
Hay provincias en España donde conseguir cita con tu médico de cabecera puede convertirse en una odisea de días, a veces semanas. No es una percepción subjetiva ni una queja de redes sociales: es la consecuencia directa de una ratio de médicos de atención primaria por habitante que en algunas zonas del país se sitúa muy por debajo de los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Mientras el debate político se centra en las listas de espera hospitalarias o en la sanidad privada, el verdadero cuello de botella del sistema sanitario español lleva años gestándose en silencio en los consultorios de pueblo y en los centros de salud urbanos desbordados.
España cuenta, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad y el Registro de Profesionales Sanitarios, con alrededor de 30.000 médicos de familia en activo en el sistema público, una cifra que sobre el papel parece razonable pero que esconde una distribución profundamente desigual sobre el territorio. La media nacional ronda los 65 médicos de atención primaria por cada 100.000 habitantes, pero esa media no le dice nada a quien vive en una provincia donde ese número cae a 40 o incluso menos. Este artículo pone nombre y datos a las 15 provincias que peor están en ese reparto, y explica por qué la situación no va a mejorar sola en los próximos años.
Metodología: Qué se ha medido y con qué datos
El ranking que presentamos a continuación se basa en la ratio de médicos de atención primaria —también llamados médicos de cabecera o médicos de familia— por cada 100.000 habitantes en cada provincia española. Los datos de referencia proceden del Sistema de Información de Atención Primaria (SIAP) del Ministerio de Sanidad, complementados con los informes de recursos humanos de los Servicios de Salud autonómicos y las estadísticas del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (CGCOM). Las cifras de población corresponden al Padrón Municipal del INE con datos de 2025, los más recientes disponibles en el momento de publicación de este artículo.
A efectos de este ranking, se cuentan únicamente los médicos de familia y pediatras de atención primaria que trabajan en el sistema público, excluyendo a los médicos de urgencias, los especialistas hospitalarios y los profesionales que ejercen exclusivamente en la sanidad privada. También se excluyen las plazas vacantes o cubiertas por médicos de guardia de forma estructural, ya que su presencia no implica continuidad asistencial para el paciente. El resultado es una fotografía más honesta, y más dura, de la realidad asistencial de cada territorio.
Conviene advertir que los datos varían según la fuente y el año de corte, y que algunas comunidades autónomas no publican sus cifras desagregadas por provincia con la regularidad que sería deseable. Allí donde los datos exactos no están disponibles, se indica expresamente y se trabaja con las estimaciones más recientes publicadas por organismos oficiales o medios especializados como Redacción Médica o la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).
El ranking: Las 15 provincias con menos médicos de cabecera por cada 100.000 habitantes
Las provincias que encabezan este ranking negativo comparten, en su mayoría, dos características que se retroalimentan: una población envejecida con alta demanda asistencial y una dificultad estructural para atraer y retener a médicos de familia, especialmente en zonas rurales. No es un problema de presupuesto exclusivamente, sino un desequilibrio entre oferta y demanda de profesionales que lleva acumulándose desde hace más de una década.
1. Teruel. La provincia aragonesa ocupa de forma recurrente los primeros puestos de este ranking negativo, con una ratio estimada de alrededor de 38-42 médicos de atención primaria por cada 100.000 habitantes según los últimos datos del Servicio Aragonés de Salud. Teruel es la provincia menos poblada de España en términos absolutos, apenas 135.000 habitantes, y su dispersión geográfica extrema obliga a los pocos médicos disponibles a cubrir zonas básicas de salud enormes. El problema no es solo cuántos médicos hay, sino cuántos kilómetros tiene que recorrer cada uno para atender a sus pacientes.
2. Cuenca. Con una situación muy similar a Teruel, Cuenca presenta una ratio que los datos del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha sitúan por debajo de los 45 médicos por cada 100.000 habitantes. La provincia ha perdido población de forma sostenida durante décadas, lo que reduce su atractivo para los nuevos especialistas en medicina de familia que buscan destino tras la residencia MIR. El envejecimiento de la plantilla médica existente agrava el problema: en algunos centros de salud rurales de la provincia, la edad media de los facultativos supera los 55 años.
