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# 18liberal

1 de marzo de 2011, a las 8:08

 

Con lo que siempre se ha preocupado Miguel Sebastián por la productividad y ahora resulta que le sale otro ministro, más a la derecha que él, el responsable de Transportes del Reino Unido, formado como él en el mundo anglosajón, y desdice todas las eventuales ventajes que él había calculado a su ocurrencia de la reducción de la velocidad.

Con la precisión que caracteriza a los británicos y sin los subterfugios que tuvieron que utilizar tras la reunión del Consejo de Ministros del pasado viernes, el responsable de Transportes del Reino Unido, Philip Hammond dijo sencillamente que habrá que tener en consideración el criterio de acortar los tiempos de viaje para ayudar a la economía.
La generalidad de los medios británicos han recibido muy bien esta idea de corregir la decisión de limitar la velocidad, decisión adoptada en el Reino Unido en el 1965, cuando la eficiencia de los motores nada tenía que ver con lo que sucede ahora. Sí, decisión de 1965. Los ingenieros se llevan las manos a la cabeza cuando tratan de entender la incomprensible decisión del Gobierno. ¿Pero quien le ha explicado al Presidente del Gobierno que rebajando de 120 a 110 la velocidad se ahorra gasolina?
¿Quién le dirá que no es verdad la propuesta de Hammond de que aumentando la velocidad máxima permitida en las autopistas se gana eficiencia en la economía que es mucho mejor que ahorrar dos duros, que están por ver que se ahorran?
Los constructores han explicado por activa y por pasiva que los automóviles han mejorado tanto en la eficiencia de sus motores, que el mayor consumo por velocidad reduce con creces los gastos del mayor tiempo que habría que pasar en las carreteras.
Tantos datos le han llegado en las últimas horas al ministro de Industria española que ha tenido que admitir que ha descartado tener que poner en marcha nuevas iniciativas de este tipo.
Sebastián admite que el Estado incluso perderá dinero al reducirse el consumo de petróleo y, por tanto, la cantidad recaudada por Hacienda con los impuestos que gravan los combustibles.
También rebajó las cifras de cálculo de ahorro. Ya no hablamos del 15, sino del 3 por ciento. Pero estos cálculos no se los cree ni el que asó la manteca. Sobre todo después de rechazar que se vayan a incrementar las multas. ¿Pero como aprobó este hombre estadística? Pero si se trata sencillamente de que se ha incrementado el cálculo de posibilidades.
Ni Sebastián, ni los españoles tuvimos ayer nuestro mejor día con las explicaciones tardías que dio de su decisión.