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¿Hasta dónde puede llegar el pánico en Grecia?

La Bolsa de Atenas parece que no da tregua y sigue en la búsqueda constante de nuevos mínimos, en una perfecta tendencia bajista. Esta realidad, se consolidó a partir de marzo del año pasado y tras estos 12 meses, el selectivo bursátil se encuentra en los 720 puntos. en la zona de mínimos de finales de enero. De este modo se consolida como el selectivo bursátil más débil de toda la Eurozona, siendo incapaz de aprovechar los últimos impulsos alcistas que hemos visto en los parqués europeos. Ante la realidad griega que se está viviendo no nos debería extrañar que el selectivo bursátil de Atenas fuera a la búsqueda de los mínimos de mayo de 2012 en los 480 puntos.

Otro síntoma del miedo de Grecia está estrechamente vinculado a la evolución de los depósitos bancarios. Pues bien, ayer informaba Ekathimerini que los funcionarios del Crédito estimaron ayer, sólo ayer, una fuga de depósitos entre 350 hasta 400 millones de euros. Para entender la importancia de este dato, supone cinco veces más que el promedio diario de los últimos días. Esta retirada de capitales no fue porque sí sino debido a que el martes, el Jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, dejó caer la posibilidad de imponer controles de capital en Grecia. Según los datos, en diciembre los depósitos que se perdieron en la banca helena fueron de 4.000 millones, en Enero de 12.000 millones y se estima que desde principios de febrero la salida ha sido de unos 10.000 millones. Por lo tanto, el nivel de depósitos se ha reducido hasta los niveles más bajos desde el estallido de la crisis financiera europea en 2010.

Aunque el funcionamiento del sistema bancario griego está asegurado por la financiación del Eurosistema, la crisis de liquidez ha tenido un impacto directo en los préstamos del sistema financiero. Según los últimos datos, todos los procedimientos de emisión de nuevos préstamos se han paralizado en los últimos meses, destrozando cualquier expectativa de expansión del crédito en este 2015.


Como no podría ser de otra manera, en el mercado de bonos se palpa todo este miedo económico que se escampa en la economía griega. En la actualidad, el bono a dos años está cotizando con una rentabilidad del 22,8%, siendo el título de deuda soberana que ofrece un mayor retorno a los inversores. La deuda a cinco años cotiza con una rentabilidad del 17% y a diez años del 10%. Por lo que nos muestra una curva de rendimientos helenos inversa o con pendiente negativa, un síntoma de absoluta falta de confianza en el entorno económico. El mercado de deuda helena ha ido a peor desde el adelanto electoral y de momento no hay un síntoma de un punto de inflexión en el corto plazo.

Para finalizar, si observamos cómo están cotizando los seguros de impago sobre la deuda griega a un año (Credit default swaps o CDS), el panorama no puede estar más agitado ya que nos muestra una probabilidad de default del 60%. Así que ¿Hasta dónde puede llegar el pánico en Grecia?

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