La economía en vinilo.

viniloAyer tuvimos por España al grupo de rock escoces «Franz Ferdinand» y en una entrevista, su líder afiirmó que el CD desaparecerá porque no hay nada romántico en él, curiosamente en plena crisis del negocio discográfico, éste es el formato físico que más crece (nada menos que un 200%)  gracias a la cantidad de nostálgicos que aún los coleciona. Parece mentira, pero algo técnicamente superior, más cómodo y duradero como es el CD pueda ser enterrado por su antíguo y analógico predecesor, además de por algo intangible y nada  romántico como son las descargas por Internet (tanto en redes P2P como legales de pago). Al final estar en el término medio, lejos de ser una virtud, puede ser una condena.

En momentos tan complicados como los actuales es cuando nos vuelven ciertos ataques de nostalgia, pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor y vemos como el cine, la televisión e incluso los videojuegos se inundan de remakes de nuestra infancia.

Los economistas no son ajenos a este sentimiento y vuelven a eschar una mirada nostálgica al «Vinilo» de la economía o lo que es lo mismo, la política keynesiana. Muy resumidamente la definiríamos como aquella que defiende que el gobierno debe impulsar la economía a través del gasto estatal deficitario, aumentando así la demanda y estimulando la economía. Una teoría que lo seguro que nos garantiza son acaloradas discusiones.

Así que con la amenaza de la delfación llamando a nuestras puertas, vemos renacer las políticas keynesianas que os resumo a continuación en un ladrillo bastante importante a la par que interesante (espero).

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Gran hermano II

images12Como ya hice en un articulo anterior en este mismo blog, hago nuevamente referencia a la fabulosa novela de Jorge  Orwell, 1984, en la que el protagonista, Winston Smith, es un trabajador del ministerio de la verdad, y su cometido es reescribir el pasado para que el presente parezca mejor, todo ello en una sociedad dominada por El Partido y por su omnipresente líder, «El Gran Hermano”. En el libro, estaba severamente castigado guardar cualquier tipo de periódico o divulgación que pudiese llevar a contradicción con las historia reescrita.

A veces me parece que algo parecido esta sucediendo en estos momentos en España, ya que a pesar que nadie nos prohíbe guardar información, no solemos hacerlo. El viernes, abrí el buzón, cosa que hago no tan a menudo como debería, y encontré varios panfletos de muebles y de electrónica del hogar. Los estuve revisando detenidamente y realmente los precios de estos artículos han bajado del orden de un 60% en su mayoría.

Hace un año y medio, miré varios LCD’s de 32”, una medida un pelín más grande que los normales de tubo, pero sin ser una exageración para un pisito normal. Finalmente, descarté la compra, pues me parecía una exageración pagar entre 1.000 y 1500€ para comprar una TV (1.500€ son 250.000 pts , ¼ de millón). En el catalogo que saqué del buzón había un par por menos de 400€.  Estamos hablando siempre de monitores HD-Ready (que no son Full HD), pero si miramos las pantallas de 32” Full HD, ahora encontramos desde 600/700€, casi la mitad que hace un año las HD-Ready. Si “El Partido” y el “Gran Hermano” no hubiesen destruido los catálogos de esa época, los hubiese escaneado para ponerlos como imagen del artículo.

En parte, es lógico que los artículos tecnológicos, bajen de precio de forma paulatina a medida que van saliendo nuevos productos, pero ¿que podemos decir del mercado de muebles?
Revisando el catalogo de muebles y sofás, encontramos por 600€, tresillos con cheslon (CHAISE LONGUE para los puristas) sobre los 600/700 con buen aspecto y buenos acabados. Cuando miré sofás hace un año, no había sofá, por pequeño que fuese, que bajase de los 600€. Los tresillos ya se iban sobre los 1000€, y los que tenían cheslon, ya se disparaban hasta los 1400/1500€.

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Inflación, desinflación, ¿deflación, hiperinflación?

images11En muy poco tiempo hemos pasado de una inflación alta a una desinflación, motivada sobre todo por el brusco recorte de precio de las materias primas, explicada por la ralentización económica. Esto es lo que ya sabemos. Ahora el miedo es entrar en la deflación, que se podría explicar como una «antiburbuja» y que es aún más peligrosa que la inflación por la dificultad en salir de ella.

