
Entre 2020 y 2025, España ha vivido una oleada de Expedientes de Regulación de Empleo que ha sacudido sectores enteros y ha dejado a decenas de miles de trabajadores negociando su salida o resistiendo en los juzgados frente a algunas de las corporaciones más poderosas del planeta. No hablamos de empresas en quiebra ni de pymes que no aguantan el ciclo, sino de multinacionales con beneficios millonarios que al mismo tiempo han presentado EREs en sus filiales españolas alegando reestructuraciones globales, transformaciones digitales o ajustes de plantilla. La paradoja es tan llamativa que merece nombrarse sin rodeos: en varios de estos casos, los recortes en España se produjeron el mismo año en que la empresa matriz anunciaba cifras récord de ingresos a nivel mundial.
El dato que mejor resume la magnitud del fenómeno lo ofrece el Ministerio de Trabajo y Economía Social: solo en 2023, los procedimientos de regulación de empleo colectivos afectaron a más de 100.000 trabajadores en España, contando tanto los EREs extintivos como los de suspensión y reducción de jornada. Si ampliamos la ventana a los cinco años que van de 2020 a 2025, el volumen acumulado es histórico, impulsado primero por la pandemia, después por la inflación energética y más recientemente por la aceleración de la automatización y la inteligencia artificial. En ese contexto, las grandes multinacionales han protagonizado algunos de los expedientes más mediáticos, más voluminosos y, en ocasiones, más polémicos del periodo.
Metodología: Qué mide este ranking y con qué datos
Este ranking se ha elaborado a partir de los datos públicos disponibles en el Ministerio de Trabajo y Economía Social, los registros de la Estadística de Regulación de Empleo del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), las memorias de la Inspección de Trabajo y la cobertura hemerográfica de medios como El País, El Confidencial, Cinco Días y Expansión, que han documentado con detalle los principales expedientes del periodo. Se han considerado únicamente empresas de capital extranjero con presencia en España como filial o subsidiaria, y se ha priorizado el número de trabajadores afectados por EREs extintivos o de suspensión de carácter colectivo presentados entre enero de 2020 y mayo de 2025. Cuando ha habido varios expedientes de la misma compañía en distintos años, se ha sumado el total acumulado. Conviene aclarar que los datos del SEPE no siempre desglosan empresa por empresa en sus estadísticas agregadas, por lo que algunas cifras proceden de fuentes complementarias y se presentan como estimaciones documentadas. El ranking no implica juicio de valor sobre la legalidad de los procedimientos, la mayoría han seguido cauces legales, sino que refleja el impacto laboral medido en número de empleos afectados.
El ranking: Las multinacionales que más han recortado plantilla en españa
1. telefónica
Aunque su sede central está en Madrid, Telefónica opera como una multinacional de pleno derecho con capital disperso en todo el mundo y una estructura corporativa global que toma decisiones desde perspectivas que van más allá del mercado español. Entre 2021 y 2023, la operadora presentó sucesivos planes de ajuste que, según los datos recogidos por CCOO y UGT y confirmados por la propia empresa en sus comunicaciones a la CNMV, afectaron a más de 5.000 trabajadores en España en distintas oleadas. El ERE de 2021, negociado con los representantes de los trabajadores, fue el más voluminoso del sector de las telecomunicaciones en esa legislatura. La justificación oficial fue la transformación digital y la reducción de capas de gestión intermedia, aunque los críticos señalaron que se ejecutó en un contexto de beneficios operativos sostenidos. La compañía optó por bajas incentivadas para evitar conflictividad, lo que no impidió que el proceso generara un amplio debate sobre la responsabilidad social de las grandes corporaciones en el mercado laboral español.
2. vodafone españa
La filial española de la operadora británica ha protagonizado uno de los procesos de reestructuración más prolongados y duros del sector tecnológico en España. Desde 2020, Vodafone España ha ejecutado varios expedientes que, sumados, han afectado a más de 3.000 empleados según las cifras sindicales y la documentación aportada en los juzgados de lo social. El ERE de 2020, que coincidió con el inicio de la pandemia, fue especialmente controvertido porque la empresa lo presentó en plena vigencia del ERTE por COVID, lo que generó una batalla jurídica con los representantes de los trabajadores. En 2023 Vodafone anunció un nuevo plan de eficiencia global que volvió a impactar en su plantilla española, en un contexto de caída de ingresos en el mercado doméstico y presión de la competencia de MásMóvil y Orange. La compañía ha reducido su plantilla en España a menos de la mitad de lo que tenía hace una década.
