Me he comprado un coche

Me he comprado un coche 2Me he comprado un coche, sé que no es una buen momento para ello, que es una mala inversión y que el día en el que me lo den bajará de precio un 15% pero me apetecía. Seguramente muchos pensarán que es tirar el dinero, no lo quiero mirar desde el punto de vista económico, es una decisión meramente emocional. Cumplía años y he decidido darme un homenaje. Prefiero gastármelo en un coche a tenerlo metido en un banco del que cada día me fió menos.

¿No debería haberlo hecho cuando había ayudas estatales?. Creo que es muchísimo más importante obtener un buen precio en la compra del coche que las desgravaciones. El proceso de compra ha sido largo, he visitado cientos de concesionarios por Internet, he ido físicamente a 5 de ellos y he lanzado 3 ofertas, de las cuales me aceptaron 1 que es donde finalmente he comprado. Incluso he pedido a varios amigos míos muy entendidos en coches que analizasen las ofertas conmigo, a veces me he sentido tentado de cerrar algún trato rápidamente pero afortunadamente he sabido mantener la cabeza fría, creo que he hecho una buena compra y no ha sido fácil, me he tirado casi un año en ello.

Siempre me llamaba la atención que mucha gente me preguntase si era un buen momento para comprar un coche. A muchos les sorprendía que el fundador de euribor.com.es no tuviese coche. Supongo que era algo así como «la prueba del algodón» del mercado automovilístico… por eso he querido explicarme en un post aunque no me haya quedado muy largo.

Vale, no me he comprado un coche y la historia no es mía, practicamente todo es un corta y pega del fundador de Idealista.com que después de 20 años en alquiler, se ha comprado una vivienda, algo que cuenta con mucho detalle en su blog.

En el fondo, tal y como está el mercado, comprarse una vivienda ahora es como comprarse un coche, sabes que tu adquisición valdrá menos el año que viene. Con la diferencia de que la primera decisión no la cuestiona nadie mientras que la segunda todavía no nos entra en la cabeza.

El precio de la vivienda alcanzó sus máximos en 2007 después de años subiendo más allá de lo que podría haber sido razonable. En las capitales como Madrid y Barcelona el precio medio de oferta tan solo ha bajado en torno a un 15% y creo que aún le queda bastante recorrido a la baja. El pleno impacto de la crisis económica, el paro, el recorte del crédito hipotecario, la evolución al alza del euribor y la digestión de las enormes carteras de pisos en manos de los bancos aún tardará en hacerse notar plenamente en el mercado. Creo que nos quedan años de lentas y graduales bajadas antes de poder decir que el precio medio de la vivienda «ha tocado suelo». En Japón y Alemania el precio de la vivienda lleva bajando 20 años. 3 años es poco tiempo para que España supere la enorme burbuja inmobiliaria que vivimos. Los ciclos inmobiliarios se mueven lentamente y tardan años en ajustarse.

Pese a esto, la gente compra coches y compra pisos, como comenta Jesús Encinar, no se toma como una decisión financiera sino como una decisión vital, a nivel personal le apetece comprarse una casa ahora y tiene los recursos financieros para hacerlo. Y el mensaje es el mismo si le damos la vuelta, si no tienes recursos financieros para hacerlo, mejor no lo hagas.

Por otro lado, quiero destacar la profesionalización (como no podría ser de otra manera en su caso) que ha hecho tanto de la búsqueda como de la negociación.

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Entrevista a J.A.Mena García

José Ángel García Mena es un licenciado en Ciencias que, tras experimentar con la gestión tradicional, ha decidido renegar de ella e intentar un método más científico (y por lo tanto más escéptico) con el que aproximarse a los mercados financieros.

D – Tú gestionas dinero en los mercados bursátiles sin ayudarte ni del análisis técnico ni del fundamental, ¿Cómo es eso posible?

JAGM- Lo raro es que siendo el futuro tan impredecible, la interpretación subjetiva de los análisis técnico y fundamental genere ese vicio en la industria financiera de trasladar continuos vaticinios a los particulares y que éstos los acepten sumisamente. Si hedge funds, grandes corporaciones bancarias e institucionales de gran tamaño se han decantado por la inversión de alta frecuencia apoyada en algoritmos, ¿Por qué insistir a los clientes con mantras anticuados que las manos fuertes ya no usan?

En mi caso particular, descarté hace tiempo tanto el análisis técnico como el análisis fundamental como métodos útiles para prosperar en los mercados financieros. Tiendo a depender cada vez más de algoritmos y cada vez menos de la intuición, que en definitiva es a lo que nos aboca tanto el técnico como el fundamental.

D- Pero esa operativa no está disponible para el gran público.

JAGM.- Evidentemente, en los mercados financieros nos enfrentamos a diario a la vasta potencia de cálculo de las mejores máquinas al servicio de las más grandes fortunas, contra eso no podemos luchar pero parece más lógico utilizar unos métodos más próximos a los que ellos utilizan que la falsa ilusión de control que nos trasmite el análisis tradicional. Estoy convencido que en las bolsas incrementar la probabilidad de éxito viene de la mano del uso de métodos más científicos, de un seguimiento de los mercados en intervalos de tiempo lo más reducidos posibles y con total escepticismo.

