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El colapso de la burbuja china

dajoi-vago-china.pngMientras todo  el mundo está obsesionado con las vicisitudes de Grecia, que si rescate o que si salida del euro, algo más allá de nuestras fronteras europeas se está moviendo… En el mes de marzo publique el artículo “El gran problema de deuda privada china ¿Futuro colapso?” en el que buscaba reflejar las debilidades de la economía china desde el impacto externo provocado por la crisis subprime. A partir de 2008, se promovió un modelo económico interno apoyando en los bienes raíces que dio paso una burbuja inmobiliaria en el que la deuda privada se disparó hasta alcanzar el 200% del PIB  chino. Este escenario, como hemos visto en España, va más allá de una burbuja inmobiliaria ya que mueve diferentes sectores colindantes como son el sector financiero o bien todo el sector de inputs que forman las materias primas, por lo que volver a niveles racionales será un duro impacto económico, para China y el resto de países al tratarse de la segunda economía del mundo.

China es un sistema económico muy dirigista, por lo que ante las debilidades económicas que han ido apareciendo, han dado como respuesta desde el Banco Popular de China diferentes estímulos en su política monetaria como recortar el coeficiente de reservas de los bancos o bien bajar los tipos de interés… Como si cambiar el precio de los activos cambiara su valor. Ante este escenario, se proporcionaron las expectativas que desataron la euforia en sus índices bursátiles, creando una burbuja bursátil. Por ejemplo, la capitalización de las 300 mayores empresas que cotizan en Shanghái y Shenzhen recogidas en el índice CSI 300 se duplicó desde el mes de octubre del año anterior hasta finales de mayo de este año.

Si nos centramos en el Shangai Composite (podéis invertir a través de Self Bank), que es el selectivo bursátil de referencia chino, llegó a alcanzar los 5.178 puntos el día 12 de junio. A partir de ese momento, el requerimiento de nuevas garantías por las compras a margen efectuadas promovió el cierre de posiciones, lo que se tradujo caídas nuevos requerimientos y una oleada vendedora que ha llevado al índice a un desplome del 30% en tan sólo un mes. Hoy por hoy, el batazo bursátil de las acciones chinas supone la evaporación de 3,2 billones de dólares en términos de capitalización bursátil, unos niveles superiores al tamaño del mercado bursátil francés.

Suele suceder que cuando el mercado no refleja lo que las autoridades de un país pretenden, directamente vuelven a intervenir con el lema “This time will be diffetent”. Lo hemos visto en los últimos años en Japón, Estados Unidos o bien Europa, grandes bloques económicos que han defendido a ultranza la manipulación del mercado para promover el llamado “efecto riqueza”… Como si sólo debiera existir el mercado alcista y que cuando las cotizaciones se ajustan al valor real fuera toda una indecencia económica. Por su parte, China a la desesperada, ha llevado a cabo estas medidas para tratar de contener la debacle bursátil:

  •  La autoridad monetaria, el Banco Popular de China, ha reducido de nuevo los tipos de interés hasta el 0,25% y también el nivel requerido de reservas de efectivo requeridos para ser sostenida por algunos bancos chinos por un adicional de 0,5%.
  •  21 principales firmas de bolsa chinas se comprometieron a invertir la friolera cifra de 120 millones de yuanes en el Fondo de Estabilización del Mercado, con la finalidad de sostener las cotizaciones y evitar nuevos desplomes. También dijeron que se niegan a vender acciones hasta que el selectivo bursátil Shanghai Composite cotice por encima del nivel de 4.500 puntos.
  •  Se han suspendido las cotizaciones de hasta 745 valores, lo que supone un 26% de todas las cotizadas en los mercados bursátiles continentales chinos (sin contar Hong Kong). La mayoría de estas suspensiones son de la Bolsa Shenzhen, que son las empresas de baja capitalización del mercado.

Todas estas medidas han sido como ponerle puertas al campo y no han evitado la sangría bursátil que va a más sesión tras sesión. Ante los intentos de China de contener los precios de las cotizaciones, deberían centrar sus esfuerzos en promover el valor con una transición a un nuevo modelo productivo de valor añadido pero desde luego este cambio no se hace de la noche a la mañana.

Paralelamente, el sistema bancario chino tiene de capital 1,5 billones de dólares pero según los analistas, se estima que los préstamos problemáticos estarían entre 1,75 billones de dólares y 3,5 billones de dólares, por lo que no es de extrañar que veamos procesos de recapitalización cuando la caída del castillo de naipes afecte directamente a la banca y a toda la economía de la nación.

Esto representa para el resto de países un shock externo en toda regla, que deteriorará las expectativas de crecimiento de la economía mundial… ¿Estamos preparados ante el nuevo escenario?

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