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El nacimiento de las Bolsas de Valores

Para hablar del nacimiento de las Bolsas de Valores, en primera instancia debemos hablar del nacimiento de los valores mobiliarios que se negocias en éstas. Los valores mobiliarios hacen su aparición en el siglo XVI, a finales de la Edad Media y principios de la Edad Moderna. Por aquel entonces los valores representaban o bien deuda pública de los estados o bien acciones emitidas correspondientes a compañías coloniales. Para negociar el precio de estos títulos entre los ahorradores era necesario centralizar tanto las órdenes de compra como las órdenes de venta en las villas o ciudades y en los lugares céntricos, a través de unos intermediarios financieros que sería la primera piedra histórica de los corredores de bolsa. Estos sitios donde se formalizaban las reuniones en el caso de España estaban al lado de lonjas o bien casas de contratación de mercancías, Londres tenía sus cafés y Nueva York tenía un platanero que fue la antesala de Wall Street.

Las Bolsas de valores nacen entrando en el siglo XVII y la primera Bolsa fue la de Amsterdam en el año 1602. En el libro “Confusión de Confusiones” de José de la Vega se describe que en la Bolsa de Amsterdam cabían 4.500 personas y estaba casi siempre llena, a excepción de los sábados que no asistían los judíos. En aquellos momentos se popularizó entre todas las capas de la sociedad, de las más humildes a las más nobles  “jugar a la Bolsa”. Amsterdam se convirtió en el centro  de operaciones financieras, la primera piedra de un modelo capitalista. De hecho, se decía que si alguien le pusieran una venda en los ojos a un forastero en la ciudad de Amsterdam y le preguntaban donde estaba, la respuesta era siempre la misma… “me encuentro entre accionistas”.

La sociedad anónima como personalidad jurídica fue un elemento clave para la extensión de las Bolsas de valores y empezaron a brotar los centros de operaciones por toda Europa. En Berlín apareció la Bolsa en el año 1695, en Basilea en 1699, en París en 1724, en Londres, la antigua Royal Exchange se convirtió en 1773 en la Stock Exchange. Seguidamente entrando en el siglo XIX, Bruselas creó su Bolsa de valores en el año 1801, Milán en 1808 y Roma en 1821.

La Bolsa de Valores en España

En el caso de España, la creación de Bolsas de Valores fue algo más reciente, en primer lugar en el año 1831 la Bolsa de Madrid, seguidamente en 1890 la Bolsa de Bilbao, en 1915 la Bolsa de Barcelona y por último en 1980 la Bolsa de Valencia. La ubicación de estas plazas se hacia tanto por la importancia económica y financiera de éstas regiones como por la tradición mercantil. Por ejemplo, en Bilbao en el siglo XVII ya existían corredores de mercancías, cambios o seguros o bien en Barcelona en el año 1271 ya hizo aparición El “Coorredor d’Orella” como institución catalana que data de los corredores de Lonja y Oreja. En un primer momento, estas bolsas se dedicaban a aportar financiación al estado a través de un tipo de deuda pública nombrada los Juros, que utilizaron los Reyes Católicos  y  en el sector privado, las bolsas se negociaban las obligaciones para proyectos de construcción como ferrocarriles y carreteras.

La etimología del término Bolsa

Denominamos a las Bolsas como tales debido a que en el siglo XVIII la familia Van de Buërse era propietaria de un establecimiento de carácter comercial en la ciudad de las Brujas de Flandes (Bélgica). En su fachada había el escudo de la familia representado con tres bolsas, por lo que los comerciantes y mercaderes realizaban sus negocios en la Bolsa por el apellido Buërse. El término fue adaptado en las diferentes plazas eropeas, en Italia como Borla, en Alemania como Börse, Francia Börse y en España Bolsa. No obstante en los países anglosajones la Bolsa de valores se denomina como Stock Market o bien Stock Exchange.

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