Sobrevivir a esta crisis no es tarea fácil. Entre los banqueros que tiran nuestro dinero en inversiones poco precisas, las empresas que reducen personal, y unos políticos más interesado en aumentar su propio poder que en bienestar de los ciudadanos, uno suele acabar desolado tras leer el periódico o ver la tele.
Cuando el estrés aparece en nuestras vidas puede ser peligroso, a corto plazo nos hace sentirnos alerta e incluso nos ayuda a mantener la concentración pero cuando se prolonga por mucho tiempo los efectos pueden ser devastadores:


