
En los últimos cinco años, España ha vivido una oleada de reestructuraciones empresariales que ha sacudido a decenas de miles de trabajadores. Detrás de muchos de esos procesos hay un denominador común: grandes multinacionales que, amparadas en cambios tecnológicos, reorganizaciones globales o caídas de rentabilidad, han recurrido al Expediente de Regulación de Empleo para ajustar sus plantillas en el mercado español. Solo en 2023, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, los EREs colectivos afectaron a más de 50.000 trabajadores en España, una cifra que no se veía desde los años más duros de la crisis financiera. El debate sobre quién lidera ese triste ranking no es baladí: tiene implicaciones directas sobre la estabilidad laboral, la negociación colectiva y la capacidad del Estado para proteger a los trabajadores afectados.
Lo que más llama la atención cuando se analizan los datos disponibles no es tanto el número bruto de despidos, sino la concentración de procesos en un puñado de grandes corporaciones con presencia global, empresas que en muchos casos presentaban beneficios récord a nivel mundial mientras negociaban salidas colectivas en sus filiales españolas. Ese contraste entre rentabilidad global y ajuste local es el hilo conductor de este ranking, porque entender qué empresas han liderado los EREs en España entre 2021 y 2025 no es solo un ejercicio de memoria histórica: es una radiografía del modelo laboral al que nos enfrentamos.
Metodología: Qué hemos medido y con qué datos
Este ranking se ha elaborado a partir de los datos públicos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, que publica estadísticas periódicas sobre expedientes de regulación de empleo colectivos, tanto de extinción como de suspensión. Se han complementado con las resoluciones de las autoridades laborales autonómicas, los registros del SEPE y la cobertura de medios como El País, El Confidencial, Cinco Días y Expansión, que han documentado en detalle los procesos más relevantes. El período analizado abarca desde enero de 2021 hasta diciembre de 2025, lo que permite capturar tanto los EREs vinculados a la pandemia como los de la fase de reestructuración postpandémica y la digitalización acelerada.
El criterio principal de ordenación es el número de trabajadores afectados por EREs de extinción (despidos colectivos definitivos), aunque también se mencionan los EREs de suspensión cuando han tenido especial relevancia o han derivado en extinciones. Conviene aclarar que no todos los EREs tienen el mismo impacto: uno que afecta a 500 trabajadores en una empresa de 600 empleados en España pesa de forma muy distinta al que afecta a 1.000 en una plantilla de 20.000. Por eso el ranking prioriza el impacto absoluto pero también contextualiza el relativo cuando los datos lo permiten. Cuando no hay cifras exactas, se indica expresamente con «según estimaciones» o «los datos disponibles apuntan a».
El ranking: Las 10 multinacionales con más eres en españa (2021-2025)
1. Telefónica encabeza este ranking con una claridad incómoda. La operadora española ha ejecutado varios procesos de reestructuración de gran calado en el período analizado, y el más relevante fue el ERE de 2023, que afectó a cerca de 3.400 empleados en España y se negoció en un contexto de transformación digital acelerada y presión sobre los márgenes del negocio tradicional de telecomunicaciones. Según informó Cinco Días, el acuerdo incluyó bajas incentivadas y prejubilaciones para trabajadores mayores de 53 años, lo que suavizó el impacto social pero no redujo la magnitud del ajuste. Telefónica argumentó la necesidad de adaptarse a un entorno de convergencia tecnológica, aunque los sindicatos señalaron que la empresa había registrado beneficios de más de 2.000 millones de euros en el ejercicio previo.
2. Banco Santander ha protagonizado uno de los procesos de reestructuración bancaria más sonados del quinquenio. En 2021, el banco presidido por Ana Botín cerró un ERE que afectó a aproximadamente 3.572 empleados en España, vinculado al cierre de oficinas y a la aceleración de la banca digital. El proceso fue especialmente duro en la negociación: los sindicatos denunciaron presiones para aceptar condiciones de salida y el proceso se alargó varios meses. El contexto era el de una banca española que, tras la pandemia, aceleró su digitalización y redujo su red de sucursales a un ritmo muy elevado. El Banco de España documentó en sus informes anuales cómo el sector financiero perdió más de 20.000 empleos entre 2020 y 2023, y el Santander fue uno de los protagonistas principales de ese proceso.
