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El gran reto del EuroStoxx50, los 3.550 puntos

El pasado viernes 3 de marzo, el EuroStoxx50 cerró en los 3.403,39 puntos, finalizando una semana en la que el selectivo europeo, con una subida del 3,01% (la mejor semana de 2017), había logrado  poner punto final al movimiento lateral que se prolongó durante los meses de enero y febrero.

Esta subida ha tenido como catalizadores el CAC 40 que ha logrado máximos en los últimos 16 meses. Las acciones francesas mejoraron notablemente después de que las encuestas aliviaran las tensiones sobre las elecciones presidenciales francesas. La encuesta de opinión Odoxa mostró el candidato centrista Emmanel Macron había adelantado a Le Pen en la primera vuelta por primera vez.

Por otra parte influye el factor norteamericano pues el aumento de los tipos de interés en Estados Unidos es visto cada vez como más probable, lo que beneficiaría a las acciones del sector  financiero. La banca está mostrando  síntomas de mejora y muy especialmente  la marca italiana tan debilitada pues el índice bancario italiano publicó su mejor resultado semanal desde  diciembre del año 2011 con una subida del 13%.

No obstante, volvamos al Eurostoxx 50, y es que en la actualidad  el selectivo se enfrenta a uno de los grandes momentos históricos a nivel técnico. Tal y como se puede apreciar en el gráfico anterior a escala logaritmica, existe una perfecta tendencia a largo plazo bajista en la que se une los máximos del año 2000, de 2007 y de 2015. La proyección de esta tendencia, transcurre en la actualidad por los 3.550 puntos, es decir a tan sólo 150 puntos de los niveles actuales lo que representa un ascenso del 4,32%.

Si bien el movimiento a corto plazo es alcista y la primera resistencia clave son los 3.500 (máximos alcanzados en noviembre de 2015), la gran resistencia a batir es la recta directriz bajista de largo plazo ya que abarca un periodo de 17 años, por lo que la relevancia es absoluta y habrá que analizar cómo responden las cotizaciones a medida que se acerquen a dichos niveles.

También podemos enfocarlo desde el punto de vista del Eurostoxx Total Return que se encuentra en los 6793, 95 puntos. Prácticamente nos ocurre lo mismo que en el Eurostoxx50 y es que los niveles actuales son especialmente críticos pues se encuentran en la zona que se experimentaron máximos en el año 2000, 2007 y 2015. En el caso del año 2015 los máximos llegan extenderse en ligeramente por encima de los 7.000 puntos, es decir existe en 300 muy críticos en las que oferta y demanda a librar una dura batalla para ver quién consigue llevarse el “gato al agua”.

Los grandes puntos fuertes para que la renta variable europea siga avanzando es la mejora de resultados empresariales y en especial bancarios, y un incremento del IPC que hace poner en cuestión  la política monetaria no convencional que ha instalado el BCE de bajos tipos de interés y darían margen a la banca europea para su actividad.

Por el contrario, existen ciertas debilidades destacando como la principal a corto plazo el riesgo político por el ascenso de la extrema derecha europea que queda reflejado primeramente en las elecciones  holandesas y seguidamente en las francesas.  Mientras que a nivel general lo más preocupante sigue siendo Italia con un crecimiento de raquítico,  una morosidad bancaria a niveles preocupantes y una deuda pública sobre el PIB de 132%, que puede presentar serios problemas en el momento en que se  tenga que refinanciar esta deuda y que el mercado de deuda no refleje los intereses tan absolutamente bajos que se encuentran en la actualidad.

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