Durante la 2ª Guerra Mundial, el economista británico R.A Radford fue capturado y encerrado en un campo de prisioneros alemán. Radford observó la universalidad del intercambio en los diversos campos en los que fue encarcelado. Al ser economista, sabía que el intercambio, en presencia de información completa y en ausencia de coacción o fraude, siempre beneficiaba a las dos partes del intercambio. En los campos de prisioneros, lo interesante era que cada prisionero tenía exactamente la misma dotación o riqueza total. Cada prisionero recibía una ración diaria además del contenido de un paquete de la Cruz Roja que contenía leche enlatada, mermelada, mantequilla, galletas, carne en lata, zanahorias en conserva, chocolate, azúcar, melaza y cigarrillos.
Lo que quiero decir con «beneficiar a las dos partes» es: que si quiero dos zanahorias más en vez de tabaco, y tu quieres un cigarrillo en vez de dos zanahorias, podemos hacer un trato. Esto es importante: La cantidad total de comida en la zona no aumenta, pero el bienestar total del grupo sí mejora. Parece magia, porque tiene un gran impacto, pero nunca le prestamos demasiada atención. Siempre que tengas preferencias diferentes pero dotaciones de recursos similares, entonces el intercambio voluntario puede beneficiar a todo el mundo. En este caso, debido a que la fuente principal de los bienes de intercambio eran los paquetes de la cruz roja, las dotaciones eran idénticas. Por consiguiente, el trueque y el intercambio hacían más felices a todos.
Y la gente no necesita a nadie que se lo diga. Lo reconocen rápidamente. Como lo explica Radford, «poco tiempo después de su encierro, la gente se dio cuenta de que dar o aceptar regalos era indeseable e innecesario, desde el punto de vista del limitado tamaño y la igualdad de los suministros. La ‘buena voluntad’ evolucionó a comercio como un medio más equitativo de maximizar la satisfacción personal.» Este es el primer punto a destacar: El comercio es más equitativo que depender de los regalos o la caridad, porque los intercambios voluntarios siempre benefician a ambas partes.
Muchas veces pensamos del Japón de los 80 (o en la China de ahora) como un pueblo que se dedicaba a copiar, mejorar y miniaturizar toda la tecnología que veían en EEUU y Europa, pero es que hasta para copiar han sido copiones ya que en esto, los pioneros fueron los suizos.
Imaginad alguien que tenía 200 mil euros y decidió comprar un piso pensando en la ganancia de 10 mil euros al año que iba a obtener alquilándolo. Pasado un año, un piso igual que el suyo, el del vecino de enfrente, se vendía por 150 mil euros. No le preocupaba, él había pagado 200 mil euros pensando en conseguir esos 10 mil al año y para él era suficiente. Pero empezó a pensar que, ya que tenía dinero, podía comprar el piso del vecino por 150 mil euros y así tendría dos propiedades por 350 mil euros (eso sí, las dos en el mismo bloque) que le darían 20 mil euros al año en alquiler: un negocio redondo. Pero resulta que no encontró quien se lo alquilara y tuvo que conformarse con una rentabilidad de 10 mil euros al año por una inversión de 350 mil. Y para colmo el otro vecino estaba vendiendo un piso igual a los dos suyos por 125 mil euros. Y entonces su alquilado le dijo que o le rebajaba el alquiler a 5000 euros al año o se iba, que había otros que ofrecían mejor precio. Pero bueno, pensaba, «mientras el edificio no se caiga y no necesite vender, no he hecho una mala inversión».