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El índice de Rascacielos: La altura de los edificios como símbolo de exuberancia irracional

Uno de los índices más curiosos que se pueden conocer es el Índice de rascacielos o en inglés Skyscraper Indicator. Este índice relaciona directamente la altura de los edificios de nueva construcción con el sobrecalentamiento de una economía. La lógica que hay detrás de este indicador se trata de la construcción de edificios escandalosamente altos, caros y poco prácticos, no es más que una oda a la irracionalidad humana en el derroche de recursos financieros en un momento en que la economía está en auge. Eso contribuye a la creación de burbujas económicas que puede estallar en cualquier momento dado. Como regla general, la construcción de rascacielos en todo el mundo coincide con un aumento de las inversiones en proyectos de infraestructura, que a menudo son excesivas, normalmente causado por un dinero excesivamente barato, lo que termina llevando a la economía a una recesión.

La primera persona que relacionó los edificios más altos con las crisis fue el economista Andrew Lawrence en 1999, que basó sus suposiciones sobre los datos que había estado recopilando durante 13 años. Esto le permitió vincular los ciclos económicos con la construcción de rascacielos muy altos. Su teoría, que fue en un principio un buen tema para bromas, fue confirmada más tarde por otros economistas.

El ejemplo más llamativo, que ya se ha convertido en un clásico, fue el Empire State Building en Nueva York. Curiosamente las últimas obras de este edificio de 381 metros de altura se completaron en 1931, coincidiendo con el pico más bajo de la Gran Depresión. Otra curiosidad histórica fue en 1972 la construcción de las desaparecidas Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. La torre norte fue el segundo rascacielos más alto del mundo después de que el Empire State Building. Sin embargo, en aquellos años, azotó la crisis del petróleo y llevó a los Estados Unidos ha experimentar un estancamiento económico prolongado, que se extendió a Europa y la URSS. La tercera curiosidad histórica confirma el vínculo indiscutible entre los buenos resultados económicos y el deseo de construir el rascacielos más alto del mundo son las Torres Petronas en Kuala Lumpur. El año en que la construcción de las dos 452 metros rascacielos coincidió con el pico de la crisis financiera en los mercados de Asia en 1998, que se convirtió en un choque importante para la economía mundial. Ya en este siglo  la crisis económica mundial que comenzó en 2008 en los Estados Unidos coincidió, en su punto más crítico en 2010, con la finalización de la torre más alta del mundo, el Burj Khalifa (828 metros) en Dubai, la ciudad más grande de los Emiratos Árabes.

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En la actualidad las locuras en materias arquitectónicas se están llevando en oriente. En concreto, el rascacielos más alto será la Kingdom Tower en Arabia Saudita (casi un kilómetro de altura), el segundo es el Sky City en China (838 metros, 10 metros más alto que el de Dubai Burj Khalifa Tower), y la India, construirá el más alto edificio residencial en el mundo (442 metros). Este escenario coincide con la desaceleración de China, que llevó a un caída del índice Shangai del 30% en el verano y a ésto hay que unir los graves problemas en materia de deuda corporativa a las que se enfrentan en la actualidad.

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