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Camino a un mundo más fiscalizado

El proceso de globalización en el que actualmente estamos inmersos genera mayores incentivos para que los Estados cooperen entre sí, con la finalidad de favorecer las relaciones económicas y sobretodo para combatir la evasión fiscal. La problemática fiscal cobra una mayor relevancia cuando la presión fiscal es incapaz de cubrir el gasto público establecido por los estados. Si hacemos un enfoque desde el punto de vista de los ingresos, en los países en desarrollo, los ingresos fiscales representan en promedio entre 10% y 20% del PIB, mientras que el promedio en los países de la OCDE es de entre 30% y 40%. Asimismo, este escenario actual ha llevado a la deuda pública de Japón es un 245% de su PIB, la de Estados Unidos un 102% sobre PIB y el promedio en Europa es una deuda pública del 92% del PIB. Así que hay que buscar ingresos como sea!

En 2014 fue aprobada por 34 países miembros de la OCDE la Declaración sobre el Intercambio Automático de Información en Materia Fiscal, lo que obligaba a los países y a sus jurisdicciones a obtener toda la información financiera de sus instituciones en materia  fiscal y a intercambiar esta información de forma automática con otras jurisdicciones sobre una base anual. Otros países como son Argentina, Brasil, China, Colombia, Costa Rica, India, Indonesia, Letonia, Lituania, Malasia, Arabia Saudita, Singapur y Sudáfrica se adhirieron también la Declaración.

El Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, escribió un artículo titulado ¿Por qué necesitamos un “Taxman” Global? En el que apuntaba que “Las reglas que se idearon para esto en los años 1920 y 1930 ya no son adecuados para la integración internacional de los procesos económicos y las estructuras corporativas de hoy. Ellos tienen que adaptarse a la realidad económica de los servicios digitales […]En el mundo actual, incluso los estados grandes no pueden establecer y hacer cumplir los marcos internacionales por su cuenta pero grupos de países sí pueden. Esto se ha demostrado en el contexto de la regulación de los mercados financieros, y está empezando a quedar claro con respecto al marco regulatorio para la economía digital; y ahora se está confirmado en el ámbito de la fiscalidad”.

Para aumentar la capacidad de recaudación de impuestos en términos globales, los países en vías de desarrollo, que suponen el 45% de la actividad económica mundial, están siendo presionados por los países desarrollados para dar su apoyo (y una parte notoria de su soberanía nacional) a un organismo internacional como es el caso de la ONU o la OCDE, para crear un esquema de cooperación fiscal supranacional. Sin embargo uno de los problemas es que, los países en desarrollo discrepan de esta integración porque estaría dominada por los miembros de la OCDE (los países ricos) y además, se subraya a modo de ejemplo la incapacidad que tiene Europa para combatir la evasión del impuesto de sociedades situado “cerca de casa”, en concreto en áreas como Luxemburgo, Lichtenstein o bien la City de Londres.

A medida que se vayan desarrollando este tipo de acuerdos de cooperación, en el futuro, la práctica totalidad de nuestra información conectada a una cuenta bancaria serán reportados a las autoridades fiscales del país del titular de la cuenta, incluyendo el nombre, el equilibrio, intereses y dividendos de la titular de la cuenta, y sus respectivas rentas, para así establecer un marco regulatorio integrado en la era de la globalización. A través de este escenario, se buscará una consolidación fiscal uniforme y reglas para permitir a los gobiernos realizar un seguimiento de cada céntimo de euro que que entre en nuestro bolsillo. ¿Será la solución para combatir la evasión fiscal o sólo la extensión de un modelo fiscal basado en una intensa represión fiscal?

Por Marc Fortuño, @Marc__Fb

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