Una vida sin estrés

Una vida sin estrés 1Hemos publicado varios artículos relacionados con el estrés en el trabajo, con lo difícil que es conciliar la vida personal y laboral, con lo poco que nos gustan los atascos y empujones… Muchos son los que piensan que justo lo contrario es el mejor estilo de vida.

Navegando por la red, me encontré con la noticia de que una pareja; Iván y Camy habían decidido pasar 40 días en la cama para difundir el mensaje del movimiento slow del que ambos son defensores. Y en mi ignorancia, me pregunté: ¿y qué será el movimiento slow? Así que lo busqué en nuestra querida wikipedia que me dijo lo siguiente:

El movimiento Slow es una corriente cultural que promueve calmar las actividades humanas. El movimiento Slow propone tomar el control del tiempo, más que someterse a su tiranía, esto se consigue dando prioridad a las actividades que redundan en el desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y tomándose el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas. Los ponentes de este movimiento creen que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, así como la producción y distribución de comida y otras actividades humanas, las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse.

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Reubicación de profesionales

Reubicación de profesionales 3Es lo que ahora se conoce con el nombre de «Outplacement». Se podría definir como el conjunto de técnicas para reubicar trabajadores cuando por fusiones, adquisiciones y reestructuraciones hay que prescindir de parte de ellos. Consiste en reorientarlos, para facilitarles una reinserción laboral y conseguir que el tiempo de inactividad laboral sea el menor posible.Para entender mejor el término, el  Australian Institute of Management aclara 5 mitos sobre el Outplacement. Os dejo aquí un resumen de los dos que pueden dar lugar a más confusión:

1. El outplacement consiste en buscar trabajo a una persona.

Lo primero es conseguir que la persona asimile y haga frente a la pérdida de su trabajo. Después se trata de identificar hacia dónde va su carrera, para finalmente, comenzar la búsqueda de trabajo en sí

2. Reclutamiento y recolocación van de la mano

La contratación y la recolocación se basan en filosofías totalmente opuestas.  La recolocación se preocupa especialmente en ayudar a las personas a adaptarse al cambio en su situación laboral, hacer frente a las decisiones de carrera, y dirigir dicha carrera hacia la posición adecuada, siendo la principal preocupación el propio individuo y su trasición hacia el éxito. La contratación, por el contrario, se basa en encontrar a la mejor persona posible para cubrir un puesto concreto.

Un estudio realizado por Unique ReStart «sobre el grado de conocimiento y valoración que tienen los directivos españoles sobre las empresas de Outplacement o reubicación de profesionales», en el que han participado un total de 1200 directivos, determina que el 52% de las empresas que han recurrido a programas de outplacement han tardado menos de 6 meses en reubicarse profesionalmente.

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Un raro trimestre

Un raro trimestre 5Si hace 3 meses nos dicen que el precio de barril de Brent se iba a estabilizar por encima de los 110$, que una coalición occidental iba a bombardear un país musulmán, que en unos días BCE va a subir los tipos de interés, que Portugal está al borde de la insolvencia y que ha ocurrido el mayor accidente nuclear de este siglo en una de las principales economías del planeta pocos hubieran creído que todo eso no hubiera afectado a la tendencia alcista de la bolsa pero es así y una vez más el paso del tiempo ha dejado en evidencia lo difícil que es intentar pronosticar el futuro. Quizás quienes más sorpresas se han llevado han sido algunos estadistas que han visto cómo aliados suyos desde hacía mucho tiempo debían ser colocados en la agenda de los enemigos. Y es que no han sido Irán o Corea del Norte los que han provocado una crisis geopolítica, sino Túnez, Egipto, Libia… Y el motivo ha sido que el considerado “sumiso ciudadano musulmán” tras décadas de dictadura y corrupción ha estallado, pero no por motivos religiosos “yihadistas” como tantas veces se nos había advertido, ya que todos coinciden que la chispa fue la subida de los precios de los alimentos. Incluso una vez empezado el proceso tampoco se supo calibrar la capacidad de expansión de éste y se minusvaloró la importancia de internet y la televisión por cable. Ahora todos ignoramos donde llegará -¿Bahrein, Yemen, Siria…?- y para colmo la política de no intervención internacional se ha tenido que ignorar porque Gadafi no ha tenido problemas en aplastar a bombazos las protestas y Libia no es como Birmania o Burundi, tiene petróleo. Tampoco sabemos si las revueltas y los cambios de líderes significarán algún cambio real para la población. En resumen, ni supimos verla venir ni hacia donde irá.

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