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¿Cómo reducir la abultada deuda pública?

Europa y buena parte del mundo tiene un gran reto en el horizonte, reducir el grado de endeudamiento que soportan sus gobiernos. Los gobiernos de las grandes economías acumulan un fuerte endeudamiento por la caída de ingresos de la crisis financiera de 2008 y el aumento del gasto público que han llevado a cabo en estos años. Para ejemplificar este los elevados niveles de endeudamiento del mundo sólo basta con observar el Ratio Deuda Pública/PIB de las principales zonas económicas. En Estados Unidos, el ratio Deuda/PIB asciende al 102%, en Japón asciende al 245%, en la Eurozona la deuda se sitúa en el 93% del PIB y en el Reino Unido la deuda pública supone el 88% de la producción anual.

Una deuda elevada es una trampa potencial que atrapa a las economías en el momento que se produce un shock económico ya sea interno o bien externo que hace que refinanciar los vencimientos sea mucho más caro, sin embargo mientras el viento sopla de cola no supone un quebradero de cabeza para los gobernantes porque el coste de la deuda es inferior al crecimiento de la economía. Un caso reciente lo podemos encontrar en Grecia, en el año 2007 Grecia ya acumulaba un ratio Deuda/PIB del 103% con 239.991 millones de euros en deuda pública, sin embargo a finales de 2014 el ratio Deuda Pública/PIB escalaba hasta el 185% del PIB con 316.900 millones de euros en deuda, una carga verdaderamente pesada para cualquier país, derivada de su excesivo gasto público pasado.

La pregunta es obligada… ¿Qué estrategias pueden seguir los estados para reducir el Ratio Deuda Pública/PIB?

Ray Dalio es fundador del Hedge Fund Bridgewater y escribió un artículo muy interesante sobre los pasos correctos que deben efectuar los gobiernos para encaminar un desapalancamiento óptimo sin que el país quede ahogado por las deudas y sin posibilidad alguna de remontar el crecimiento económico.

En primer lugar, Dalio describe que los estados deben seguir una estrategia de desapalancamiento inflacionario negativo, que es aquél que se produce antes de que la autoridad monetaria emitiera dinero y únicamente centra sus medidas en el ajuste presupuestario mediante la austeridad y las mejoras de competitividad para la economía. El problema de esta austeridad es que en los supuestos en que se destruye la riqueza de forma más rápida de lo que se paga la deuda, el ratio Deuda/PIB no decrece, esto se da en las crisis económicas intensas. Sin embargo, en una crisis normal, de corta duración, el ajuste presupuestario sería suficiente ya que el crecimiento posterior acompañaría a la reducción para rebajar los niveles de deuda frente al PIB.

Como he comentado, el problema de la austeridad es que en el supuesto que se destruya más rápido riqueza que el ritmo al que se paga la deuda no funciona. Por ello Ray Dalio propone, al mismo tiempo que se inicia un plan de austeridad, una fase de intervención de la autoridad monetaria con el fin de que introduzca liquidez en el sistema. De este modo, se consigue evitar los efectos deflacionarios de la recesión sosteniendo los precios, así como apoyar  el crecimiento nominal de la economía y que los costes de la deuda sean inferiores al avance de la producción anual.

Por último, el gestor comenta que el problema de la segunda fase de intervención puede ser el exceso de la misma, y en ese momento se deriva a una tercera fase de pura intervención monetaria para propiciar el desapalancamiento por exceso de inflación. El gran problema de esta fase que al emitir tanto dinero para devaluar la deuda la inflación se dispare y la confianza en la economía y en la moneda decaiga, lo que termina creando crisis a largo plazo.

 

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