En muchos sentidos, el matrimonio es como un negocio. Dos socios se juntan, firman un contrato y ponen en común sus recursos para un mismo objetivo. Ambas partes se comprometen a que funcione y a poner una inversión inicial importante (tanto sentimental como material) con esperanza de grandes rendimientos a lo largo del tiempo. Así que hoy vamos a ver unos conceptos económicos aplicados al matrimonio.
Análisis coste-beneficio
En una relación hay que tomar muchas decisiones. Una forma sencilla de decidir lo que hacer es utilizar el coste-beneficio. Considerar si el coste marginal de hacer algo vale más o menos que el beneficio que se podría recibir por hacerlo. Por ejemplo, ¿vale la pena molestar a tu mujer por un hábito molesto por el beneficio potencial? Se trata de aprender a elegir las batallas y dejar cosas de la relación que cuestan más de lo que valen.
Ventaja competitiva
Un matrimonio próspero no es siempre igual a 50/50. En algunos casos, la mejor apuesta es dividir las obligaciones matrimoniales teniendo en cuenta quién puede hacer qué mejor. Si se te da bien hacer la colada, deberías encargarte de ello mientras tu pareja se encarga de la hacer la cena. Este método ahorrará mucho tiempo y frustración aunque no siempre sea «justo».