3. glovo / delivery hero
El caso de Glovo merece una mención especial por su singularidad. Aunque la plataforma de reparto nació en Barcelona, su capital está mayoritariamente en manos de la alemana Delivery Hero desde 2022, lo que la convierte a efectos prácticos en una filial de una multinacional extranjera. Los ajustes de plantilla en las áreas corporativas, no en los repartidores, cuyo estatus laboral es objeto de un litigio aparte, han afectado a cientos de trabajadores en Madrid y Barcelona entre 2022 y 2024, coincidiendo con la presión de los inversores sobre la rentabilidad del sector de la economía de plataformas. Según las informaciones publicadas por El Confidencial y Cinco Días, los despidos colectivos en las oficinas centrales de Glovo en España superaron los 700 empleados en ese periodo, en un proceso que combinó bajas voluntarias con extinciones contractuales. El contexto es relevante: la empresa atravesó simultáneamente investigaciones de la Inspección de Trabajo por la clasificación laboral de sus riders, lo que añadió presión regulatoria a la presión financiera.
4. banco santander (operaciones en españa)
El Santander es otra entidad de capital disperso y estructura multinacional que ha ejecutado en España uno de los EREs más voluminosos del sector financiero en el periodo analizado. El expediente de 2021, pactado con los sindicatos, afectó a cerca de 3.572 trabajadores en España según los datos confirmados por la propia entidad y recogidos por la Asociación Española de Banca. La reestructuración se presentó como consecuencia de la aceleración de la digitalización bancaria y el cierre de oficinas físicas, un fenómeno que ha afectado a todo el sector pero que en el Santander alcanzó una escala especialmente significativa. El banco cerró más de 1.000 oficinas en España en ese mismo periodo, lo que da contexto a la magnitud del ajuste de plantilla. Aunque el proceso se resolvió con acuerdo sindical y condiciones de salida pactadas, supuso una transformación estructural del empleo bancario en España cuyos efectos todavía se notan en las provincias con mayor dependencia de la red de sucursales.
5. bbva
El segundo gran banco español por activos también figura entre los protagonistas de los EREs más importantes del quinquenio. BBVA ejecutó en 2021 un ERE que afectó a 2.935 trabajadores en España, según los datos publicados por el propio banco y recogidos por la Asociación Española de Banca y los medios especializados. Al igual que en el caso del Santander, la justificación fue la transformación digital y el cierre de oficinas, aunque los sindicatos cuestionaron que el ritmo de los recortes fuera desproporcionado respecto al proceso de adaptación tecnológica real. BBVA cerró en torno a 480 oficinas en España en 2021, lo que supuso una reducción significativa de su red comercial. El expediente se negoció durante meses con CCOO y UGT y se resolvió con un acuerdo que incluía prejubilaciones y bajas incentivadas, aunque no sin tensión en varias mesas de negociación provinciales.
6. caixabank (tras la fusión con bankia)
La fusión entre CaixaBank y Bankia, completada en 2021, generó el ERE más grande de la historia del sector bancario español: afectó a 6.452 trabajadores, según los datos oficiales de la propia entidad y las actas de negociación colectiva. Aunque CaixaBank es una empresa de capital mayoritariamente español, su estructura accionarial incluye fondos de inversión internacionales de primer nivel, BlackRock entre ellos, y opera con criterios propios de una corporación global. La inclusión en este ranking responde a ese carácter híbrido y a la magnitud del impacto. El ERE fue el resultado directo de la integración de dos redes bancarias solapadas, con miles de oficinas duplicadas en las mismas ciudades y municipios. El proceso se negoció durante meses y se resolvió priorizando las bajas voluntarias y las prejubilaciones, pero su escala lo convierte en el expediente con mayor número de afectados del periodo analizado en España, independientemente del sector.
7. amazon españa
El gigante del comercio electrónico estadounidense no ha presentado en España EREs de la magnitud de los bancarios, pero ha protagonizado varios procesos de ajuste en sus centros logísticos y en sus oficinas corporativas que, sumados, han afectado a cientos de trabajadores entre 2022 y 2024. Según las informaciones publicadas por elDiario.es y El País, Amazon ejecutó despidos colectivos en sus equipos de tecnología y gestión en España dentro de los recortes globales anunciados por la matriz en Seattle, que en 2022 y 2023 eliminó más de 27.000 puestos de trabajo en todo el mundo. En España el impacto fue más contenido pero no irrelevante: los representantes sindicales de los trabajadores de Amazon en Madrid y Barcelona documentaron decenas de extinciones contractuales en los equipos de desarrollo y soporte. La compañía no ha confirmado cifras oficiales desagregadas para España, lo que dificulta la cuantificación exacta.
