Profesiones inusuales II

Profesiones inusuales II 1Hace poco publicábamos un artículo con profesiones que uno normalmente no tiene en mente, al menos cuando le preguntan de pequeño, pero como ya dijimos, además de las expuestas, hay muchas más. Aquí os dejo alguna:

Director de casting

De momento en España no existen unos estudios específicos para realizar esta profesión. La mayoría de las personas que se dedican a esto vienen del «mundillo». Bien porque han sido actores, o bien, ayudantes. También hay quienes llegan desde la Licenciatura de Comunicación Audiovisual.

Conocen a la mayoría de los actores que están en activo, saben qué es lo que se les da mejor y por tanto, a qué papeles se ajustan mejor. Si se trata de nuevos actores, los directores de casting realizan la previa selección y luego se lo enseñan al director para que les haga una prueba.

Ingeniero mecatrónico

La mecatrónica es la disciplina que integra las áreas de mecánica, electrónica e informática. En España aún no existe la carrera como tal, tendrías que hacer Ingeniería Industrial y después especializarte.

Este profesional se dedica, por ejemplo, a hacer robots, pero no de los que salen en las películas tipo Bender el de Futurama, si no los brazos de las maquinas soldadoras de las líneas de montaje de automóviles, o cualquier otro sistema mecánico que requiera movimiento controlado de forma electrónica.

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La semana en los mercados

La semana en los mercados 3Llevamos unas semanas en las que España se ha convertido en el foco de atención de la crisis de la €zona. Con razón o sin ella, si el mercado descuenta que nuestro país necesita un rescate volvemos donde estábamos a finales del verano pasado: ante una €zona moribunda en la que la tercera y cuarta economía –Italia y España- necesitaban las compras de BCE para poder colocar su deuda y aún así se llegó a necesitar casi un 7% a 10 años. Pienso como entonces, en esto no estamos muy lejos de Italia, hemos empeorado más que ellos pero la crisis es de ambos y juntos –e incluso por separado- somos demasiado grandes; pensar en una posible quita de deuda al estilo griego supondría un crash global superior al de Lehman Brothers. ¿Lo van a permitir? Yo temí que sí, y por eso para proteger mis ahorros de una posible ruptura de la €zona o una expulsión de España y posterior devaluación en octubre del año pasado cambié el 10% de mis ahorros a $ y el 10% a libras y lo dije públicamente. Pero ocurrió lo lógico y no llegó la sangre al río, Europa actuó y tras tocar máximos -468- nuestra prima de riesgo en noviembre, las LTRO –operaciones de financiación barata a largo plazo de BCE a la banca a cambio de activos, por ejemplo deuda pública- de diciembre y febrero calmaron no la desconfianza pero si la falta de dinero inversor. Acabado este efecto en el que los extranjeros han vendido su deuda a la banca española que la compró gracias a las LTRO, volvemos a lo mismo sólo que España ahora está algo peor que Italia pero no es una crisis sólo nuestra, es un problema europeo y por tanto global.

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¿Qué valoras para elegir una empresa?

¿Qué valoras para elegir una empresa? 4A pesar de que el paro es la principal preocupación de los españoles, hay muchas personas que tienen facilidad para cambiar de trabajo y ya puestos, siempre intentamos ir a mejor, ¿no?

Según un informe de Randstadel aspecto decisivo para elegir una empresa para trabajar es la seguridad laboral a largo plazo: para uno de cada tres encuestados es el aspecto determinante para elegir una empresa. A pesar de que este aspecto ya estaba presente en anteriores estudios, ahora, debido a la situación económica que estamos viviendo, cobra más importancia.

Además de la seguridad laboral, los factores más importantes para decidirse a trabajar en una empresa son: las perspectivas de futuro, las condiciones económicas, el ambiente de trabajo y el desarrollo de un trabajo interesante.

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Amnistía fiscal: la insoportable levedad de los tributos

Amnistía fiscal: la insoportable levedad de los tributos 6Cuando un país gasta estructuralmente más de lo que ingresa, tiene dos opciones:

  1. Reducir sus gastos  o aumentar sus ingresos.
  2. Endeudarse, solicitando dinero a los mercados.

La primera opción implica un coste electoral directo, al tener que reducir el gasto en partidas muy relacionadas con el día a día del ciudadano (reducción de empleo público, de infraestructuras o en servicios como la educación o sanidad) o bien aumentar los ingresos (vía incremento de tributos, básicamente).

La segunda opción, pedir dinero, a corto plazo pasa desapercibida para los electores, que no son conscientes del coste futuro vía intereses que estamos generando. Al igual que en una familia, el endeudamiento del Estado tiene un coste financiero que sólo tiene sentido si es para inversiones o gastos cuya rentabilidad económico-social supera al coste de la deuda; y sí, me temo que los gestores políticos pocos cálculos de este tipo han hecho al aumentar la deuda subasta tras subasta.

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