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Valor y precio ¿Alguien los confunde?

Ya lo dijo Antonio Machado: ‘todo necio confunde valor y precio’ y no se equivocó en absoluto. Con esta frase el poeta español estableció un abismo entre ambos conceptos que el común de los mortales suele obviar y utilizar indistintamente. En la entrada de hoy voy a explicar cuáles son las diferencia entre valor y precio y las filosofías de inversión que rodean a ambos conceptos que persiguen el mismo fin la obtención del beneficio.

El valor son aquellas cualidades subyacentes al activo que obtenemos cuando somos propietarios del mismo. En el vocabulario de inversión se suele emplear los términos valor intrínseco para describir la capacidad del negocio de obtener beneficios futuros. Pero obviamente está previsión sobre el valor nace de los análisis de los estados contables pasados y siempre desde un punto de mira subjetivo, como todo análisis que se precie. El Análisis Fundamental persigue encontrar el valor intrínseco en diversos factores que se tienen en cuenta como son los beneficios, la capacidad de retribuir al accionista vía dividendos, el valor contable de los activos de la empresa, cómo está estructurado el capital y los plazos de emisión de deuda corporativa.

La finalidad de aplicar el análisis fundamental para determinar el valor es decidir si hay que invertir en la compra de ese negocio. Si el precio de  las acciones es superior al valor intrínseco estimado, el inversor optará por rechazar la inversión. No obstante, si el precio de la cotización del activo es inferior al valor intrínseco estimado, el inversor tendrá predisposición a entrar en el negocio.

Warren Buffet diferenció claramente valor y precio en una famosa cita: ‘El precio es lo que se paga. El valor es lo  que se obtiene’. También es importante, la definición del padre del liberalismo económico, Adam Smith, que estableció dos tipos del valores, el valor de uso y el valor de cambio, el primero corresponde a la utilidad que genera al propietario la posesión del bien y el segundo deriva del poder de conversión en una gran cantidad de bienes y concluyó que si un bien tiene mucho valor de uso tendrá muy poco valor de cambio y viceversa. Por ejemplo, el agua es un bien que aporta un gran valor de uso y, por el contrario, a la hora de intercambiarlo por dinero el valor de cambio es muy bajo, en el caso del oro, sucede todo lo opuesto, ya el valor de uso es muy reducido sin embargo contiene un gran valor de cambio  al poder ser intercambiado por muchos bienes.

El precio es el resultado cruzado entre la oferta y la demanda en un momento determinado, pero no es sólo eso es mucho más… es el tiempo de nuestro trabajo, esfuerzo y ahorros que convertido en liquidez estamos dispuestos a intercambiar con el propietario del bien o servicio para obtener ya sea una acción de Telefónica o bien una manzana. En cualquier mercado, pero en especial los mercados financieros, los precios fluctúan cada instante por la lucha constante entre la fuerza compradora y la fuerza vendedora, tratando de descontar las expectativas derivadas de un estado psicológico provocado por la información actual que cada cuál posea en el desarrollo de una estrategia, posicionándose en el lado comprador si son expectativas alcistas y en el lado vendedor si son expectativas bajistas.

Los especuladores suelen fijarse en el precio y muy poco en el valor… debido a que el beneficio que obtendrán no deriva de si el valor está más o menos vinculado al precio  que fija la cotización, el especulador obtiene el beneficio gracias al diferencial del precio sobre el producto nada más. De hecho, el Análisis Técnico se centra en el estudio de la evolución del precio o la cotización, tratando de responder a la pregunta ¿Cómo está el precio actual en relación a su pasado más reciente o lejano?

Por lo tanto, el valor que subyace en sí no constituye un argumento válido para su operativa, únicamente será relevante que el mercado sea lo suficientemente líquido para que en el momento más oportuno poder cerrar la posición  y que el precio se mueva al sentido de su ‘apuesta’ para que cuando éste estime oportuno cerrar su posición .

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