
Más de 200.000 trabajadores españoles han sido afectados por Expedientes de Regulación de Empleo en los últimos cinco años, según los datos acumulados del Ministerio de Trabajo y Economía Social. No hablamos de pequeñas empresas ahogadas por la deuda, sino de multinacionales con beneficios millonarios que anunciaban reestructuraciones globales mientras sus cuentas de resultados seguían en positivo. Eso es lo que más indigna al trabajador medio español: ver cómo una empresa que gana miles de millones en todo el mundo presenta un ERE en su filial española argumentando «razones productivas» o «reorganización estructural», y lo hace de forma completamente legal.
El período entre 2021 y 2025 ha sido especialmente turbulento en el mercado laboral español. La salida de la pandemia, la aceleración de la digitalización, la irrupción de la inteligencia artificial en los procesos productivos y la presión inflacionaria confluyeron en un ciclo de reestructuraciones sin parangón en la historia reciente del país. Las grandes multinacionales aprovecharon ese contexto para rediseñar sus plantillas en España, a menudo con la vista puesta en trasladar empleos a países con menores costes laborales o en sustituir perfiles humanos por soluciones tecnológicas, dejando a miles de familias afectadas y reabriendo el debate sobre los límites del poder corporativo frente a los derechos laborales.
Metodología: Cómo se ha elaborado este ranking
Este ranking se ha elaborado a partir de los datos públicos disponibles en el Ministerio de Trabajo y Economía Social, las estadísticas de EREs publicadas por la Estadística de Regulación de Empleo, los registros de la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos y la cobertura periodística de medios como El País, El Confidencial, Cinco Días y Expansión. Se han tenido en cuenta tanto los EREs de extinción (despido colectivo) como los de suspensión (ERTE de carácter estructural, no los vinculados a la COVID-19 de 2020, que quedan fuera del período analizado) y los de reducción de jornada cuando han implicado recortes significativos de plantilla. El criterio de ordenación principal es el número de trabajadores afectados de forma acumulada en el período 2021-2025, complementado con el número de expedientes presentados. Donde no existe un dato oficial desagregado por empresa, se indica expresamente y se recurre a estimaciones basadas en fuentes periodísticas contrastadas.
El ranking de las multinacionales con más eres en españa (2021-2025)
1. Telefónica. La operadora española encabeza cualquier análisis de reestructuraciones del último lustro. Solo entre 2023 y 2024 puso en marcha un plan de bajas incentivadas y un ERE que afectó a más de 3.400 empleados, según datos confirmados por la propia compañía y recogidos por Cinco Días. Sumado a los ajustes de 2021 y 2022, el total de trabajadores afectados por procesos de regulación en el período supera los 5.000. La justificación oficial ha sido siempre la misma: transformación digital, reducción de la red de cobre y adaptación a un mercado de telecomunicaciones en contracción. Lo que no siempre se menciona es que Telefónica obtuvo beneficios netos de más de 1.700 millones de euros en 2023 a nivel global.
2. Banco Santander. El mayor banco español por capitalización bursátil lleva años protagonizando expedientes de regulación en el sector financiero. Entre 2021 y 2023 ejecutó sucesivos planes de prejubilaciones y cierres de oficinas que, según datos de UGT y la cobertura de El Confidencial, afectaron a más de 3.900 empleados en España. El cierre masivo de sucursales ha sido el argumento recurrente, pero los sindicatos han señalado repetidamente que la digitalización se ha usado como coartada para reducir costes laborales sin reinvertir en nuevos perfiles tecnológicos dentro de la propia plantilla.
3. BBVA. El segundo gran banco español cerró en 2021 un ERE histórico que afectó a 2.935 trabajadores, el mayor despido colectivo en la historia de la entidad en España, resultado de la fusión frustrada con Sabadell y de la aceleración del cierre de oficinas. Según datos del Banco de España, el sector bancario ha reducido su red de sucursales en más de un 40% en la última década, y BBVA ha sido uno de los actores más activos en ese proceso. En 2024, con la opa hostil sobre el Banco Sabadell en marcha, los sindicatos alertaron de que una fusión exitosa podría generar un nuevo ERE de dimensiones aún mayores.
4. Vodafone España. La filial española de la operadora británica ha sido uno de los casos más mediáticos del período. En 2023 anunció un ERE que afectaba a 1.197 trabajadores, prácticamente el 50% de su plantilla en España en aquel momento, según datos recogidos por El País y confirmados por el Ministerio de Trabajo. La operadora argumentó la caída de ingresos y la presión competitiva de las operadoras de bajo coste, aunque los sindicatos denunciaron que la medida respondía más a una estrategia de optimización global que a una crisis real de la filial española. La venta parcial a Zegona Communications añadía un componente de incertidumbre corporativa al proceso.
