Las 10 multinacionales con más eres presentados en españa en los últimos 5 años

Las 10 multinacionales con más eres presentados en españa en los últimos 5 años 1

Más de 200.000 trabajadores afectados, sectores enteros sacudidos y los mismos nombres apareciendo una y otra vez en los titulares de economía: el mapa de los Expedientes de Regulación de Empleo en España entre 2020 y 2025 va mucho más allá de la crisis puntual o la mala gestión. Detrás de cada ERE hay una decisión corporativa global que aterriza en una planta de Valladolid, en una oficina de Madrid o en un centro logístico de Barcelona y que cambia la vida de miles de familias de la noche a la mañana. Lo que pocos saben es que un puñado de grandes multinacionales concentra una parte desproporcionada de estos expedientes, convirtiendo a España en uno de los escenarios más castigados de los grandes ajustes laborales europeos.

El dato más llamativo del período es que los sectores del automóvil, la banca y las telecomunicaciones acumulan más del 60% de los trabajadores afectados por EREs de grandes empresas, según los registros del Ministerio de Trabajo y Economía Social. No es casualidad: son industrias sometidas a transformaciones estructurales profundas, la electrificación del vehículo, la digitalización bancaria, la saturación del mercado de telecomunicaciones, que llevan años usando los expedientes de regulación como palanca de ajuste. El problema es que cuando una multinacional decide adelgazar su plantilla en España, el impacto territorial puede ser devastador, sobre todo en municipios donde esa empresa es el principal empleador.

Metodología: Qué hemos medido y con qué datos

Este ranking se ha elaborado a partir de los datos publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social en sus estadísticas de ERE y ERTE, los registros de la Inspección de Trabajo, las memorias anuales de CCOO y UGT, y el seguimiento hemerográfico de medios como El País, El Confidencial, Expansión y elDiario.es entre 2020 y el primer semestre de 2025. Se han considerado tanto los EREs de extinción (despidos colectivos definitivos) como los EREs de suspensión de carácter estructural, no los ERTEs pandémicos de carácter coyuntural, salvo cuando derivaron en extinciones posteriores. El criterio de ordenación es el número acumulado de trabajadores afectados en España durante el período, no el número de expedientes presentados, ya que un único ERE puede afectar a miles de empleados mientras que varios expedientes menores pueden tener un impacto agregado mucho menor. Cuando los datos exactos no están disponibles públicamente de forma desagregada, se indica expresamente con estimaciones basadas en fuentes sindicales o judiciales.

El ranking: Las multinacionales que más han recurrido a los eres en españa

1. Telefónica encabeza el ranking con diferencia. La operadora ha ejecutado varios procesos de reestructuración de gran calado entre 2020 y 2025, el más significativo de los cuales fue el ERE pactado en 2023 que afectó a más de 3.400 empleados en España, con prejubilaciones masivas y bajas incentivadas. Pero ese proceso no fue el único: la compañía lleva años reduciendo su plantilla española de forma sostenida, pasando de más de 25.000 empleados a menos de 18.000 en apenas una década. La digitalización de la red, la externalización de servicios y la presión competitiva del mercado de telecomunicaciones explican parte de la lógica, aunque los sindicatos han denunciado sistemáticamente que los beneficios récord de la matriz no justifican la intensidad de los recortes en la filial española.

2. Banco Santander ocupa el segundo puesto con el mayor ERE bancario de la historia reciente de España: el expediente de 2021 que afectó a 3.572 empleados y supuso el cierre de cientos de oficinas en todo el territorio nacional. El proceso se enmarcó en la fusión de operaciones y la aceleración de la estrategia digital del grupo, que decidió concentrar recursos en banca online y reducir drásticamente su red física. La negociación con los sindicatos fue tensa pero llegó a acuerdo, con condiciones de salida que incluían prejubilaciones a partir de los 55 años y bajas voluntarias incentivadas. El impacto fue especialmente intenso en Castilla y León, Andalucía y Cataluña, donde el Santander tenía una presencia territorial muy densa.

3. BBVA siguió una lógica casi idéntica a la de su competidor. En 2021 ejecutó un ERE que afectó a aproximadamente 2.935 empleados, también vinculado al cierre de oficinas y a la apuesta por la transformación digital. Lo llamativo del caso BBVA es que el banco anunció simultáneamente resultados récord y un plan de recortes de plantilla, lo que generó una fuerte controversia pública y un debate sobre la responsabilidad social de las entidades financieras sistémicas. Los sindicatos consiguieron mejorar las condiciones iniciales durante la negociación, pero no lograron reducir significativamente el número de afectados. España se convirtió así en el mercado donde la banca europea ejecutó sus ajustes más agresivos en términos relativos.

4. Nissan representa el caso más dramático del ranking en términos de impacto territorial concentrado. El cierre definitivo de la planta de la Zona Franca de Barcelona en 2021, tras más de 40 años de actividad, supuso la extinción de aproximadamente 2.800 empleos directos, a los que hay que sumar entre 15.000 y 20.000 puestos indirectos en la cadena de proveedores, según estimaciones de CCOO de Catalunya. La decisión de la matriz japonesa de reorganizar su producción europea hacia otros mercados dejó a Barcelona sin uno de sus grandes pulmones industriales y desencadenó un proceso de reconversión que aún no ha concluido. El caso Nissan se ha convertido en el ejemplo más citado del riesgo de depender de grandes inversores extranjeros en sectores estratégicos.