3. Soria. Soria es sinónimo de despoblación en España, y su sistema sanitario de atención primaria no escapa a esa realidad. Con menos de 90.000 habitantes y una densidad de población de apenas 8,9 habitantes por kilómetro cuadrado, sostener una red de atención primaria eficiente es un desafío logístico y económico monumental. Según estimaciones de la Junta de Castilla y León, la ratio de médicos de cabecera en Soria se sitúa entre las más bajas del país, con serias dificultades para cubrir las bajas y jubilaciones que se producen cada año.
4. Zamora. Zamora suma al problema de la despoblación el de una población extremadamente envejecida, es una de las provincias con mayor porcentaje de mayores de 65 años de toda España según el INE, lo que dispara la demanda asistencial precisamente cuando menos médicos hay para cubrirla. Las plazas de médico de familia convocadas por el Sacyl (Servicio de Salud de Castilla y León) en Zamora quedan desiertas con una frecuencia alarmante, lo que obliga a recurrir a médicos de guardia o a ampliar los cupos de los facultativos existentes más allá de los límites recomendados.
5. Palencia. Otra provincia castellana que completa un bloque geográfico preocupante en el centro-norte de España. Palencia ha visto cómo su población caía por debajo de los 160.000 habitantes y su red de atención primaria acusa el impacto. Los médicos de cabecera en zonas rurales de la provincia atienden en ocasiones cupos de más de 2.000 pacientes, cuando la semFYC recomienda no superar los 1.500 para garantizar una atención de calidad.
6. Guadalajara. El caso de Guadalajara es peculiar porque la provincia tiene dos realidades muy distintas: el corredor del Henares, con municipios bien conectados a Madrid y una sanidad relativamente accesible, y la Serranía, donde la cobertura de atención primaria es dramáticamente insuficiente. En conjunto, la ratio provincial queda lastrada por esa segunda realidad, y los datos del SESCAM (Servicio de Salud de Castilla-La Mancha) apuntan a una de las coberturas más bajas del país cuando se pondera por dispersión geográfica.
7. Ávila. Con una población de poco más de 160.000 habitantes y una tasa de envejecimiento elevada, Ávila enfrenta los mismos problemas estructurales que sus vecinas castellanas. La dificultad para cubrir plazas en el medio rural es especialmente acuciante en la comarca de la Sierra de Gredos y en las zonas limítrofes con Salamanca y Cáceres, donde la distancia al centro de salud de referencia puede superar los 30 kilómetros.
8. Cáceres. La provincia extremeña más extensa de España, y una de las más grandes de Europa occidental, tiene en su tamaño su mayor enemigo sanitario. Cáceres supera los 19.800 kilómetros cuadrados, y distribuir médicos de cabecera de forma eficiente sobre ese territorio con una población de apenas 390.000 personas es una tarea que el Servicio Extremeño de Salud (SES) lleva años intentando resolver sin éxito completo. Las zonas de salud más alejadas de la capital provincial acumulan los déficits más graves.
9. Badajoz. Aunque Badajoz es la provincia más poblada de Extremadura, con cerca de 670.000 habitantes, su extensión y la distribución de esa población en numerosos municipios pequeños generan un problema de cobertura similar al de Cáceres. Según datos del SES, hay zonas básicas de salud en la provincia donde el médico de cabecera cubre más de 2.500 pacientes asignados, una cifra que triplica las recomendaciones internacionales para garantizar una atención primaria de calidad.
10. Huesca. La provincia oscense, con una densidad de población de apenas 14 habitantes por kilómetro cuadrado, presenta uno de los mapas sanitarios más complicados de Aragón. El Pirineo aragonés concentra los mayores déficits, con municipios donde el médico de cabecera visita el consultorio solo uno o dos días a la semana. El Servicio Aragonés de Salud ha reconocido en sus propios informes la dificultad para cubrir plazas en zonas de montaña, donde las condiciones de vida y trabajo son menos atractivas para los médicos recién especializados.
