El viernes pasado volvimos a ver reacciones de pánico en los mercados, con por ejemplo las acciones del Citibank llegando a caer el 36% ante la perspectiva de una nacionalización que presumiblemente reduciría al mínimo su valor bursátil. Y como viene pasando desde que se inició esta tendencia bajista, el lunes se rebotó debido de nuevo a expectativas de una nueva intervención con dinero público sobre la banca. Pero esta vez el rebote duró apenas unas horas y si en los EUA se vieron el lunes mínimos de doce años, en Europa se vieron -el martes y miércoles- de seis, destacando una vez más el desplome del sectorial bancario y, fuera de la bolsa, los máximos de los CDS (cobertura contra riesgo de impago) de países de la talla de los EUA o Alemania, además de muchos emergentes. El jueves hubo otro rebote -también por anuncios de más ayudas estatales a la banca, esta vez en Reino Unido- pero todo apunta a que febrero rivalizará con enero a ver cual es más negativo…
Si en diciembre C.López publicó en esta web un irónico artículo sobre las previsiones de los expertos para 2008 en estas 8 semanas de 2009 ya habría material para dejar en evidencia a más de un profeta…y a más de un dirigente político. La bolsa el año pasado cumplió una de las misiones que tiene la fiebre cuando caemos enfermos: avisarnos de un problema más grave que afecta a nuestro sistema inmunitario. Y mientras no se encuentre el antibiótico para resolver lo que causa la fiebre, la fiebre en sí es un problema menor, por mucho que los bancos centrales parece que miren más los índices bursátiles que las cifras de paro.
En otros ciclos, a estas alturas en que la crisis se ha generalizado, los pasos dados para resolver la infección ya deberían empezar a descontarse en las bolsas y por tanto rebotar. Pero siguen cayendo. ¿Por qué? El principal motivo es que la bolsa se ha convertido en la solución para muchos (individuos, empresas pero sobre todo bancos) que necesitan liquidez. Y era tal la burbuja anterior, que a pesar de que muchos valores han sido literalmente «machacados» por ventas más relacionadas por la necesidad del que vendía que por la salud de la empresa cotizada, aún no se puede hablar de «acciones baratas». ¿Por qué?
Porque la bolsa es un mercado de expectativas y si nos avisó con antelación de la crisis necesita algún incentivo para descontar la salida de ella. Muchos analistas confiaban en los resultados del sector financiero, que daban por hecho este año serían mejores que los del nefasto 2008. Pero no sólo parece se han equivocado en esto, es que parecen haberse olvidado de que prácticamente todas las empresas de todos los sectores están empeorando previsiones para el 2009. Y están retocando previsiones a marchas forzadas ( ) y las cuentas no salen, estamos igual que en octubre, entonces comentábamos:
si hablamos de empresas, hablamos de un empeoramiento de los resultados de éstas que se va a prolongar al menos durante varios meses (lo que hará que baje su valor en libros también) porque el consumo está muy afectado. Y en una crisis bursátil normal esto podría solucionarse con relativa rapidez y -como nos enseña la estadística- adelantarse el movimiento bursátil a las cifras macro unos 6 meses pero ahora tenemos también un «credit crunch». Por mucho que el estado avale a los bancos privados la poca liquidez que tengan los bancos va a estar parada durante meses, no van a aumentar los créditos ni las inversiones aunque bajen los tipos de interés y las pequeñas empresas y los particulares dispondrán de poco acceso a dinero fresco para generar actividad económica. El problema bancario corrompe las estadísticas que están manejando los que creen que lo peor ya ha pasado.
Nada de esto ha cambiado y la situación general ha empeorado mucho. El sector inmobiliario en los EUA, donde empezó la crisis, está marcando las peores cifras de ventas desde que se registran y a precios de hace 6 años. La crisis es ya un problema social y los estados han recurrido de tal modo al endeudamiento que es inevitable -incluso para el más optimista- que la consecuencia de las medicinas usadas va a tener efectos secundarios prolongados en el tiempo. Y para colmo, si volvemos a la bolsa, tampoco es que estemos en la bajada más importante de la Historia desde máximos.
Dicen las estadísticas que el actual pesimismo económico generalizado suele ser un buen abono para un rebote bursátil de importancia, que la denominada «ley de sentimiento contrario» podría desafiar la aplastante tendencia bajista durante un tiempo. Puede ser, pero también es factible amanecernos cualquier mañana con la nacionalización del Royalk Bank of Scotland o del Citi, o la quiebra de Estonia, Letonia, Serbia o, aún peor, la de Rusia… ¿Merece la pena el riesgo?
Ah, y que no se me olvide: el próximo jueves 5 de marzo veremos los tipos de interés más bajos de la Historia en Europa desde que existe el €… La primera cifra será un 1, a más no me arriesgo…
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Como ya hice en
En muy poco tiempo hemos pasado de una inflación alta a una desinflación, motivada sobre todo por el brusco recorte de precio de las materias primas, explicada por la ralentización económica. Esto es lo que ya sabemos. Ahora el miedo es entrar en la deflación, que se podría explicar como una «antiburbuja» y que es aún más peligrosa que la inflación por la dificultad en salir de ella.