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Trump sigue imparable en la guerra comercial contra China

El presidente Donald Trump está al borde de lo que puede ser la mayor escalada en su guerra comercial con China hasta ahora. Trump ha dado instrucciones para que impusieran aranceles a los productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares, lo que se suma a los 50.000 millones de dólares ya existentes. Y el anuncio sigue a su amenaza de la semana pasada de imponer otros 267.000 millones de dólares a las exportaciones de China a los Estados Unidos.

Ahora está claro que lo que una vez comenzó como un modesto esfuerzo para cambiar la relación comercial de Estados Unidos con China se ha convertido en un asalto total a la economía de Pekín.

La jugada de Trump también llega en un momento inoportuno. Washington y Pekín estaban planeando otra ronda de conversaciones sobre la manera de poner fin a la disputa comercial. Es posible, sin embargo, que las nuevas tarifas descarrilen cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo en un futuro próximo.

Muchos de los aranceles que Trump ha impuesto hasta ahora se han centrado principalmente en productos chinos de alta tecnología para ejercer presión económica sobre el programa “Made in China 2025” de Pekín, una iniciativa del gobierno chino para transformar el país en una potencia manufacturera avanzada, en áreas como la biotecnología, la inteligencia artificial y los vehículos autónomos.

Pero si sigue adelante con todas sus amenazas arancelarias, Trump habrá puesto impuestos sobre casi todos los productos que China envía a Estados Unidos.

Es casi seguro que esto también perjudicaría a la economía de los Estados Unidos en el futuro. Beijing suele tomar represalias con sus propios aranceles sobre el mismo tipo y cantidad de productos que los exportadores estadounidenses envían a China. Esto dificulta aún más el acceso de las empresas estadounidenses al mercado chino.

En otras palabras, el esfuerzo declarado de Trump para recuperar los puestos de trabajo estadounidenses y fortalecer el sector privado de Estados Unidos -todo ello mientras se intenta reducir el déficit comercial de 31.000 millones de dólares con China- podría pronto recibir un gran golpe.

Marc Fortuño

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