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La semana en los mercados

La semana en los mercados 6En 1920 Alejandro de Grecia, defendiendo a su perro, fue mordido por dos monos, la herida se le infectó y 23 días después murió. Volvió del exilio a tomar el poder su padre, Constantino I, que de forma irresponsable declaró la guerra a Turquía, eso llevó a que Winston Churchill escribiera “un mordisco de mono causó la muerte de 250.000 personas”. Este es un ejemplo de que nunca sabemos hasta qué punto algo que ocurre es importante, y en los mercados tampoco. El otro día una decisión del Banco Central de Singapur llevó al $ a mínimos de 15 años contra el Yen y con ello impulsó al alza a bolsa, bonos, oro… a nivel planetario y esta semana la inesperada subida de los tipos de interés de China frustró la superación de los 11 mil puntos en el Ibex. Hay tanta correlación mundial que hay un clamor a favor de la coordinación de las políticas económicas de los diferentes países. Y es que muchos han expresado su decepción porque en la reciente reunión del FMI no se pudo llegar a un acuerdo, y esperan que en el próximo G-20 (el 11 y 12 de noviembre en Seúl pero cuya preparación comienza este fin de semana) puedan hacerlo. Pero en realidad ¿Hay posibilidades de que se pueda llegar a algo concreto?

Como recuerda Edward Hugh “En Japón la tasa de desempleo es del 5,1%, y en Alemania es de menos del 8%. Así que en Washington, no sin razón, se preguntan por qué los EE.UU. debe asumir más desempleo y un alto déficit por cuenta corriente sólo para mantener la condición de moneda de reserva global del dólar.” Los planes de Bernanke de inyectar tanto dinero de nuevo (Krugman, aunque apoya las medidas lo llama The Nipponization of Ben Bernanke) y que debilitan al $, como los de China de negarse a revaluar el yuan o los de Japón de intervenir directamente en el mercado de divisas son un importante factor de inestabilidad que no sabemos dónde nos puede llevar. En parte esto viene motivado por la dificultad de romper el círculo vicioso en el que están los tipos de interés: se desea una inflación moderada para reducir la carga de la deuda pero a la vez se consideran necesarios los tipos de interés muy bajos para seguir emitiendo barato nueva deuda y ayudar al crecimiento económico y a la salud de la banca. De esta forma la política monetaria está muy limitada. La debilidad de la moneda ha sido la opción elegida –un peligroso atajo a mi juicio- para poder conseguir crecimiento del PIB vía exportaciones. No deberíamos subestimar ni la llamada “forex wars” ni la guerra comercial en la que está englobada ni las tensiones geopolíticas que este conflicto puede ocasionar. Se avecinan nuevos problemas cuando aún colean los viejos. Hablando de problemas antiguos, respecto a la vivienda John Mauldin describe esta semana la situación en los EUA, país en el que ya se han terminado las ayudas y subvenciones especiales:

  • El mercado de la vivienda aún no ha comenzado a recuperarse, y el descenso de los precios continúa.
  • La industria de la construcción sigue deprimida y nos podemos olvidar de los millones de puestos de trabajo que creó los años “pre-crisis”
  • La bajada de los tipos de interés de las hipotecas es muy limitada ya que los bancos se han vuelto más estrictos para dar crédito y sólo el 47% de los solicitantes tienen la posibilidad –por calificación crediticia- de obtener las mejores tasas de hipoteca.
  • Debido al alto paro, no hay presión de la demanda para hacer subir los precios de la vivienda.

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¿El fin de las “cláusulas de suelo”?

¿El fin de las “cláusulas de suelo”? 10

Por Pau A. Monserrat, Bankimia

El Juzgado de lo Mercantil número 2 de Sevilla ha dictado recientemente una sentencia pionera en España que declara abusiva las “cláusulas de suelo” y “de techo” de las hipotecas a tipo variable, en cuanto a que el desfase entre ambas magnitudes perjudica claramente al consumidor bancario. Por tanto, el juez no dice que las cláusulas de techo sean cláusulas abusivas per se, concluye que lo abusivo es marcar suelos que con mucha probabilidad se tocan (suelen estar entre el 2 y el 3%, cuando el euribor más el correspondiente diferencial ha estado por debajo desde el 2009 en muchos  casos) y techos estadísticamente muy improbables de alcanzar (se sitúan entre el 10 y el 15% cuando el euribor máximo histórico se marcó en julio de 2008 al 5,393%).

Imaginemos que nos revisaron la hipoteca con el euribor de mayo de este año, que se situó en el 1,249%. Nuestra hipoteca era de 200.000 euros a 30 años a euribor+0,5. En la escritura de nuestro hipoteca resulta que tenemos un suelo de del 3% y un techo del 12%. El interés de revisión sin esta cláusula maldita sería del 1,749%. Con el suelo, nos aplican un 3%. En lugar de pagar una cuota de 714 euros el banco nos cobrará 843. Esta letra pequeña de la hipoteca, por tanto, nos acabará costando 129 euros mensuales, 1.548 euros al año. Y nos quedarán 29 años más que lidiar con el virus en forma de cláusula.

¿Significa que los clientes cuyas escrituras de préstamos hipotecario incluyen esta cláusula pueden ir a reclamar a sus bancos que las dejen sin efecto?

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