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Entramos en Septiembre, un mes lleno de miedos

Ya estamos en el mes de septiembre, conocido entre los círculos de inversores como el mes más bajista del año seguido de los meses de febrero y agosto. En concreto, desde 1950, el mes de septiembre se ha visto una disminución promedio en el Dow Jones Industrial Average (DJIA) del 1,1%, mientras que el S&P 500 ha promediado un descenso del 0,7% durante el mes de septiembre. Dado que el Nasdaq se estableció por primera vez en 1971, el selectivo tecnológico ha caído un promedio de 1% durante el mes. Hay varias explicaciones de por qué septiembre es el peor mes del años y es que los inversores que durante la etapa veraniega habían planeado vender acciones de su cartera finalmente se deciden a deshacer sus posiciones. Otra explicación la encontramos en que el fin del ejercicio fiscal en los Estados Unidos es en el mes de septiembre. Los gestores de fondos de inversión, por lo general, venden las posiciones perdedoras antes de fin de año, provocando la caída de las cotizaciones.

Éste es el contexto generalizado que transcurre todos los años en el mes de septiembre, no obstante en este mes en particular,a día de hoy, se unen varias peculiaridades que incrementan la presión bajista en los selectivos bursátiles y que vamos a repasar a continuación.

China está viviendo un crash bursátil en toda regla y desde los máximos en los 5,178.2 del 12 de junio, el índice ha perdido un 43,5%. Si lo comparamos con los últimos 12 meses la caída está siendo de un 33%. La volatilidad está siendo especialmente intensa desde que entre el martes 11 y jueves 13 de agosto el Banco Popular de China devaluó el yuan en 1,86%, 1,62% y 1,11%, en esos tres días, haciendo que la divisa retornara a los niveles de 2013. Muchos ven a China como la primera pieza del dominó que haga recaer al resto de las economías en una nueva recesión.

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La Reserva Federal es seguramente quién está concentrando un mayor número de miradas ya que en principio se planteaba la normalización del la política monetaria en el mes de septiembre, con la subida de tipos de interés. No obstante, el presidente de la Fed de Nueva York Bill Dudley, dijo que el caso de las tasas de interés en septiembre era ahora “menos convincente” en la cara de los recientes acontecimientos del mercado. Estas declaraciones se dan en un escenario en el que el mercado laboral estadounidense se encuentra con una tasa de desempleo del 5,3% y un riesgo real de que al dilatarse en el tiempo la subida los tipos de interés, la economía estadounidense termine recalentándose y creando nuevas burbujas como la que ya se ha formado en la renta variable estadounidense. A pesar de todo esto, el shock de China es un elemento externo que probablemente influirá retrasando la subida de tipos de interés, para que así la autoridad monetaria observe detenidamente cómo evoluciona este factor externo. Por ahora las caídas en la primera sesión de septiembre se acercaron al 3%.

Otro punto interesante a señalar se basa en el siguiente gráfico que ya publicamos anteriormente sobre los ciclos de la bolsa estadounidense. Y es que da la peculiaridad que en periodos de siete años se tiende a formar un suelo de mercado. En septiembre de 2001, tras el 11S se incrementó la volatilidad, se formó un suelo rebotó pero seguidamente el selectivo siguió cayendo. Del mismo modo en septiembre de 2008 tuvimos las quiebra de Lehman Brothers y la posterior compra un tanto forzada de Merrill Lynch por parte Bank of America. Actualmente ya han pasado los siete años y nos encontramos en un escenario de tensión por el factor subida de tipos de interés por parte de la Fed y por el factor China.

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Para finalizar, en España tendremos un plus adicional de volatilidad en el Ibex y en el mercado de deuda por el desafió secesionista por parte de las elecciones catalanas el próximo día 27 de septiembre y su intento de darles un carácter plebiscitario como referéndum de independencia. Aunque será en un  próximo artículo en el que repasemos a fondo la cuestión desde el punto de vista económico, en la actualidad la legislación española e internacional es clara: La Constitución española no ampara en ningún caso una declaración unilateral de independencia y en derecho internacional, sólo contempla el derecho de autodeterminación en los supuestos de dominación colonial, para que así la colonia pueda desprenderse del poder imperial o bien en los casos de estados establecidos ante las ocupaciones extranjeras. En ninguno de estos marcos legislativos seria viable un nuevo estado catalán, aún así, como todo factor político es un elemento de tensión a tener en cuenta.

 

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