11. Lleida. La provincia leridana comparte con Huesca la problemática del Pirineo, a la que se añade la del extenso territorio del Pla de Lleida y las Terres de Ponent. El Servei Català de la Salut ha identificado Lleida como una de las provincias catalanas con mayor déficit de médicos de familia en el ámbito rural, con plazas que llevan meses o años sin cobertura estable.
12. Albacete. La provincia manchega más extensa presenta una distribución de su población muy concentrada en la capital, que acapara más de la mitad de los habitantes provinciales, y muy dispersa en el resto del territorio. Esa dualidad hace que los recursos de atención primaria se concentren en la ciudad mientras las zonas rurales, especialmente la comarca de la Sierra del Segura, quedan con coberturas muy por debajo de la media nacional.
13. Ciudad Real. Según los últimos datos del SESCAM, Ciudad Real presenta una ratio de médicos de atención primaria en el entorno de los 48-52 médicos por cada 100.000 habitantes, por debajo de la media nacional. La provincia ha experimentado un proceso de envejecimiento acelerado en sus zonas rurales, y la fuga de jóvenes hacia las ciudades ha reducido la masa crítica de población que justificaría inversiones en infraestructura sanitaria rural.
14. Salamanca. Salamanca tiene la paradoja de ser una ciudad universitaria con Facultad de Medicina propia, pero eso no se traduce en una mejor cobertura de atención primaria en la provincia. Los médicos formados en Salamanca tienden a buscar destino en grandes ciudades o en el extranjero, y España pierde cada año cientos de médicos hacia países como Alemania o Reino Unido según el CGCOM, de modo que la provincia rural acusa esa sangría de talento.
15. Jaén. Cierra el ranking una provincia andaluza que rompe con el patrón geográfico del centro-norte peninsular. Jaén tiene una población de casi 630.000 habitantes, pero su estructura territorial, con numerosos municipios medianos dispersos por Sierra Morena y las estribaciones de las Béticas, dificulta la cobertura eficiente. El Servicio Andaluz de Salud ha reconocido el déficit de médicos de familia en la provincia, agravado por las condiciones de trabajo y retribución que hacen poco competitivas las plazas rurales frente a las ofertas del sector privado o de otras comunidades autónomas.
Qué tienen en común estas provincias: Los patrones que explican el déficit
Si trazas sobre un mapa las 15 provincias de este ranking, el resultado es revelador: forman un arco que va desde Castilla y León hasta Extremadura, pasando por Castilla-La Mancha y Aragón, con incursiones puntuales en Cataluña y Andalucía. No es casualidad. Ese arco coincide casi exactamente con la España vaciada, el término que desde hace años describe a los territorios que han perdido población de forma sostenida desde los años 60 del siglo pasado. La despoblación y el déficit de médicos de cabecera son dos síntomas de la misma enfermedad: la falta de atractivo de estos territorios para retener y atraer población en edad activa, incluidos los profesionales sanitarios.
Reducir el problema únicamente a la geografía o a la demografía sería un error, porque hay un factor de política sanitaria que explica buena parte del déficit. La formación de especialistas en medicina de familia a través del sistema MIR no ha crecido al ritmo necesario para compensar las jubilaciones que se están produciendo ahora, fruto de la gran oleada de contrataciones de los años 80 y 90. Según la semFYC, España necesitaría formar entre 3.000 y 4.000 médicos de familia al año para mantener la cobertura actual, pero las plazas MIR de medicina familiar y comunitaria convocadas anualmente se quedan por debajo de esa cifra. Y además, no todas las plazas convocadas se cubren: la especialidad sigue siendo una de las menos demandadas por los residentes, en parte por las condiciones laborales y salariales, en parte por el prestigio social que todavía la separa de otras especialidades hospitalarias.
