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Benjamin Graham y la alegoría de “El Señor Mercado”

trastorno-psicotico11Benjamin Graham, uno de los inversores más venerados de todos los tiempos por su filosofía value investing dijo que: “Básicamente, las fluctuaciones de precios sólo tienen un significado importante para el verdadero inversor. Ellos le ofrecen la oportunidad de comprar sabiamente cuando los precios caen bruscamente y vender sabiamente cuando crecen en exceso. En otras ocasiones, lo haremos mejor si nos olvidamos de la bolsa de valores “. Para trasladarnos su visión de lo que para él representa la bolsa de valores, representa en sentido simbólico en el libro El inversor Inteligente la alegoría del Señor Mercado (Mr. Market).

Imagina que eres el propietario de una participación de una empresa privada por valor de 1.000 dólares. Uno de los socios, llamado Señor Mercado, cada día se presenta y te menciona lo que él piensa que vale la participación que posees y además se ofrece ya sea para comprar o venderte participaciones adicionales de acuerdo con lo las estimaciones de valor que él realiza. En algún momento la idea de valor que sostiene el Señor Mercado puede parecer verosímil y justificada por la evolución y perspectivas de la empresa. Sin embargo, a menudo, el Señor Mercado deja que su entusiasmo o sus temores le influyan de una manera verdaderamente obsesiva, por lo que el valor que nos propone puede parecernos extremadamente ridículo tanto por exceso como por defecto.

El Señor Mercado se encuentra constantemente en una montaña rusa emocional. Su doble personalidad maníaco-depresiva es suficiente para volver loco a cualquiera. Si lo encontramos en un buen día, sólo ve los factores favorables que afectan al negocio y te agita eufóricamente un elevado precio sobre las participaciones porque piensa que habrán elevados beneficios de manera inmediata. Sin embargo, si se despierta con el pie izquierdo y piensa que el futuro del negocio es muy gris entrará por la puerta de la oficina gritando y minusvalorando la participación para incitarnos a deshacernos de ella.

Ahora, Graham comenta que si fuéramos unos inversores prudentes o bien unos empresarios sensatos, evitaríamos la comunicación diaria con este desquiciado Señor Mercado para evitar su punto de vista del valor de su interés en la empresa. Asimismo, podemos permanecer felices de venderle nuestra participación cuando aparezca por la puerta en unos de sus días eufóricos y nos ofrezca un precio ridículamente alto, y también citarlo en uno de sus días depresivos que de vez en cuando tiene para comprarle participaciones a precio de ganga.

¿Qué nos traslada Benjamin Graham a los inversores a través de esta alegoría? Deberíamos de poder observar las fluctuaciones del mercado en términos de “El Señor Mercado”. Estas fluctuaciones hay que percibirlas más como nuestro aliado en lugar de nuestro adversario, por lo que la paciencia es una virtud especialmente relevante cuando hay que tratar con el Señor Mercado.

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