Margin Call es una película muy reciente interpretada por actores en general muy famosos que comienza con el despido de un ejecutivo financiero tras 19 años en la misma firma –sin citarla, es Lehman brothers en 2008- en el contexto de la actual crisis que ha llevado a millones de trabajadores al paro. La escena del despido por desgracia no está exagerada en lo más mínimo pero el argumento de la historia no se decanta por el impacto social ni por la falta de sensibilidad de las grandes compañías que no perdonan un año de pérdidas a pesar de pasarse décadas con beneficios multimillonarios. La trama gira para intentar explicar cómo un empleado descubre que en realidad la empresa está en quiebra sin que sus dirigentes lo sepan.
A pesar de lo absurdo del planteamiento es curioso que la culpa se la achaquen a la alta volatilidad porque fue la causa, como ya explicamos, de la quiebra del Long Term Capital, que se basaba en cálculos probabilísticos que no incluían un escenario como el que ocurrió en 1998. De hecho, hay un contraste entre la sabiduría “matemática” del que descubre el problema con la aparente ignorancia de los jefes, incluida la responsable de riesgos. Por desgracia el guionista se lía y cuando cita la titulización de hipotecas subprime –auténtico problema de 2008- lo mezcla con el de 1998 ya que achacan todo a una ecuación. No obstante, aunque hubiera sido muy interesante tanto explicar el abuso de fórmulas matemáticas en los mercados como el problema de las hipotecas en los EUA, de nuevo el guión pasa de puntillas por ambos para decantarse por algo más simple que puede llegar mejor al gran público: el mandamás toma la decisión de ocultarlo todo, de hacer cualquier cosa para que no haya pérdidas, dejando caer además que no es la primera vez que bordea la legalidad.
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