La semana en los mercados

La semana en los mercados 2Tuve un compañero de trabajo hace muchos años que era el típico manirroto que a la vez era tan generoso, sobre todo a comienzos de mes, que caía muy bien a todos. Por desgracia tuvo un grave accidente de coche que lo tuvo en el hospital durante meses y con secuelas de por vida. El caso es que mientras estaba en la UVI su esposa –que a los pocos meses le abandonó- descubrió que él tenía deudas con amigos, familiares, vecinos…varias tarjetas pasadas de límite e incluso un crédito personal que jamás le debió conceder el banco sin la firma de ella. Aunque el accidente ocurrió tras salir del bingo camino del casino (y os aseguro que la historia es real) como fue una tarde de día laborable y con la ayuda de la empresa, consiguió que se considerara su accidente como laboral y obtuvo una buena pensión de por vida. Lo último que supe de él es que fue a quejarse amargamente a su banco ya que según le llegaba la nómina éste automáticamente tapaba todos los agujeros dejándole sin efectivo para todo el mes y claro, él así “no podía vivir”.

Estos días me he acordado de él porque su situación me recuerda a la de Grecia, un país que vivía en un estado del bienestar que no se podía costear (algunos ejemplos en este link) y debido al “accidente” de la crisis global fue descubierto por la UE y por la mayoría de los propios griegos. Su deuda era mayor de la declarada al igual que su déficit y tenía unos instrumentos financieros–con la colaboración de un banco, Goldman Sachs- que le ayudaban a taparlo todo. Se le ayudó pero la situación es tan grave que si paga todas las deudas no le queda nada para sobrevivir y sucede algo claramente contradictorio: cuanto más dinero damos los contribuyentes europeos “a Grecia” peor viven los griegos. Está más que claro que con la actual situación económica y con el corsé del € Grecia no puede crecer lo bastante como para pagar sus deudas y para refinanciarlas y ganar tiempo necesitaría más fondos de la UE y el FMI pero es más factible impagar que el que eso ocurra.

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Cómo afectan nuestras emociones al trabajo

Cómo afectan nuestras emociones al trabajo 4La mayoría de las personas que trabajan pasan 8 horas en la oficina, tal vez a eso haya que sumarle una hora para comer y alguna hora extra… unas 10 horas al día. Teniendo en cuenta que de las 24 horas que tiene el día 10 las pasamos en la oficina y 7 dormimos (más o menos), nos quedan sólo otras 7 horas al día para nuestras cosas.

Vamos, que con quien más tiempo pasamos al día es con nuestros compañeros de oficina, de ahí que muchas veces se conviertan en nuestros amigos y confidentes.

Siempre se ha dicho que lo mejor es no mezclar la vida personal y la vida laboral, pero muchas veces, es inevitable. Lo que suele ocurrir es que si llevamos nuestras emociones a nuestro lugar de trabajo, los resultados pueden ser negativos y poco productivos al final del día, ya que sin duda esto interfiere en la conducta que adoptamos, en el estado de ánimo y en nuestra actitud. Pero ¿hasta qué punto resulta beneficioso reprimir las emociones?

Muchos expertos piensan que las emociones son necesarias en el trabajo y que reprimirlas o separarlas durante la larga jornada laboral puede ser perjudicial e incluso imposible. Y es que, son las emociones las que nos hacen ser como somos. 

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¿La reforma laboral de los empresarios o de los trabajadores?

¿La reforma laboral de los empresarios o de los trabajadores? 6La reciente reforma laboral tiene defensores y detractores, como es habitual en normativas que afectan de diferente forma a los agentes económicos. Sin embargo, si una normativa es acertada debería obtener un cierto consenso entre los expertos sobre el tema. Lo primero en que hay bastante consenso es que esta reforma laboral no creará empleo. Despedir más barato o de forma más sencilla no parece que sea una forma de crear empleo, más bien lo contrario.

Primar los convenios de empresa sobre los de rango superior es algo muy peligroso, dado que el poder de negociación de los empleados con los propietarios de empresa no está equilibrado. Está claro que los sindicatos mayoritarios no representan a gran parte de trabajadores, a los parados ni a los autónomos dependientes o no. También opino que se han convertido en organizaciones burocratizadas que dejan el riesgo de perder el empleo en las manos de sus delegados sindicales, que en las pequeñas empresas arriesgan mucho a cambio de casi nada. Sin embargo, dejar la negociación colectiva en manos de la patronal es un desacierto de impredecibles consecuencias.

Para generar empleo hay que acabar de una vez por todas con la dualidad existente, con empleados antiguos con derechos fuertes y desempleados y trabajadores sin apenas protección. Peor el camino es igualar subiendo derechos de unos y bajando el de otros, de una forma equilibrada. Lo que hace la reforma es, simplemente, reducir los derechos de los trabajadores indefinidos sin aumentar en nada los de los temporales y precarios. Así cualquier elimina dualidades, a la baja.

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