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La Ratio Sharpe y su importancia para comparar fondos de inversión

La ratio de Sharpe viene de la mano de William Sharpe en el año 1966, y es hoy en día una de las ratios de referencia para entender la relación entre la rentabilidad y el riesgo que ofrece un fondo de inversión. Gran parte de esta popularidad de esta ratio deriva de su simplicidad en su elaboración. La credibilidad de la esta ratio fue in crescendo desde que el profesor Sharpe ganó un Premio Nobel de Economía en el año 1990 por su trabajo en el modelo de valoración de activos de capital (CAPM).

La mayoría de las personas que tiene parte de su patrimonio en un fondo de inversión pueden entender rápidamente cómo se calcula el ratio de Sharpe y lo que representa. La relación de la Ratio Sharpe nos indica el exceso de rentabilidad por unidad de riesgo de una inversión. Podemos observar que el numerador indica el exceso o prima de rentabilidad de la cartera con respecto a la rentabilidad que el inversor puede obtener mediante activos sin riesgo, mientras que el denominador es la desviación típica de la cartera que indica la variabilidad de la rentabilidad. Por tanto, cuanto mayor sea el valor que este índice alcance para una cartera mejor gestionada estará.

Ratio Sharpe =  Rentabilidad esperada de la cartera – Rentabilidad activo sin riesgo
                                   Volatilidad de la cartera (Desviación estándar)

Los rendimientos esperados pueden establecerse en cualquier marco temporal (es decir, diarias, semanales, mensuales o anuales), pero en general en los folletos de los fondos de inversión se establece en los próximos 12 meses. Asimismo, la rentabilidad de activo sin riesgo se utiliza para ver si el inversor está siendo recompensado adecuadamente por el riesgo adicional que está incorporando por el hecho de tomar posiciones en activos con riesgo. Tradicionalmente, el activo sin riesgo son las Letras del Tesoro a 12 meses. El concepto de volatilidad o desviación estándar nos indica si históricamente los valores liquidativos del fondo han experimentado variaciones importantes o bien se han comportado de una manera estable. Los fondos muy volátiles tienen mayores riesgos porque es difícil de preveer dónde se encontrará el valor liquidativo del fondo en el futuro.

¿Y cómo podemos utilizar la Ratio Sharpe?

En principio, podríamos pesar que si el gestor A obtiene una rentabilidad del 15%, mientras que el gestor B genera un rendimiento del 12%, todo parece indicar que el gestor A es mejor que el gestor B. Sin embargo, si el gestor que obtuvo un retorno del 15%, tomó riesgos sustancialmente mayores que gerente de B, en realidad puede ser el caso de que el gestor B haya gestionado mejor el fondo de inversión porque tiene una mejor rentabilidad ajustada al riesgo.

Para continuar con el ejemplo, imaginemos que el retorno que nos ofrece el activo libre de riesgo es del 5%, y la cartera de gestor de A tiene una desviación estándar de 8%, mientras que la cartera gestor B tiene una desviación estándar de 5%. La Ratio de Sharpe para gestor de A sería de 1,25 (15-5/8) mientras que el índice gerente de B sería 1.4 (12-5/5), mejor que el gestor A. Sobre la base de estos cálculos, el gestor B fue capaz de generar un mayor retorno sobre una base ajustada al riesgo y por lo tanto su gestión es más eficaz.

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