La deflación la entendemos todos como una tasa negativa en la evolución de los precios, ¿Por qué entonces es tan mala si todo nos resultará más barato? Esto es fácil de entender comprobando cómo ha sentado a la economía el proceso deflacionario de los activos (bolsa, renta fija privada, propiedades inmobiliarias) que lleva ya más de un año. De hecho, el origen de la crisis está en que el grueso del dinero circulante está invertido en activos y la bajada de estos activos impide recuperarlo. Si a eso sumamos que del dinero invertido sólo una pequeña parte es dinero real (puesto que la mayoría es deuda de la que se espera un beneficio en el futuro) el patrimonio se nos convierte en negativo: desde la persona que debe 300 mil euros y sólo posee una vivienda que está valorada en 200 mil al banco que ha prestado 300 mil euros que no tiene y lo ha hecho con el aval de esa misma vivienda.

Así pues, si llega la deflación también a la vida cotidiana y los productos cada vez son más baratos, la crisis financiera se convierte en crisis total, desde el punto de vista del consumidor (¿Para qué comprar un coche hoy si va a ser más barato dentro de un mes?) como del empresario (¿Para qué voy a invertir contratando empleados si nadie compra?). La solución a una situación así es muy muy compleja, a nivel mundial sólo ocurrió en el último siglo en los años ´30 y acabó en guerra, y a nivel local tenemos el ejemplo de Japón, que aún no ha salido de la crisis que inició hace 15 años.

Para luchar contra la crisis los estados se han dedicado a inundar el sistema de más dinero y de un teórico más barato acceso a ese dinero, repitiendo lo que ya hizo Japón en una situación similar hace casi 15 años. Es lo que se llama «ampliar la base monetaria», que por supuesto no significa imprimir más billetes, aunque lo parece mucho ya que actualiza dinero futuro a valor presente (como por ejemplo ha hecho la FED tomando deuda en préstamo desde el Tesoro).

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La semana en el blog.

Acabamos una semana en la que Oriente ha sido el claro protagonista del blog. Empezamos el Lunes hablando de China y su situación ante la crisis y de los comentarios, destaco este de Droblo que viene a confirmar el dicho de que en las crisis se hacen las grandes fortunas.

# 19 , Droblo
16 de Febrero de 2009, a las 9:52.

Kokito,
Según esta fuente un famoso especulador a corto en Inglaterra que hace ya semanas afirmó estar apostado contra la banca inglesa y en concreto contra Lloyds podría haber ganado 67 millones de $ en 25 minutos el viernes pasado
http://dealbreaker.com/2009/02/lets-throw-him-in-prison.php
lo cual puede dar pie a una encuesta interesante,

¿Creeis -como yo creo- que es igual éticamente ganar dinero comprado que vendiendo acciones? Pulgar arriba

¿O creeis que los que ganan dinero vendiendo acciones tienen un comportamiento éticamente peor? Pulgar abajo

Ganaron los «pulgares arriba» por goleada: 87 – 26

El Martes aprovechamos los últimos días de rebajas para irnos con Oriol de «Outlets» aunque al final acabamos hablando de Antonio y Andrés, historia traída por el siempre controvertido «Maño H2o».

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La semana en los mercados (12-19 de Febrero)

images10El que la bolsa americana cayera un 5% la semana pasada, en que se aprobó el primer (pues me temo habrá más) Plan económico de la Administración Obama, valorado en casi 800 mil millones de $, y a pesar de anunciarse otro plan de ayuda para los hipotecados, no inspiraba demasiada confianza en la evolución positiva de los mercados. Y así ha ocurrido, marcando por ejemplo nuestro Ibex niveles no vistos en 5 años, destacando sobre todo la fuerte bajada de los bancos en los EUA que en lo que llevamos de 2009 han perdido de media el ¡50%! de su valor.

¿Recordáis la última tendencia alcista de la bolsa (primavera 2003-otoño 2007)? De vez en cuando algún día había algún susto pero las sesiones eran mayoritariamente tranquilas y positivas, casi sin darnos cuenta en pocos meses la rentabilidad de los índices superaba los dos dígitos y aunque para muchos era evidente que no podía durar eternamente, sobre todo porque en los últimos meses se basaba más en operaciones corporativas que en fundamentos económicos, se hacía muy difícil saber cual era el momento de darla por finalizada.

