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Venezuela se somete a la hiperinflación y la dolarización

El Banco Central de Venezuela no publica ni los datos de inflación ni de escasez desde hace ya meses, es por ello que debemos fijarnos en las estimaciones que están haciendo los analistas de la economía venezolana. Según Bank of America Merril Lynch la inflación venezolana en el mes de enero fue del 12,4%, más del doble de la registrada en diciembre de 2014, 5,3%, en febrero la calculó en 4,7%, en marzo 10,4% y en abril 6,6%. Por lo que se estima que en la inflación en base interanual del mes de abril ha superado los tres dígitos hasta ubicarse en el 100,7%. Las estimaciones del banco de inversión pronostican que para finales de 2015 la inflación ya se ubicará en el 200%. Si entendemos que por hiperinflación, la tasa de inflación debe superar el 100% a lo largo de tres años, no cabe duda que en tres veces menos tiempo, la economía venezolana ya vive su propia hiperinflación.

Como podemos observar en el siguiente gráfico, la culpa del alza en los niveles de precios se debe al auge de la oferta monetaria del bolívar fuerte en los últimos años, a más cantidad de dinero mayores niveles de precios. Desde el año 2008, se ha incrementado el gasto gubernamental y allí ha estado el Banco Central de Venezuela (BCV) respaldando al gobierno, haciendo que la oferta monetaria se multiplique por 15 veces en los últimos seis años.  Este año no está siendo diferente, por ejemplo en el primer trimestre el Banco Central Venezolano ha aumentado el 37% de la financiación de Pdvsa, la petrolera estatal venezolana, llegando hasta los 250.000 millones de bolívares.

En medio de esta situación, el bolívar fuerte carece de confianza para adquirir bienes y servicios, por lo que, en la práctica, todo el mundo quiere sacarse de encima sus bolívares y a su vez adquirir dólares, como moneda refugio, para preservar su capacidad de compra y es por ello, que en el mercado negro la divisa venezolana se ha desplomado hasta los 360 bolívares por dólar. Por su parte, las reservas internacionales del BVC están cayendo, situándose a un mínimo de 12 años, en 17.500 millones de dólares.

Mientras que el la televisión pública venezolana afirma: “En Venezuela no va a haber, ni ha habido, ni habrá dolarización, nuestra moneda orgullosamente es y será siempre el Bolívar”, la realidad tiene un enfoque bastante opuesto… por ejemplo los vendedores de electrodomésticos ya están fijando el precios de sus productos en dólares, lo que ha generado quejas de la agencia de protección al consumidor. Recientemente, los funcionarios venezolanos comentaron que el gobierno permitiría que los fabricantes de automóviles fijaran sus precios en dólares… Una dolarización encubierta…

A la postre, ha aparecido una aplicación que se llama “El Dolar Today”, para que los venezolanos puedan conocer el valor de su bolívar fuerte frente al dólar cada día. Y aunque el gobierno de Maduro está haciendo lo imposible para limitar el acceso a la información, las redes sociales siguen siendo el elemento de comunicación para informar cuál es el valor del dólar. El miedo a la información es tal que el Gobierno venezolano se planta cerrar acceso a buscadores como google y sistemas de navegación como Firefox.

La solución para combatir  la inflación… Aceptar el dólar como divisa

A juzgar de como está evolucionando el panorama económico en Venezuela, la situación tiende a ir a peor que a experimentar una mejoría. ¿Para qué sirven los derechos en medio de una impresión monetaria, y un endeudamiento fuera de control?

Venezuela debería seguir el mismo camino que tomó Ecuador y Zimbabue, países que adoptaron el dólar para combatir sus elevadas tasas de inflación. Panamá por ejemplo, lleva usando el dólar desde sus inicios hace ya más de un siglo. Pero en este escenario económico tiene sus contraprestaciones… aceptar el dólar implicaría perder el control de la política monetaria, que visto lo visto tampoco sería una mala idea… Sin duda existe el mayor de los problemas es de corte ideológico ya que Maduro no aceptaría, en ningún caso, adaptar su economía a la moneda de su némesis, los Estados Unidos.

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