Los mayores delitos financieros de la historia (y V)

stanford

2. Allen Stanford

Botín: 8 mil millones de dólares

Lo que hizo:

En 2006 Stanford se convirtió en el primer americano nombrado caballero por la Commonwealth, pero apenas unos años más tarde se descubrió que su empresa, Stanford International Bank, había vendido los llamados «certificados de depósito» por valor de 8 mil millones de dólares a inversores, prometiendo elevados rendimientos improbables e insostenibles que nunca se materializaron. Además, dijo a los compradores de estos certificados que sus depósitos eran seguros. Más de mil millones de dólares de la inversión fueron desviados a préstamos personales para Stanford, que afirmó falsamente que los activos de SIB crecieron de 1,2 mil millones de dólares en 2001, a unos 8,5 mil millones de dólares a finales de 2008. Según los cargos presentados recientemente contra él, unos 5 mil millones de dólares de los activos de SIB consistían en notas de crédito para Stanford y un interés enormemente exagerado en lo que él denominó sus «propiedades interiores» (que estaban formadas principalmente por 2 mil millones de dólares de un acuerdo inmobiliario artificial en Antigua).

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La semana en los mercados

Desde noviembre de 2011, Italia no ha estado liderada por un político, sino por un economista académico y un ex comisionado de la Unión Europea, Mario Monti. Su gobierno tecnocrático de emergencia, respaldado por la izquierda y por la derecha, fue un golpe maestro del saliente presidente Giorgio Napolitano. La maniobra de Napolitano fue crucial ya que resolvió la necesidad de Italia de reemplazar al ineficiente Silvio Berlusconi, un personaje acosado por el escándalo y en quien sus colegas y los mercados globales habían perdido toda confianza, por una figura respetada internacionalmente. Bajo la conducción de Monti, finalmente se iniciaron las reformas y los mercados se calmaron. (…)

Una característica de la turbulenta política de Italia sigue firme: el control que ejercen los intereses arraigados y el predominio de una burocracia inflada e ineficiente. Con una población que representa la quinta parte de la de Estados Unidos, el parlamento de Italia tiene el doble de miembros que el Congreso estadounidense, y los miembros del parlamento están entre los mejor compensados y más privilegiados del mundo. Mientras tanto, los más altos burócratas de Italia son los mejor pagados de la historia, según datos de la OCDE, y varios funcionarios retirados reciben pensiones mayores que ex presidentes de Estados Unidos. Los salarios de los jefes de estado mayor y del jefe de policía de Italia son casi el triple que los de sus pares estadounidenses.

Estos 2 párrafos de un texto del escritor Mario Margiocco  resumen muy bien la sensación que el mundo económico tiene de pérdida por la caída de Monti y a la vez el convencimiento de que se ha ido con el trabajo sin hacer, aunque puede que su importancia política se mantenga (Italia: ¿posible gobierno de centro-izquierda con apoyo de Monti? ) Las elecciones que se celebran en Italia este domingo y lunes afectarán en toda Europa y de forma especial a España por el paralelismo en la evolución de ambos países en la crisis de la €zona. Su resultado y los acuerdos posteriores que pueda haber –y en especial el poder que pueda tener Berlusconi -dejarán cualquier análisis del corto plazo en los mercados que podamos hacer hoy como obsoleto. No recuerdo una ocasión en la que los mayores poderes financieros mundiales tuvieran tantas ganas de que una coalición de izquierdas consiga una amplia mayoría en unas elecciones. Os recomiendo este link si os interesa ver algunos datos de la economía italiana: Imágenes de la economía italiana

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Los mayores delitos financieros de la historia (IV)

4. WorldCom

Botín: 3,8 mil millones de dólares

Lo que hicieron:

El Consejero Delegado de WorldCom, Bernard Ebbers, se hizo rico por con las acciones de la empresa que dirigía, sin embargo, en 2000 el sector entró en recesión y la agresiva estrategia de crecimiento de WorldCom sufrió un grave revés cuando se vio forzada a abandonar una fusión propuesta con Sprint por el Departamento de Justicia de EE. UU. En ese momento la acción de WorldCom estaba bajando y Ebbers cada vez estaba sometido a más presión, así que los directivos utilizaron métodos contables fraudulentos para enmascarar la caída de sus ingresos de WorldCom pintando un cuadro ficticio de crecimiento financiero, y, por tanto, manteniendo el precio de su acción artificialmente alto.

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Una crisis de los 80

calificacionUna de las grandes innovaciones financieras de los años 80 del siglo XX fue el desarrollo del mercado de los «bonos basura», los bonos de empresas que no habían sido calificadas por una de las principales agencias de calificación. Los tipos de interés sobre estos bonos eran (y siguen siendo)  bastante superiores a los tipos de interés de los bonos que han sido calificados en uno de los «grados de inversión».

Muchos de estos bonos son en su mayoría «ángeles caídos», emitidos por empresas cuando sus circunstancias económicas eran más favorables y por lo que recibieron una calificación crediticia. Una serie de contratiempos da lugar a la reducción de su calificación crediticia y finalmente a la calificación de solvencia más baja, un percance más y las agencias de calificación podrían colocar a la empresa en el grado de no inversión o calificación especulativa. Esto lo hemos visto últimamente con los países, cómo pasan del «Sobresaliente» (AAA) al «Suspenso» (CCC) en pocos años y cómo eso afecta a su capacidad de endeudamiento.

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Los mayores delitos financieros de la historia (III)

6. Toshihide Iguchi

Botín: 1,1 miles de millones de dólares

Lo que hizo:

Al principio de la carrera de Iguchi perdió unos cientos de miles de dólares en su trabajo en el Banco Daiwa e intentó arreglarlo, ocultando algunas inversiones más arriesgadas, mediante unas ventas no autorizadas a la cuenta en custodia, falsificando los estados contables del banco para indicar que los títulos no se habían vendido. Iguchi falsificó más de 30.000 recibos comerciales, entre otros documentos durante el fraude. Cuando los clientes ponían a la venta títulos que Iguchi, de hecho, ya había puesto a la venta en su propio nombre, o cuando los clientes necesitaban que les pagasen intereses sobre títulos que hacía mucho habían desaparecido, Iguchi liquidaba sus cuentas vendiendo más títulos y cambiando aún más registros. Finalmente, Iguchi había vendido unos 377 millones de los títulos de los clientes de Daiwa y unos 733 millones de los títulos de las propias inversiones de Daiwa para cubrir sus propias pérdidas comerciales.

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