3. BBVA siguió una senda paralela a la de su rival. En 2021, el banco bilbaíno cerró un ERE que afectó a alrededor de 2.935 trabajadores en España, también ligado al cierre de oficinas y a la digitalización de sus servicios. El proceso se negoció en plena pandemia, lo que añadió complejidad a las conversaciones con los representantes sindicales. BBVA justificó el ajuste en la necesidad de competir con las fintech y los neobancos, aunque el banco registraba beneficios crecientes a nivel global. La coincidencia temporal entre el ERE de Santander y el de BBVA generó un debate público sobre si el sector bancario aprovechó el contexto pandémico para acelerar reestructuraciones que llevaban años en el cajón.
4. Airbus representa el caso más llamativo del sector industrial. La multinacional aeronáutica franco-alemana anunció en 2020 un plan de reestructuración global que afectó a unos 15.000 empleos en todo el mundo, y España, con plantas en Getafe, Illescas y Sevilla, absorbió una parte significativa del impacto. Los datos disponibles apuntan a que entre 2021 y 2022 se ejecutaron salidas de entre 900 y 1.100 trabajadores en las filiales españolas, aunque parte del ajuste se canalizó a través de ERTE previos. El sector aeronáutico fue uno de los más golpeados por la pandemia, lo que en este caso sí establece una relación causal directa entre la crisis del tráfico aéreo y la necesidad de ajuste de plantilla, a diferencia de otros sectores donde los EREs se produjeron en contextos de rentabilidad positiva.
5. Vodafone España ha protagonizado una de las historias de declive más acusadas del sector telco en España. La filial española de la operadora británica ejecutó varios EREs en el período analizado, con especial intensidad entre 2022 y 2024, afectando según estimaciones a más de 1.200 trabajadores. La pérdida de cuota de mercado frente a Movistar y Orange, la presión de los operadores virtuales y los problemas de rentabilidad estructural de la filial española llevaron a la empresa a una espiral de reestructuraciones que culminó con la venta de su negocio en España a Zegona Communications en 2024. Es un caso representativo de cómo los EREs no siempre son una herramienta de adaptación, sino a veces el síntoma de un problema competitivo más profundo.
6. Glovo / Delivery Hero merece una mención especial, aunque su caso es atípico en este ranking. La plataforma de reparto, participada por la alemana Delivery Hero, ejecutó en 2022 un ERE que afectó a cerca de 250 trabajadores de su plantilla de empleados directos en España, no repartidores sino personal de oficina y tecnología, como parte de una reestructuración global. El proceso coincidió con la entrada en vigor de la Ley Rider, que obligó a las plataformas a reconocer como asalariados a sus repartidores y transformó radicalmente el modelo de negocio. Aunque el número absoluto de afectados es menor que en otros casos del ranking, su relevancia es alta: ilustra cómo los cambios regulatorios pueden desencadenar reestructuraciones en el núcleo organizativo de las empresas de la economía de plataformas.
7. Ericsson España es otro ejemplo del ajuste en el sector tecnológico. La multinacional sueca ejecutó entre 2022 y 2023 un proceso de reducción de plantilla en España que, según los datos disponibles, afectó a varios centenares de trabajadores, con estimaciones sindicales de entre 300 y 500 empleos, en el marco de un plan de reestructuración global para reducir costes ante la caída de pedidos en el despliegue de redes 5G. El caso de Ericsson es representativo de una tendencia más amplia: las empresas tecnológicas que se beneficiaron del boom de inversión en infraestructuras digitales durante la pandemia empezaron a ajustar plantillas cuando ese ciclo de inversión se moderó.
