar radicalmente –y de forma pública, apareciendo en los medios para hablar de su experiencia- su modo de vida para intentar deteriorar lo menos posible el medio ambiente. Un escritor, su mujer, su pequeña hija y su perro viviendo en Nueva York y reduciendo al mínimo la basura que generan durante 1 año. Teniendo en cuenta que el norteamericano medio genera 726 kilos de basura al año ¿es posible? Los procesos que siguieron y que fueron aplicando progresivamente (por ejemplo no eliminaron la electricidad hasta casi el 6º mes) fueron básicamente los siguientes:

  • Dejaron de usar transportes que producen carbono, es decir, abandonaron los taxis, los aviones, el metro, los ascensores… y los cambiaron por bicicletas, patinetes, escaleras (y viven en un noveno piso).
  • Se deshicieron del televisor.
  • Empezaron a comprar en mercados de productores para así obtener productos sin embalajes ya que la mayor parte de la basura son envoltorios pero es evidente que no es fácil para los tenderos el renunciar al plástico al presentar sus géneros.
  • Compraron lombrices para que convirtieran con rapidez la basura orgánica en abono que puede volver a la tierra (lo que les provocó una invasión de moscas cuando llegó el calor que les hizo desistir de ello).
  • La 3ª mayor fuente de basura en los vertederos son los pañales desechables, así que los adquieren de tela con cubre-pañales de lana para la hija.
  • Dejaron de comer en restaurantes.
  • Adquirían sólo la comida que se hubiera obtenido en un radio de 400 kms. a la redonda (lo que provoca un problema con los productos elaborados con trigo o con el café –y la mujer se considera adicta- pero es importante ya que el transporte genera mucho carbono), renunciaron a la carne (su crianza aumenta los gases invernadero) y al pescado y decidieron consumir sólo productos de temporada.          (hago un inciso sobre el término “orgánico” ya que me pareció interesante la crítica de un granjero que prefería renunciar a esa etiqueta porque eso le obligaba a no usar antibióticos con sus vacas cuando enferman y claro, convertía muchos pequeños problemas nimios de salud en mortales)
  • Optaron por comprar huevos sueltos reutilizando hueveras.
  • Compraron leche en envase reutilizable y bebieron agua en vasos y botellas de cristal.
  • Usaron bicarbonato sódico en envase reciclable para la higiene dental, retirando los cosméticos de la esposa.
  • Intentaron comprar siempre al peso para no fomentar los paquetes y envoltorios (especialmente difícil con las cuchillas de afeitar)
  • Cancelaron suscripciones a revistas y solicitaron que no mandaran publicidad por correo en formato de papel.
  • Usaron trapos de ropa vieja para limpiar y no de papel y dejaron de utilizar papel higiénico (quizás es lo que les hizo más famosos para los medios). Todo para salvaguardar los árboles que son los que limpian la atmósfera del carbono.
  • Eliminaron la mayoría de los productos de limpieza habituales y los cambiaron por los creados por ellos con vinagre blanco, bicarbonato de sodio, jabón de castilla y bórax -reutilizando antiguos envases de plástico para su almacenaje y uso- incluso para la higiene personal.
  • A la hora de comprar siguieron el mantra: “reducir, rehusar, reciclar” lo que implicó que la esposa, una gran consumidora de ropa y accesorios, ahorrara mucho dinero.
  • Lavaron la ropa dejándola en remojo en la bañera con jabón y caminando sobre ella –como un juego con la hija también- como alternativa a la lavadora eléctrica.
  • Usaron un panel de energía solar para tener electricidad con la que cargar el portátil.
  • Refrigeradores naturales (cerámica y agua) para conservar los alimentos -una vez eliminada la nevera- pero que no funcionaron.

La mujer nunca se mostró tan convencida como él, se nota que no es su proyecto sino el de su marido y se queja más y hace más excepciones y al tener un trabajo de oficina se “aprovecha” de todas las ventajas que ésta ofrece (como el beber agua con hielo por ejemplo) con lo que en teoría su vivencia fue menos dura y apenas le sirvió para aprender a cocinar mínimamente. Se aprecian en general algunas faltas al espíritu del proyecto (aparte de las que se suponen) como el usar agua corriente, el uso del horno, el carrito de plástico del bebe o el caucho de las ruedas de las bicicletas pero lo cierto es que es muy radical. Y es intencionado ese extremismo ya que así les sirve para decidir qué pueden o no aguantar y así decidir, una vez pasado el año, qué mantener o no en su vida futura. Según dicen, están contentos, no sólo por el impacto mediático –él fue acusado de hacer todo esto para promocionar su libro- de “hacer algo por salvar el planeta” y de “concienciación sobre el problema”, también se ven con mejor salud (incluida una rebaja en el peso), aprovechando más los días (al no haber electricidad en casa salen más) y siendo mejores padres –más tiempo dedicado a la niña- tras la experiencia.

Las reflexiones las dejo a los espectadores (o a los lectores si no lo veis), se puede pensar que este documental muestra que se puede vivir con menos y haciendo menos daño al entorno o se puede pensar que es una excepción que confirma la regla o simplemente que no merece la pena el sacrificio… O simplemente nos puede servir a todos para pensar unos minutos en nuestro propio consumo y en la forma de vida consumista que estamos llevando. Yo soy pesimista, creo que la sociedad jamás decidirá voluntariamente renunciar a vivir con una calidad “material” menor –imbuido ese concepto por el contexto social desde la infancia- por el bien “abstracto” del planeta. Y aunque con el actual sistema, un menor consumo significará más paro está bien que de vez en cuando nos recuerden que debemos cuidar el sitio donde vivimos.

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Escrito por Droblo el 13 de agosto de 2018 con 18 comentarios



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