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El arte como alternativa de inversión

El pintor malagueño Pablo Picasso posee a día de hoy la distinción de ser el pintor cuya obra pictórica ha sido vendida por el mayor importe en la historia, en concreto, su cuadro Les femmes d’Alger fue vendida la semana pasada por 179,36 millones de euros, más de 160,9 millones de euros. Este mismo cuadro fue vendido en el año 1997 por 31.9 millones de dólares, lo que no supone ni la cuarta parte por el precio pagado a día de hoy. Si hacemos una comparativa, el Ibex 35 desde 1997 ha obtenido una rentabilidad anual del 2,27%, el Dax y el oro han ofrecido un retorno del 7% anual mientras que la obra de Picasso ha obtenido una rentabilidad del 9,6%.

El récord anterior lo ostentó la obra Tres estudios de Lucian Freud de Francis Bacon que fue vendida por 142,4 millones de dólares en 2013. Por otra parte, en el año 2012 «El grito» de Edvard Munch se vendió por un precio de 119,9 millones de dólares.

Al mismo tiempo, desde finales del año pasado el Gobierno Francés estudia la posibilidad de poner el cartel de venta la famosa obra «La Gioconda»de Leonardo Da Vinci, para conseguir dinero para pagar parte de su deuda pública interna. Si en 1962 la el valor del retrato era de 100 millones de dólares, las actuales valoraciones sitúan su precio en 1.000 millones de dólares.

El mercado del arte como indicador

Cuando el mercado del arte con pinturas, esculturas y fotografías se mueve en máximos, significa que los multimillonarios ya no saben que hacer con su exceso de dinero. Por esa razón, a menudo tras las cifras astronómicas en el mercado del arte, les siguen tormentas financieras en los mercados de capitales.

Los expertos ven una clara conexión entre el auge del arte y la política de flexibización cuantitativa que ha llevado a expandir el balance de la Reserva Federal hasta 4,5 billones de dólares. En tiempos de tipos de interés reales negativos  y antes de que el dinero sea abatido por la fiscalidad o bien la inflación, los inversores prefieren activos con un retorno emocional, lo que empuja la demanda de arte.

El mercado del arte como inversión

La inversión en arte funciona extraordinariamente bien en periodos que existe una gran desconfianza en el entorno económico. En especial, el arte es una cobertura muy buena ante periodos inflacionistas en los que los inversores buscan protegerse de la pérdida del valor del dinero.

El mercado del arte tiene sus particularidades, por ejemplo en su mercado primario, el precio es pactado por la galería y el coleccionista o inversor, mientras que el mercado secundario las obras son puestas a la venta por casas de subastas, existiendo un precio de salida previamente determinado y un precio de remate. Cuando adquirimos acciones, estamos comprando una parte de una empresa real pero sin embargo en el mercado del arte existen un gran volumen de falsificaciones que abundan, lo que deriva la  necesidad de solicitar la atención de un asesor profesional o una casa de subastas como es Chistie’s o Sotheby’s que poseen delegaciones en España. Un punto a considerar en las valoraciones de los retornos es que los honorarios de la subasta para el comprador pueden oscilar entre el 10 y el 20% del precio de adjudicación. Otros gastos en curso, como los costes de almacenamiento, seguros, asesoramiento y evaluación también pueden empeorar la rentabilidad de la inversión.

El índice más utilizado para observar la evolución del arte es el Mei Moses Fine Art Index que se calcula anualmente basado en los valores de reventa de pinturas vendidas varias veces en una subasta. En los últimos 10 años, la rentabilidad anual del Mei Moses ha sido del 7,25%, mientras que el S&P500 ha conseguido un 7,10%. Las diferencias se exageran porque si ampliamos la distancia hasta 15 años, el Mei Moses ha conseguido un retorno anual del 5,92% mientras que el S&P500 se ha conformado con un 4,47%. Una particularidad del Mei Moses es la volatilidad (desviación estándar de los retornos anuales) del arte era menor que Estados Unidos y la renta variable internacional, así como las commodities durante los últimos 25 años. El mercado del arte forma ciclos lentos y largo plazo. Los datos reflejan que cuando se considera el rendimiento sobre una base ajustada al riesgo en los últimos 50 años, el arte ha reflejado una volatilidad del 0,51, mientras  que la renta variable estadounidense ha sido del 0,58.

En un entorno en el que los tipos de interés están en mínimos, y que existe una inquietud sobre la evolución de la renta variable y de renta fija a nivel global, activos menos convencionales como es el arte puede llamar más la atención de los inversores institucionales que buscan una mayor rentabilidad y diversificar más sus inversiones.

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