8. Nissan representa el cierre más traumático del período analizado. La multinacional japonesa anunció en 2020 el cierre definitivo de su planta en Barcelona, un proceso que se materializó en 2021 y que afectó directamente a cerca de 2.800 trabajadores de la planta, además de miles más en la cadena de proveedores. Aunque técnicamente el cierre de Nissan va más allá de un ERE convencional, ya que implicó el cese total de la actividad productiva en España, su inclusión en este ranking está justificada por el impacto laboral y por ser el proceso de regulación de empleo con mayor repercusión social y territorial del período. La negociación del plan de reindustrialización de la Zona Franca de Barcelona se convirtió en un asunto de Estado, con implicaciones que todavía hoy están en proceso de resolución.
9. Indra es la gran empresa tecnológica española con mayor presencia en este ranking. La compañía de tecnología y defensa ejecutó entre 2021 y 2022 un ERE que afectó a cerca de 1.800 trabajadores, en el marco de una reorganización interna y de integración de su filial Minsait. El proceso generó una fuerte conflictividad laboral, con huelgas y movilizaciones de amplia repercusión mediática. La particularidad del caso de Indra es que se trata de una empresa con participación pública, ya que la SEPI controla alrededor del 18% de su capital, lo que añadió una dimensión política al debate sobre la gestión del ERE y sobre el papel del Estado como accionista en procesos de reestructuración.
10. Amazon España cierra este ranking con un perfil diferente al resto. La filial española del gigante del comercio electrónico no ha protagonizado un único ERE de gran dimensión, sino varios procesos de ajuste en distintas categorías de trabajadores, especialmente en perfiles tecnológicos y de gestión, en línea con la oleada de despidos que Amazon ejecutó globalmente entre 2022 y 2023, más de 27.000 empleos en todo el mundo según la propia compañía. En España, los datos disponibles apuntan a que los ajustes afectaron a varios centenares de trabajadores de oficina, aunque la opacidad informativa de la compañía dificulta la cuantificación precisa. Amazon es el caso más representativo de cómo las grandes tecnológicas globales gestionan sus reestructuraciones con una comunicación mínima y una presión máxima sobre los plazos de negociación.
Qué tienen en común las empresas de este ranking
Más allá de los sectores, banca, telco, tecnología, industria, logística, hay patrones estructurales que se repiten en prácticamente todos los casos. El más evidente es que la digitalización aparece como justificación principal o secundaria del ajuste de plantilla en la mayoría de los EREs analizados. Esto no significa que la digitalización cause necesariamente despidos, la relación es más compleja, pero sí que las empresas la utilizan como argumento legitimador en las negociaciones con los representantes de los trabajadores y con la administración laboral. El problema es que, en muchos casos, esa transformación digital se traduce en beneficios crecientes para el accionista sin que esos beneficios lleguen a los trabajadores que quedan en la empresa.
Otro patrón que se repite es la concentración geográfica del impacto. Los EREs de las multinacionales tienden a afectar de forma desproporcionada a determinados territorios: el área metropolitana de Madrid y Barcelona concentran la mayor parte de los empleos afectados, pero hay casos, como Nissan en la Zona Franca o Airbus en Sevilla y Getafe, donde el impacto territorial es especialmente severo porque la empresa es uno de los principales empleadores de la zona. Cuando una multinacional cierra o reduce drásticamente su presencia en un territorio concreto, el efecto multiplicador sobre los proveedores locales y la economía comarcal puede triplicar o cuadruplicar el impacto directo del ERE.
El patrón quizás más incómodo de señalar es la asimetría entre rentabilidad global y ajuste local. En varios de los casos documentados, Telefónica, Santander, BBVA, Amazon, los EREs en España se produjeron en ejercicios en los que las matrices globales registraban beneficios récord o muy elevados. Esto no implica automáticamente que los EREs fueran injustificados desde una perspectiva empresarial, la rentabilidad de una filial puede diferir de la del grupo, pero sí plantea preguntas legítimas sobre la distribución del valor generado y sobre los límites de la responsabilidad social corporativa cuando se trata de decisiones de empleo.
