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Fraude por afinidad entre inversores

Recientemente ha saltado a los medios de comunicación el fraude del “pequeño Nicolás”. Un joven de tan sólo 20 años que utilizaba una imagen pública aparentemente conectada con las altas esferas de la política o con el mismísimo empresario Juan Miguel Villa Mir, presidente de la constructora OHL, para presentarse ante terceros como carta de presentación una reputación perfectamente estructurada y vender unos servicios ficticios usando un lenguaje envolvente y pura palabrería.

A raíz de este fraude, comentaremos como se gestionan los fraudes basados en la afinidad entre los inversores. Estas estafas consisten en presentar una idea de inversión de manera óptima porque otros miembros, ampliamente reconocidos, han invertido en ese determinado producto o bien están estrechamente relacionados por ser los gestores. Por lo tanto la credibilidad de la inversión no viene dada por el propio producto financiero o la inversión en sí, sino por los inversores vinculados. Cuando se capta a un inversor se usa a este por su honorabilidad como imagen para captar nuevos inversores más cercanos a su comunidad ya sea por vinculación en el mismo grupo profesional, social o bien religioso, por lo que finalmente se establece una clara estructura piramidal o esquemas Ponzi.

Un ejemplo claro lo tuvimos en la mayor estafa organizada en la historia por Bernard L. Madoff y canalizada a través de su fondo de inversión Bernard Madoff Investment Securities. Una estafa llevada a cabo durante décadas y se cuantificó que el importe del fraude fue de 50.000 millones y que fue condenado a 150 años de prisión. En esta estafa picaron varias entidades como el Santander que a través del fondo Optimal Strategic vinculó 2.320 millones de euros. En este supuesto fallaron todos los supuestos habidos y por haber como los supervisores, auditores que confiaban plenamente en las habilidades de este gestor. En todo este entramado de fallos, sólo Harry Markopolos denunció esta situación en 2005 en un artículo en el Wall Street Journal titulado “The Wold’s Largest Hedge Fund is a Fraud”

El gran problema de los fraudes basados en la afinidad entre inversores es la falta de supervisión de las autoridades competentes. En el supuesto de un fondo de inversión que gestione el dinero ajeno o bien de las cuentas de una empresa tiene especial relevancia el papel de la auditora, ya que es quien debe aportar garantías de la veracidad y calidad de las cuenras. En la mayoría de fraudes de este tipo se termina descubriendo que el papel de la auditora es dudoso, tanto por la falta de transparencia como por auditar las cuentas de forma ininterrumpida durante la vida de la empresa o bien del fondo de inversión. En la estafa de Madoff la auditora certificaba las cuentas del fondo durante 17 años consecutivos y oh sorpresa Madoff era el único cliente de esa auditora. Nunca esta de más conocer bien a fondo la trayectoria profesional de las auditoras.  Por su parte, no debemos obviar el papel de los reguladores, en España contamos con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) cuyas funciones son la supervisión e inspección de los mercados de valores españoles y de la actividad de cuantos intervienen en los mismos.

Como consideración final, para minimizar el máximo el riesgo de no caer en un fraude basado en la afinidad de los inversores, debemos de preguntarnos si invertimos por la calidad del producto o por la reputación del gestor u otros inversores. Como hemos mencionado, a su vez es importante conocer la trayectoria de la auditoría. Y si todos estos últimos filtros fallan… siempre nos quedará la diversificación de nuestra cartera como medio más práctico para reducir nuestra exposición a este tipo de fraudes.

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