Recordando artículos:
- Hace 6 meses: Abogado del diablo: Hoy Merkel
- Hace 1 año: Fines de semana de cinco días
- Hace 2 años: Haiti
- Hace 3 años: China ante la crisis
- Hace 4 años: El comienzo de la economía.
La mayoría de las personas que trabajan pasan 8 horas en la oficina, tal vez a eso haya que sumarle una hora para comer y alguna hora extra… unas 10 horas al día. Teniendo en cuenta que de las 24 horas que tiene el día 10 las pasamos en la oficina y 7 dormimos (más o menos), nos quedan sólo otras 7 horas al día para nuestras cosas.
Vamos, que con quien más tiempo pasamos al día es con nuestros compañeros de oficina, de ahí que muchas veces se conviertan en nuestros amigos y confidentes.
Siempre se ha dicho que lo mejor es no mezclar la vida personal y la vida laboral, pero muchas veces, es inevitable. Lo que suele ocurrir es que si llevamos nuestras emociones a nuestro lugar de trabajo, los resultados pueden ser negativos y poco productivos al final del día, ya que sin duda esto interfiere en la conducta que adoptamos, en el estado de ánimo y en nuestra actitud. Pero ¿hasta qué punto resulta beneficioso reprimir las emociones?
Muchos expertos piensan que las emociones son necesarias en el trabajo y que reprimirlas o separarlas durante la larga jornada laboral puede ser perjudicial e incluso imposible. Y es que, son las emociones las que nos hacen ser como somos.
Tras mucha polémica con el tema de los contratos de trabajo, finalmente el Gobierno en el Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, ha introducido un nuevo contrato de apoyo a los emprendedores y ha hecho algunas modificaciones en algunos de los contratos ya existentes. Veámoslo:
Se crea un nuevo contrato indefinido dirigido a las empresas que tengan menos de 50 trabajadores. Tendrá un periodo de prueba de un año y será a jornada completa.
Incentivos:
Si el contrato se realiza con un menor de 30 años, la empresa tendrá derecho a una deducción fiscal de 3.000€.
Si además, se trata de un desempleados beneficiarios de una prestación contributiva por desempleo, la empresa tendrá derecho a una deducción fiscal con un importe equivalente al 50% de la prestación por desempleo que el trabajador tuviera pendiente de percibir en el momento de la contratación, con el límite de doce mensualidades, siempre que el trabajador hay percibido la prestación durante, al menos, tres meses en el momento de la contratación.
El trabajador contratado podrá voluntariamente compatibilizar cada mes, junto con el salario, el 25% de la cuantía de la prestación que tuviera reconocida y pendiente de percibir en el momento de su contratación.
Además, las contrataciones de desempleados inscritos en la Oficina de empleo darán derecho a las siguientes bonificaciones:
En su ensayo de 1987, The Worst Mistake in the History of the Human Race (El peor error de la historia de la raza humana), el antropólogo Jared Diamond comentaba la cantidad de tiempo libre que disponía la gente hace más de 10.000 años cuando vivían en tribus y se limitaban a cazar y poco más. De media trabajaban entre 12 y 19 horas a la semana. El resto de su tiempo lo dedicaban al ocio.
No obstante, con la llegada de la agricultura hace unos 10.000 años, las vidas de los humanos empezaron a ser más intensas laboralmente hablando. La gente se establecía en un lugar para mantener sus cultivos. Esto, pese a que pueda parecer lo contrario fue malo para su salud ya que les llevó a una dieta menos variada, trajo enfermedades epidémicas y lo que es peor, creó una división de clases ya que a diferencia de la caza, la agricultura permitía conservar los alimentos por mucho tiempo, o lo que es lo mismo, pemitió el ahorro o lo que es lo mismo, ricos y pobres. En pocas palabras, Diamond postula, que convertirse en especies basadas en la agricultura fue «el peor error de la historia de la humanidad» que con diversos altibajos en la historia nos ha llevado a trabajar cada vez más.