¿Qué está haciendo el pequeño ahorrador con su dinero?

luzA tenor de las noticias que salen en la prensa, y poniendo de antemano que las damos como ciertas, queda claro que los pequeños ahorradores no se fían ni un pelo del sistema financiero actual, ni de quien lo dirige ni de quien decreta las leyes que lo rigen. Pero la cosa tiene truco, vamos a explicarlo.

Lo que nos hemos encontrado es que, por segundo mes consecutivo, los depósitos bancarios caen, concretamente en febrero descendieron en 2.079 millones, un 0,14% menos que en el mes anterior en el cual ya habían caído. Si caen los depósitos, es porque a otro sitio va el dinero.

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El futuro del dinero podría estar en África

mpesaEn el mundo desarrollado, estamos acostumbrados a la idea de que creamos el modelo de progreso industrial y económico que otros países deben seguir. Muchas de nuestras grandes ideas sobre el desarrollo se basan en el supuesto de que Occidente logró la fórmula para el progreso económico en algún momento del siglo XIX, y lo que necesitamos ahora es que el mundo en vías de desarrollo «se ponga al día». Incluso el lenguaje que usamos resume esta idea, en la división entre  países «desarrollados», «en vías de desarrollo» y «tercer mundo», cierto es que casos como el que vimos ayer sobre el Congo, no ayudan mucho. Sin embargo, las nuevas innovaciones están desafiando la idea de que el desarrollo exige la entrega de las ideas de los países ricos a los pobres. En la banca y las finanzas, las grandes ideas sobre transferencias sin efectivo e intercambios móviles y flexibles no se encuentran en Ginebra, Londres o Nueva York. Se ha producido una revolución en la transferencia de dinero móvil se ha producido, pero no en estos centros financieros. En cambio, ha sucedido en Kenia, con m-Pesa.

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Seguros y rentables: productos de ahorro para afrontar la crisis

Estamos en una época en la que toca ajustarse el cinturón, y, para recortar gastos, los hábitos preferidos de los españoles son: cambiar a marcas de alimentos más económicas, reducir el ocio fuera de casa, gastar menos dinero en ropa nueva, reducir gastos de telefonía, gas y electricidad y demorar la sustitución de los principales artículos del hogar o la adquisición de tecnología moderna.

Una vez cubiertas las necesidades básicas, el destino más utilizado para el dinero sobrante es el ahorro, ya que con la crisis y la inseguridad laboral, los hogares se han vuelto más precavidos.

Sin duda, algo ha tenido que ver en este auge del ahorro los esfuerzos realizados por la banca con la intención de captar pasivo a diestro y siniestro, que parecen haber dado resultado. El número de solicitudes de productos de ahorro se ha incrementado y ya forma parte de la mente de muchos el hábito de buscar el producto que más se adapte a sus necesidades y que le ofrezca la mayor rentabilidad por su dinero.

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