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El bono español y la rentabilidad real negativa instaurada

Estamos ya en la fase final de este 2017, un ejercicio que ha sido especialmente curioso el mercado de bonos, debido a que hemos seguido viendo un escenario de rentabilidades negativas, que en el caso de España se han extendido hasta los bonos soberanos a cuatro años.

Vivimos en la anomalía instaurada, presenciando hechos de nunca antes había ocurrido,  con la intervención del mercado secundario de bonos que ha  hundido las rentabilidades de los títulos de deuda, mientras que los tipos a corto plazo está en el 0%. Es más, a pesar de que el BCE ha recortado el volumen de compras de 60.000 a 30.000 millones de euros al mes, el programa se extiende hasta septiembre de 2018. 

El siguiente gráfico podemos ver, por un lado, la evolución de la rentabilidad del bono español a 10 años desde 1994 hasta la fecha presente y por otro lado, el diferencial existente entre el bono a 10 años y el del IPC español en esos años, obteniendo la rentabilidad real de este activo cotizado en el mercado. 

Como se puede apreciar, el bono español a 10 años ha mostrado una rentabilidad real negativa durante todo el ejercicio, es decir, durante los cerca de 12 meses. Es más, en enero de este año la rentabilidad real del bono español llegó a -1,406%, un hecho nunca visto en su histórico, mientras que en la actualidad está cotizando -0,16%.

Si repasamos las dos últimos décadas, observamos que en dos ocasiones anteriores la rentabilidad real del bono español a 10 años se ha situado en terreno negativo: entre finales de 2005 y principios 2006 y durante nueve meses en 2008.  Sin embargo, en esas ocasiones se debía principalmente por una coyuntura determinada por el fuerte avance del IPC que llevó a la tasa de los precios al consumidor por encima del 4% a principios de 2006 y por encima del 5% en julio de 2008.

En la actualidad, el nivel de precios que muestra el IPC no es especialmente altos pues el dato del mes de octubre reflejado una tasa del 1,6%, niveles que no son especialmente alarmantes. Sin embargo, lo verdaderamente destacable es como el bono español ha quedado hundido a su rentabilidad y es incapaz de elevarse por encima del 2%, incluso que la tensión política que originado desafío catalán a partir del mes de septiembre.

Marc Fortuño

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