Las peores inversiones de la historia

¿Que fuiste de los que perdió 50.000 ptas en Terra?. Eso no es nada. ¿Repetiste éxito comprando sellos?. Una menudencia.  ¿Que tu casa vale 20.000€ menos que cuando la compraste?. Eso es calderilla. Hoy vamos a ver las 6 peores inversiones de la historia.

Las pérdidas aparecen en orden cronológico y están recogidas en dólarea americanos con base en los tipos de cambio del momento.

1. A la caza de la plata (1980, mil millones de dólares)

Durante las últimas dos semanas se ha visto una oleada de informes en las noticias sobre el precio de la plata, que ha aumentado un 150% en un año, alcanzando casi los 50$ la onza.

La última vez que la plata estuvo tan cara fue en 1980, cuando los multimillonarios tejanos Nelson Bunker Hunt y William Herbert Hunt intentaron acaparar el mercado de la plata. A finales de los setenta, los hermanos Hunt compraron ingentes cantidades de plata, llegando a poseer en un momento dato casi 100 millones de dólares en onzas del precioso metal.

El intento de acaparar el mercado de los Hunt vio dispararse el precio de una onza de plata desde los 11$ en septiembre de 1979 a los 50$ cuatro meses después. Sin embargo, siguiendo las reglas para apalancar las inversiones en plata, el precio cayó en picado que volvió a los 11$ en dos meses.

Como consecuencia, los hermanos Hunt perdieron más de mil millones de dólares. Vaya.

2. Naranjas y limones (1994, 1,7 mil millones de dólares)

Leer más

Crítica abierta a la concesión de hipotecas

Crítica abierta a la concesión de hipotecas 2Una de las múltiples aficiones y trabajos a los que me he dedicado ha sido la intermediación hipotecaria. Un malvado agente económico, si escuchamos a determinadas asociaciones de consumidores de banca. Un enemigo de la salud financiera de las familias, un aprovechado de las debilidades ajenas.

No voy a negar que en el sector de los brokers de hipotecas haya habido mucho mangante. Y los seguirá habiendo, si bien al menos ahora tenemos una normativa de protección al consumidor específica.

Se preguntará el lector por qué hablo de los intermediarios, si se supone que voy a criticar la concesión de préstamos hipotecarios. Los pérfidos agentes hipotecarios hemos acosado a los bancos, para que aprobaran operaciones de sobreendeudamiento a familias que no sabían ni lo que firmaban; posiblemente, en cuanto al desconocimiento del particular.

Viene siendo habitual, cuando hablamos de temas bancarios, confundir al ciudadano haciéndole mirar hacia otro lado. Sin los bancos, que concedieron las hipotecas, los intermediarios poco mal habrían podido hacer. Si un intermediario sin escrúpulos plantea al banco una reunificación de deudas que no soluciona el problema de sobreendeudamiento familiar sino que lo agrava, ¿no es la entidad financiera la que debe denegar la operación y hacer entrar en razón al cliente?

¿Acaso el banco no debería haber elegido a sus intermediarios con criterios de profesionalidad y solvencia? Evidentemente no habrían existido apenas reunificadoras de deuda tipo chiringuito financiero si los bancos no lo hubieran permitido. Y en cambio el debate público fue lo malo que eran los brokers, cuando en realidad lo que inyectan es competencia bancaria, pudiendo asesorar de forma independiente al cliente y negociando las condiciones en una posición de mayor fuerza.

Leer más

Información y bolsa

Información y bolsa 4Antes de internet recuerdo que si había suerte se podía hojear el Expansión o el Cinco Días en la oficina o las páginas de economía de algún periódico generalista para intentar saber qué pasaba en los mercados pero desde que existe la red la información es tanta que se hace preciso –más que nunca- seleccionar. En economía y en todo: el otro día leí que cada minuto se suben a youtube 48 horas de video… es imposible para un ser humano poder verlo todo. ¿Es buena tanta “información” en la bolsa?