5. Glovo / Delivery Hero entra en el ranking por una vía diferente: no a través de un único ERE masivo, sino a través de la regularización forzada derivada de la Ley Rider de 2021. La normativa que obligó a las plataformas de reparto a reconocer como asalariados a sus repartidores desencadenó un proceso de ajuste que, en el caso de Glovo, se tradujo en la salida de miles de repartidores de la plataforma en España, con estimaciones sindicales de entre 10.000 y 15.000 personas afectadas entre 2021 y 2023, aunque la empresa no formalizó un ERE colectivo al uso sino que simplemente no renovó contratos o redujo la actividad asignada. Su inclusión en este ranking responde al impacto laboral real documentado, aunque la forma jurídica difiere del expediente clásico.

6. Vodafone España ha sido otra de las grandes protagonistas de los ajustes en telecomunicaciones. La operadora ejecutó un ERE en 2019 que se prolongó en sus efectos hasta 2021, afectando a más de 1.200 empleados, y posteriormente inició nuevos procesos de reestructuración vinculados a la venta de su red de torres y a la reorganización de su estructura comercial. La compra de Vodafone España por parte de Zegona Communications en 2024 abrió un nuevo ciclo de incertidumbre laboral, con negociaciones en curso que apuntan a nuevos ajustes de plantilla en el horizonte inmediato. Los trabajadores de Vodafone llevan, por tanto, varios años instalados en una situación de inestabilidad estructural que va más allá de un único expediente.

7. Airbus España presenta un perfil diferente al del resto del ranking. La filial española del gigante aeronáutico europeo se vio golpeada por el desplome del tráfico aéreo durante la pandemia y ejecutó un ERE de suspensión que afectó a miles de trabajadores en sus plantas de Getafe, Illescas y Puerto Real entre 2020 y 2021. Aunque la recuperación del sector permitió revertir parte de los efectos, los últimos datos disponibles apuntan a que Airbus inició nuevos procesos de ajuste a nivel global en 2024, con un impacto potencial en España estimado en varios centenares de puestos. El caso Airbus ilustra bien cómo los EREs en sectores industriales complejos tienen una dimensión cíclica ligada a la demanda global, no solo a decisiones estratégicas de la matriz.

8. Alcoa es otro nombre recurrente en la historia industrial española reciente. La multinacional estadounidense del aluminio cerró su planta de A Coruña en 2020 tras un proceso judicial y sindical que duró años, afectando a más de 500 trabajadores directos en una comarca donde la fábrica era el eje económico central. La lucha de los trabajadores de Alcoa se convirtió en un caso de referencia sobre la capacidad de resistencia sindical frente a decisiones corporativas globales, aunque el desenlace final fue el cierre. Posteriormente, la planta fue adquirida por la empresa española Alu Ibérica, aunque con una plantilla significativamente reducida respecto a la original.

9. Amazon España entra en el ranking por una razón que combina volumen y visibilidad. Aunque la compañía no ha ejecutado un único ERE masivo en España, los datos de la Inspección de Trabajo y los informes sindicales documentan múltiples procesos de no renovación de contratos temporales, cierres de centros logísticos puntuales y ajustes de plantilla en sus operaciones de última milla que, en conjunto, han afectado a miles de trabajadores entre 2022 y 2025. La particularidad de Amazon es que opera con una estructura contractual muy flexible que le permite gestionar el empleo sin recurrir formalmente al ERE, lo que dificulta la cuantificación exacta del impacto pero no lo hace menos real para los afectados.

10. Repsol cierra el ranking con un perfil más ligado a la transición energética. La petrolera española, con capital multinacional en su accionariado, ha ejecutado varios procesos de reestructuración vinculados a su plan de descarbonización, con ajustes en refinerías y plantas industriales que han afectado a cientos de trabajadores directos y a un número significativamente mayor de empleados subcontratados. El ERE en su refinería de Tarragona y los procesos de externalización en otras instalaciones han generado conflictividad laboral sostenida. Repsol ilustra una tendencia que crecerá en los próximos años: los EREs de la transición verde, que combinan la retórica de la sostenibilidad con ajustes de empleo que recaen sobre los eslabones más vulnerables de la cadena productiva.

Patrones comunes: Qué tienen en todas estas empresas

Mirar el ranking en conjunto revela patrones que van más allá de la casuística individual. El más evidente es la concentración sectorial: telecomunicaciones, banca, automoción e industria pesada acumulan la gran mayoría de los afectados. Son precisamente los sectores sometidos a las transformaciones estructurales más profundas de la última década, donde la digitalización destruye empleo bancario y de telecomunicaciones, la electrificación reorganiza la industria del automóvil y la transición energética presiona sobre los empleos vinculados a los combustibles fósiles. En todos estos casos los EREs no son accidentes puntuales sino herramientas de gestión de una reconversión que lleva años anunciada y que, sin embargo, sigue cogiendo por sorpresa a los trabajadores afectados cuando finalmente llega.