8. ericsson españa
La multinacional sueca de telecomunicaciones ejecutó en España varios planes de reestructuración entre 2022 y 2024 que afectaron de forma significativa a su plantilla local. Según las informaciones publicadas por Expansión y confirmadas por fuentes sindicales, Ericsson redujo su plantilla en España en más de 400 trabajadores en ese periodo, dentro de un plan de ajuste global que la compañía anunció en respuesta a la caída de pedidos de infraestructura 5G por parte de los operadores. El caso de Ericsson ilustra un patrón recurrente en este ranking: la decisión de recortar se toma en la sede central, en este caso Estocolmo, y se traslada a las filiales locales con escaso margen de negociación real, más allá de las condiciones de salida. Los sindicatos españoles denunciaron que la empresa no cumplió los plazos de consulta previstos en el Estatuto de los Trabajadores, lo que derivó en varios procedimientos ante la Inspección de Trabajo.
9. indra
Indra, la empresa tecnológica de defensa y sistemas de información con participación del Estado español pero con estructura y operativa de multinacional, ha vivido varios ciclos de ajuste de plantilla en el periodo analizado. Los más relevantes se produjeron entre 2020 y 2022, cuando la compañía ejecutó un plan de eficiencia que afectó a varios cientos de trabajadores en sus divisiones de tecnología de la información en España. Según los datos publicados por Cinco Días y las actas de negociación colectiva accesibles a través del Ministerio de Trabajo, los expedientes de Indra en ese periodo afectaron a entre 400 y 600 empleados, con mayor concentración en sus centros de Madrid, Barcelona y Asturias. La empresa justificó los ajustes por la necesidad de reorientar su modelo de negocio hacia contratos de mayor valor añadido, en un contexto de competencia creciente con consultoras tecnológicas globales como Accenture o Capgemini.
10. nissan españa
El cierre de la planta de Nissan en Barcelona, completado en 2021, fue el ERE más mediático y socialmente impactante del periodo analizado. La multinacional japonesa anunció en mayo de 2020, en plena pandemia, el cierre definitivo de sus instalaciones en la Zona Franca de Barcelona, lo que supuso la extinción de más de 2.500 empleos directos y un impacto estimado de entre 15.000 y 20.000 empleos indirectos en la cadena de proveedores, según los cálculos de la Generalitat de Catalunya y los sindicatos. El caso Nissan concentró toda la atención política y mediática durante meses, generó movilizaciones masivas de los trabajadores y desencadenó un debate sobre la desindustrialización de Cataluña y la vulnerabilidad de la industria del automóvil española ante las decisiones de las matrices globales. La negociación del ERE fue especialmente dura y se prolongó durante meses, con el Gobierno central y la Generalitat intentando sin éxito encontrar un comprador alternativo para las instalaciones.
Patrones comunes: Qué tienen en común estas reestructuraciones
Si analizas los diez casos con cierta distancia, emergen varios patrones que van más allá de la casuística individual. El más evidente es la sincronía entre los recortes locales y las estrategias globales de las matrices. En la mayoría de los casos, la decisión de presentar un ERE en España no nació de una crisis específica de la filial española, sino de una directriz corporativa emanada de la sede central, Tokio, Estocolmo, Seattle o Londres, que se trasladó a todos los mercados con instrucciones de reducir costes en un porcentaje determinado. Esto tiene implicaciones prácticas importantes para los trabajadores: el margen de negociación real es limitado porque la decisión de fondo ya está tomada y lo que se negocia localmente son únicamente las condiciones de salida.
El segundo patrón relevante es la concentración temporal. Aunque el periodo analizado abarca cinco años, la mayor parte de los EREs de mayor envergadura se concentraron en dos ventanas: 2020-2021, impulsados por la pandemia y sus efectos económicos, y 2022-2024, marcados por la inflación energética, la subida de tipos de interés y la aceleración de la automatización. Esta concentración sugiere que los ciclos de reestructuración empresarial en España responden tanto a factores endógenos, costes laborales, regulación, productividad, como a shocks exógenos globales que las multinacionales aprovechan para ejecutar ajustes que en muchos casos llevaban años en los planes estratégicos. Dicho de otro modo: la crisis no crea los EREs, pero sí les da cobertura y acelera su ejecución.
