A la mayoría de la gente le cuesta una barbaridad levantarse por las mañanas y ya no te digo si tiene que mantener una conversación. Éste no es mi caso. Tardo 5 minutos en despertar, lo primero que hago es tomarme un café (aquí soy como Hommer con las rosquillas: hmmmmmm, café!!) y puedo considerar que estoy al 95%. Me ducho, me visto y ya estoy al 100%. Salgo de mi casa y entro en el metro: ahí ya empieza a fallar la cosa, millones de personas en el mismo vagón (o al menos esa es la percepción que yo tengo), caras tristes y mustias. Casi nadie habla. Entro como puedo en el vagón y empiezo a sudar la gota gorda. Mal, mal. Me pone de mal humor. Lo que pasa es que tardo poco en ir a trabajar, así que se me pasa rápido. Me considero una persona afortunada.
Según un informe del provedor de centros de negocios Regus realizado a más de 10.000 empresarios de todo el mundo, en España se tarda una media de 25 minutos en llegar al trabajo, lo que hace que mucha gente ya llegue estresada y cansada.