Voy a hacer de «abuelo Cebolleta» y contar mis primeras experiencias en bolsa. Las primeras compras que yo hice –la número uno fue en Asland Cataluña- fueron yendo a una sucursal, rellenando una orden por escrito y esperando a que unos días después me llegara por correo la operación. Luego me abrí una cuenta en un bróker al que le podía dar órdenes por teléfono que me confirmaban en tiempo real y me enteré, además, que, aún no disponiendo del efectivo, podía comprar un lunes y vender antes del viernes ya que la liquidación se hacía una vez a la semana. Este sistema –que conocíamos pocos incluso dentro del sector financiero- perduró si mi memoria no me falla hasta 1992 pero no fue tan provechoso como pudiera parecer, ya que las comisiones eran muy altas y no era tan fácil en el mercado de entonces –sólo se podía comprar y al contado- sacar la suficiente rentabilidad en 3-4 días como para que mereciera la pena, más bien era un sistema que inducía a tomar demasiado riesgo a los novatos, como yo era entonces. Cuando un ministro dijo con orgullo a finales de los ´80 aquello de que «España es el país donde es más fácil enriquecerse en menor tiempo» no se refería a la bolsa, que no era muy popular, en parte porque no parecía la panacea cuando por ejemplo las letras del Tesoro a un año daban una rentabilidad superior al 10% y por aquellos tiempos hasta las cotizaciones de los precios resultaban confusas ya que no eran por su valor real en pesetas sino que había que saber el nominal de la acción para saber cuánto costaba comprarlas. Por otra parte, para seguir los precios en casa se tenía que confiar en el teletexto –si se tenía- con las cotizaciones con más de media hora de retraso. Pero se avanzó y el salmón de la páginas de información económica (de ese color por imitación del Financial Times), se amplió a la par que nacía el mercado continuo primero (que unificaba las bolsas regionales) y el índice Ibex después.

Leer más

La semana en los mercados

Aunque suene a Perogrullo sin deuda no habría crisis de deuda. El problema de la deuda es real y no es un invento de “los mercados” sino de un sistema económico insostenible en el que los países deben pedir créditos nuevos para pagar los vencimientos antiguos y todavía algo más para subvencionar los déficits presupuestarios, en gran parte hinchados por las ayudas al sistema financiero. Y por ello los estados se convierten en dependientes de esos “mercados”, de sus miedos, de sus irracionalidades, de sus agravios comparativos… Esto nos ha llevado a una situación económica de endeudamiento público no visto desde la II Guerra Mundial y de la que se salió entonces con crecimiento e inflación, algo que no parece viable ahora:

La semana en los mercados 8

   Lo curioso de la crisis de deuda y de confianza es que los bancos y entidades financieras tienen en cartera muchos miles de millones de deuda pública, así como de acciones y de créditos a empresas y particulares…es decir, a la banca no le interesa para nada ni que la economía vaya mal, ni que algún país quiebre ni, en general, nada negativo. Por mucho que pueda tener en nómina a algún trader que gana dinero especulando “a la baja” el grueso del banco gana más dinero cuando la economía va mejor que cuando va peor. Lo mismo ocurre con los estados, bancos centrales, grandes compañías, aseguradoras, inversores particulares etc.: tampoco les favorece que la situación vaya mal. Es decir, en torno al 95% del mundo económico sufre con las subidas de rentabilidad de los bonos y con las bajadas bursátiles, y además es algo global, es algo negativo tanto para un fondo de pensiones italiano como para una empresa india que debe emitir pagarés más caros pasando por un australiano que tiene acciones de un banco mejicano. ¿Por qué entonces un pequeño porcentaje de los actores del mercado –fondos de alto riesgo básicamente- puede en un momento dado con todos los demás en sus apuestas contra los deseos mayoritarios? Concretando más, ¿Cómo pueden vencer contra casi todos en sus “ataques” a la €zona? Básicamente –en mi opinión- por cuatro razones:

Leer más