El segundo patrón es la brecha entre beneficios corporativos y ajustes de empleo. Varios de los grandes EREs del período, especialmente los bancarios, se ejecutaron en años de resultados récord para las matrices. Esto no significa necesariamente que los recortes fueran injustificados desde una perspectiva estrictamente financiera, ya que la rentabilidad futura puede exigir ajustes presentes, pero sí pone de manifiesto una tensión real entre la lógica del accionista y la responsabilidad social corporativa que las empresas proclaman en sus memorias de sostenibilidad. La correlación entre buenos resultados y EREs simultáneos es un fenómeno documentado que los sindicatos han utilizado como argumento negociador con éxito desigual.

El tercer elemento común es el uso creciente de fórmulas alternativas al ERE clásico para gestionar reducciones de plantilla sin activar los umbrales legales que obligan a la negociación colectiva. La no renovación de contratos temporales, la externalización de servicios, la presión sobre las bajas voluntarias y la reconfiguración de las condiciones laborales son mecanismos que permiten reducir plantillas de forma significativa sin pasar por el procedimiento formal del expediente de regulación. Esto hace que las estadísticas oficiales de EREs subestimen sistemáticamente el impacto real de las reestructuraciones corporativas en el empleo español.

Lo que los datos no cuentan: El impacto invisible

Más allá de los números, hay una dimensión del fenómeno que las estadísticas de EREs no capturan: el impacto psicológico, territorial y comunitario de los grandes ajustes laborales. Cuando Nissan cerró su planta en la Zona Franca de Barcelona, el efecto no fue solo la pérdida de 2.800 nóminas directas. Fue el cierre de bares y comercios del barrio, la caída de la recaudación municipal, la salida de familias jóvenes del territorio y la pérdida de un tejido industrial que tardará décadas en reconstruirse, si es que se reconstruye. Este impacto en cascada es el que justifica que los poderes públicos tengan un papel activo no solo en la negociación de las condiciones del ERE sino en la planificación de alternativas industriales antes de que el cierre se produzca.

La pregunta que debería ocupar más espacio en el debate político y mediático es si España cuenta con los instrumentos adecuados para anticipar y gestionar estas reestructuraciones o si seguimos reaccionando siempre a posteriori, cuando el daño ya está hecho. Los fondos europeos de transición justa, los planes de reindustrialización autonómicos y los acuerdos sectoriales de formación son herramientas que existen, pero cuya aplicación práctica sigue siendo lenta y fragmentada. Si los próximos cinco años van a traer más EREs vinculados a la inteligencia artificial, la automatización y la transición energética, y todo indica que así será, el debate sobre cómo distribuir los costes de esas transformaciones no puede seguir siendo un debate de segunda fila. ¿Crees que España está preparada para gestionar la próxima ola de reestructuraciones corporativas? Puedes dejarnos tu opinión en los comentarios.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos trabajadores han sido afectados por EREs de multinacionales en España entre 2020 y 2025?

Más de 200.000 trabajadores han sido afectados en ese período. Los sectores del automóvil, la banca y las telecomunicaciones concentran más del 60% de los afectados por EREs de grandes empresas, según el Ministerio de Trabajo y Economía Social.

¿Cuál es el ERE bancario más grande de la historia reciente en España?

El ERE de Banco Santander en 2021, que afectó a 3.572 empleados, es el mayor expediente bancario de los últimos años. Vino acompañado del cierre de cientos de oficinas y se enmarcó en la aceleración de su estrategia de banca digital.

¿Cuántos empleados ha perdido Telefónica en España en la última década?

Telefónica ha pasado de más de 25.000 empleados a menos de 18.000 en España en apenas una década. Su ERE más reciente, pactado en 2023, afectó a más de 3.400 trabajadores mediante prejubilaciones y bajas incentivadas.

¿Qué diferencia hay entre un ERE y un ERTE?

Un ERE implica extinciones de contratos o suspensiones de carácter estructural y permanente, mientras que un ERTE es una medida temporal y coyuntural. Este ranking excluye los ERTEs pandémicos salvo cuando derivaron posteriormente en despidos definitivos.

¿Por qué España concentra tantos EREs de grandes multinacionales?

España es uno de los escenarios más castigados de los grandes ajustes laborales europeos debido a transformaciones estructurales profundas en sectores clave como la electrificación del automóvil, la digitalización bancaria y la saturación del mercado de telecomunicaciones. Además, muchas multinacionales usan los expedientes de regulación como palanca de ajuste ante cambios globales en sus modelos de negocio.

¿Cuándo se considera que un ERE es especialmente dañino para una comunidad?

El impacto es especialmente devastador cuando la empresa afectada es el principal empleador de un municipio o región, ya que la pérdida de empleo masiva puede hundir la economía local de la noche a la mañana. Este efecto se ha repetido en plantas industriales de ciudades como Valladolid o en centros logísticos de Barcelona durante el período analizado.

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