5. Glovo / Delivery Hero. El sector de la economía de plataformas protagonizó uno de los debates laborales más intensos del período. El caso de Glovo es peculiar: su reestructuración no se articuló siempre a través de EREs formales, sino mediante la reconfiguración de su modelo de negocio tras la aprobación de la Ley Rider en 2021. Aun así, los procesos de regulación que afectaron a su personal interno (no a los repartidores autónomos) entre 2022 y 2024 alcanzaron a varios centenares de empleados en sus oficinas españolas, según estimaciones de elDiario.es. Su matriz alemana, Delivery Hero, anunció en 2024 recortes globales de plantilla que impactaron directamente en la estructura española.
6. IBM España. La multinacional tecnológica estadounidense lleva años en un proceso de transformación global que se ha traducido en sucesivos EREs en su filial española. Entre 2021 y 2025 ejecutó al menos tres procesos de regulación de empleo que, según fuentes sindicales citadas por Expansión, afectaron a más de 1.500 trabajadores en total. La compañía ha argumentado en cada caso la necesidad de pivotar hacia servicios de nube e inteligencia artificial, eliminando perfiles vinculados a la informática tradicional, un patrón que se repite en toda Europa y que convierte a IBM en un caso de estudio sobre cómo la reconversión tecnológica golpea de forma desproporcionada a los trabajadores de mayor edad y experiencia.
7. Ericsson España. La multinacional sueca de telecomunicaciones ejecutó en España parte de sus recortes globales anunciados entre 2022 y 2024, que a nivel mundial afectaron a más de 8.500 empleados. En España, los procesos de regulación vinculados a esas reestructuraciones afectaron a varios centenares de trabajadores, según datos recogidos por Cinco Días, en un contexto de caída de pedidos de equipamiento 5G y reducción de inversiones por parte de los operadores europeos. Ericsson ilustra con claridad cómo las decisiones tomadas en las sedes centrales de las multinacionales impactan de forma directa e inmediata en las filiales locales, sin que los trabajadores españoles tengan capacidad real de influir en ellas.
8. Indra. La empresa tecnológica española con fuerte presencia internacional protagonizó varios procesos de regulación de empleo en el período analizado. En 2022 cerró un ERE que afectó a más de 1.700 trabajadores, en el marco de una profunda reestructuración corporativa que incluyó la separación de su división de IT (Minsait) y la reorientación hacia el negocio de defensa y transporte. El proceso generó una fuerte conflictividad sindical y estuvo marcado por la entrada del Estado español, a través de la SEPI, como accionista de referencia, lo que añadió una dimensión política poco habitual en este tipo de expedientes.
9. Nissan España. El cierre de la planta de Barcelona en 2021 fue uno de los golpes más duros para la industria española del período. Aunque técnicamente el proceso se inició antes, su ejecución definitiva, con el despido de más de 2.500 trabajadores directos y el impacto sobre miles de empleos indirectos en la cadena de proveedores, se completó en 2021. Nissan argumentó la reestructuración global de su alianza con Renault y Mitsubishi, pero el cierre de una planta que había sido rentable durante décadas generó una enorme controversia política y sindical. El caso se ha convertido en símbolo de la vulnerabilidad de la industria española ante las decisiones estratégicas de las matrices extranjeras.
10. Alcoa España. La multinacional estadounidense del aluminio ha protagonizado uno de los conflictos laborales más prolongados e intensos del período en España. Sus plantas en Avilés y A Coruña han sido objeto de sucesivos procesos de regulación desde 2019, con expedientes que se han extendido y renovado a lo largo del período analizado. Según datos del Ministerio de Industria y los sindicatos CC.OO. y UGT, los trabajadores afectados por las distintas fases de regulación superan el millar, en un conflicto que ha enfrentado a la compañía con los gobiernos autonómico y central por el precio de la energía eléctrica, el principal argumento de Alcoa para justificar la inviabilidad de sus instalaciones españolas.
Patrones comunes: Qué tienen en común estas reestructuraciones
Analizar estos diez casos en conjunto revela patrones que van mucho más allá de las circunstancias particulares de cada empresa. El más evidente es la digitalización como argumento universal. Desde los bancos hasta las operadoras de telecomunicaciones, pasando por las tecnológicas, prácticamente todas las multinacionales del ranking han invocado la transformación digital como justificación principal de sus recortes. Y aunque la digitalización es una realidad innegable, los sindicatos y algunos economistas laborales señalan que en muchos casos se usa como coartada para reducir costes en mercados considerados maduros, sin que los ahorros obtenidos se reinviertan en formación o en nuevos perfiles dentro de la misma plantilla.
Otro patrón recurrente es la desconexión entre rentabilidad y empleo. Varios de los EREs incluidos en este ranking se ejecutaron en años en que las compañías presentaban beneficios positivos a nivel global. Esto no es ilegal, porque la legislación española permite los despidos colectivos por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción sin exigir pérdidas, pero sí plantea un debate ético y político sobre la función social de las grandes empresas. El Estatuto de los Trabajadores, reformado en 2012 y parcialmente modificado con la reforma laboral de 2021, establece requisitos procedimentales estrictos para los EREs, pero no limita su uso a empresas en pérdidas, lo que genera una asimetría de poder entre el capital y el trabajo que los sindicatos llevan décadas denunciando.
