Semana marcada por los acuerdos sobre el segundo rescate griego que, como llevamos viendo desde mayo de 2010, no significa que se vayan a cumplir, simplemente sirven para que la quiebra anunciada se retrase un poco más siempre y cuando no haya algún parlamento de algún país europeo que vote en contra de él, tensión que ya hemos vivido otras veces. Aunque hay novedades, y es que esta vez ya hay de forma oficial pérdidas de capital y de intereses de los tenedores de la deuda griega. Los acreedores privados son de momento los que más dolo sufren aunque, contrariamente a lo acordado hace menos de tres meses, también un organismo público, el BCE, debe asumir pérdidas por sus ayudas al país heleno. Esto nos muestra una vez más la gran diferencia que existe entre los EUA y la €zona.
Cuando leo tantos y tantos artículos a favor y en contra del gasto público y de la austeridad y cómo Nóbeles de economía se enzarzan en discusiones sobre el tema parecen olvidar que la clave de la actual situación de la crisis tiene mucho más que ver con los bancos centrales que con las políticas de los gobiernos: ¿Por qué los EUA llevan desde 2009 ofreciendo unas cifras de crecimiento que incluso desde finales de 2011 están creando empleo? Porque eliminaron la crisis financiera de sus grandes bancos gracias a la FED. ¿Qué hizo la FED? Comprar masivamente deuda, tanto privada como pública, sin dinero, simplemente con su palabra. Resumiendo: hizo trampas y aunque cara al futuro tengo mis dudas a día de hoy la jugada no parece que le haya ido mal. ¿Por qué la €zona aunque intenta copiar el mismo esquema no tiene éxito? Porque la FED se debe dólares a sí misma, en el fondo no tiene ningún problema porque ella tiene el monopolio de la creación de ese dinero, es como cambiar monedas de un bolsillo a otro y de repente decidir que la pelusilla del forro tiene el mismo valor que la pieza redonda de metal. Su único gran inconveniente es que se le dispare la inflación, algo que con la crisis enorme de la economía real hasta ahora era difícil, más cuando gracias a la internacionalización del $ la presión sobre los precios se distribuye por todo el planeta y no sólo dentro del país.