Personalmente creí el fin vendría por un estallido de la burbuja china y un día de mayo de 2007, tras haber superado por primera vez los 4 mil puntos pocos días atrás, el índice de la bolsa de Shangai sufrió una repentina caída de casi el 4% -en 2007 eso era una bajada de importancia- perdiendo ese nivel. Yo creí ese era el momento. Tremendo error, la bolsa china menos de 6 meses después estaba superando los 6000, la época en la que el Ibex superaba los 16000. Pero cuando uno se equivoca en el fin de una tendencia alcista sólo «deja de ganar» pero no pierde. Tampoco creo sea fácil saber cuando se inicia una tendencia bajista pero usando un stop-loss (límite máximo de pérdidas) el error lo podemos cuantificar y limitar.

Ahora llevamos desde noviembre-diciembre de 2007 en clara tendencia bajista. Las tendencias bajistas son muy diferentes a las alcistas: mucha volatilidad (recordemos que la mayor subida de la historia del Ibex en un día fue en 2008, su peor año también) que perjudica a los bajistas por el volumen de los rebotes y a los alcistas porque los días positivos son mínimos. Es por eso que se convierte en un mercado para especuladores -siempre y cuando sean ágiles y disciplinados- pero no en uno para inversores, ¿Para qué tener el dinero inmovilizado durante meses invertido en acciones si en unas pocas horas se puede obtener lo mismo? Una cosa es comprar, y vender cuando se gana o cuando se pierde lo máximo que hemos previamente decidido perder, y otra muy diferente comprar y cuando estamos perdiendo un 20% entonces decidir que es una buena inversión a largo plazo. No es de recibo comprar algo que se sabe está cayendo pensando en el medio-largo plazo ¿qué necesidad hay de hacerlo? Cuando deje de caer y empiece a subir, ya habrá oportunidad, ¿O es que alguien duda que la tendencia bursátil es bajista? ¿Por qué es tan fácil para la mayoría asumir que la vivienda caerá de precio y que es mejor esperar -como inversión- para comprar y hay tanta dificultad en ver lo mismo en la bolsa? ¿Acaso alguien está comprando viviendas que no necesite? ¿Por qué comprar acciones que nadie necesita?

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Lost in translation

images9Después de ver esta película de Sofía Coppola, uno se queda con varias sensaciones, la primera es lo rica que está Scarlett Johanson, la segunda es el gran talento interpretativo que tenía escondido Bill Murray (aunque ya lo demostró en «Atrapado en el tiempo») y la tercera es lo raro que es Japón y los japoneses.

Muy a menudo recordamos y mencionamos la economía del país del sol naciente por analogía con lo que ocurre ahora a escala mundial (burbujas y deflación) pero al igual que el crash del 29, estos días nos toca estudiar un poco qué ocurrió en ambos episodios económicos tan distantes uno en el espacio y el otro en el tiempo.

Para ello echo mano del artículo que hay escrito en la Wikipedia en Inglés el cual os traduzco libremente para entender mejor aquella compleja economía.

Pese a la imagen tan moderna que tenemos del país nipón, en 1955 aproximadamente un 40% de la mano de obra aún trabajaba en la agricultura, aunque este porcentaje se redujo gradualmente al 17% en 1970 y al 7,2% en 1990. A finales de los ochenta, el gobierno estimó que el porcentaje caería hasta el 4.9% en el año 2000, a medida que Japón importaba cada vez más alimentos y las pequeñas granjas desaparecían.

El crecimiento económico de Japón en los sesenta y setenta se basó en la rápida expansión de la industria pesada, en sectores como la automoción, el acero, la construcción naval, la industria química y la electrónica. El sector secundario (la fabricación, construcción y minería) creció hasta el 35,6% de la mano de obra en 1970. Sin embargo, a finales de los setenta, la economía japonesa empezó a abandonar la industria pesada para orientarse al sector servicios (terciario). Durante los ochenta, los trabajos en venta al por mayor, venta al por menor, finanzas, seguros, inmobiliarias, transporte y comunicaciones, y los gubernamentales crecieron rápidamente, mientras que el empleo del sector secundario permaneció estable. El sector terciario creció del 47% de la mano de obra en 1970 al 59,2% en 1990.

La década de 1980

Durante la década de los setenta, Japón se convirtió en el segundo país del mundo por PNB (Producto Nacional Bruto), sólo detrás de EEUU. Después de una leve depresión económica a mediados de la década de los 80, la economía japonesa comenzó un periodo de expansión en 1986 que continuó hasta que volvió a entrar en recesión en 1992.

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