Ayer tuvimos por España al grupo de rock escoces «Franz Ferdinand» y en una entrevista, su líder afiirmó que el CD desaparecerá porque no hay nada romántico en él, curiosamente en plena crisis del negocio discográfico, éste es el formato físico que más crece (nada menos que un 200%) gracias a la cantidad de nostálgicos que aún los coleciona. Parece mentira, pero algo técnicamente superior, más cómodo y duradero como es el CD pueda ser enterrado por su antíguo y analógico predecesor, además de por algo intangible y nada romántico como son las descargas por Internet (tanto en redes P2P como legales de pago). Al final estar en el término medio, lejos de ser una virtud, puede ser una condena.
En momentos tan complicados como los actuales es cuando nos vuelven ciertos ataques de nostalgia, pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor y vemos como el cine, la televisión e incluso los videojuegos se inundan de remakes de nuestra infancia.
Los economistas no son ajenos a este sentimiento y vuelven a eschar una mirada nostálgica al «Vinilo» de la economía o lo que es lo mismo, la política keynesiana. Muy resumidamente la definiríamos como aquella que defiende que el gobierno debe impulsar la economía a través del gasto estatal deficitario, aumentando así la demanda y estimulando la economía. Una teoría que lo seguro que nos garantiza son acaloradas discusiones.
Así que con la amenaza de la delfación llamando a nuestras puertas, vemos renacer las políticas keynesianas que os resumo a continuación en un ladrillo bastante importante a la par que interesante (espero).
Después de ver esta película de Sofía Coppola, uno se queda con varias sensaciones, la primera es lo rica que está Scarlett Johanson, la segunda es el gran talento interpretativo que tenía escondido Bill Murray (aunque ya lo demostró en «Atrapado en el tiempo») y la tercera es lo raro que es Japón y los japoneses.
The Cooler es una interesante y oscura película del 2003 que tiene como mérito la nominación al Oscar al cara cartón Alec Baldwin. Cuenta la historia de Bernie Lootz, un hombre con una mala suerte tan contagiosa que trabaja en el casino Shangri-La de Las Vegas para enfriar las mesas más calientes de los jugadores que ganan demasiado a menudo. Bernie lleva años utilizando ese talento único de perdedor para poder pagar sus deudas, que está a punto de saldar. Pocos días antes de irse de la ciudad, conoce a Natalie, una camarera algo mayor pero muy atractiva. Para sorpresa de ambos, Bernie y Natalie se enamoran, pero el director del casino donde trabaja Bernie, Shelly Kaplow (Alec Baldwin), un hombre de la vieja escuela, está decidido a que no se vaya.
Hace un par de meses hablamos por aquí del