El tercer elemento común es el impacto desproporcionado sobre los trabajadores de mayor edad. En la mayoría de los EREs analizados, los acuerdos alcanzados con los sindicatos han incluido planes de prejubilación que, si bien amortiguan el golpe inmediato sobre los afectados, generan un problema de sostenibilidad a medio plazo para el sistema de pensiones español. Según datos del Ministerio de Seguridad Social, la edad media de los trabajadores acogidos a prejubilaciones en EREs de grandes empresas ronda los 54-56 años, lo que implica décadas de prestaciones a cargo del sistema público antes de que esos trabajadores alcancen la edad legal de jubilación.
El contexto macroeconómico: Por qué se concentran los eres en este período
El quinquenio 2021-2025 ha sido excepcionalmente intenso en reestructuraciones empresariales por razones que van más allá de la gestión individual de cada compañía. La salida de la pandemia generó una primera ola de ajustes en sectores que habían sobrevivido gracias a los ERTEs de COVID-19, pero cuya demanda no se recuperó al ritmo esperado. A esto se sumó el shock inflacionario de 2022-2023, que disparó los costes operativos de muchas empresas y aceleró decisiones de reestructuración que llevaban años sobre la mesa. La subida de tipos del Banco Central Europeo, que llevó el euríbor a máximos no vistos en más de una década, encareció la financiación corporativa y presionó aún más los márgenes de las grandes compañías.
En ese contexto España presenta algunas particularidades que la hacen especialmente vulnerable a los recortes de las multinacionales. Los costes laborales unitarios españoles son competitivos dentro de Europa occidental, pero no frente a los países del Este de la UE ni frente a destinos extracomunitarios. Cuando una multinacional evalúa dónde concentrar su capacidad productiva o sus centros de servicios compartidos, España a menudo pierde frente a Polonia o Rumanía en términos de coste y frente a Alemania o los Países Bajos en términos de productividad percibida y acceso a talento altamente cualificado. Esa posición intermedia, ni la más barata ni la más productiva, es lo que hace a la filial española especialmente expuesta en los ciclos de reestructuración global.
Lo que deja claro este ranking es que los EREs en España no son accidentes ni anomalías: son el resultado predecible de un modelo económico en el que las decisiones sobre el empleo se toman cada vez más lejos de donde ese empleo existe. La pregunta que queda abierta, y que afecta directamente a cualquier trabajador de una gran empresa en España, es si la regulación laboral actual es suficiente para equilibrar esa asimetría de poder, o si hacen falta nuevas herramientas que obliguen a las multinacionales a asumir un coste real cuando deciden recortar en mercados que han sido rentables para ellas durante décadas.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos trabajadores han sido afectados por EREs de multinacionales en España en los últimos 5 años?
Más de 200.000 trabajadores españoles han sido afectados por Expedientes de Regulación de Empleo entre 2021 y 2025, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Lo llamativo es que muchos de estos EREs fueron presentados por empresas con beneficios millonarios a nivel global.
¿Qué multinacional ha presentado más EREs en España recientemente?
Telefónica encabeza el ranking, con más de 5.000 trabajadores afectados por procesos de regulación entre 2021 y 2025. Solo en el período 2023-2024, su ERE y plan de bajas incentivadas impactaron a más de 3.400 empleados, todo ello mientras la compañía obtenía beneficios netos superiores a 1.700 millones de euros en 2023.
¿Cuántos empleados perdió el BBVA en su ERE histórico en España?
BBVA cerró en 2021 un ERE que afectó a 2.935 trabajadores, considerado el mayor despido colectivo en la historia de la entidad en España. Este proceso formó parte de una ola de reestructuraciones en el sector bancario vinculada al cierre masivo de oficinas.
¿Por qué las multinacionales presentan EREs aunque tengan beneficios millonarios?
La legislación española permite presentar un ERE por razones productivas, organizativas o de competitividad, sin que la empresa esté necesariamente en pérdidas. Las multinacionales suelen argumentar digitalización, reorganización estructural o traslado de actividad a países con menores costes laborales, lo que los sindicatos consideran una coartada legal para reducir costes sin reinvertir en la plantilla.
¿Cuándo se dispararon los EREs de grandes empresas en España?
El período más turbulento se concentra entre 2021 y 2025, especialmente a partir de 2022 y 2023. La confluencia de la salida de la pandemia, la aceleración de la digitalización, la irrupción de la inteligencia artificial y la presión inflacionaria generó un ciclo de reestructuraciones sin precedentes en la historia reciente del país.
¿Cuántos empleados afectó el Banco Santander con sus EREs en España?
Entre 2021 y 2023, Banco Santander ejecutó planes de prejubilaciones y cierres de oficinas que afectaron a más de 3.900 empleados en España, según datos de UGT y medios especializados. Los sindicatos denunciaron que la digitalización se utilizó como argumento para reducir costes sin crear nuevos perfiles tecnológicos dentro de la propia plantilla.