La semana en los mercados

La semana en los mercados 2Agosto se está caracterizando por un agravamiento de la crisis de la deuda –aunque en el caso español se haya aliviado algo gracias a BCE- y de los malos datos económicos globales que se han traducido también en un fuerte desplome bursátil –con sus violentos y generalmente engañosos rebotes puntuales- que, en el caso de las bolsas de los EUA, parece hasta lógico tras tocar en mayo máximos de 3 años a pesar de que ya entonces los riesgos sobre el crecimiento eran claros. Ha tardado algunas semanas más de lo esperado, pero ya avisamos reiteradamente que el fin de las inyecciones de liquidez de la FED (QE2) conducirían a ello. En cuanto a la violencia de los movimientos, que a pesar de su periodicidad siempre sorprenden, no dejan de ser normales y el analista B. Graham los explica así:

La mayoría de las acciones están sujetas a fluctuaciones de precios irracionales y excesivas en ambas direcciones como consecuencia de la tendencia arraigada de la mayoría de la gente a especular y/o jugar. . . para dar paso a la esperanza, el miedo y la codicia.

Y todas esas decisiones individuales, de inversores y gestores del dinero de otros, suman una tendencia global muy fuerte. Tampoco debemos olvidar la actual interconexión global. Por ejemplo, las 500 empresas del índice Standard & Poor’s obtienen el 20% de sus ingresos en Europa.

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Cosas de economía de las que poder hablar cuando este verano alguien saque el tema de la crisis (III)

Cosas de economía de las que poder hablar cuando este verano alguien saque el tema de la crisis (III) 4Continuamos con las cosas de economía de las que poder hablar cuando este verano alguien saque el tema de la crisis (ver primera y segunda parte). Para amenizar el artículo lo ilustro con una foto de Scarlett Johansson, quien por cierto, lo ha dejado con Sean Penn y por tanto está libre.

Tragedia de los comunes

La tragedia de los comunes es una situación en la cual múltiples individuos, actuando de manera independiente, agotan un recurso compartido, incluso cuando no le interesa a nadie hacerlo. El mejor ejemplo actual de esto son los pescadores. Nadie es dueño de las poblaciones mundiales de peces, son un recurso compartido. Los peces son algo que se consume en todo el mundo, y, como resultado, hay muchos pescadores compitiendo por ellos. Cada pescador intentará pescar todos los peces que pueda para maximizar sus beneficios. Sin embargo, es también interés del pescador el mantener las poblaciones de peces sostenibles, es decir, dejar peces suficientes para que se repueble, de modo que puedan quedar más peces para pescar. Si cada pescador se preocupase por la sostenibilidad, y deberían hacerlo si no quieren tener que buscar otro trabajo en el futuro cercano, ellos trabajarían para preservar las poblaciones de peces. He aquí el problema: falta confianza. Un pescador que actúa con responsabilidad y limita la cantidad que pesca saldrá perdiendo si los demás pescadores no lo hacen. Los otros pescadores cogerán más peces que el, ganarán más dinero y terminarán igualmente con la población de peces. De modo que, cada pescador, creyendo que los demás cogerán más peces de lo que es sostenible, cogerá todos los que pueda, y así se agotarán los recursos de peces del mundo, aunque nadie los quiera desperdiciar.

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La tabla del día

Las cuatro empresas americanas con mejor rating que EEUU Empresa Capitalización bursátil Dividendos Margen neto de beneficios Johnson & Johnson $170.000 millones 3.7% 18% Microsoft $217.000 millones 2.5% 33% Automatic Data Processing $24.000 millones 3.0% 13% ExxonMobil $364.000 millones 2.5% 9%

El fin de un imperio

El fin de un imperio 6En su día, España fue la única superpotencia mundial. Los contemporáneos la describían como un  imperio «sobre el que nunca se ponía el sol». Aún entonces el rey necesitaba el consentimiento de las ciudades para recibir préstamos a un tipo razonable. Y lo necesitaba por una razón: las ciudades recaudaban los impuestos.

Cada una de las 18 ciudades principales de Castilla cobraba un impuesto especial destinado a los servicios de la deuda a largo plazo. El nivel de este impuesto se establecía cada seis años a través de negociación con el rey. Las recaudaciones de impuestos se utilizaban primero para pagar a los titulares locales de bonos a largo plazo, el resto se enviaba al gobierno central. Los titulares locales de bonos a largo plazo eran, en gran medida, los ancianos que vivían en la zona. De este modo los contribuyentes locales eran conscientes de que si no pagaban, sus padres se sentirían heridos. Así, este precursor de la Seguridad Social era un efectivo mecanismo de cumplimiento, la ira de los mayores.

