Estoy en el AVE recién salido de Barcelona hacia Madrid y la Luna llena tiene un tamaño netamente superior al habitual; quiero decir mayor que cuando está situada en la vertical del firmamento. El cerebro nos engaña para que no nos hagamos preguntas innecesarias ni demos pábulo a la ansiedad: cuando la Luna está cerca del horizonte con una montaña al fondo, se está moviendo en un entorno familiar para el observador y no conviene que aparente un tamaño demasiado distinto.
Cuando está en medio del firmamento a lo lejos, no importa que denote un tamaño más pequeño; lo más similar a ella son pequeñas estrellas que tiene al lado. La Luna sigue teniendo las mismas dimensiones que tenía, pero aparenta ser netamente más pequeña para que estemos tranquilos.
Si el cerebro nos engaña sobre el tamaño de algo tan lejano como la Luna, imaginemos las barrabasadas que debe hacer para que estemos tranquilos sobre cómo somos por dentro. Millones de personas se han torturado a sí mismas o torturado a los demás a lo largo de la evolución preguntándose: “¿Se han fiado de mí?”, “¿doy la impresión adecuada de lo que yo debiera ser o se trasluce cómo soy en realidad?”, “¿cómo debo actuar para dar la impresión de que mis decisiones son racionales?”, “¿es mejor postergar el placer en esta ocasión para que mi interlocutor no crea que tiene una presa fácil?”.
Todo el mundo cree que se conoce tan bien a sí mismo que puede comportarse con relativa facilidad como si, efectivamente, se conociera a sí mismo. Nada más lejos de la realidad.
Sacado de el blog de Eduardo Punset
El cerebro se las ingenia de muchas maneras para engañarnos, a veces con los objetos que percibimos y muchas veces con la percepción que tenemos de nosotros mismos. Hoy vamos a ver 7 maneras en las que el cerebro puede jugarte una mala pasada a la hora de invertir.
Tu cerebro piensa que es muy bueno invirtiendo
El exceso de confianza puede ser el concepto financiero conceptual más obvio. Consiste en confiar excesivamente en tu capacidad para predecir los resultados de tus decisiones de inversión. En definitiva, que eres mas listo que la media.
Los inversores con exceso de confianza con frecuencia no diversifican y por tanto son más susceptibles a la volatilidad. Además da igual que seas bueno invirtiendo, eres pequeño y con menos recursos que las grandes manos, sólo ésto debería hacerte replantear invertir en ciertos activos.