El marco legal y sus límites: Qué protege al trabajador y qué no
España cuenta con uno de los marcos de protección laboral más desarrollados de Europa en materia de despidos colectivos. El artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores exige que los EREs que afecten a más de un determinado número de trabajadores, en función del tamaño de la plantilla, se negocien durante un período de consultas con los representantes sindicales y bajo la supervisión de la autoridad laboral competente. La reforma laboral de 2021 introdujo cambios que reforzaron la primacía de los convenios colectivos sectoriales sobre los de empresa, lo que en teoría dificulta que las empresas utilicen los EREs para degradar condiciones laborales. En la práctica, las multinacionales con mayor capacidad jurídica y financiera siguen teniendo ventaja negociadora sobre los representantes de los trabajadores, sobre todo en procesos que se gestionan simultáneamente en varios países.
El SEPE y las comunidades autónomas juegan un papel clave en la gestión de las consecuencias de los EREs, tanto a través de las prestaciones por desempleo como de los programas de recolocación y formación. Los expertos en mercado laboral señalan, sin embargo, que la eficacia de esos programas varía mucho según el perfil del trabajador afectado: los mayores de 55 años con baja cualificación digital son los que tienen más dificultades para reincorporarse al mercado laboral tras un despido colectivo, y son también los que más abundan en los EREs de la banca y las telecomunicaciones tradicionales.
Lo que este ranking revela es que los EREs de las grandes multinacionales en España no son fenómenos aislados ni azarosos: responden a lógicas globales de reducción de costes y reorganización productiva que tienen consecuencias muy concretas sobre trabajadores, familias y territorios. Saber qué empresas lideran ese proceso, en qué sectores se concentra y qué patrones se repiten es el punto de partida para un debate informado sobre cómo queremos que funcione el mercado laboral en España. El marco legal actual, sus límites y sus posibles mejoras, es precisamente lo que está en juego en ese debate.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos trabajadores afectaron los EREs colectivos en España en 2023?
Según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, los EREs colectivos afectaron a más de 50.000 trabajadores en España en 2023. Es una cifra que no se veía desde los años más duros de la crisis financiera.
¿Qué multinacional ha presentado más EREs en España en los últimos años?
Telefónica encabeza el ranking con el proceso más relevante del período: un ERE en 2023 que afectó a cerca de 3.400 empleados en España. El ajuste se negoció en un contexto de transformación digital y presión sobre los márgenes del negocio tradicional de telecomunicaciones.
¿Cuándo presentó Telefónica su último gran ERE en España?
Telefónica ejecutó su ERE más relevante del período en 2023, afectando a cerca de 3.400 empleados. El acuerdo incluyó bajas incentivadas y prejubilaciones para trabajadores mayores de 53 años.
¿Una empresa puede presentar un ERE aunque tenga beneficios?
Sí, y es uno de los aspectos más controvertidos del sistema. Varias multinacionales del ranking, como Telefónica, negociaron EREs mientras registraban beneficios récord a nivel global, lo que generó un fuerte rechazo sindical y un debate sobre la regulación de estos procesos.
¿Qué diferencia hay entre un ERE de extinción y uno de suspensión?
Un ERE de extinción implica despidos colectivos definitivos, mientras que uno de suspensión supone una interrupción temporal de los contratos, similar a un ERTE. Este ranking prioriza los EREs de extinción por su mayor impacto permanente sobre los trabajadores, aunque también menciona los de suspensión cuando han derivado en extinciones.
¿Qué datos se han usado para elaborar el ranking de multinacionales con más EREs?
El ranking se elaboró con datos públicos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, resoluciones de autoridades laborales autonómicas, registros del SEPE y cobertura de medios especializados como El País, Cinco Días y Expansión. El período analizado abarca desde enero de 2021 hasta diciembre de 2025.