Confluencia de intereses

Pero el rey solo podría explotar esta confluencia de intereses hasta este punto. Las Cortes establecían el tipo impositivo asignado por la regla de la mayoría, y esto limitaba la emisión por parte del rey de lo que eran, de hecho, sus títulos AAA. El rey también emitía otros bonos garantizados por otros, ingresos no asignados. Estos títulos eran de inferior valor y se vendían a menor precio.

Gracias a las caras aventuras militares de Felipe en Holanda y el Mediterráneo, la deuda española había alcanzado el nivel de la mitad del producto interior bruto en 1573. En ese momento, las ciudades evitaban pagar mayores impuestos. Durante los dos años siguientes, se negaron a cambiar de opinión en su confrontación con el rey.

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Un buen camarero no debería cobrar más que un economista experimentado

Un buen camarero no debería cobrar más que un economista experimentado 8El título puede conducir a la conclusión de que un servidor, economista charlatán de profesión y vocación, se cree mejor que un camarero. Desde luego no del que me sirve las cañitas en jarra helada al finalizar mi jornada laboral.

No pretende ser este post un alegato a la pedantería profesional o una sublimación de las virtudes intelectuales frente al trabajo manual. Admiro el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio, en un peón de la construcción, en un camarero de chiringuito playero o en un economista rellenando declaraciones fiscales.

Tampoco es una queja porque muchos camareros cobren más que yo, lo cual es algo que marca el propio mercado y las propias capacidades. Y admito también que el valor añadido que puede aportar un economista que realiza una determinada función en una empresa puede ser menor que el valor añadido que suministra un determinado camarero a la cadena de valor.

Mi crítica tiene que ver con nuestro sistema educativo, valores sociales y empleos que proporciona nuestro tejido empresarial.

Un chico con 17 o 18 años no debería poder formularse la siguiente cuestión: ¿para qué estudiar una carrera, si al final cobraré menos que sirviendo copas? Mientras exista la posibilidad de hacerse esta pregunta, la economía no generará empleos y empresas intensivas en mano de obra cualificada, y seguiremos compitiendo en el terreno de la mano de obra menos cualificada, en el que los sueldos bajos se impondrán paulatinamente.

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Y el mundo sigue girando

Y el mundo sigue girando 10Hace 3 años, los investigadores de la Universidad Rice en Houston consiguieron un material de color negro que es más negro que el más negro de los negros. Un material que absorbe el 99,9% de la luz que recibe, treinta veces más negro que la muestra de material de carbono que utiliza el organismo nacional de mediciones de aquel país para medir reflexión de los materiales.

Ayer, trás ta rebaja de la calificación de la deuda americana, todos nos esperábamos un Lunes más negro que el más negro de los Lunes. Finalmente se quedó en negro oscuro y es que pese a todo, hay motivos para creer que el mundo seguirá girando aunque EEUU haya perdido la triple A.

Aunque el impago por parte de un país respecto a la posición global de los EE.UU posiblemente cause estragos en los mercados financieros, la historia sugiere que perder una calificacion de triple A puede no supone los enormes daños para el mercado que algunos temen.

Japón, Canadá o Australia, entre otros (además de los recientes países Europeos), han experimentado el trauma de bajar de categoría desde las cimas más altas de la solvencia crediticia y en general, los costes de los préstamos se mantuvieron bastante constantes, incluso en algunos casos, finalmente disminuyeron. Las bolsas se tambalearon pero en general rebotaron, al tiempo que la respuesta de los mercados de divisa varió mucho.

Para los EE.UU., la historia sugiere que el resultado podría incluso ser positivo a largo plazo si una reducción en la calificación impulsa a los políticos a poner en order la situación fiscal del gobierno. Todo el mundo conocía la debilidad de la economía americana y era cuestión de tiempo que alguna agencia de calificación se atreviese a bajarle la nota (pese a que no sigan el mismo criterio para ambos lados del Atlántico)

Si revisamos la historia de las reducciones de calificaciones de las deudas soberanas, y su efecto sobre los mercados de bonos, desde 1990, descubriremos que que cuando bajaban las calificaciones de la deuda soberana en un grado desde la triple A, los rendimientos de los bonos apenas cambiaron. A fin de cuentas es bajar de «Matrícula de honor» a un «Sobresaliente»

Es distinto cuando los países reciben calificaciones aún inferiores, como una A o entran casi en territorio «basura». Cuando la reducción de la calificación es a grados muy bajos, el efecto es muy importante.

Cierto es que el caso americano es bastante especial ya que la deuda del Tesoro estadounidense es la inversión con mayor profusión, siendo titulares de importantes partes otras naciones como China o Japón. A diferencia de Japón, cuyos bonos están en poder principalmente de titulares nacionales. Asimismo, el dólar estadounidense es la divisa más frecuentemente utilizada para las transacciones y las cuentas de ahorro. Ambos son considerados inversiones seguras.

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