Las consecuencias reales para el ciudadano: Más allá de la espera
Cuando un médico de cabecera tiene un cupo de 2.000 o 2.500 pacientes, el tiempo que puede dedicar a cada consulta se reduce drásticamente. Varios estudios publicados en revistas como Atención Primaria han demostrado que los cupos elevados se correlacionan con una mayor tasa de derivaciones innecesarias al especialista, más prescripciones de pruebas diagnósticas y menor capacidad para hacer medicina preventiva. El colapso de la atención primaria no solo perjudica al paciente que espera más: encarece y colapsa todo el sistema sanitario.
El impacto es especialmente grave en la población mayor, que es precisamente la que más abunda en las provincias de este ranking. Una persona de 75 años con varias enfermedades crónicas necesita un seguimiento regular de su médico de cabecera; si ese seguimiento no existe o es insuficiente, los problemas de salud se agravan hasta requerir atención urgente o ingreso hospitalario. Ese es el mecanismo por el que el déficit de atención primaria acaba generando más gasto hospitalario, no menos. Las zonas donde más se recorta en atención primaria son también las que más la necesitan.
La presión ciudadana y el debate público importan. Las comunidades autónomas que han mejorado sus ratios de médicos de cabecera, como el País Vasco o Navarra, que se sitúan consistentemente por encima de la media nacional, lo han hecho en parte gracias a políticas de incentivos específicos para zonas rurales, mejoras retributivas y condiciones de trabajo que hacen competitivas sus plazas. No es una cuestión de recursos inaccesibles, sino de prioridades políticas, y esas prioridades las fija quien vota y quien exige. El déficit de médicos de cabecera en la España vaciada no es una fatalidad geográfica: es una decisión que se toma, o se deja de tomar, cada año en los presupuestos autonómicos y en las convocatorias MIR. Saber qué provincias están peor es el primer paso para exigir que cambien.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos médicos de cabecera hay por cada 100.000 habitantes en España?
La media nacional se sitúa en torno a 65 médicos de atención primaria por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, esta cifra esconde grandes desigualdades territoriales: hay provincias donde esa ratio cae hasta 40 o menos.
¿Qué provincia de España tiene menos médicos de cabecera?
Teruel es la provincia que peor ratio presenta de forma recurrente, con entre 38 y 42 médicos de atención primaria por cada 100.000 habitantes según el Servicio Aragonés de Salud. Su escasa población, apenas 135.000 habitantes, y su dispersión geográfica agravan especialmente el problema.
¿Cuánto tiempo puedo esperar para conseguir cita con mi médico de cabecera en las provincias con menos médicos?
En las provincias con peor ratio, la espera para obtener cita puede extenderse desde varios días hasta semanas. No existe un dato único oficial, ya que los tiempos varían según el centro de salud y la época del año, pero la escasez estructural de profesionales es la causa directa de estas demoras.
¿Por qué hay tan pocos médicos de familia en algunas provincias españolas?
El problema combina una población envejecida con alta demanda asistencial y una dificultad estructural para atraer y retener médicos de familia, especialmente en zonas rurales. No se trata únicamente de falta de presupuesto, sino de un desequilibrio entre oferta y demanda de profesionales que lleva acumulándose más de una década.
¿Los médicos privados o de urgencias cuentan en estas estadísticas de médicos de cabecera?
No. El ranking solo contabiliza médicos de familia y pediatras de atención primaria que trabajan en el sistema público. Se excluyen expresamente los médicos de urgencias, los especialistas hospitalarios, los profesionales de la sanidad privada y las plazas vacantes cubiertas de forma estructural por médicos de guardia.
¿Va a mejorar la falta de médicos de cabecera en España en los próximos años?
Según el artículo, la situación no va a mejorar por sí sola en los próximos años. El desequilibrio entre oferta y demanda de profesionales lleva más de una década gestándose y las características estructurales de las provincias más afectadas, como el envejecimiento poblacional y la dispersión geográfica, dificultan una solución a corto plazo.