Poco a poco, primero con el cine y últimamente con los ordenadores y la era digital en alta definición, estamos avanzando hacia una sociedad donde lo virtual cada vez cobra más importancia. La perfección de los efectos especiales incluso minimiza la impresión que nos puede causar un espectáculo en vivo tan espectacular como, por ejemplo, una acrobacia aérea, o al menos a mí me pasa. Creo algo parecido nos pasa a los que llevamos años en “los mercados” –y me temo que a algunos dirigentes económicos mundiales también-, que tendemos a pensar que la economía real es como la operativa bursátil, unos números que van y vienen a toda velocidad por una pantalla en la que siempre hay precios de compra y de venta, no hay retrasos en los pagos y todo va muy rápido. Pero no es así, y por desgracia conozco a muchas personas que perdieron su trabajo en el sector financiero y han sufrido mucho para adaptarse a la realidad laboral. Y es que suele ser muy difícil encontrar clientes, la morosidad es cada vez más habitual incluso cuando el que debe pagar es la administración pública y los trámites son lentos. Y para colmo es mucho más complicado conseguir cambiar una tendencia negativa que con el precio de las acciones o del oro o del crudo.
La gráfica del día
Comparativa del sueldo medio de la industria financiera frente al resto de los sectores privados en Wall Street. (Vía NYT)


