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¿De malvados a divinos?… Así son los mercados

Recientemente hemos leído en prensa “La rentabilidad bono español a diez años cae a mínimos de 2005″, “los mercados adquieren deuda periférica”y me pregunto a mí mismo ¿Han dejado de ser malvados los mercados? y seguidamente me cuestiono ¿Pero alguna vez fueron malos?

No hace mucho tiempo, cerca de dos años, se decía en la mayoría de medios de comunicación “los mercados atacan a la deuda periférica”, y frases tipo “la prima de riesgo disparada a máximos”, “España al borde del rescate” todo el mundo era economista… si todo el mundo!! entrabas en un bar un lunes y no se hablaba de fútbol, era la  prima la gran protagonista del día y estaba en boca de todos. En aquellos momentos los mercados financieros eran la cabeza de turco perfecta porque es un elemento impersonal, difícil de identificar y por lo tanto no puede, podía ni podrá ejercer una defensa de su imagen, no como mi vecino del quinto con DNI, domicilio, familia e hijos, y además a los mercados se le atribuye el poder de dirigir el mundo, lo que asegura una percepción de la ciudadanía cercana a lo divino.

Pero… ¿Qué y quiénes son los mercados? 

Los mercados financieros, al igual que el mercado de nuestra ciudad, son la relación entre una parte vendedora, productos de varias calidades y una parte compradora. En el mercado de renta fija en particular, la parte vendedora o emisora son los estados, el producto es la deuda y la parte compradora esta en mano de diferentes inversores. En cualquier comercio, si la parte vendedora comercializa “productos malos”, los compradores muestran menos interés porque no se fían y no existe un vinculo de confianza con el vendedor, lo mismo sucedía con la deuda soberana, si existen dudas sobre la calidad de la deuda y por lo tanto se identifica un riesgo de impago, o bien no se adquiere ese producto o si se adquiere es a un precio menor exigiendo una mayor rentabilidad… lo que entonces se denominaba “La prima de riesgo se dispara” y “Los mercados atacan”.

En los mercados financieros es el único espacio del mundo en el que se intentó romper esa máxima “el cliente siempre tiene la razón”, los estados se atrevieron a cuestionar las decisiones de los inversores, por rechazar la deuda de países con claras dudas sobre su capacidad para responder ante sus obligaciones contraídas con sus acreedores… aunque seguro que con la prima de riesgo en 161 puntos básicos y la rentabilidad en mínimos, ahora seguro que los mercados son maravillosos!!!

Esos inversores son fondos de inversión, planes de pensiones y demás que buscan a toda costa preservar el capital de sus clientes y rentabilizarlo. Ustedes se imaginan que en un gestora de un fondo, se decidiera en aquel entonces “vamos a adquirir deuda soberana de un país, independientemente del riesgo que suponga para nuestros clientes”, el cliente, esa familia que ha apartado periódicamente unos dineros, o esa abuela que quería tener una mejor jubilación, ante tales decisiones se enfadaría, llamaría por teléfono y muy probablemente acabaría retirando su dinero ante tales despropósitos y al final la gestora caería en descrédito profesional.

 ¿Cuándo regreso la confianza?

El punto inflexión nunca estuvo en manos de los estados porque cabe recordar que la política monetaria está en manos del BCE, fue su presidente Mario Draghi, quién pronunció la famosa frase el 26 de julio de 2012 “el Banco Central está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para preservar al euro. Y créanme será suficiente” automáticamente esa inyección de confianza se tradujo en una reducción de la prima de riesgo española en 50 puntos básicos y fue el punto de partida para que las bolsas europeas iniciasen un rumbo alcista.

Reflexión final:

Aunque suene un tanto utópico, sería oportuno que de aquí hacia delante los estados y las demás instituciones tengan algo más de seriedad y rigor en el momento de calificar su gestión y la imagen que están proyectando, no sólo a la ciudadanía sino a los inversores, si quieren acceder a la financiación porque al final parecerá que  la culpa siempre es ajena pero los méritos son propios.

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2 comentarios

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