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Claves para entender los derivados financieros

Los derivados financieros son un instrumentos financieros muy poco entendido por el gran público, y este desconocimiento suele llevar a ser protagonistas de una gran crítica generalizada. Cuando los mercados estaban bajistas se achacó a las posiciones cortas (venta de futuros) ese descalabro del mercado, por supuesto nada tiene que ver el clima de desconfianza que ejercitaron las instituciones y que el mercado reflejara tal panorama con sucesivos descensos.

Pero vayamos por pasos… ¿Qué es un derivado financiero y cuál es su utilidad? Un derivado financiero es un instrumento financiero en el que la parte compradora y la parte vendedora se ponen de acuerdo para en una fecha futura haya un traspaso sobre un determinado producto (activo subyacente) depositando una garantía. Generalmente se emplean para gestionar el riesgo de una cartera de inversión, esa gestión puede tener el objetivo de incrementar el riesgo de nuestras posiciones o bien de reducir el riesgo de exposición al mercado.

Esto que puede sonar tan complejo sobre la gestión del riesgo es muy parecido al contratar un seguro de hogar, en el que pagamos una prima para reducir los riesgos futuros. Si no ocurre nada, obviamente la prima es nuestro mayor riesgo ya que el desembolso de este importe monetario perjudica directamente a nuestra cuenta pero en el caso de un incendio en el hogar y no tuviéramos este tipo de cobertura los daños a nuestra cuenta corriente ascenderían a un importe vertiginoso.

Los orígenes de los derivados financieros

Aunque muchos crean que este tipo de contratos son recientes, la realidad es que son tan antiguos que incluso figuran en versículos del Antiguo Testamento. Concretamente su nacimiento viene de la mano con el sector agrícola, que siempre preocupado sobre la evolución del precio de venta de sus productos, realizaba unos contratos de venta a fecha futura en la que ya quedaba reflejado el precio y así el productor tenía la seguridad de venta de sus cultivos y por lo tanto podía cosechar tranquilamente. El riesgo para el agricultor estaba en que a fecha del vencimiento el precio del mercado fuera superior, además hay que contar que en aquellos tiempos no existía un mercado secundario para transferir este tipo de contratos por lo que no era un producto financiero especialmente liquido.

El papel del especulador y los derivados financieros

Los especuladores están en todas partes y como no en el mercado de derivados no iba a ser la excepción… Por lo que el mercado de derivados se compondría por un lado productores y comerciantes que pretendan asegurar la venta o el subministro de un determinado producto y los especuladores que pretendan hacer negocio a partir de la fluctuación del precio.

Por lo que en el mercado podemos encontrar que los contratos sean determinados de la siguiente manera:

– Entre especuladores: En este caso no pasa absolutamente nada, si mantienen al vencimiento uno gana y el otro perdería.

– Entre comerciantes: En este caso, que hemos señalado anteriormente, uno se asegura producir y la contrapartida se asegura el subministro del subyacente, ambos reducen sus riesgos.

– Entre un productor y un especulador: El especulador aportaría liquidez al mercado, lo que facilita que el productor pueda poner en marcha su actividad ya que ha reducido su riesgo de exposición a los vaivenes del precio.

La existencia de los especuladores que tan mala crítica tienen, no sólo facilitan que estos usuarios puedan reducir sus riesgos, sino que aumentan los volúmenes de negociación, haciendo del mercado un mercado liquido, para que aquel que quiera negociar con estos tipo de productos financieros pueda hacerlo libremente encontrando una contrapartida de forma sencilla.

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