Un raro trimestre

Un raro trimestre 2Si hace 3 meses nos dicen que el precio de barril de Brent se iba a estabilizar por encima de los 110$, que una coalición occidental iba a bombardear un país musulmán, que en unos días BCE va a subir los tipos de interés, que Portugal está al borde de la insolvencia y que ha ocurrido el mayor accidente nuclear de este siglo en una de las principales economías del planeta pocos hubieran creído que todo eso no hubiera afectado a la tendencia alcista de la bolsa pero es así y una vez más el paso del tiempo ha dejado en evidencia lo difícil que es intentar pronosticar el futuro. Quizás quienes más sorpresas se han llevado han sido algunos estadistas que han visto cómo aliados suyos desde hacía mucho tiempo debían ser colocados en la agenda de los enemigos. Y es que no han sido Irán o Corea del Norte los que han provocado una crisis geopolítica, sino Túnez, Egipto, Libia… Y el motivo ha sido que el considerado “sumiso ciudadano musulmán” tras décadas de dictadura y corrupción ha estallado, pero no por motivos religiosos “yihadistas” como tantas veces se nos había advertido, ya que todos coinciden que la chispa fue la subida de los precios de los alimentos. Incluso una vez empezado el proceso tampoco se supo calibrar la capacidad de expansión de éste y se minusvaloró la importancia de internet y la televisión por cable. Ahora todos ignoramos donde llegará -¿Bahrein, Yemen, Siria…?- y para colmo la política de no intervención internacional se ha tenido que ignorar porque Gadafi no ha tenido problemas en aplastar a bombazos las protestas y Libia no es como Birmania o Burundi, tiene petróleo. Tampoco sabemos si las revueltas y los cambios de líderes significarán algún cambio real para la población. En resumen, ni supimos verla venir ni hacia donde irá.

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La semana en los mercados

La semana en los mercados 6El “bloggero” Dan Mirvish ha descubierto una pauta curiosa: un aumento de noticias positivas sobre la actriz Anne Hathaway impulsa las acciones de la empresa de inversiones de Warren Buffet Berkshire Hathaway y cree que eso es debido a los “robotraders” –que dominan cerca del 70% del volumen del mercado- que funcionan con complejos algoritmos que siguen las tendencias tomando como referencia las noticias. Podría parecer una exageración pero hasta el Financial Times se ha hecho eco de ello. Si esto tiene algo de verídico significa que se confirma una vez más el divorcio –al menos en el corto plazo- entre el comportamiento de la bolsa y la racionalidad que todos intentamos aplicar a sus movimientos. La semana pasada -y en parte esta- han sido un ejemplo perfecto ya que ha habido cierto desconcierto entre los operadores y analistas bursátiles puesto que se acumulaban las malas noticias y sin embargo las acciones recuperaban y superaban en general los niveles anteriores al terremoto japonés. Los ¿200 mil millones de €? que necesitará Japón (aparte del no valorable coste de las verduras y el agua radiactiva), los problemas de solvencia de Portugal, los de los bancos y cajas españoles, la guerra de Libia… han sido ignorados.

Es algo que pasa una y otra vez en el corto plazo: el frío análisis técnico responde mejor que el concienzudo análisis fundamental o dicho de otra manera: fijarse en los gráficos es más útil que ver el telediario. Hacía semanas que advertíamos de que hacía falta una sana corrección para corregir la sobrecompra: la hubo, incluso algún índice se colocó en negativo del año y han recuperado con vigor, los últimos días han consolidado y ya están encarando el estadísticamente alcista mes de Abril con una clara tendencia que desafía un contexto económico y geopolítico que invita a la prudencia inversora. Por desgracia, no hay una norma fija, ojalá estuviera claro cada vez que hay una corrección en una tendencia alcista si es una oportunidad de compra o el inicio de un cambio de dirección pero evidentemente hay un mayor número de ocasiones en las que pasa lo primero que lo segundo. Eso sí, son esos cambios de tendencia que la mayoría cree que son simples correcciones lo que lleva a la ruina a bancos enteros como pasó en 2008.

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Cuando la codicia no es buena

Los expertos en recursos humanos opinan que un buen bonus es aquel que prima excelentemente el sobredesempeño, el que paga mejor los objetivos cualitativos, pues permiten consolidar el negocio en el medio plazo, que los cuantitativos, que sólo se fijan en las ganacias a corto, y, por último, el que garantiza que con un esfuerzo razonable siempre se obtiene una retribución ajustada.

Eso nos contaba el diario Cinco Días hace 3 años en un artículo sobre los bonus (o primas) de la banca.

Pensaba yo que el escándalo de los millones recibidos por los directivos de bancos rescatados era cosa del pasado, que se habían dado cuenta de que quizás no era del todo ético recibir esas sumas cuando has llevado a tu banco casi a la quiebra. Así que para confirmar mis sopechas, ayer me puse a buscar si durante este mes se había publicado alguna noticia al respecto, esto es lo que encontré en un par de minutos.

Cuando la codicia no es buena 9

Antes lo entendía, me costaba pero lo entendía. Pensaba que si se los pagaban es porque quizás se lo ganaban, que era un gasto muy grande pero era rentable para el banco. Es lo que tienen los cracks, marcan la diferencia, ayudan a alcanzar el liderazgo y multiplican el valor del equipo.

Wolfgang Munchau, en el libro los años de la debacle, lo analiza muy acertadamente, veamos que nos cuenta :

Algunas personas siempre se sorprenden cuando escuchan que algunos banqueros ganan docenas de millones de dólares al año. Es difícil imaginar que el esfuerzo de cualquier ser humano, por no hablar de un banquero, pueda ser tal como para ganar ese tipo de retribución. Yo estaría de acuerdo con esa afirmación. Mi reacción siempre ha sido: dejemos que los estúpidos accionistas paguen cuanto quieran a quien sea. No hay manera de justificar tales salarios.

Porque total, no se trata de mi dinero. Era mi Consuelo.

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