Esta semana se ha detenido -es pronto para usar la palabra frustrado- el rebote bursátil, coincidiendo con el fin de la pauta estacional alcista de las primeras semanas de abril y con la bajista de ser una semana post-vencimientos. Curioso que los máximos del mes de abril se vivieran justo el viernes 17, día de vencimientos. Se ha corregido la sobrecompra y la tendencia sigue siendo bajista, lo que no quita para que a corto plazo nos hayamos metido en un lateral que puede «dar juego» a ambos lados mientras no se rompan soportes y resistencias. El sueño de ver el positivo en el año parece ahora muy lejos pero sigue estando cercano el poder acabar el mes -por segunda vez consecutiva- en positivo. Poco que añadir a una semana bursátil que ha cumplido el guión, cambio pues de tema:
Según la CNBC España ocupa -empatada con Alemania- el décimo puesto mundial por el peso de la deuda externa respecto al PIB. Cada ciudadano debe 57.991 $, para un total de 2,3 billones, el 137,5% del PIB, cifrado en 1,683 billones. El decimoquinto es EEUU pese a tener el mayor volumen de deuda en términos absolutos, 13,6 billones, sólo representa el 95,09% de su PIB. Individualmente, un norteamericano debe menos que un español: 44.358 $. Aun así, España está muy poco endeudada per cápita, porque la mayoría de los otros 13 pasan de los 100.000 dólares por persona. Sólo Suecia, Finlandia y Alemania bajan también de los seis dígitos. Otros países con deuda externa total superior al billón de dólares son: Reino Unido (9,38 billones), Alemania (5,25 billones), Francia (5,001 billones), Holanda (2,4 billones), Bélgica (1,6 billones) y Suiza (1,3 billones).
Irlanda, que con su población de cuatro millones de habitantes ha acumulado una deuda externa total de 2,311 billones de dólares es el récord porcentual: el 818% de su PIB. Y ocupa el primer lugar por deuda per capita: cada irlandés que esté naciendo en estos momentos llega al mundo con una deuda individual de 549.819 dólares (de ahí que el Nobel Paul Krgugman haya comentado en The New York Times que está técnicamente en quiebra). En segunda posición se sitúa el Reino Unido, cuya deuda equivale al 337% de su PIB; cada ciudadano debe 153.610 $. En tercera, Bélgica, con el 327% y 155.362 $. En cuarta, Hong Kong, con el 295% y 93.539 $; y en quinta, Holanda, con el 268% y 145.959 $ per capita.
Volviendo a nuestro país, de toda esa deuda el mayor porcentaje es deuda privada y de ésta gran parte es deuda bancaria que además vence pronto. Los bancos y cajas de ahorros españoles afrontan vencimientos de deuda por importe de 150.000 millones en 2009 y 2010: 72.000 millones de euros este año y 78.000 millones de euros el próximo.
Gracias a las facilidades de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) y las medidas articuladas por el Gobierno en apoyo de bancos y cajas (en torno a 180.000 millones de emisiones con aval y 30.000 millones del Fondo de Adquisición de Activos Financieros), estos vencimientos se espera que puedan ser afrontados (poca fe queda en la captación -aún con tipos atractivos en depósitos- de liquidez de clientes). El problema de las inyecciones de liquidez del BCE es que son a corto plazo y no permiten un colchón de liquidez como para aumentar los créditos: nuestro sistema financiero pues está estrangulado entre lo que debe y el apalancamiento que tiene con las propiedades inmobiliarias. Y eso es algo que no se va a arreglar en poco tiempo.
Otro tema de actualidad, los resultados empresariales: 156 de los 500 componentes del SP500 han presentado ya resultados: el 67% de las compañías que han presentado resultados lo han hecho mejor de lo que predecían los analistas y un 25% peor. La bajada en los beneficios media ha sido del 16.6% respecto a las mismas fechas del 2008. El consenso de analistas decía que caerían el 37.3%… ¿Es una buena noticia? Sí, pero no tan buena como parece porque la gran diferencia se debe a que en el sector financiero se esperaban pérdidas (-36.60%) y resulta que han salido un 28.4% mejores que en el 2008, algo que no sólo nadie se cree (sin las argucias contables ya explicadas alguna vez, hay que recordar que es el primer trimestre con beneficios en el sector financiero desde hace año y medio), además se coincide en que no será extrapolable al año completo. Por otra parte, grandes empresas han rebajado previsiones para el 2009 con lo que de momento la temporada de resultados está teniendo un efecto neutro, como de no haber aportado nada nuevo, y esa percepción es válida para economía y para bolsa.
En los EUA el ahorro es mínimo y el consumo es vital para la economía y para que los consumidores gasten deben tener sensación de riqueza. Eso nadie lo ignora y menos que nadie Obama y su equipo económico. Los dos pilares de la supuesta riqueza del norteamericano medio son la impresión de que su propiedad inmobiliaria se revaloriza y que sus inversiones en bolsa suben (tanto las directas como las indirectas ya que el futuro de sus fondos de pensiones privados muchas veces está ligado al factor bursátil) y tras el varapalo de ambas variables los últimos meses es vital que al menos dejen de tener la sensación de ser cada día más pobres.
Déjà vu (/deʒa vy/, en francés ‘ya visto’) o paramnesia es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Y es algo que estoy experimentando estos últimos días con las noticias económicas. En septiembre de 2008 quiebra Lehman Brothers y al cabo de pocos días los EUA salvan a AIG. Habían decidido, visto el pánico provocado, que no se podía dejar caer a ninguna entidad financiera. Y desde entonces hasta ahora ha sido lo habitual: intervenciones, nacionalizaciones, entradas en el capital…docenas de bancos en docenas de países han tenido todo el auxilio posible de sus estados para no quebrar. Aquí de repente se interviene a una pequeña caja (el 1% de todo nuestro sistema financiero) por vez primera en décadas, a la semana ya está todo su consejo expedientado (lo que aparte de denotar una mejor actitud que otros países demuestra que ha habido una especial ineficacia que puede no sea extrapolable a otras entidades) y el miedo que no se ha producido en ningún país del mundo ante noticias peores que les llevan pasando meses, se vuelve a instalar, como cuando C.López