El tercer elemento común es la brecha entre el discurso corporativo y la realidad financiera. En varios de los casos recogidos en este ranking, las empresas que presentaron EREs en España anunciaron simultáneamente resultados positivos o incluso récord a nivel global. Esto no significa necesariamente que los expedientes fueran injustificados desde el punto de vista legal, la normativa española permite los EREs por causas organizativas, productivas o tecnológicas, no solo económicas, pero sí plantea preguntas legítimas sobre la distribución del esfuerzo dentro de las corporaciones multinacionales y sobre si las filiales españolas cargan con un peso desproporcionado en los procesos de ajuste.
Lo que los datos no cuentan: El impacto real en los territorios
Detrás de cada número de afectados hay una realidad territorial que las estadísticas agregadas no capturan bien. El cierre de Nissan en Barcelona no fue solo un ERE de 2.500 personas: fue el desmantelamiento de un entramado industrial que tardó décadas en construirse y que difícilmente se reconstruye a corto plazo. Los ajustes en el sector bancario, aunque gestionados con acuerdos sindicales y condiciones de salida razonables, han acelerado la desertización financiera de municipios rurales y pequeñas ciudades donde la oficina bancaria era el único punto de acceso a servicios financieros presenciales. Los recortes en las telecomunicaciones han afectado especialmente a trabajadores de entre 45 y 55 años, con alta cualificación técnica pero con dificultades reales para reinsertarse en un mercado laboral que prima la juventud y la flexibilidad.
El impacto de los EREs de multinacionales en España en los últimos cinco años no se mide solo en puestos de trabajo perdidos, sino en capacidad industrial erosionada, en conocimiento técnico que emigra o se jubila anticipadamente y en comunidades que ven cómo sus grandes empleadores reducen su presencia sin que aparezca nada que los sustituya. Es un fenómeno que merece seguimiento riguroso, debate político serio y políticas activas de empleo que vayan más allá de los parches coyunturales. Si tienes experiencia directa con alguno de estos procesos o quieres compartir tu perspectiva como trabajador afectado o como representante sindical, los comentarios están abiertos: este tipo de datos cobra su verdadero sentido cuando se conecta con las historias reales que hay detrás.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos trabajadores afectaron los EREs en España en 2023?
Según el Ministerio de Trabajo y Economía Social, solo en 2023 los procedimientos de regulación de empleo colectivos afectaron a más de 100.000 trabajadores en España, sumando EREs extintivos, de suspensión y de reducción de jornada.
¿Cuántos trabajadores afectó el ERE de Telefónica en España?
Entre 2021 y 2023, Telefónica afectó a más de 5.000 trabajadores en España a través de sucesivos planes de ajuste. La compañía optó por bajas incentivadas para reducir la conflictividad laboral.
¿Por qué las multinacionales presentan EREs en España si tienen beneficios millonarios?
Las multinacionales suelen alegar reestructuraciones globales, transformación digital o ajustes de plantilla, aunque en varios casos los recortes en España coincidieron con cifras récord de ingresos de la empresa matriz a nivel mundial. Esta paradoja ha generado un amplio debate sobre la responsabilidad social corporativa.
¿Cuándo empezó la oleada de EREs de multinacionales en España?
La oleada comenzó en 2020, impulsada inicialmente por la pandemia. Posteriormente se intensificó por la inflación energética y, más recientemente, por la aceleración de la automatización y la inteligencia artificial, extendiéndose hasta 2025.
¿Es legal que una multinacional presente un ERE mientras tiene beneficios?
Sí, en España la ley no exige que una empresa esté en pérdidas para presentar un ERE; basta con acreditar causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. La mayoría de los expedientes recogidos en el ranking siguieron cauces legales, aunque muchos fueron cuestionados socialmente.
¿Qué diferencia hay entre un ERE extintivo y uno de suspensión?
Un ERE extintivo implica la extinción definitiva de los contratos de trabajo, es decir, despidos colectivos. Un ERE de suspensión interrumpe temporalmente los contratos sin extinguirlos, permitiendo a la empresa recuperar a los trabajadores cuando mejore su situación.