----
Inicio / Bolsa / Tulipomanía: Historia de una burbuja desmesurada

Tulipomanía: Historia de una burbuja desmesurada

La tulipomanía o la burbuja de los tulipanes nace a principios del siglo XVII en Holanda gracias al gran atractivo de las flores derivado de un parásito endémico que mutaba los tulipanes. En aquel entonces, tales cualidades llamaban la atención de las clases más altas que adornaban sus jardines con tulipanes como símbolo de poder. Ese gran atractivo desembocó en un aumento de la demanda que por consiguiente elevó los precios. De acuerdo con los registros que se conservan de la época, en 1623 el entusiasmo ya estaba servido y se pagaban 1.000 florines por un bulbo de tulipán.

Pero la euforia se generó a partir de 1630, la gente no quería los bulbos de tulipán para embellecer sus jardines, buscaba la riqueza que podía obtener mediante la venta a precios mucho más altos que los que previamente se habían pagado por ellos. No se crean que la tulipomanía fue una burbuja promovida entre grandes hombres de fortuna de la época, sino que fueron todas las clases sociales las que intervinieron en la especulación desde el mayor aristócrata hasta el más humilde de los artesanos… de otro modo no hubiera sido posible una burbuja de esas dimensiones.

La locura durante la burbuja especulativa produjo historias de lo más surrealistas…

– Un mercader intercambiaba un bulbo de tulipanes por 4.600 florines y un carro con sus dos caballos incorporados. Para contextualizar la operación, debemos entender que en aquellos años una familia podía vivir holgadamente durante un año con 1.000 florines.

– Un empresario intercambió la propiedad de su fábrica de cervezas por tres bulbos.

– Un marinero se comió sin querer un bulbo de tulipán y acabó detenido por la policía y finalmente juzgado y condenado a prisión durante seis meses.

La historia de esta burbuja ya se pueden imaginar que  finaliza como todas las historias de grandes procesos especulativos vividos en la historia económica en un extremo de optimismo seguido del caos y la ruina.

El 5 de febrero de 1637 se efectuó una transacción en la que se intercambiaban 99 bulbos por 90.000 florines. Sin embargo al día siguiente en Haarlem, no se consiguió cerrar una transacción porque la parte compradora consideró que el precio era demasiado elevado. Llegados a este punto los especuladores decidieron que era momento de vender y tomar beneficios.

Evidentemente, las ventas desplomaron los precios y eso desató el miedo, que propició aún más ventas hasta desembocar en el mayor de los pánicos. Al final los propietarios de bulbos, que se habían endeudado fuertemente, vieron como su riqueza desaparecía y se quedaban arruinados con unos simples bulbos de tulipanes.

Un hecho curioso en esta historia es cómo intervino el gobierno holandés, desde el ejecutivo se decidió que los contratos de futuros sobre bulbos realizados a partir de noviembre de 1936 deberían descontar un 10% sobre el precio de ejercicio. Una medida que causó gran revuelo ya que los compradores debían de adquirir una mercancía que no tenía valor alguno y los vendedores de esos contratos recibían un precio menor al establecido previamente en la relación contractual de las partes. Es más, esa medida no tuvo efecto alguno ya que la cotización pocas semanas después apenas reflejaba el 1% de los máximos establecidos.

Noticias de idealista.com:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *