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La banca europea, un sector atascado tras diez años de crisis

Los bancos de la zona del euro se han enfrentado a varios vientos en contra desde la crisis financiera. Como consecuencia de ello, las entidades de crédito de la zona del euro han obtenido importes significativos de capital, lo que ha dado lugar a un aumento sustancial de los coeficientes de solvencia: el capital ordinario medio de nivel 1 (CET1) pasó del 7% en 2007 al 14% en la actualidad. Así pues, la posición de solvencia de los bancos europeos es sólida.

Sin embargo, las preocupaciones persistentes acerca de su condición se relacionan principalmente con su baja rentabilidad, una cuestión que ya ha durado varios años. De hecho, tal y como podemos ver en el índice Stoxx Europe 600 Banks, la rentabilidad del índice ha quedado atascada en los últimos diez años, en un amplio movimiento lateral.

A pesar de una mejora generalizada de las valoraciones bancarias en los últimos trimestres, persiste una gran dispersión entre las valoraciones de la zona del euro y las de los bancos estadounidenses.

Si bien la ratio P/B de las entidades bancarias de la Eurozona se han recuperado de los mínimos alcanzados a mediados de 2016, la diferencia entre las valoraciones de la zona del euro y las de las estadounidenses sigue siendo significativa, con una relación P/B  de 0,77 frente a 1,26 para las entidades de crédito estadounidenses que cotizan en bolsa.

La gran variación transversal de las relaciones entre precios y libros dentro de la zona del euro refleja en parte factores cíclicos, ya que el ritmo de la recuperación económica varía de un país a otro, pero posiblemente también las diferencias en los progresos realizados por las instituciones para hacer frente a los retos estructurales. Para darle una idea, el precio medio del valor contable es de 0,94 para España, 0,75 para Italia, 0,76 para Francia y 0,42 para Alemania.

Por otra parte, el ROE se situó por debajo del 3% en 2016, lo que supone un ligero descenso con respecto al año anterior. En comparación internacional, el comportamiento financiero de las entidades bancarias europeas sigue estando rezagado con respecto al de la mayoría de sus homólogos mundiales: en 2016, el ROE de las entidades estadounidenses se situó en el 8%.

Por lo que se refiere a las diferencias entre países, los bancos italianos y alemanes incluidos en la lista registraron un ROE medio negativo en 2016 que, en el caso de Italia, se debió a un fuerte aumento de los gastos por deterioro del crédito en algunos bancos, debido principalmente a los mayores esfuerzos de saneamiento de sus balances. En otros grandes países de Eurozona, los bancos cotizados en Francia y España registraron un ROE del 5% y del 7%, respectivamente.

El problema actual para la banca europea es que  por un lado, los altos niveles de morosidad también atan el capital, erosionan la financiación y la capacidad operativa y por otro lado, la persistencia de la ineficiencia en los costes también influye en la rentabilidad de los bancos.

Marc Fortuño

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